21 may. 2017

Viridiana Domínguez Flores

Revista Proceso # 2116, a 21 de mayo de 2017
Denuncia que la quieren despedir del Monte de Piedad por tener cáncer
PALABRA DE LECTOR
Señor director:
Mi nombre es Viridiana, tengo 30 años y soy empleada del Nacional Monte de Piedad IAP, adscrita al área de Inversión Social, donde diferentes fundaciones se ven beneficiadas con donativos en toda la República Mexicana. Desde hace tres años me diagnosticaron cáncer de mama, el cual a la fecha derivó en metástasis y se alojó en el hueso y la cabeza.
Sin embargo, el director de Capital Humano de dicha institución y su personal a cargo me han citado en las oficinas para solicitarme firme mi finiquito, porque según ellos yo ya no soy su empleada, y mi subdirectora de área me comenta que mi enfermedad ya se alargó, además de invitarme a buscar a un tercero que responda por mis derechos laborales.
Por ello hoy me expreso con la consigna de me quieren correr por tener cáncer. Tal parece que el personal adscrito a esta noble institución no sabe que trabaja y representa a una institución fundada por los valores y principios de protección social.

Evidentemente estas personas jamás han sufrido ni un poco lo que es tener cáncer, y mucho menos la cantidad de intervenciones quirúrgicas por las que hay que atravesar, los incontables tratamientos, las desgastantes quimioterapias, las muy dolorosas y numerosas radiaciones, los diagnósticos adversos, el desgaste y la transformación del cuerpo, el desabasto de medicamentos, el cambio drástico en la vida diaria, el tener que estar todos los días formada en el consultorio, para los estudios, para los trámites administrativos…
A lo anterior se añade por supuesto el costo altísimo de esta enfermedad, además de tener que enfrentar a una sociedad que todavía discrimina y flagela. Ahora al parecer también hay que enfrentar la discriminación (mobbing) laboral.
Son ya tres años que emprendí la batalla contra el cáncer. He luchado no sólo contra la enfermedad y contra mi propio cuerpo. He tenido que buscar incluso alternativas tecnológicas para lograr sobrevivir. Soy prueba fehaciente de que las nuevas tecnologías dan esperanza, pues me he sometido a una radiocirugía robótica cerebral.
Hace ya casi un año en el Instituto Mexicano del Seguro Social me habían mandado radiarme toda mi cabeza; prácticamente me habían mandado a terminar conmigo misma por tan invasivo procedimiento. Sin embargo, mis médicos tratantes, tanto oncólogos como radiólogos y yo, buscamos opciones y alternativas tecnológicas y médicas para lograr una radiación robotizada, la cual tiene un costo que oscila entre medio millón y 750 mil pesos, más mis tratamientos mensuales, que tienen un costo de 80 mil pesos. Es una enfermedad que he podido enfrentar gracias a mis prestaciones laborales; sin ellas no estaría yo relatando mi caso.
En la actualidad enfrentarse de tú a tú con esta enfermedad no es posible sin recursos económicos, sin prestaciones laborales. Al Estado aún le falta mucho abasto, personal y tecnología para el tratamiento del cáncer. Así como yo hay mucha gente con esta enfermedad luchando día a día. Por ellos y por mí es que estoy aquí defendiendo en lo laboral mi derecho a vivir y a no ser discriminada por padecer cáncer.
Sé que el Nacional Monte de Piedad no atentará contra la vida de las personas y de sus empleados. Convoco al Patronato de esta institución a que intervenga para que se me garanticen mis derechos laborales a fin de poder continuar con esta batalla contra el cáncer con mi trabajo como aliado.
De antemano sé que mis palabras serán escuchadas por los patronos del Nacional Monte de Piedad, quienes tendrán a bien resolver y reintegrar mis derechos y prestaciones laborales.
Atentamente
Viridiana Domínguez Flores


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