2 feb. 2017

Filtraciones perversas...Dolia Estévez y la agencia AP ¿en el juego perverso de Trump?

¡Cuidado con el miedo, no hay nada más humillante que tenerlo!
Hay que enfrentarlo, no se debe  ser complaciente con él.  Hay que darle un trato prudente y mesurado; hay que informar bien, y oportunamente
Dice la profesora Joanna Bourke especialista en el miedo que hoy “estamos sobre expuestos a información que produce miedo”  Y en efecto, el miedo nubla la razón intensifica las emociones y facilita a los políticos demagogos la movilización de la gente en apoyo de las políticas que quieren poner en marcha.”
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Las columnas políticas abordan el tema, hoy... Si creo en la perversión de Trump, es política de terror...
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TEMPLO MAYOR/REFORMA
EN LOS altos círculos del gobierno mexicano dicen que Donald Trump “is measuring the water to the sweet potatoes”. Es decir, que le está midiendo el agua a los camotes con las supuestas filtraciones de la conversación telefónica de una hora que sostuvo con Enrique Peña Nieto.

DE ESTE LADO no tienen duda que fue en Washington donde se filtraron las versiones -que por supuesto descalifican por falsas- en el sentido de que Trump estaría dispuesto a enviar tropas a combatir al narco.
ANTE ESTO, más de uno se pregunta si no valdría la pena quitarse de problemas y liberar, verbatim, la transcripción íntegra de la plática “amable” que sostuvieron Trump y Peña.
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EL ASALTO A LA RAZÓN /Carlos  Marín
Milenio
El ‘trumpazo’ de ayer

Anoche a la estrategia del peligroso pobre imbécil millonario que mal comienza a gobernar Estados Unidos, Guillermo Valdés aplicó (con Azucena Uresti en MILENIO Tv) la palabra con que el Diccionario de Oxford llama al ejercicio de la política fundada en invenciones y que en español es posverdad:
Eso aplica en el sainete generado por la difusión de supuestas expresiones de Trump en la plática de casi una hora con Peña Nieto.
Se propalaron diferentes versiones, pero lo único seguro es que fue la Casa Blanca de donde surgió el chisme.
Columnista de MILENIO, el ex director del Centro de Investigación y Seguridad Nacional recordó que, pese al comprobable reducido público presente en el juramento como presidente de Trump, su vocero aseguró que la audiencia fue la mayor en la historia de EU y del mundo. Y otra achichincle defendió esa patraña diciendo que se trataba de “hechos alternativos”.
En lo “alternativo” de la pentapolaridad del sociópata del peluquín anaranjado está la nueva y obvia provocación.
Y aun así hay quienes ahora sueñan con oír “la grabación completa…”.
cmarin@milenio.com#

Dolia y Aristegui, en el juego de Trump/PABLO HIRIART
El Financiero, 2 de febrero de 2017

En una guerra la primera baja es la verdad.
Y lo que se libra entre México y Estados Unidos es una suerte de guerra diplomática en la que Donald Trump usa la información para 'ablandar' al gobierno de nuestro país en la negociación del nuevo estatus de la relación entre ambos países.
Lo que leímos ayer de Dolia Estévez-Aristegui es parte de un ataque informativo del gobierno de Trump en contra del presidente de México.
Tienen que restarle credibilidad a Peña Nieto para que llegue débil y desprestigiado a la siguiente fase de negociaciones con Trump.
Hay que desacreditarlo ante los mexicanos, que han mostrado de manera impresionante una insospechada unidad nacional por encima de diferencias partidarias.
Por eso agencias del gobierno estadounidense contaron una versión a AP de lo que habría sido la conversación telefónica entre Donald Trump y Enrique Peña Nieto.
Obviamente si les contaron es porque se trata de una versión interesada, ¿o no?

La agencia no cita fuentes, simplemente dice lo que le trascendieron. Está en lo suyo el gobierno de Estados Unidos al usar a los medios: en la guerra informativa para ganar la diplomática. 
Paralelamente a ello, las agencias estadounidenses usaron a la periodista mexicana Dolia Estévez para difundir en México que Peña Nieto habría sido “humillado” por el presidente de Estados Unidos.
Sin oír la llamada, sólo lo que sus fuentes le dijeron, Estévez informó que “Peña balbuceó” ante Trump.
¿Cómo lo supo? Se lo contaron las fuentes anónimas del gobierno de Estados Unidos.
Por eso en esta guerra hay que saber de qué lado se está.
En el caso de Dolia Estévez y su difusora Carmen Aristegui, voluntaria o involuntariamente se pusieron del lado de los intereses del gobierno de Trump.
Dice Dolia Estévez que su información fue obtenida por fuentes de ambos lados de la frontera. Por el lado mexicano sólo estuvieron presentes en esa plática telefónica el presidente Peña y el canciller Videgaray.
Y de acuerdo con el comunicado emitido ayer por Relaciones Exteriores, “ninguno de ellos (Peña y Videgaray) recuerda conocerla (a Estévez) o haber hablado con usted alguna vez”.
Si Dolia Estévez efectivamente habló con Videgaray o Peña Nieto, debería decirlo, pero no lo va a hacer porque evidentemente es mentira.
Es el juego del gobierno de Trump, al que la periodista mexicana sirve.
Por increíble que parezca, el odio a Peña Nieto de parte de minorías radicalizadas y sus voceros les lleva a ponerse del lado de Trump.
Es guerra informativa de parte del presidente de Estados Unidos en contra del nuestro. Y utiliza la mentira para enlodar a sus contrincantes.
Lo hizo en campaña, al decir que Obama no había nacido en Estados Unidos (por tanto era “presidente ilegítimo”), las calumnias contra Hillary, o la difusión de una falsa declaración del papa Francisco en que le daba su apoyo.
Si Estévez y Aristegui dicen que su único afán es informar, les sugiero este párrafo de Javier Ayusso, en su artículo 'Internet y el populismo mataron la verdad' (El País 16-10-16):
“La irrupción de Internet en el periodismo ha hecho un daño irreparable a una profesión ya de por sí muy castigada por la crisis económica y las presiones de los poderes públicos y económicos. La esencia para ser un buen periodista se puede definir como buscar una noticia, contrastarla, valorar si es relevante y convertirla en una historia bien contada. Aunque en esos cuatro pasos que parecen sencillos es muy fácil faltar el respeto a la verdad, que es el principio fundamental de un buen informador”.
Twitter: @PabloHiriart
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EN PRIVADO/ Joaquín López-Dóriga
Milenio 
Ya pasó a otro nivel
Aquí, tratando de ver entre la niebla. Florestán
Después de que el presidente Enrique Peña Nieto cancelara, la noche del pasado miércoles 25, la visita a Donald Trump, el martes 31 en la Casa Blanca, el viernes 27 supimos, vía comunicado de Los Pinos, que habían hablado por teléfono durante una hora en forma constructiva y productiva, incluyendo la importancia de la amistad entre nuestras naciones y la necesidad de que nuestros países trabajen juntos para detener el tráfico de drogas y el flujo ilegal de armas. Y que sobre el muro reconocieron sus claras y públicas diferencias en este tema tan sensible, del que ya no hablarían públicamente, y que sus respectivos equipos continuarían las conversaciones de cara a la amplia agenda bilateral.
Y con eso, más dos declaraciones del canciller Luis Videgaray, nos quedamos, hasta que ayer por la mañana, Dolia Estévez, en Washington, declaró a Carmen Aristegui que la conversación del viernes fue muy ofensiva, donde Trump humilló a Peña Nieto.
Esta declaración fue desmentida con una carta de la SRE dirigida a la periodista, descalificando su nota por estar basada en absolutas falsedades y con evidente mala intención y que sus afirmaciones sobre la conversación no corresponden a la realidad de la misma.
Pero a este desmentido siguió una filtración del primer círculo de Trump. Uno de los suyos entregó a un reportero de la agencia AP, según ésta publicó, un fragmento de lo que presentó como parte de la transcripción de la grabación de la llamada de los presidentes, párrafo que entrecomilló y en el que, según la misma versión, Trump habría dicho a Peña Nieto: Ustedes tiene muchos bad hombres allá y ustedes no están haciendo lo suficiente para detenerlos. Yo creo que su Ejército está asustado, el nuestro no, entonces estaría considerando mandarlos allá, (a México) para que se ocupen de ellos.
Este reporte de la agencia AP también fue desmentido por la Secretaría de Relaciones Exteriores y en forma simultánea, por el vocero Eduardo Sánchez, quien declaró a Carlos Loret en Radio Fórmula que nunca existió esa amenaza por parte de Trump, es algo absolutamente falso, dijo.
Estamos ante el momento más delicado de la presidencia de Enrique Peña Nieto. Y no es por darle crédito a la versión, que su gobierno desmintió, sino a la filtración de un integrante del primer equipo de Trump que mostró a un periodista parte de la versión taquigráfica de la grabación de la conversación telefónica del viernes entre ambos.
La crisis de relación pasó, ayer, a otro nivel.
Se acabaron las buenas formas.
Aunque Trump saliera a desmentirlo, anoche ya lo hizo la Casa Blanca, el daño ya se hizo y han dejado ver hasta dónde están dispuestos a llegar para agravar esta crisis, dañar la relación y golpear a México y a su Presidente.
Lo grave, más allá de lo cierto o no, es la filtración de parte de una conversación privada, confidencial, entre dos jefes de Estado.
Por eso reitero que esto ya pasó a otro nivel.
Nos vemos mañana, pero en privado
lopezdoriga@milenio.com
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Columna ARSENAL/ Francisco Garfias
Excelsior
“¡Puras jaladas!”
La periodista Dolia Estévez, quien afirmó que Trump amenazó, en una llamada con el presidente Peña Nieto, con enviar sus tropas a México, no aportó un dato sólido que confirmara su versión.
La reacción de la fuente oficial fue más que contundente cuando le preguntamos sobre la explosiva nota de la periodista Dolia Estévez en la que afirma que Donald Trump amenazó con enviar tropas a México para combatir al narcotráfico, ante la ineficacia del Ejército nacional.
“¡Son puras jaladas!”, nos dijo.
La amenaza del presidente gringo habría ocurrido durante la famosa charla telefónica de una hora que sostuvo el viernes pasado con su homólogo mexicano, Enrique Peña Nieto.
La versión fue difundida en el programa Aristegui Noticias y en el portal Proyecto Puente. Se manejó como una humillación de Trump a Peña.
El texto se apoyaba en “fuentes confidenciales” de ambos países.
Allí había quedado la cosa, hasta que en la pantalla del celular vimos que la agencia Prensa Asociada (AP) acababa de difundir exactamente la misma versión de la periodista mexicana asentada en Washington.
La agencia aseguraba que el amague de Trump está contenido en una transcripción que obtuvo de la conversación telefónica entre los dos mandatarios.
Volvimos a buscar a la fuente para insistirle con lo de AP.  El funcionario desafió a la agencia:  “Si tiene un extracto, que lo muestre”.
Nos adelantó: “Cancillería va a sacar un comunicado”.
El comunicado, efectivamente, salió minutos después. Está dirigido a la “señora Estévez”. El tono es directo, duro. Descalifica el texto de Estévez. “Son absolutas falsedades y con evidente mala intención”.
La SRE de Videgaray destacó que el tono de la llamada Peña-Trump, por el contrario, fue constructivo. Se acordó que los equipos se seguirían reuniendo de manera frecuente para construir un acuerdo positivo para los dos países.
“El presidente Peña Nieto fue claro y enfático en señalar las diferencias de posiciones respecto de algunas afirmaciones hechas por el presidente Trump en público, y que repitió durante su diálogo”, puntualizó.
Y endureció el cuestionamiento: “Usted afirma que obtuvo la información de fuentes confidenciales de ambos lados de la frontera. Sólo el Presidente y el canciller participaron en esa llamada y ninguno de ellos recuerda conocerla, o haber hablado con usted. Quien haya sido su fuente confidencial, de este lado, le mintió”.
Claudia Algorri, directora de comunicación social de la Cancillería, sacó similar comunicado para desmentir a Prensa Asociada.
Dolia reviró rapidísimo. A las ocho de la noche estábamos leyendo su respuesta a la SRE. De entrada hizo pública su extrañeza de que Videgaray negara conocerla. Lo entrevistó para Forbes en 2013. “En ruedas de prensa que ofreció en Washington solía dirigirse a mí por mi nombre”, destacó.
Pero la periodista no aportó un dato sólido que confirmara su versión. Sólo hizo una pregunta en relación con el delicado tema: ¿Acaso es constructivo amenazar con el uso de la fuerza militar a un país soberano como México?
Citó a AP para mantener “la veracidad absoluta de la información que manejé hoy”.
Al cierre de esta columna, la agencia de noticias no había mostrado el texto que dice tener.
Vale recordar que Dolia Estévez fue demandada por difamación, luego de que ubicara a Alejandra Sota, exvocera de Felipe Calderón, entre los diez mexicanos más corruptos. Lo hizo en un artículo que publicó la revista Forbes.
La demanda fue desechada por una corte estadunidense con el alegato de que ningún elemento del artículo podía ser considerado como difamatorio, “pues son opiniones”.
Leímos también un tuit de Andrew Beatty, corresponsal de France-Presse en Washington, que coincide con la Cancillería: “La Casa Blanca me dice que POTUS (Trump) no amenazó con invadir México”.
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Cuidado con engordarle el caldo a Trump/ Leo Zuckermann
EXcelsior
Conociendo a Trump y los fascistas que lo aconsejan, es posible pensar que éste haya sido muy amable con Peña en su conversación privada para luego filtrar que lo buleó de principio a fin.
Escuché con mucha atención la entrevista que ayer le hizo Carmen Aristegui a Dolia Estévez sobre la llamada privada que sostuvieron Peña y Trump el viernes pasado. Las revelaciones de la periodista, que lleva muchos años viviendo en Washington, son gravísimas. Si lo que narra Estévez es verdadero, resultaría muy preocupante ver a un Presidente mexicano pusilánime frente a los arrebatos del bully estadunidense. Pero, ¡ojo!, también es posible que le hayan filtrado información falsa con toda la mala leche de debilitar a nuestro jefe de Estado en una coyuntura crítica. Sabemos que el estratega de la Casa Blanca, Steve Bannon, es un experto en plantar mentiras como parte de la guerra propagandística en favor de la derecha estadunidense.
Según Estévez, la conversación del viernes pasado fue muy ofensiva. El Presidente de Estados Unidos habría humillado al mexicano. “Trump le dijo a Peña Nieto que no necesita a México ni a los mexicanos, en tono amenazante, e incluso se quejó del mal papel que está haciendo el Ejército en el combate al narcotráfico. Incluso le sugirió que si son incapaces de combatirlo, quizá tenga que enviar tropas para que asuman esta tarea”. Estamos hablando, nada menos y nada más, que de una posible invasión militar al territorio nacional.
“Vamos a construir el muro y ustedes van a pagar, les guste o no”, dice Estévez que le dijo Trump a Peña. También le habría dicho que él en realidad no había querido venir en agosto a México cuando el Presidente, a sugerencia del entonces secretario de Hacienda, Luis Videgaray, le abrió las puertas de Los Pinos al candidato republicano. Trump habría aceptado sólo porque su yerno, Jared Kushner, se lo había pedido.
Según Estévez, “ante esta insólita embestida de Trump, Peña no fue firme, balbuceó”. La periodista cree que las versiones de sus fuentes son verdaderas dada la personalidad ofensiva del Presidente estadunidense. Suena razonable. Pero, conociendo a Trump y los fascistas que lo aconsejan, también es posible pensar que éste haya sido muy amable con Peña en su conversación privada para luego filtrar que lo buleó de principio a fin. Con ello, los trumpistas conseguirían dos objetivos. Primero, que su base electoral quede encantada con las bravatas que tanto les gusta que su Presidente haga. Segundo, que Peña y su equipo se debiliten por el escándalo que se desataría en la opinión pública mexicana. Estaríamos, así, frente al típico caso de fake news, de una noticia falsa, para desacreditar al gobierno mexicano.
No dudo de la integridad periodística de Estévez. De lo que dudo es de la veracidad e intenciones de las fuentes que le filtraron la información de una llamada que supuestamente fue privada. El prestigioso periodista Nicholas Lemann, quien fue decano de la escuela de periodismo de la Universidad de Columbia, la mejor de Estados Unidos, ha escrito mucho acerca del tema de las filtraciones y los peligros que entrañan. “Los reporteros tienen una necesidad poderosa, tan imparable como el instinto de supervivencia, de hacer públicas las cosas que no lo son”. Para ello recurren a todo tipo de fuentes. Fuentes que tienen intereses en contar verdades o plantar mentiras protegiéndose bajo el manto de la anonimidad. “El intercambio de anonimato a cambio de información no pública es una transacción básica: no es un soborno financiero, pero es definitivamente un comercio de artículos de valor, especialmente cuando la filtración es una ventaja táctica para la persona que filtra”.
Por donde se vea, los que le filtraron la información a Estévez tenían toda la intención de fortalecer a Trump en detrimento de Peña. Me parece que estamos frente a la típica guerra propagandística para debilitar a nuestro gobierno y su cabeza. Así operan los mamarrachos fascistas que están en la Casa Blanca. Es con ellos con los que tendremos que negociar. Por un lado pueden presentarse como gente amable, pragmática y razonable, pero, por el otro, dan golpes duros por debajo de la mesa. A eso nos estamos enfrentando. Los mexicanos, incluyendo los medios de comunicación, debemos tener mucho cuidado en qué decir y creer porque ingenuamente podemos acabar engordándole el caldo a los intereses aviesos de Trump y sus falangistas.
                Twitter: @leozuckermann

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