Soberanía bajo fuego cruzado
Estamos ante un choque de narrativas que define el 2026. Por un lado, Donald Trump utiliza sus redes y el estrado del Air Force One para tildar a México de "narcogobierno" y ofrecer una "ayuda" que no es más que intervención militar. Por el otro, la presidenta Claudia Sheinbaum responde con un eco histórico: "La soberanía no está a discusión".
Lo irónico es que, mientras los micrófonos arden, la realidad operativa cuenta otra historia. Esta misma semana, el decomiso de 270 kilogramos de fentanilo en Colima demostró que la inteligencia compartida funciona. El punto medular es claro: México dice sí a la coordinación y al intercambio de datos con agencias como la DEA, pero mantiene un norotundo a las botas extranjeras en suelo patrio.
Es una partida de ajedrez geopolítico. Trump busca proyectar incapacidad mexicana para justificar su agenda, mientras Sheinbaum defiende que la seguridad es facultad exclusiva de nuestras instituciones. Al final, no se trata de rechazar la ayuda, sino de rechazar la tutela. En esta relación bilateral, la palabra clave sigue siendo el respeto.