15 mar. 2017

Datos duros de la violencia en Sinaloa....

Impunidad, la marca/Editorial
Noroeste, 15/03/2017 
En lo que va del año, en Sinaloa han sido asesinadas cuatro personas por día. Hasta el reporte del lunes, había 305 víctimas por homicidio. Las cifras, colocan al inicio de 2017 como uno de los años más violentos en la historia de la entidad.
Frente a esas cifras, el trabajo de investigación y de aplicación de la Ley ha quedado rezagado. Solo 13 personas han sido detenidas por estar probablemente vinculadas a esos delitos.
Por más que la violencia en Sinaloa intente ser reducido a un tema histórico, como ha buscado explicar el Gobernador Quirino Ordaz Coppel, no puede eludirse la responsabilidad de la falta de una prevención efectiva y sobre todo, una aplicación estricta de la Ley.

Porque el problema que arrastra el Estado ha sido precisamente eso: ha construido su “historia” de violencia y de inseguridad en base a sistemas ineficientes de la prevención del delito y lo más grave, en un esquema de impartición de justicia que solo abona a la impunidad en la comisión de delitos.
Pues aún y cuando las cifras de homicidios se hayan reducido, como lo presumió en gran parte de su sexenio el anterior Gobernador, Mario López Valdez, no habría nada que celebrar si de por medio sigue existiendo un aparrato de justicia ineficiente.
Sinaloa está por dar un paso en la procuración de justicia. Ya se eligió a quien será el primer Fiscal General de Sinaloa. Pero la pregunta obligada es si ese cambio de nombre, con un proceso de selección –que por su unanimidad no se diferencia de la designación del entonces Procurador- por parte del Congreso del Estado, será suficiente para cambiar la historia de Sinaloa.
A dos meses de iniciada la administración del Gobierno del Estado, ha quedado en evidencia que no hay acciones preventivas eficientes y mucho menos, procesos de investigación que den con los responsables de los homicidios y su presentación ante la Justicia.
La historia de Sinaloa tiene que cambiarse. Pero no basta con una mayor presencia de agentes policiacos y militares en las calles, pues hasta ahora, ha demostrado que no son eficientes para evitar los delitos. Ni tampoco parece ser suficiente cambiar el nombre de Procuraduría por Fiscalía, si no hay la intención de investigar los delitos.
 Cambiar la historia de la violencia en Sinaloa no solo se consigue con cambios en la nomenclatura. Se requieren de acciones precisas en prevención e impartición de justicia. Hoy, no aparecen.

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