El giro obligado de timón en Palacio Nacional
La diplomacia suele ser un juego de susurros y matices, pero Donald Trump prefiere el estruendo del megáfono. Lo que hasta hace unas horas se resguardaba bajo el velo de las "conversaciones cordiales", el republicano lo transformó la noche del sábado en una cruda y pública exhibición de poder.
A bordo del Air Force One, con la soltura de quien se sabe dueño del tablero y del viento a favor, soltó la bomba: Claudia Sheinbaum cedió.
La narrativa oficial de Palacio Nacional se resquebrajó ante la calculada indiscreción del magnate. Trump no buscó eufemismos para confesar que su instrucción fue seca y directa: "No queremos que envíes petróleo allá", le habría dicho a la mandataria mexicana durante aquella llamada telefónica de 40 minutos que, en su momento, fue calificada de "exitosa".
Según el relato del estadounidense, en el otro lado de la línea no hubo debate ni resistencia, sino una suerte de obediencia silenciosa que cambió el rumbo de la política exterior mexicana en un parpadeo.
El laberinto de la Mañanera
Resulta desconcertante volver al viernes. Apenas unas horas después del contacto telefónico, la Presidenta intentaba blindar su discurso frente a los micrófonos mañaneriles. Con una serenidad que hoy, a la luz de los hechos, luce frágil, negaba que el fantasma de la isla hubiera cruzado la frontera inalámbrica:
"Por cierto, no se tocó este tema... En ningún momento lo mencionó él. Y dado que no lo mencionó él, nosotros no tocamos el tema. Es decir, hablamos de la relación México-Estados Unidos, no se tocó el tema de Cuba", afirmaba con énfasis, apelando a la autodeterminación y al deber moral de evitar una crisis humanitaria.
Sin embargo, el contraste es demoledor. Mientras en México se invocaban principios y soberanía, en Washington se terminaba de redactar un decreto que funciona como una soga al cuello.
La diplomacia de la chequera y el arancel
La Orden Presidencial firmada por Trump apenas horas después de la llamada del jueves no es un simple trámite burocrático; es una estocada directa al tanque de oxígeno que México ha representado para el régimen cubano. La rapidez del plumazo sugiere que el acuerdo ya estaba sellado antes de que el país se enterara.
Cuando Trump califica a Sheinbaum de ser "muy buena", el elogio se siente como una marca de hierro. En el código de propiedad del neoyorquino, ser "bueno" suele ser sinónimo de estar "alineado". Al romper el secreto de confesión diplomático, el magnate no solo reveló un pacto, sino que marcó el territorio con la prepotencia de quien sostiene, al mismo tiempo, la batuta y el látigo.
¿Soberanía o supervivencia?
Si la realidad confirma que México ha dejado de enviar suministros, estamos ante un giro de 180 grados ejecutado a punta de tarifas punitivas. La pregunta incómoda queda sobre la mesa, desnudando la vulnerabilidad de nuestra política exterior: ¿Estamos inaugurando una era de cooperación necesaria o asistimos al primer capítulo de una soberanía condicionada?
Por lo pronto, el timón ha girado bruscamente, pero la mano que lo mueve parece estar en Washington, no en Palacio Nacional..
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