25 jun. 2017

Alboroto en el gabinete de la Ciudad de México...

Revista Proceso # 2121, 25 de junio de 2017..
Alboroto en el gabinete/RAÚL MONGE Y SARA PANTOJA
Por segunda vez desde 2015, cuando el jefe de gobierno capitalino Miguel Ángel Mancera reacomodó su gabinete a consecuencia de la derrota del PRD en las elecciones delegacionales, el pasado sábado 17 el primer círculo de la administración local estuvo en la tablita: se pidieron las renuncias de todos los secretarios. Aunque después se giró la contraorden, ésta no consiguió apagar las inquietudes sucesorias en el Antiguo Palacio del Ayuntamiento.

El sábado 17, el jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, encabezó una jornada más de trabajo del programa “Tu Ciudad Te ReQuiere” en la delegación Magdalena Contreras –una de las dos que gobierna el PRI en la ciudad–, donde entregó las llamadas “Cunas CDMX”, un modelo copiado del gobierno finlandés, así como sillas de ruedas y juguetes.
Acompañado por los secretarios de Desarrollo Social y Económico, Salud, Seguridad Pública y Gobierno, José Ramón Amieva, Salomón Chertorivsky, Armando Ahued, Hiram Almeida y Patricia Mercado, respectivamente, Mancera repartía sonrisas, saludaba de mano y posaba para la foto con los beneficiarios.

Ataviado con sus clásicos jeans Hugo Boss y camisa blanca, con su nombre y la marca de la capital del país a la altura del pecho, lucía desenvuelto, sin el acartonamiento que lo caracteriza.
Con Chertorivsky, uno de los aspirantes a sucederlo al frente de la administración pública capitalina, Mancera visitó dos establecimientos comerciales previamente seleccionados por personal de logística del gobierno de la ciudad: una tienda de abarrotes y un café internet.
No pasaba del mediodía y nada parecía empañar la jornada laboral sabatina. Mancera desbordaba felicidad, más cuando el titular de Salud, Armando Ahued, otro de los funcionarios apuntados en la lista para sucederlo, presumió las cuatro motoambulancias equipadas con desfibriladores con las cuales se podrá atender en un lapso máximo de cinco minutos a personas con problemas cardiacos que vivan en las zonas altas de la demarcación, donde las ambulancias difícilmente pueden ingresar en caso de emergencia por lo escabroso y angosto de sus calles.
Pero alrededor de la una de la tarde, antes del cerrojazo final de la jornada con un acto multitudinario en el deportivo Contreras, decayó abruptamente el ambiente festivo. El desconcierto afloró en los rostros de los secretarios que acompañaban a Mancera.
La causa: del Antiguo Palacio del Ayuntamiento, sede de la Jefatura de Gobierno, salieron llamadas a todos y cada uno de los secretarios del gabinete legal y ampliado con el mismo mensaje: que el lunes 19 de junio a las nueve de la mañana debían presentar su renuncia por escrito.
Preocupados, los colaboradores de Mancera utilizaron el chat de WhatsApp que usan regularmente entre ellos para corroborar si la orden era para todos o sólo para unos cuantos.
–¿A ti te llamaron? –se preguntaban unos a otros.
–Sí. ¿A ti también?
Las especulaciones no se hicieron esperar. En el chat, algunos funcionarios especularon sobre el autor intelectual de la maniobra y dos nombres sobresalieron: Luis Serna, secretario particular y amigo de la infancia de Mancera, y Héctor Serrano, secretario de Movilidad y operador político del jefe de gobierno.
En medio de la incertidumbre que reinaba a esas alturas en el gabinete, Mancera puso punto final a la jornada en el deportivo Contreras con un discurso en el que presumió: “El trabajo que hacemos en un día en una demarcación equivale a todo un año”.
Sin perder la sonrisa, que a esas horas ya contrastaba con los rostros de sus colaboradores, aprovechó el momento para enviar una felicitación anticipada por el Día del Padre, que se celebró el día siguiente.
Todavía se dio tiempo de atender a la prensa. Habló de la urgencia de endurecer las sanciones a los delincuentes y resolver los “vacíos” que, según él, tiene el sistema de justicia penal acusatorio.
“Todos los días estamos deteniendo personas armadas, (pero) ellos saben que no van a tener ningún problema, saben que van a salir inmediatamente”, ironizó.
Mientras Mancera hablaba ante las cámaras y micrófonos, el secretario de Seguridad Pública, Hiram Almeida, se colocó a espaldas de su jefe como si fuera su guarura, y el delegado Fernando Mercado su ubicó al lado derecho. Chertorivsky se acomodó al lado de este último. Con el rostro adusto, la secretaria de Gobierno, Patricia Mercado, se puso entre Mercado y Chertorivsky. Luego, cruzó los brazos y se llevó la mano a la boca.
Discreto, el secretario de Desarrollo Económico le mostró a su compañera de gabinete su teléfono y ambos intercambiaron algunas palabras. Las caras largas de ambos funcionarios quedaron grabadas en el video que la Dirección General de Comunicación Social subió a la página electrónica del gobierno de la ciudad.
La nota de “Proceso”
A las 16:19 horas del mismo sábado 17 el semanario Proceso, en su portal electrónico proceso.com.mx, dio a conocer la primicia: “Miguel Ángel Mancera pide la renuncia a su gabinete”.
A las 17:32 horas el diario Reforma envió una alerta en su aplicación para teléfonos móviles: “Por segunda vez en su mandato, el jefe de gobierno, Miguel Ángel Mancera, pidió la renuncia de todo su gabinete, informó fuente de gobierno”.
La noticia fue retomada por otros medios de comunicación sin dar crédito a Proceso.
El propio director de este semanario, Rafael Rodríguez Castañeda, recibió una llamada de la secretaría particular de la jefatura de Gobierno desmintiendo la información. Incluso le dijeron que mandarían un desmentido, pero éste nunca llegó.
Cuando el escándalo era mayúsculo, Mancera reculó y dio la orden de dejar sin efecto la orden girada a la una de la tarde.
Desde su despacho, por segunda ocasión volvieron a salir llamadas a todos los integrantes del gabinete notificándoles que no hicieran caso a la instrucción anterior, la de entregar sus renuncias el lunes 19.
Comunicación Social también recibió la encomienda de negar absolutamente la versión difundida en la página electrónica de Proceso.
A las 17:50 horas Reforma envió otra alerta informativa: “El Gobierno de la Ciudad de México desmintió que haya solicitado la renuncia a los integrantes del Gabinete”. Minutos después, a las 18:02 horas, la aplicación del diario El Universal para móviles le hizo segunda en su columna Bajo Reserva Exprés Doble, en la que escribió: “Equipo de Mancera ataja versión de renuncia de gabinete”.
A las 18:50 horas, en el chat de WhatsApp llamado “Agenda CDMX” –en el que se difunde la agenda del jefe de gobierno y su gabinete, así como los comunicados y tarjetas informativas, además de que sirve a la fuente del gobierno capitalino para efectos de logística–, personal de la Dirección General de Comunicación Social del gobierno capitalino escribió:
“Para las personas que han preguntado, la información publicada en algunos medios de comunicación, (sic) es falsa. En el momento en (que) el jefe de Gobierno realice algún cambio en su gabinete se les hará saber por los medios oficiales como ha ocurrido en previas ocasiones”. Fue la única comunicación oficial.
Pero el control de daños no funcionó. El martes 20, el periodista Joaquín López Dóriga publicó en su columna del diario Milenio que el sábado 17 había recibido una llamada en la que le hacían saber que Mancera había pedido la renuncia a su gabinete. Además, aportó otro dato: que la orden salió de la oficina de Luis Serna, secretario particular de Mancera.
El miércoles 21 el diario La Jornada publicó una nota en la que también confirmó la instrucción que recibieron los secretarios, aunque aseguró que la orden se impartió mediante la llamada de “una secretaria” de la oficina de Julio César Serna, jefe del gabinete de Mancera, también su amigo y hermano de su secretario particular.
Cuatro días después de aquel “error de comunicación”, en una entrevista “banquetera” al término de un acto oficial en la plaza Tlaxcoaque, Mancera se refirió superficialmente al tema:
–Ya, ya se explicó, ya de ese tema ya no vamos a hablar.
–¿Pero por qué?
–No hay renuncia.
–¿Pero sí habría una evaluación de su gabinete?
–Esa es permanente, esa es de todos los días, ellos lo saben. Básicamente, todo mundo tiene colocada su renuncia en el escritorio. Todo mundo.
–¿Pero ajustes sí, doctor?
–Es de todos los días.
La prensa insistió al preguntar si ese tema estaba relacionado con su intención de dejar la jefatura de Gobierno en septiembre próximo para buscar la candidatura presidencial en 2018. Entonces aflojó su postura: “Bueno, si tenemos alguna salida, seguramente habrá ajustes. Pero (para) eso todavía falta tiempo: septiembre, octubre”.
Como en 2015
La instrucción que el sábado 17 salió de la jefatura de Gobierno fue similar a la que dio Mancera Espinosa en julio de 2015, luego de los desastrosos resultados de las elecciones intermedias en que los ciudadanos descontentos por su gobierno le cobraron la factura al PRD: de las 14 jefaturas delegacionales que gobernaba, cinco se las arrebató Morena, dos el PRI y una el PAN. El perredismo también perdió la mayoría en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF), de nuevo, avasallado por el partido que lidera Andrés Manuel López Obrador.
La orden fue dictada el 2 de julio, con la indicación de que la renuncia del gabinete surtiría efecto a partir del día 15. Entonces explicó que la petición de renuncia fue previa a una “etapa de evaluación” de su equipo de trabajo. Aseguró: “Como siempre lo he reiterado, todo mi gabinete, todo sin exclusión, el gabinete legal se encuentra en un constante proceso de evaluación”.
El 16 de julio Mancera removió a su operador político, Héctor Serrano, de la Secretaría de Gobierno a la de Movilidad. En su lugar dejó a Patricia Mercado, quien estaba al frente de la Secretaría del Trabajo y Fomento al Empleo. De la Consejería Jurídica y de Servicios Legales movió a su amigo José Ramón Amieva para poner a su otro incondicional, Manuel Granados, recién salido de la ALDF. Al primero lo designó titular de Desarrollo Social, de donde quitó a Rosa Icela Rodríguez, a quien le encargó la Secretaría de Desarrollo Rural y Equidad para las Comunidades, de donde expulsó al lopezobradorista Hegel Cortés.
El jefe de gobierno movió a Mara Robles de la Secretaría de Educación, donde acomodó a su expareja sentimental Alejandra Barrales, quien meses después dejó el cargo para contender por la presidencia nacional del PRD. En la dirección del Sistema de Transporte Colectivo Metro, de donde ya había renunciado el conflictivo Joel Ortega, puso al aliancista Jorge Gaviño.
Otro cambio importante de Mancera en su círculo de gobierno fue el que realizó en septiembre de 2016, con la incorporación de su amigo de la infancia Julio César Serna, para quien creó la jefatura de Gabinete; desde entonces este es su inseparable colaborador, incluso en sus giras internacionales de trabajo.
En diciembre de 2014 cambió al contralor general y también su amigo Hiram Almeida, a quien nombró secretario de Seguridad Pública, mientras que en la Contraloría dejó a Eduardo Rovelo, antes director del Registro Público de la Propiedad.
La solicitud de renuncia al gabinete capitalino del sábado 17 se dio como en 2015, en medio de una crisis de credibilidad del también presidente en turno de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago). La razón: el aumento en los índices de inseguridad, sobre todo de asaltos a transeúntes y homicidios, pero también por los cuestionamientos de grupos ciudadanos a distintos proyectos urbanos del gobierno mancerista.
El más reciente es la polémica por la construcción de la Línea 7 del Metrobús, que está proyectada para correr de Indios Verdes a la Fuente de Petróleos, sobre el Paseo de la Reforma, pero que el pasado 12 de junio fue frenada por el juez octavo de Distrito en Materia Administrativa, Fernando Silva, en seguimiento a un amparo promovido por la Academia Mexicana de Derecho Ambiental (AMDA) y las protestas de vecinos de las delegaciones Cuauhtémoc, Gustavo A. Madero y Miguel Hidalgo.
El anuncio también se dio en medio de la pugna interna entre integrantes del gabinete que ya pelean por quedarse en lugar del jefe de gobierno en septiembre u octubre, cuando deje el cargo para buscar la candidatura presidencial de 2018, así como para saber quién será el designado para contender por la Ciudad de México, bajo el nuevo régimen político acordado en la Constitución Política capitalina.

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