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Mario Guerra Leal, francotirador del sistema

Mario Guerra Leal, francotirador del sistema/
Revista Proceso, REDACCIÓN , 14 OCTUBRE, 1978
Cómo se teje la maraña política de gobernación a Los Pinos
Nota de Carlos Marín
A petición de Adolfo López Mateos hizo una denuncia pagada contra Lázaro Cárdenas; con dinero del gobierno fundó el Partido Anticomunista Mexicano; por instrucciones de Gustavo Díaz Ordaz creó el Partido Demócrata Cristiano y a capricho de los secretarios de Gobernación en turno “militaba” o no el Partido Auténtico de la Revolución Mexicana, al tiempo que a escondidas recibía subsidios y consignas de los dirigentes del Partido Revolucionario Institucional 
El responsable es Mario Guerra Leal, preso en el Reclusorio Norte desde hace un año, pero no por lo anterior sino por defraudar a taxistas
Acaba de escribir sus memorias, en las que resalta el grado de descomposición, envilecimiento e impunidad del aparato político al que sirvió durante 25 años con una fidelidad que llega a la abyección y una desconcertante ingenuidad que trasciende toda lógica.
Veterano del movimiento henriquista en el que militaron hombres como Marcelino García Barragán, Rubén Jaramillo y Graciano Sánchez, que agitó al país en vísperas y durante el gobierno de Adolfo Ruiz Cortines, Guerra Leal fue coptado, utilizado y degradado por los gobiernos que se sucedieron, hasta que el 17 de octubre de 1977, convertido más en estorbo que en útil instrumento de intrigas palaciegas, fue aprehendido bajo el cargo de recibir dinero a cambio de prometer minitaxis.

Que Humberto Romero, secretario privado de López Mateos, le pidió “quemar” a Díaz Ordaz lanzándolo como candidato del Demócrata Cristiano a la Presidencia; que Emilio Martínez Manautou le pagó para que publicara escritos contra el movimiento médico y el movimiento estudiantil con el fin de dividirlos; que Luis Echeverría le pidió atacar a Carlos A Madrazo; que el embajador Robert C Hill de Estados Unidos le ofreció un millón de dólares para celebrar aquí el congreso anticomunista mundial; que López Mateos dijo que eso si no porque pondría en entredicho su política internacional; que Echeverría nombraba a discreción los diputados de partido; que
Las anécdotas personales se multiplican y entrelazan y corrigen algunas de las páginas célebres de la historia patria en las 330 cuartillas de “Memorias de política” del licenciado Mario Guerra Leal, cuyas actividades formales en los últimos 25 años son sus cartas de presentación como autor testimonial; secretario particular de los generales Henríquez Guzmán y Juan Barragán, presidente de los partidos anticomunista y democristiano, candidato por éste a la presidencia de la República y candidato cuatro veces a diputado por el PARM, del que también fue secretario
“Había que decir algún día la verdad de un sistema visto por quien aun dentro de su modestia lo ha vivido desde adentro, ha sido testigo”, dice “He tenido que herir necesariamente a quienes fueron o se dijeron mis amigos, ya sea que estén vivos o que ya hayan muerto, pero la verdad hiere siempre y sin la verdad este testimonio no tendría valor alguno Había que decirla”
Y aclara: “Después de 25 años tengo la satisfacción, puedo sentirme orgulloso, de que nunca actué en contra de mis convicciones, y debo agradecer a todos los políticos que me trataron, presidentes de la República, secretarios de Estado, dirigentes políticos, que nunca me pidieran hacerlo Si me utilizaron, si se sirvieron de mí inclusive, fue siempre dentro de la línea que marcaron siempre mis ideas, de sobra conocidas por todos ellos”
DE LA DISIDENCIA AL SISTEMA
Guerra leal se dedicaba a la abogacía en 1953 hasta que, en agosto, fue asesinado su amigo Marco Antonio Lanz Galera por agentes de la Dirección Federal de Seguridad Se trataba de un activo partidario de Henríquez Guzmán y el hecho motivó a Guerra Leal a integrarse al henriquismo:
Como abogado de la Federación de Partidos del Pueblo Mexicano que encabezaba el general Henríquez, Guerra Leal recorrió el país de cabo a rabo sacando a henriquistas de las cárceles y tuvo ocasión de conocer a quienes como Marcelino García Barragán, exsecretario de la Defensa, iban a levantarse en armas para llevar a la Presidencia al general Miguel Henríquez Guzmán:
” Don Marcelino estaba rodeado de una aureola, era sin duda el hombre fuerte, el soldado, el que encabezaría el movimiento al menos en Jalisco, la zona del Pacífico y el norte del país Y cuando años después fue secretario de la Defensa Nacional, todavía en un último acto de afecto, me dio alguna ayuda económica para mi campaña de diputado en 1970″ Cuando García Barragán desertó del henriquismo, aceptando la jefatura de una zona militar, “yo pensé que no había hecho sino adelantársenos a todos un poco, pues era el camino que teníamos que seguir ante la irresolución del general y de Jorge (Henríquez Guzmán) para tomar el camino que nos habían prometido Seguí queriendo y respetando a don Marcelino; mi admiración se acrecentó por su actitud de soldado leal y ejemplar que siguió durante los sucesos del 68”
En su gestión como abogado henriquista, Guerra Leal arriesgó inclusive su vida por excarcelar presos y rescatar a perseguidos Le tocó salvar de la muerte a Rosendo Pérez y Pérez, a quien trajo escondido en una camioneta desde Delicias hasta la casa del general Henríquez: “Todavía vive, es mi amigo aunque no ha venido a verme al reclusorio, y me dejó la gran satisfacción de saber que salvé la vida de un compañero en circunstancias que nunca podía haber siquiera soñado”
DE HENRIQUEZ A MARIO MOYA
De por qué Henríquez Guzmán no se rebeló, Guerra Leal cuenta que Lázaro Cárdenas retiró su apoyo al movimiento pero “Henríquez ya no podía dar marcha atrás Gastó en la campaña, según él mismo me dijo, más de 200 millones de pesos de esa época Murió y con él también el secreto de por qué nunca decidió levantarse en armas En varias ocasiones pudo hacerlo Tampoco quiso aceptar jamás transacción alguna: el mismo Alemán después del 7 de julio (de 1952, en que ocurrió una matanza de henriquistas) le ofrecía diputados, senadores, la permanencia del partido, si aceptaba el triunfo de Ruiz Cortines No quiso Si hubo transacción al final, no la hizo el general Henríquez, posiblemente su hermano Jorge” (Jorge Henríquez Guzmán “me daba mi ayuda de 1,000 pesos mensuales que heredé de Marcos Antonio Lanz Galera”)
A medida que el henriquismo decaía, los servicios de Guerra Leal se devaluaban en el ánimo del general, uno de cuyos ayudantes, el capitán Huanco, marcó un día una raya en el piso diciéndole al secretario particular que de ahí nadie debía pasar “Informé al general Henríquez de lo ocurrido y de mi decisión de no volver (a casa de Henríquez) si no se le ponía el remedio Desde luego que no se le puso, el general apoyó a su ayudante y yo dejé así de ser secretario particular”
Desaparecido el henriquismo y sus militantes diezmados (con excepción de algunos que ingresaron al Partido Auténtico de la Revolución Mexicana), Guerra Leal redactó en 1976 un manifiesto a solicitud de Jorge Henríquez Guzmán, en el que se hacía un llamado a la reunificación El texto no se publicó y a don Jorge “no volví a verlo Seguramente lo que pasó fue que yo, con toda lealtad, le dije que antes de hacer ningún compromiso quisiera que supiera que yo estaba comprometido políticamente con el licenciado Mario Moya Palencia, que él era mi candidato y que me la jugaría con él hasta el último momento”
Después de cuatro años y medio de militancia, Mario Guerra Leal fue designado presidente del comité ejecutivo nacional de Partidos del Pueblo    
En esa calidad Guerra Leal platicó un día con un exhenriquista Francisco Martínez de la Vega, quien le propuso apoyar la candidatura a la Presidencia de Adolfo López Mateos: “Como punto final a mi resistencia, puse la condición de que antes de decidir nada tenía que conocer personalmente a López Mateos y platicar con él”
EL DISCRETO ENCANTO DE LA FAMILIA REVOLUCIONARIA
Se concertó la entrevista en la casa del candidato en San Jerónimo “y ya es fácil imaginar el nerviosismo que esto me inspiraba, y que yo trataba de disimular aparentando la mayor naturalidad del mundo Era mi primera incursión como amigo en el mundo oficial y al más alto nivel Ya nos esperaba un ayudante en la puerta (que) de inmediato nos condujo a la biblioteca y a los pocos minutos hizo su entrada don Adolfo López Mateos, quien para mi mayor turbación en cuanto me vio se dirigió a mí con los brazos abiertos, dejando a un lado al ingeniero (César) Martino, y me dio un abrazo de lo más caluroso posible Con esta sola entrada, el candidato a la Presidencia de la República me había ganado para siempre”
López Mateos le agradeció su “deseo” de sumarse a la candidatura “con todos mis amigos”
El afecto con el que me había recibido, no me dejó otra alternativa que la de expresarle mi adhesión entusiasta y ponerme a sus órdenes
El contacto para que Guerra Leal colaborara con el gobierno lopezmateísta fue el general Agustín Olachea, presidente del PRI durante la campaña y posteriormente secretario de la Defensa: “Lo último que yo hubiera deseado era poner un pie en las oficinas del PRI”, a donde fue introducido prácticamente a escondidas Olachea le dio instrucciones para que la Federación de Partidos del Pueblo participara en la campaña y le ordenó al tesorero, Agustín Salvat, entregarle 25,000 pesos de inmediato Finalmente le presentó a su secretario particular, el entonces coronel Rogelio Flores Curiel, con quien debía ponerse en contacto en lo sucesivo
De vez en cuando, Olachea “me pasaba con el candidato y le hacía en mi presencia elogios de mis actividades El licenciado siempre lo escuchaba sonriente y al terminar de oírlo me daba un abrazo cariñoso Periódicamente el general ordenaba al licenciado Salvat que me proporcionara ayuda económica”
Guerra Leal “creía que por mi participación (en la campaña de ALM) me había hecho acreedor al algún puesto importante en el nuevo gobierno, y me hacía grandes ilusiones al respecto, tanto que, de hecho, abandoné toda actividad al frente de la FPPM que, dispersa, acabó por desaparecer”
Cuando López Mateos ascendió a la Presidencia, Guerra Leal visitó al general Olachea, secretario ya de la Defensa, quien lo recibió con “ya vaya mandándose hacer un uniforme como éste” Eso bastó para que Guerra Leal supusiera que tendría algún cargo importante en el Ejército y se soñó uniformado de teniente coronel Por esos días visitó también al recién nombrado secretario de Gobernación, Gustavo Díaz Ordaz, quien lo puso en contacto con Alfonso Corona del Rosal, nuevo presidente del PRI, para que contara, a partir de entonces y por conducto de Agustín Salvat, con 5,000 pesos mensuales
Corona del Rosal “aceptó que no me hiciera yo miembro del PRI: me dijo que seguramente sin serlo podría serle de mayor utilidad”
Un día Olachea mandó llamar a Guerra Leal urgentemente: “Pensaba que tan urgente llamado no podía obedecer más a que el fin mi asunto estaba arreglado, ya me soñaba en mi uniforme de teniente coronel” Pero Olachea “me dijo que había llegado el momento de demostrar si en verdad era yo tan hombre como aparentaba serlo en el henriquismo” Y se abrió de capa: `Por mi conducto, el patrón le pide un gran servicio: queremos que haga usted unas declaraciones en todos los periódicos o en el mayor número que usted logre que se las publiquen, ya que esto deberá hacerlo como cosa suya y nosotros no podemos intervenir, denunciando las actividades del general Cárdenas Diga usted que se está reuniendo con Vallejo, que está engañando a los ferrocarrileros como hizo con ustedes los henriquistas: en suma, que es un traidor no sólo al Presidente López Mateos sino a México No queremos que sea un desplegado pues se preguntarán de dónde sacó usted el dinero; claro que vamos a pagarlo pero que se lo publiquen en forma de gacetilla, aunque cueste más Yo le daré todo el dinero que necesite’ “Me dio un sobre que contenía 100,000 pesos y me dijo que si necesitaba más se lo pidiera, pero que una vez aparecida la publicación no me apareciera por su casa ni por la Secretaría de la Defensa en varios días Llegué a mi casa sin poder ocultar mi nerviosismo Como es natural, todos me esperaban creyendo verme con mi nombramiento No pude dar explicaciones Me dirigí a mi despacho a redactar mis (sic) declaraciones” El texto, antes de su difusión, fue revisado por el secretario de la Presidencia, Donaldo Miranda Fonseca
Y cuenta que tuvo éxito en su misión, le sobraron 20,000 pesos y “quedé satisfecho, había cumplido en mi primera comisión importante al servicio de mi amigo el Presidente López Mateos” Olachea lo felicitó y le regaló el dinero que no había gastado
A estos servicios siguieron similares, siempre a petición de Olachea en nombre del “patrón” hasta que al vallejismo “una enérgica represión del gobierno lo ahogó por completo”
LA ETAPA ANTICOMUNISTA
Al fundar los cardenistas el Movimiento de Liberación Nacional, un grupo de personas encabezadas por Fernando Piñeiro, Ramón Berrones, Maclovio Piña y el actor Roberto Cañedo visitaron a Guerra Leal para proponerle fundar un partido anticomunista —(“no puedo negar que la idea me gustó”)— y fue a consultarlo con Olachea, quien se interesó y consultó a su vez con “el patrón”: “Al presidente le gustó mucho la idea Me fijó un subsidio que el propio general Olachea se encargaría de entregarme cada mes, no era mucho, pero sí lo suficiente para empezar”
Al sostenimiento del Partido Anticomunista Mexicano contribuyó el secretario privado de López Mateos, Humberto Romero, uno de cuyos agentes, Mario de la Rosa, “era el encargado de cubrir mi fuente y acudía a todos los actos del Partido Nacional Anticomunista”
El 26 de julio de 1959, sexto aniversario del asalto al Cuartel Moncada, Guerra Leal movilizó al Partido Anticomunista luego de recibir de Humberto Romero el visto bueno: “adelante con los faroles” Los izquierdistas realizaron un acto simultáneo y sabotearon al anticomunista con gases lacrimógenos, pero Guerra Leal había dispuesto sabotear el comunista con bombas pestilentes Olachea y Romero celebraron el desenlace “con grandes risas y me felicitaron ampliamente”
A esas alturas, dice Guerra Leal, “yo tenía conocimiento de que Díaz Ordaz no simpatizaba con nosotros”, por rivalidades con el general Olachea Con el tiempo, empero, “llegamos a ser verdaderos amigos”
En los primeros meses de 1960 Guerra Leal fue invitado por el embajador de Estados Unidos, Robert C Hill, a sostener una conversación en su despacho Quería que en México se organizara un congreso anticomunista americano que condenara al régimen castrista porque la Organización de Estados Americanos no lo había hecho entonces “Por los gastos no deberíamos preocuparnos pues claro, la embajada no daría dinero, pero por medio de comercios e industrias americanas establecidas en nuestro país, se había reunido ya lo necesario Para empezar podríamos contar con un millón de dólares”
A los correligionarios de Guerra Leal les entusiasmó la idea y se molestaron cuando él fue a consultarlo con el Presidente:
“El licenciado López Mateos se paró de su escritorio y me dio un abrazo El licenciado Romero nos dejó solos `Mire Mario (dijo ALM), organizar un acto como el que a usted le proponen, aunque no sea un acto oficial sino organizado por particulares, dará a pensar que se hace bajo nuestra protección y apoyo Es más, tendremos que dar facilidades para su realización que pueden ser también mal interpretadas Todo esto comprometería la política internacional de mi gobierno y podría ocasionarnos problemas Desde luego está usted en libertad, pero yo le pido que no acepte’ Mi reacción fue inmediata: usted, señor Presidente, no debe pedirme nada, lo que usted diga es una orden para mí, desde luego que no aceptaré”
Piñeiro, Piña Durán y Berrones se enfurecieron con Guerra Leal y le dijeron que el Presidente lo utilizaba “Me recordaron la ocasión en que me llamó Humberto Romero para pedirme de parte del presidente que no fuéramos a cometer ningún acto agresivo con motivo de la visita a nuestro país del Presidente de Cuba, Osvaldo Dorticós, y que contra la voluntad de ellos yo había obedecido, sin que por ello se me diera recompensa alguna”
En un párrafo de sus memorias, Guerra Leal dice: “Es justo sin embargo, reconocer que durante todo el tiempo de la vida del Partido Nacional Anticomunista, el licenciado Díaz Ordaz me sostuvo la ayuda que por medio del general Corona del Rosal me daban en el PRI, aunque no volvieron a darme comisión alguna de su parte”
Cuando se produjo el movimiento revolucionario del magisterio que encabezó —y dirige aún— Othón Salazar, “me llamó Olachea El partido Nacional Anticomunista debía rescatar las instalaciones Tomaríamos por asalto la Escuela (Normal para Maestros) una noche Yo no lo podía creer, ¿y cómo le vamos a hacer? `No se preocupe’, me dijo el general, `oficialmente serán ustedes, inclusive participarán usted y algunos compañeros suyos Tendrán la protección necesaria Pero el asalto lo llevarán a cabo brigadas de la Federación de Sindicatos al Servicio del Estado que tiene organizadas y entrenadas para objetivos como ése el licenciado Rómulo Sánchez Mireles, secretario general de esa central, y también fuerzas policiacas vestidas de civiles al mando del general Luis Cueto Ramírez, jefe de la policía'”
El plan, empero, fue vetado por Díaz Ordaz y no se realizó
Tras el asesinato de Rubén Jaramillo y su familia a manos de militares, Guerra Leal publicó un artículo “vitriólico” contra el ejército (Jaramillo había sido henriquista como él) “Al mes siguiente, cuando me presenté en la Secretaría de la Defensa a cobrar mi subsidio, ni siquiera me recibieron” Había caído en desgracia a los ojos de Olachea Guerra Leal se lo comunicó a Díaz Ordaz en la creencia de que la noticia sería recibida “con simpatía”, pero fue hasta meses después cuando tuvo muestras de ello
BAJO LAS ORDENES DE DIAZ ORDAZ
Al perfilarse Díaz Ordaz como seguro sucesor de López Mateos, Guerra Leal se propuso reforzar su relación —”amistad”, dice— con él “y como se verá más adelante, pude lograrlo a base de tenacidad, lealtad y deseos de servirlo”
Luego de un periodo de transición, en que se disolvió el Partido Nacional Anticomunista y Guerra Leal creó un Frente Demócrata Cristiano afiliado al Frente Cívico de Afirmación Revolucionaria que auspició el expresidente Miguel Alemán —enemigo natural de los henriquistas cuando con éstos militaba el propio Guerra Leal—, Díaz Ordaz le aconsejó convertir al Frente en un partido político, en la inteligencia de que Gobernación no le concedería el registro oficial El Partido Demócrata Cristiano, le dijo Díaz Ordaz, “mataría el gallo” de los sinarquistas, que ya pretendían formar uno con ese nombre El negar el registro, le explicó, serviría para negárselo también al llamado Frente Electoral del Pueblo, integrado por comunistas El razonamiento era éste: el gobierno no reconocería un partido de izquierda, pero tampoco de la derecha, y así no habría reclamación
“Acepté No me quedaba otra Y además don Gustavo me había convencido” El dinero necesario lo recibió Guerra Leal del oficial mayor Noé Palomares Navarro
En vísperas del destape, “yo realmente no pensaba en designar candidato, ni tenía instrucciones para ello” Al publicarse el manifiesto que daba a conocer la creación del Demócrata Cristiano, Guerra Leal fue llamado por Humberto Romero:
“Se concretó a preguntarme que a quién íbamos a lanzar como nuestro candidato a la Presidencia de la República Le dije que a nadie me replicó que ésta era una magnífica oportunidad y me pidió aprovecharla `por qué no lanza a Díaz Ordaz y así lo quemamos de una vez’ Vuelto en mí de mi asombro, me negué categóricamente y de plano le dije que yo era amigo del licenciado Díaz Ordaz
“Pensé y así fue en efecto que ahí había acabado otro de los subsidios que había empezado a recibir”
Por supuesto, Guerra Leal fue a decirle a Díaz Ordaz lo que pretendía Humberto Romero: “Por todo comentario dijo `ya lo sabía, es un hijo de tal'”
Al conocerse el destapamiento por el PRI de Díaz Ordaz y cuando Guerra Leal acudió a felicitarlo, el candidato le dijo: “los del Frente Electoral del Pueblo van a lanzar candidato a Danzós Palomino si quieren juego, vamos a dárselo, es necesario que el Partido Demócrata Cristiano lance también candidato” “Usted ordena, contesté, dígame a quién lanzamos Se me quedó viendo fijamente y me dijo: `usted'”
Guerra Leal ni la edad tenía para poder aspirar a la Presidencia; sin embargo, su disposición para prestar servicios le hizo aceptar la proposición El dinero necesario, le dijo Díaz Ordaz, saldría del PRI Corona del Rosal, presidente del partido, lo recibiría enseguida, pero Guerra Leal debía llegar a su despacho por el elevador privado para que nadie lo viera
Para desconsuelo de Guerra Leal, su candidatura se dio a conocer cuando los periódicos daban cuenta del asesinato de John F Kennedy, y su lanzamiento pasó inadvertido Años después, cuando militó en el Auténtico de la Revolución Mexicana, la propaganda del PDC le serviría para aspirar a una diputación, sobreponiendo a los carteles el escudo del PARM sobre el del PDC y “diputado” en lugar de “presidente”
Cumplida su función, Díaz Ordaz se resistió a seguir recibiéndolo y por inercia decayó el interés del gobierno en Guerra Leal y su fantasioso partido democristiano: “se nos había utilizado y ahora ya no éramos necesarios de nuevo, como cuando desapareció el Partido Nacional Anticomunista, me refugié en mi casa particular con todas mis pertenencias”
Al poco tiempo se decidió por ingresar al Partido Auténtico de la Revolución Mexicana, para lo cual se entrevistó con el general Jacinto B Treviño, que entonces lo dirigía Casi inmediatamente fue incluido en la lista de candidatos a diputados (porque el PARM no contaba con políticos conocidos entre sus militantes) No sólo Guerra Leal sino varios de sus camaradas henriquistas, anticomunistas y democristianos fueron candidateados en diversos estados, en tanto que su caudillo se lanzó por el distrito correspondiente a Coyoacán
“Había recobrado la fe Iniciaba 12 años de militancia en el PARM, con gran simpatía” Buscó una entrevista con López Mateos para que lo financiara y lo recibió Humberto Romero, a quien no podía ver desde el incidente de la “quema” de Díaz Ordaz “Me entregó un sobre cerrado de parte del Presidente y me dijo que el señor me deseaba mucho éxito No era mucho, pero sí muy buenos 25,000 pesos” Celebradas las elecciones, a los candidatos de la “oposición” se les hicieron múltiples trampas y Guerra Leal apareció obteniendo 5,000 votos, “lo mismo que podían haberme reconocido cinco”
En estas elecciones, el general Juan Barragán —quien después y hasta su muerte sería presidente del PARM— obtuvo 600 votos pero “me contaba después que cuando regresó de San Luis Potosí con el acta de cómputo fue a mostrársela a Luisito, como él le llamaba, Luis Echeverría, que era subsecretario de Gobernación encargado del despacho, y que éste le dijo está usted equivocado, mi general, no ha visto bien’, y al tiempo que sacaba su pluma y le añadía un cero, le hacía ver que tenía 6,000 votos y no 600”
Pese a que Guerra Leal alcanzaba el número de votos suficientes para ser diputado de partido, este tipo de procedimientos —favorecer a unos y tachar a otros— de Echeverría darían al traste con la aspiración de Guerra leal de ser diputado cuatro veces por el PARM
El desaliento no impidió que buscara a Agustín Salvat, a la sazón titular del Departamento de Turismo, y consiguiera de él a partir de ese momento 10,000 pesos mensuales “de parte del Presidente”, con el encargo de que continuara “militando” en el PARM
Recién iniciado el gobierno de Díaz Ordaz, Guerra Leal se entrevistó con el doctor Emilio Martínez Manautou, secretario de la Presidencia, para ponerse a sus órdenes Al poco tiempo tuvo oportunidad de prestar su primer servicio: el movimiento médico estaba en su apogeo y “el presidente Díaz Ordaz le había encargado me pidiera que publicara en forma de carta una denuncia dirigida al Procurador de la República, señalando a los principales cabecillas del movimiento médico, y pidiendo se les aplicaran las sanciones establecidas en el Código Penal” Y le entregó una lista con los nombres de los líderes y del los periódicos en que debía aparecer la carta
Guerra Leal fue más allá de la publicación: acudió motu propio a la Procuraduría y suscitó un gran despliegue informativo: “el resultado no se hizo esperar, los dirigentes médicos, temerosos, se ampararon, y su movimiento perdió fuerza, hasta que pudo arreglarse convenientemente para el gobierno”
En premio a su acción, Martínez Manautou “me proporcionó lo necesario” para el enganche de un automóvil usado
Luis Echeverría, cuenta Guerra leal, maquinó la salida del general Treviño del PARM y su sustitución por el general Barragán Quien “cada día me demostraba mayor confianza”, al grado de que lo hizo su secretario particular
La destitución de Treviño y el acomodo de Guerra Leal junto a Barragán motivaron una división en el PARM Luis Echeverría, a través del oficial mayor de Gobernación, Carlos Gálvez Betancourt, le pidió “alejarse” del partido y el propio Barragán le exigió su renuncia Acudió entonces a Martínez Manautou para que lo apoyara y tanto Echeverría como Barragán tuvieron que dar marcha atrás “por instrucciones del Presidente”
Pese al incidente, un día Barragán le dijo que Echeverría quería un servicio especial: que atacara al licenciado Carlos A Madrazo, que dijera que era “un bandido” y que el dinero necesario para la publicación se lo daría en Gobernación Guerra Leal consultó primero con Martínez Manautou y éste le ordenó que no hiciera nada
En otra ocasión un grupo de exhenriquistas acudió a Guerra leal para enterarlo de los preparativos de un movimiento armado contra el gobierno Con los datos que obtuvo fue a ver a Martínez Manautou, quien le pidió averiguara lo más posible sobre el asunto A los pocos días se supo de los preparativos y la participación del periodista Víctor Rico Galán, quien fue hecho prisionero junto con otras personas, en tanto Guerra Leal recibía la felicitación y el reconocimiento, en privado, del gobierno
DIVISOR DEL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL
Aquí un párrafo suculento que en octubre adquiere actualidad:
“Yo veía con asiduidad al doctor Martínez Manautou Dos o tres meses antes de octubre de 1968 me encargó que redactara yo y mandara imprimir (también yo me encargaba de su distribución en la Universidad, en el Politécnico y en los centros estudiantiles) una hoja suelta que aparentemente era el órgano de información de una agrupación de estudiantes que denominamos Frente Estudiantil Revolucionario En esa hoja, de la que llegamos a repartir varios miles quincenalmente, tratábamos de sembrar la división entre los grupos estudiantiles, aparentábamos desde luego estar en contra del gobierno, pero cuando había algún movimiento que se consideraba peligroso interveníamos y con nuestros escritos lográbamos hacerlos fracasar, como fue en el caso de una marcha de estudiantes comunistas que se inició en el estado de Guanajuato Yo llegué a formar un verdadero equipo de muchachos que se encargaban de distribuir nuestra propaganda En una ocasión, agentes de Gobernación lograron seguir la pista de nuestros papeles y me vieron en mi casa para tratar de averiguar su origen, me dijeron que llevaban órdenes del secretario de Gobernación Los mandé al diablo y se lo dije al doctor `Ya me lo esperaba —contestó— se lo voy a decir al señor Presidente’ No volvieron a molestarme”
A éste siguieron otros múltiples servicios hasta que llegó el destapamiento de Luis Echeverría como candidato a la Presidencia A Guerra Leal le afectó seriamente que no hubiera sido Martínez Manautou Este hecho, sin embargo, no lo inmutó y estableció contacto con Mario Moya Palencia, designado secretario de Gobernación, para ponerse a su servicio y comenzar otro sexenio de colaboración con el gobierno
Durante el gobierno de Luis Echeverría, Moya Palencia le ayudó económicamente pagándole artículos que se publicaban en varios periódicos y también para sus campañas de diputado por el PARM Desde que la jugó en las elecciones generales de las que Echeverría saldría Presidente, éste —dice Guerra Leal— lo tachó de las listas de diputados de partido, pese a que “ganaba”
A la muerte del general Barragán, en el PARM se produjo una de tantas divisiones que pusieron a Guerra Leal a buscar apoyo sin escatimar “servicios”, siempre bajo la protección de Moya Palencia Su “cercanía” se frustró cuando no salió candidato a la Presidencia pero sobre la idea de que “todo se ha perdido menos el honor”, Guerra Leal se adhirió a López Portillo en su campaña, no sin antes haber intentado lanzar a Moya por el PARM, pero aquél lo disuadió oportunamente
Expulsado definitivamente del PARM, Guerra leal fundó el Partido México Unido Un día fue a ver al secretario de Gobernación, Jesús Reyes Heroles, para anunciarle que el PMU contaría con un salón de actos denominado `Presidente Gustavo Díaz Ordaz’ Reyes Heroles le dijo que podría parecer que los expresidentes patrocinan partidos políticos y le pidió que no siguiera en su empaño Pero Guerra leal insistió Llegó inclusive a hacer pública su intención en algunos periódicos y ocho días antes de la inauguración varios taxistas lo acusaron en la Procuraduría de negociar con promesa de entregarles minitaxis

Desde entonces vive en el Reclusorio Norte, aparentemente en contra de su voluntad y no por encargo de alguno de los políticos del sistema al que sirvió con atingencia inaudita durante 25 años




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