28 may. 2017

Nubarrones de fraude hacia el “Día D”

Revista Proceso # 2117, 27 de mayo de 2017
Nubarrones de fraude hacia el “Día D”/ROSALÍA VERGARA Y JOSÉ GIL OLMOS, reporteros.

El próximo 4 de junio, más que elegir al gobernador del Estado de México, los votantes mexiquenses definirán la elección presidencial de 2018. Si el priismo perdiera los comicios en esta entidad –la cual ha dominado durante casi 90 años–, podría despedirse de la Presidencia. De eso están conscientes el PRI y el gobierno federal, que están volcando todos los trucos de su acervo –entre ellos las campañas sucias contra sus rivales, la compra del voto, el acarreo masivo– a fin de hacer ganar a su candidato, Alfredo del Mazo. Analistas y documentos consultados por Proceso plantean que el fraude es una posibilidad más que cercana. El PRI le llama “Día D” a la elección mexiquense en la que cifra demasiado.
La del Estado de México el próximo 4 de junio será una elección de Estado, fundamental para el presidente Enrique Peña Nieto pues están en juego su futuro político y el del clan al que pertenece, el llamado Grupo Atlacomulco, arraigado en la entidad desde hace 87 años, así como la permanencia del PRI en el poder en los comicios presidenciales del próximo año.
Por eso los gobiernos federal y estatal y el PRI no han escatimado en nada para apoyar a su candidato, Alfredo del Mazo Maza: han designado a los miembros del gabinete social, así como a la mayoría de los gobernadores priistas y hasta el del Partido Verde, para ocuparse de los distritos prioritarios para lo que ellos llaman el “Día D”.

Desde abril, cuando arrancó la campaña electoral mexiquense, pero sobre todo en las últimas semanas de mayo, se ha denunciado la participación de los gobiernos federal y estatal en apoyo a Del Mazo mediante el uso de programas sociales a cambio del sufragio por el PRI, la intervención directa de secretarios del gabinete social, la actuación de gobernadores y la compra del voto.
El pasado miércoles 10, la organización Ahora, que encabeza Emilio Álvarez Icaza, presentó una denuncia ante el Instituto Nacional Electoral (INE) para que se investigue el posible desvío de 4 mil millones de pesos a la campaña de Del Mazo de parte de los gobiernos de Peña Nieto y del gobernador mexiquense, Eruviel Ávila.
El lunes 22, el presidente nacional de Morena, Andrés Manuel López Obrador, denunció en las redes sociales que miembros del gabinete del Estado de México y funcionarios del gobierno de Enrique Peña Nieto estarían comisionados para operar el fraude en los comicios mexiquenses.
López Obrador mencionó al secretario de Salud, José Narro, así como a los titulares de las secretarías de Educación, Comunicaciones y Transportes y Desarrollo Social –Aurelio Nuño, Gerardo Ruiz Esparza y Luis Miranda, respectivamente– como parte de esta estrategia.
Las acusaciones que López Obrador hizo públicas en las redes sociales –con documentos– fueron rechazadas por el vocero de la Presidencia de la República, Eduardo Sánchez, quien en varios mensajes vía Twitter manifestó desconocer quién elaboró esos documentos y recomendó que toda denuncia se haga ante las autoridades correspondientes.
Enrique Ochoa Reza, presidente nacional del PRI, también contestó en Twitter; dijo que le recordaban las “pruebas falsas” que López Obrador presentó en 2012 después de los comicios federales y le dijo al tabasqueño: “No sabes perder”.
Los reporteros de Proceso buscaron al equipo de Alfredo del Mazo para obtener una reacción, pero no tuvieron respuesta.
No obstante, se tuvo acceso a documentos que describen la participación de funcionarios federales y estatales, de 14 gobernadores –13 priistas y uno del Verde–, y de un plan detallado de “Activación de Lugares Prioritarios” para que el PRI consiga un mínimo de 2 millones 400 mil votos para ganar la elección.
En el amplio documento, fechado el lunes 8, aparece como responsable de armar el plan el estratega español Jordi Segarra, quien en su cartera de clientes tuvo a Barack Obama en 2008, en 2009 fue reconocido por Campaigns & Elections Politics Magazine con el premio Rising Star.
Segarra fundó en 2016 la empresa El Pentágono, que en su página de internet se define como “una nueva agencia de inteligencia que realiza investigación especializada para el desarrollo de proyectos político-electorales”.
El estratega trabaja en el equipo de Del Mazo junto con la encuestadora Gisela Rubach, y con Alejandra Sota, exvocera de Felipe Calderón y del consultor estrella de Televisa, Alejandro Quintero.
“La estrategia”, paso a paso
De acuerdo con la documentación obtenida por Proceso, a partir de mayo el PRI y los gobiernos de Peña Nieto y de Ávila Villegas metieron el acelerador para apuntalar a Del Mazo, que no despegaba en las encuestas: estaba por debajo de la aspirante de Morena, Delfina Gómez.
Y aun con la gran inversión en su campaña, no parece que Del Mazo pueda alcanzar la meta de 2 millones 389 mil 535 votos con los que estiman que ganará el 4 de junio. Hasta el lunes 8 les faltaban 593 mil 748 intenciones de voto. Para ello diseñaron un plan a fin de conseguirlos en 30 distritos prioritarios.
Este proyecto está basado en la información obtenida por una tracking poll o encuesta de seguimiento diario, aplicada entre el 3 de abril y el domingo 7 por El Pentágono, de Segarra.
El estudio reveló que Del Mazo no tiene asegurada la victoria y por ello decidieron activar el plan que prevé la promoción del voto para el candidato del PRI y campañas negativas contra Josefina Vázquez Mota y, sobre todo, contra Delfina Gómez.
Con base en esta encuesta, el plan de Activación de Lugares Estratégicos analiza a detalle las colonias y manzanas “más rentables”, así como los “nodos de atención principal”: plazas, mercados, escuelas, parques, iglesias, centros deportivos, clínicas y monumentos, entre otros lugares de concentración ciudadana de cada uno de los 30 distritos, donde se tiene que trabajar promoviendo el voto y acarreando gente.
También a partir de este estudio demoscópico se diseñó la estrategia de trabajo electoral, que prevé distintas acciones, según el distrito o municipio, entre ellas lanzar una campaña de propaganda en Tultitlán y Toluca advirtiendo acerca de “los riesgos” que implicaría tener un gobierno encabezado por Morena. En esas localidades Delfina Gómez ganaría con menos de 1.5% de los votos.
Además se propone que Del Mazo establezca contacto directo con los electores en los municipios donde ganaría por menos de 1.5% de los votos, como en Chimalhuacán, Jilotepec, Zumpango, Zinacantepec y Coacalco.
Asimismo anticipa que acudan, en lugar del candidato, “voceros” de la campaña en Lerma, Ecatepec, Los Reyes y Naucalpan, donde Del Mazo ganaría con entre 1.5 y 5.2% de la votación y se buscaría cooptar a medios de comunicación de corte social en Naucalpan y Toluca, donde el priista ganaría por menos de 5.2% de los votos.
La estrategia contempla establecer “nodos de atención principal” en Chimalhuacán, Tultitlán, Jilotepec, Zumpango, Zinacantepec, Coacalco y Ecatepec, donde Del Mazo perdería o ganaría por menos de 1.5% de los votos y realizar acercamientos con el PAN y el PRD en Tejupilco, Valle de Bravo, Atlacomulco y Almoloya de Juárez, donde el candidato priista tiene voto duro y ganaría por más de 9.2%.
De la misma manera planea accionar un “sistema multinivel de mujeres” en los distritos de Huixquilucan y Naucalpan, donde el PAN ganaría con su voto duro de más de 9.2%
También en dicho plan se especifica una sección titulada “Campaña B”, en la cual el PRI proyecta incentivar la abstención en los municipios de Texcoco, Tlalnepantla, Cuautitlán Izcalli y Nicolás Romero, donde Del Mazo perdería ante Delfina Gómez por más de 9.2% de los sufragios.
Igualmente plantea la instalación de centros de llamadas telefónicas para desactivar la participación donde Gómez tiene voto duro: Chicoloapan, Tlalnepantla y Cuautitlán Izcalli.
El plan priista proyecta un trabajo especial de imagen negativa hacia Gómez en Teoloyucan, Amecameca, Tecámac e Ixtapaluca, donde Del Mazo ganaría o perdería con entre 1.5 y 5.2% de los sufragios.
También pretende activar una campaña de “desfonde” contra la candidata panista, Josefina Vázquez Mota, en los 18 municipios donde gobierna el PAN.
Para el 4 de junio, la estrategia del Día D es movilizar “a la gente” en Tejupilco, Valle de Bravo, Atlacomulco y Almoloya de Juárez, donde el candidato priista tiene voto duro y ganaría con más de 9.2%.
El Día D prevé llevar a cabo una acción de desmovilización en Texcoco, Tlalnepantla, Izcalli y Nicolás Romero, donde Del Mazo perdería contundentemente ante Delfina Gómez.
La maquinaria electoral
Para la campaña de Alfredo del Mazo, los gobiernos federal y estatal diseñaron una maquinaria electoral en la cual participa toda la estructura priista, incluyendo a 14 gobernadores a quienes asignó distintas tareas.
El martes 23, López Obrador denunció en las redes sociales la presunta participación de secretarios de Estado y de los gobernadores del PRI y del PVEM en la elección. Señaló al secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño, como “encargado” en este operativo, y a nivel local a Ana Lilia Herrera Anzaldo, titular estatal de Educación.
Según este plan, para el municipio de Ecatepec fue asignado el secretario de Salud, José Narro, por el gobierno federal, y a nivel estatal al secretario de Salud mexiquense, César Nomar Gómez Monge, a quien también se le encomendó Tecámac.
De acuerdo con el documento completo que se pudo consultar, 12 gobernadores del PRI (además de Eruviel Ávila y el del Partido Verde, el chiapaneco Manuel Velasco), habrían de participar en el proceso electoral del Estado de México aportando recursos para la movilización el 4 de junio.
Los gobernadores priistas mencionados son: Alejandro Moreno, de Campeche; Alejandro Murat, de Oaxaca; Héctor Astudillo, de Guerrero; Aristóteles Sandoval, de Jalisco; Omar Fayad, de Hidalgo; Marco Mena, de Tlaxcala; Rolando Zapata, de Yucatán; José Manuel Carreras, de San Luis Potosí; Claudia Pavlovich, de Sonora; Ignacio Peralta, de Colima; Quirino Díaz, de Sinaloa, y Alejandro Tello, de Zacatecas.
Pero por parte del gobierno de Eruviel Ávila también se tiene un plan, con una plataforma electrónica llamada Prodem, que espera la participación de todos los secretarios del gobierno estatal en cada una de las 20 regiones en que se divide la entidad.
“Hoy por hoy, toda esa estructura de gobierno se encuentra distribuyendo cartas de agradecimiento del candidato, tarjetas rosas (salario para amas de casa) y utilitarios. Todo esto utilizando teléfonos, vehículos, gasolina de gobierno. A ellos se les da un estímulo económico mensual por todo esto y está en su recibo de nómina con el concepto de apoyo a la comunidad”, señala el plan.
Dicho plan tiene una particularidad: Incluye un sistema de cómputo que el 4 de junio habrá de capturar toda la información que envíen los “alumnos” o servidores públicos y representantes del PRI a los “maestros” o responsables de cada Secretaría de Gobierno “que se instalarán en una casa en la sección electoral” desde donde se operará la movilización del Día D.
El fraude
El presidente del INE, Lorenzo Córdova, justificó la entrega de dádivas en abril a los habitantes del Estado de México al señalar que son parte de los programas sociales del gobernador Ávila.
“Me parece que sería absurdo pretender que la normatividad, más aún que la autoridad electoral, determine la suspensión de los programas sociales en un país con las desigualdades que hoy tenemos. La desigualdad y la pobreza me parece que volverían insensato que cualquier autoridad, legislador o autoridad electoral planteara la suspensión de los programas sociales y de la entrega de los beneficios que están planteados”, apuntó Córdova.
Para el profesor e investigador de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM Jorge Márquez Muñoz ésta “es la mayor señal de que van a usar todos los recursos necesarios para el gran fraude que van a hacer”.
En entrevista, mencionó otro indicador que apunta al fraude: que a la candidata de Morena, Delfina Gómez Álvarez, puntera en las preferencias del electorado mexiquense, “no le pegaron” los escándalos de la supuesta corrupción en su administración o las acusaciones de que el presidente nacional de ese partido, Andrés Manuel López Obrador, habría recibido dinero del exgobernador de Veracruz Javier Duarte.
“Hay muchas señales de que habrá fraude, por lo que van a usar todos sus recursos en el Estado de México porque no es una elección sacrificable; otro estado, a lo mejor ‘ahí lo dejaban’ como luego lo hacen, pero no el Estado de México”, donde el PRI ha gobernado durante casi 90 años mediante cacicazgos familiares que quiere conservar, sostiene el especialista en gobernabilidad.


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