7 feb. 2017

Australia; el 7% de los sacerdotes acusados de abusos. El obispo de Sídney: “Profunda vergüenza”


Australia; el 7% de los sacerdotes acusados de abusos. El obispo de Sídney: “Profunda vergüenza”
Publicaron los datos de la investigación que duró cuatro años de la Royal Commission. 
Más de 4 mil menores fueron víctimas de abuso entre 1950 y 2015
ANSA
El obispo de Sídney, monseñor Anthony Fisher
Valica Insider,  2017/02/06
Pubblicato il 06/02/2017
SALVATORE CERNUZIO
ROMA
«Angustioso». El arzobispo de Sídney, monseñor Anthony Fisher, no encuentra otra palabra para describir sus sentimientos y los de toda la Iglesia australiana tras enterarse que el 7% de sus sacerdotes son pederastas o abusadores seriales. Es más, en algunas diócesis, desde los años 50 hasta la fecha, ha habido picos del 40%. Datos inquietantes que surgen del informe que dio a conocer hoy la Royal Commission into Institutional Responses to Child Sexual Abuse, fruto de una investigación que duró 4 años y que es, probablemente, la más exhaustiva sobre la pederastia en la historia del país. 

En los archivos de la Comisión, la misma que interrogó en marzo de 2016 al Prefecto de la Secretaría Vaticana para la Economía, el cardenal George Pell, sobre presuntos casos de ocultamiento, se lee que más de 4500 menores fueron víctimas de abusos sexuales por parte de sacerdotes católicos entre 1950 y 2015. Se trata de niños y niñas de entre 10 y 11 años, violados una o más veces por sacerdotes, religiosos, laicos, enseñantes, educadores. Algunas de estas víctimas se tardaron 33 años antes de lograr denunciar los hechos. Tiempo necesario para que pudieran superar los traumas y salir del abismo después de largas terapias. Muchos, en cambio, no pudieron soportarlo y se quitaron la vida; la diócesis de Ballarat, por ejemplo, rompió el récord con 47 suicidios en menos de diez años. 
En total, durante la investigación fueron identificados 1900 culpables: 384 sacerdotes católicos diocesanos, 188 sacerdotes, 597 frailes e, inesperadamente, también 96 monjas. A estos hay que añadir 543 laicos comprometidos en estructuras eclesiásticas y los demás 72, cuyo estatus religioso no pudo ser confirmado. Algunos nombres son tristemente conocidos: Gerard Ridsdale, Edward Dowlan, Frank Little, Peter Searson. Muchos de ellos aparecen citados en el nuevo libro del periodista de «L’Espresso» Emiliano Fittipaldi, «Lujuria», que comienza justamente con un capítulo sobre el “caso Australia”. Pero hay 500 pederastas que, hasta la fecha, no tienen todavía ni rostro ni nombre. 
 En la investigación de la Royal Commission se indican más de mil instituciones relacionadas con la Iglesia en Australia: la St. John of God Brothers sigue a la cabeza en la lista, con el 40,4% de abusadores en su organigrama; después siguen los Christians Brothers (22%), que tuvieron que pagar 37,5 millones de dólares para indemnizar a las víctimas. El 60% de las denuncias tiene que ver con organizaciones religiosas, de las cuales dos tercios son católicas. La Comisión está investigando también entre las organizaciones no religiosas y en las próximas semanas llevará a cabo las audiciones de algunos sacerdotes. 
 Una línea dura que debe remediar décadas de errores y silencios. Al respecto, el asesor legal de la Comisión, Gail Furness, el abogado que interrogó al cardenal Pell en el Hotel romano Quirinale, no usa medias tintas: «Las denuncias fueron sistemáticamente ignoradas y los niños castigados. No se indagó sobre las acusaciones. Los sacerdotes y los frailes fueron transferidos. Las parroquias y las comunidades a las que fueron enviados no sabían nada de su pasado. Los documentos no se guardaban o eran destruidos. Prevalecía el silencio y la voluntad de encubrir los hechos. Y muchos niños sufrieran y siguen sufriendo como adultos por sus experiencias». 
 «Estos números son alarmantes, trágicos e indefendibles», indicó Francis Sullivan, director ejecutivo del Truth Justice and Healing Council, ente que coordina la respuesta de la iglesia católica ante el fenómeno de la pederastia, «estos datos indican el enorme fracaso de la Iglesia en la tutela de los menores». 
 También monseñor Fisher se refiere al «fracaso» en un video-mensaje publicado en el sitio de la arquidiócesis de Sídney después de la publicación del informe: «Lo que ha revelado la investigación es angustioso. Me siento personalmente afectado y humillado por estas informaciones. La Iglesia está entristecida y yo estoy disgustado por los errores del pasado que han causado tantos daños. Sé que muchos de nuestros sacerdotes, religiosos y fieles laicos sienten lo mismo: como católicos, deberíamos avergonzarnos». 
 El religioso participará en un encuentro sobre el tema de los abusos con otros obispos e invitó a reflexionar sobre los factores que provocaron o contribuyeron a casos de crímenes sexuales contra menores en la Iglesia y también sobre lo que la Iglesia ha hecho y puede hacer para que ciertos errores no vuelvan a repetirse nunca, tal vez, «mediante un cambio de las estructuras, de las políticas y de la cultura, el discernimiento de las vocaciones sacerdotales y religiosas, la formación y la supervisión de aquellos que están comprometidos en el ministerio». 
 «Aunque las estadísticas demuestren que la gran mayoría de los abusos se verificaron entre los años 50, 60 y 70, y que los casos disminuyeron considerablemente desde entonces —añadió Fisher— no somos complacientes cuando está en juego la seguridad de los niños. Reconocemos nuestra responsabilidad y aseguramos que están en acto todas las medidas posibles para evitar que suceda de nuevo. Sabemos también que hay víctimas de abusos que todavía deben mostrarse y tal vez esto no sucederá nunca». 
En el video, el arzobispo también recordó el fuerte compromiso de la Iglesia australiana para que las acusaciones en contra de la «arquidiócesis fueran afrontadas con rapidez, con justicia y compasión», además de ofrecer «a los supervivientes asesorías e indemnizaciones». «Estoy convencido —añadió— de que al final de las humillaciones y de las “purificaciones” que estamos atravesando en la actualidad, seremos más humildes, más conscientes y más compasivos sobre este tema. Estamos en camino y todavía hay mucho que hacer». 
 Monseñor Anthony Fisher concluyó dirigiéndose a los fieles y a los que se comprometen para «una mayor transparencia, responsabilidad y seguridad»: «Muchos de ustedes, fieles a la Iglesia, se sentirán desmoralizados: si es así, les pido que hablen de la cuestión con su párroco o con los obispos regionales». Y una invitación final a todos los que se hayan visto involucrados en un caso de pederastia: «Contacten a la policía, están en la mejor posición para investigar». 
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Obispos de Australia se disculpan por fracaso ante crisis de abusos sexuales
SYDNEY, 07 Feb. 17 / 07:27 pm (ACI).- Días antes de que la Comisión Real de Respuesta Oficial a los Abusos Sexuales a Menores en Australia iniciara su audiencia final sobre la respuesta de la Iglesia ante esta crisis, los obispos del país emitieron varias declaraciones expresando su pesar por los fracasos acontecidos y se comprometieron a proteger a los menores de edad.
"Profundamente consciente del dolor causado por el abuso, ofrezco una vez más mis disculpas en nombre de la Iglesia Católica", expresó el Arzobispo de Melbourne y Presidente de la Conferencia Episcopal de Australia, Mons. Denis Hart, en una carta dirigida a los fieles el 5 de febrero.
"Siento el daño que se hizo a las vidas de las víctimas de abuso sexual. Como dijo recientemente el Papa Francisco, ‘es un pecado que nos avergüenza’", sentenció.
De acuerdo a los numerosos testimonios recogidos, 384 sacerdotes diocesanos, 188 sacerdotes religiosos, 579 religiosos y 96 religiosas han sido acusados de cometer abusos sexuales contra menores desde 1950.
También se han formulado reclamos contra unos 543 trabajadores laicos de la Iglesia, así como otras 72 personas cuyo estatus religioso "es desconocido".
Entre los institutos religiosos, el 40% de los miembros de los Hermanos de San Juan de Dios en Australia fueron acusados de abuso sexual infantil. De igual modo más del 20% de los Hermanos Cristianos, Salesianos y Hermanos Maristas.
El Arzobispo emitió la declaración mientras la Comisión Real de Respuesta Oficial a los Abusos Sexuales a Menores iniciaba la revisión final –de tres semanas de duración– sobre cómo la Iglesia Católica en Australia había respondido a las acusaciones.
La comisión fue establecida en 2013 e investiga el manejo de las denuncias de abuso sexual infantil por parte de grupos religiosos, escuelas, organizaciones gubernamentales y asociaciones deportivas.
En su declaración, el Arzobispo Hart señaló que durante la próxima audiencia muchos obispos del país y líderes católicos darán sus testimonios, explicando lo que la Iglesia ha hecho hasta ahora para cambiar "la vieja cultura" que permitió que el abuso continuara durante tanto tiempo, así como lo que se está haciendo ahora para proteger a los niños.
Refiriéndose de nuevo a una declaración hecha por el Papa Francisco, el Arzobispo instó a toda la Iglesia a "encontrar el valor necesario para tomar todas las medidas necesarias y proteger en todo sentido la vida de nuestros hijos, para que tales crímenes nunca se repitan".
En un mensaje similar el Arzobispo de Sydney, Mons. Anthony Fisher, dijo que personalmente se siente "sacudido y humillado" por lo que la Comisión Real descubrió.
"La Iglesia lo lamenta y lamento los fracasos pasados que dejaron a tantas personas con tantos daños. Sé que muchos de nuestros sacerdotes, religiosos y fieles laicos sienten lo mismo: como católicos inclinamos nuestras cabezas de vergüenza", dijo.
Mons. Fisher dijo que hasta ahora los resultados han sido "desgarradores", y explicó que la comisión ha escuchado los "casos angustiosos y vergonzosos" de abuso sexual narrados por "valientes sobrevivientes" que datan de los años cincuenta.
En marzo de 2015, el Prefecto de la Secretaría de Economía de la Santa Sede y ex Arzobispo de Sydney, Cardenal George Pell, testificó ante la comisión por tercera vez después de que las acusaciones resurgieran en 2014. Estas decían que el Purpurado había trasladado al conocido pedófilo P. Gerald Ridsdale, sobornado a una víctima y no haber actuado ante el reclamo de otra.
A pesar de haber declarado ante la comisión dos veces por los mismos cargos y sin ser declarado culpable, el Cardenal Pell ofreció de forma voluntaria testificar nuevamente.

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