1 abr. 2017

Pa tras....el TSJ anunció hoy que renuncia a asumir las funciones del Parlamento,

20 países de la OEA habían solicitan una reunión extraordinaria
 El Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela (TSJ) anunció hoy que renuncia a asumir las funciones del Parlamento, después de que el presidente Nicolás Maduro pidiera a la corte que revisara la sentencia que retiraba sus poderes a la Asamblea Nacional.
En un comunicado, el Tribunal Supremo venezolano informó de que suprime algunas partes de la citada sentencia y deja sin efecto su anterior decisión de asumir las competencias del Parlamento.
Sin ofrecer mayores detalles de los alcances de las medidas, el Tribunal indicó en su página de internet que se "suprime el contenido'' de las sentencias que emitió esta semana.
Horas antes, el Presidente Nicolás Maduro pidió a la Corte que revisara sus recientes decisiones luego que la fiscal general, Luisa Ortega Díaz, denunció que eran violatorias de la constitución y representaban una "ruptura del orden constitucional''.
El fallo del Tribunal Supremo desató una lluvia de críticas internacionales y llevaron a la OEA a convocar para el lunes a una sesión extraordinaria del Consejo Permanente para evaluar la crisis venezolana.
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El Supremo rectifica y renuncia a atribuirse poderes del Parlamento
DIEGO SANTANDER | DANIEL LOZANO
El Mundo, Caracas, 01/04/2017 
El Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) ha dado marcha atrás en sus polémicas sentencias y ha renunciado a atribuirse los poderes del Parlamento y eliminar la inmunidad de los diputados, lo que había generado una lluvia de condenas internacionales. Esta rectificación, publicada en la página web de la Corte, se produce horas después de que el Consejo de Defensa de la Nación, comandado por Nicolás Maduro, exhortara al Supremo de Justicia (TSJ) a revisar sus fallos para "mantener la estabilidad institucional y el equilibrio de poderes, mediante los recursos contemplados en el ordenamiento jurídico venezolano".
 Tras el anuncio del Consejo de que "revisaría" los dictámenes, el TSJ canceló ambas decisiones. "Se aclara de oficio la sentencia N°156 de fecha 29 de marzo de 2017, en lo que respecta" a que el TSJ asume dichas competencias "mientras persista la situación de desacato y de invalidez de las actuaciones de la Asamblea Nacional". "En lo que respecta a la inmunidad parlamentaria", que el Supremo quitó a los legisladores por considerar que la Asamblea está en "desacato", se "suprime dicho contenido" de la sentencia Nº 155. 
Las dos nuevas sentencias exprés del TSJ suprimen los superpoderes que habían entregado a Nicolás Maduro y que éste había aplaudido. De esta forma, el "hijo de Chávez" ya no podrá tomar medidas "civiles, económicas, militares, penales, administrativas, políticas, jurídicas y sociales", al menos de momento. El Supremo se basaba en la inminencia de una intervención extranjera, que vendría provocada por la aplicación de la Carta Democrática de la OEA.
 En solo dos días, según la oposición, Maduro pasó de presidente a rey el martes y a monarca absoluto el jueves. A los diputados se les devuelve su inmunidad parlamentaria, algo también relativo. El propio TSJ decidió ayer que el parlamentario Gilber Caro, dirigente de Voluntad Popular, sea juzgado por un tribunal militar. Rebelión de la fiscal generalEl presidente Nicolás Maduro convocó a los poderes tras la rebelión de la fiscal general, Luisa Ortega, quien denunció la "ruptura del hilo constitucional" en una sorprendente declaración, que aireaba las primeras grietas en la revolución tras lo que se ha definido como el "Madurazo" o el "Fujimorazo del siglo XXI". 
El presidente de la Asamblea, Julio Borges, se negó a ir a la cita por considerar que los abusos de Maduro lo descalifican como mediador. La fiscal, afirmaron fuentes a EL MUNDO, no fue invitada. "¡Victoria constitucional!", clamó el presidente tras resolver lo que él mismo definió como un "impasse" o controversia entre poderes revolucionarios, pese a que su cancillería apoyó las decisiones judiciales horas antes de que la fiscal denunciara la ruptura del orden constitucional. "En Venezuela hay plena vigencia de la democracia y de los derechos humanos", insistió el primer mandatario, tras la ola de repudio que ha recurrido el mundo y que ha provocado que países latinoamericanos como Perú, Colombia y Chile hayan retirado a sus embajadores. Previamente, Maduro, que había denunciado el linchamiento mediático y diplomático contra Venezuela, rechazó lo que definió como intervencionismos groseros. Al final, los representantes del Estado instaron a la oposición a incorporarse al diálogo "promovido" por Maduro y bajo el auspicio de la Unión de Naciones Suramericanas, el Vaticano, y los expresidentes del Gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero, de Panamá, Martín Torrijos, y de República Dominicana, Leonel Fernández. La Mesa del Diálogo está suspendida desde diciembre, tras los incumplimientos realizados por el gobierno.#

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El Supremo de Venezuela da marcha atrás y devuelve al Parlamento sus poderes
La decisión llega tras la solicitud del Consejo de Defensa de la Nación, que exhortó al Supremo a revisar las sentencias que despojaron al Parlamento de sus funciones
ALFREDO MEZA
El País, Caracas 1 ABR 2017 - 08:35 CST
La crisis de Venezuela tensa el final de la campaña electoral en Ecuador
El Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela ha rectificado este sábado y devuelto a la Asamblea Nacional, de mayoría opositora, sus poderes, según ha anunciado el propio tribunal en su página web, informa la agencia France Presse. La medida ha sido derogada después de que el Consejo de Defensa de la Nación de Venezuela (Codena) exhortara en la madrugada del sábado al Supremo a que revisara las sentencias que él mismo emitió hace tres días y que despojaron al Parlamento de sus funciones. El tribunal también ha suprimido este sábado el contenido de otro fallo en el que retiró la inmunidad a los parlamentarios.
La decisión del Codena de exhortar al Supremo a revisar las sentencias supone que el chavismo, presionado por la condena generalizada de la comunidad internacional y la grieta creada entre sus aliados de los restantes poderes públicos, ha desandado el camino del golpe de Estado que provocó el máximo tribunal con sus fallos a mediados de semana y que apoyó con su silencio el presidente Nicolás Maduro. El vicepresidente Tarek El Aissami leyó el comunicado con la decisión en una retransmisión obligatoria de radio y televisión. La resolución buscaba, según dijo, “mantener la estabilidad institucional y el equilibrio de poderes mediante los recursos contemplados en el ordenamiento jurídico venezolano”. En el acuerdo se ratifica que el Supremo, que está controlado por el régimen, es la instancia competente para dirimir los conflictos que se presenten entre las ramas del poder público.
Se trata de una decisión insólita e inédita en la historia del movimiento político que rige los destinos del país desde hace poco más de 18 años. La distancia marcada el viernes por la fiscal general de la República, Luisa Ortega Díaz, quien no asistió a la sesión, pone límites al reiterado esfuerzo del régimen por no reconocer las labores del control legislativo y les obliga a repensar de qué forma pueden convivir con un poder en manos de la oposición.
De momento el régimen insiste en que la Asamblea Nacional sigue en desacato. Pero ha quedado claro que no puede evitar reconocer al Legislativo de forma permanente por la imagen que esto provoca entre la comunidad internacional. A esa presión se ha agregado ahora el afán de la fiscal general, una histórica aliada de la autodenominada revolución bolivariana, de respetar las formas, un activo que el régimen cuidó con celo durante la gestión de su líder Hugo Chávez, y de garantizarse su supervivencia mucho más allá de la circunstancial presencia del chavismo en el poder.
Maduro, después de tres días de silencio, ha querido mostrarse como el mediador entre los poderes y a la vez quitarse el estigma de dictador que le confería el tácito acatamiento de las sentencias. Si tiene o no éxito en su propósito es un asunto que está por verse. Por el momento ha aprovechado para reiterarle a sus adversarios su disposición a dialogar con la mediación del Vaticano y de la terna compuesta por los expresidentes de España, José Luis Rodríguez Zapatero, Panamá, Martín Torrijos, y República Dominicana, Leonel Fernández. Todos esos esfuerzos han fracasado porque el régimen bloquea cualquier salida a la crisis política y económica y además se niega a convocar las elecciones regionales por el miedo a seguir perdiendo el control total que alguna vez ostentó. La idea de los acuerdos entre fuerzas opuestas es un verdadero desafío para el chavismo y una oportunidad de reinvención como movimiento político.
Maduro decidió convocar el viernes al final de la tarde una sesión del Codena después de las declaraciones de la fiscal Ortega Díaz, quien calificó las sentencias que facultaban al Supremo a asumir temporalmente las labores parlamentarias del Legislativo como un desconocimiento del orden jurídico. Fue una sorpresa que Maduro quiso convertir en una oportunidad de redimirse con el paso de las horas y el aumento de la condena mundial.
El mismo viernes se había suspendido una reunión de la cancillería con el cuerpo diplomático y el Supremo, con lo cual el margen de maniobra del régimen era cada vez menor. Una rueda de prensa con el presidente del máximo tribunal pautada para la tarde también fue suspendida sin mayores explicaciones. No había forma de convencer a la audiencia internacional de que sí era posible conciliar la supuesta vocación democrática que defiende el chavismo con el cese temporal de las labores del Parlamento.

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