2 jul. 2018

Frente, ensayo fallido

Frente, ensayo fallido
Nota de Claudia Salazar/ Reforma
Cd. de México (02 julio 2018).- A fines del año pasado, los números para formar la coalición Por México al Frente daban la posibilidad de competir y aspirar a ganar la elección presidencial, pero al final de la campaña Ricardo Anaya no pudo despegar lo suficiente para alcanzar al primer lugar.
"Aunque se quería evitar dedicarse a ello, Anaya sí perdió tiempo en dar explicaciones, en vez de enfocarse en la campaña"
El Frente formado por PAN, PRD y MC se moverá de la propuesta de ser el primer Gobierno de coalición, a formar la nueva Oposición al régimen de Andrés Manuel López Obrador.
En las elecciones de 2015, los tres partidos obtuvieron, sin alianza, 15 millones de votos.
Para 2018 la meta era mantener tal número y aumentar al menos a 20 millones, para poder ganar con contundencia.

La fortaleza del Frente venía de haber logrado triunfos en Veracruz, Durango, Quintana Roo y Nayarit en la elección de Gobernadores en 2016 y 2017.
Sin embargo, echar a andar la coalición no fue fácil para ningún partido, debido a viejas rivalidades y diferencias programáticas.
En el PAN, el grupo del ex Presidente Felipe Calderón reclamó la forma en que se impedía a su esposa, Margarita Zavala, contender por la candidatura y para lanzar a Ricardo Anaya.
Al final, Zavala renunció al partido y buscó la candidatura independiente, mientras numerosos militantes de iban a su campaña sin dejar las filas del PAN.
Ello significó una división en el panismo, con dos candidatos en la contienda.
En el PRD se vivía al mismo tiempo una resistencia a la coalición por parte de grupos y militantes afines a Andrés Manuel López Obrador y que terminaron finalmente en Morena, muchos con candidaturas que en el perredismo no lograrían.
Y en MC tampoco fue fácil ir en alianza, pues en su bastión, Jalisco, a nivel estatal se rechazó la coalición con el PAN para poder afianzar la candidatura de Enrique Alfaro por la Gubernatura.
Aunque se logró una coalición amplia, en estados como Morelos y Nuevo León no hubo posibilidad de un acuerdo a nivel federal ni local.
En lo programático, el aborto y los derechos de matrimonio y adopción para personas homosexuales fueron excluidos de la propuesta del Frente y aunque Anaya habló de apegarse a la Constitución y los derechos establecidos por la Corte, estos temas hicieron sombra en la campaña.
Acusación
Fuentes de los partidos coinciden en que las acusaciones de lavado de dinero por la venta de una nave industrial fue un golpe contundente contra Anaya al iniciar la precampaña.
Sin una acusación formal en su contra, los señalamientos de corrupción fueron vistos como un ataque autorizado directamente por la Presidencia y operado por la PGR, con el fin de subir a José Antonio Meade, ubicado en tercer lugar en la encuestas.
La intensa cobertura de dicha información y los ataques del equipo de Meade impidieron al panista subir en las preferencias, como estaba previsto en la estrategia, con el fin de comenzar con fuerza la campaña electoral.
"Aunque se quería evitar dedicarse a ello, Anaya sí perdió tiempo en dar explicaciones, en vez de enfocarse en la campaña", señaló uno de los integrantes del equipo de campaña del panista.
Indicó que para hacer un análisis de los resultados, no se podría valorar la campaña del Frente sin considerar lo que llamó el "odio" de Peña Nieto contra Anaya.
"Eso fue definitivo en esta campaña del Frente", agregó la fuente.
El dirigente en MC, Alejandro Chanona, explicó que el Gobierno no perdonó a Anaya haber creado un tercer polo en la contienda presidencial, porque sus expectativas era tener una competencia entre Meade y López Obrador.
"El Frente vino a cambiar la competencia y se fueron contra Anaya", dijo Chanona.
De acuerdo a otras personas consultadas, tampoco ayudó a la campaña el hecho de contratar al consultor político Roberto Tred, porque su concepto no logró colocar a Anaya en el centro de la contienda.
Asimismo, se generó una falta de identidad de la militancia de los partidos de izquierda con el candidato, indicaron las fuentes.
Por ejemplo, en la Ciudad de México, los perredistas apoyaban a su candidata al gobierno local, Alejandra Barrales, pero no al presidencial.
Lo mismo pasó con la militancia panista, agregaron, que no se sintió identificada con Barrales y su opción empezó a ser el priista Mikel Arriola.
De acuerdo con las fuentes consultadas, otro factor que no ayudó a levantar la campaña fue la poca exposición del candidato presidencial del Frente.
Mientras López Obrador subía en las encuestas y realizaba al día tres o cuatro mítines en diferentes municipios y entidades, Anaya realizaba uno en sitios cerrados.
Sin embargo, pese al estancamiento en las encuestas, Anaya conservó el segundo lugar en la contienda y siguió apostando al voto útil contra el PRI y para evitar el triunfo de López Obrador.
En el equipo de la coalición hubo optimismo en que se generaría la sorpresa del triunfo, con el argumento de que las encuestas hay márgenes de error y que México no es la excepción en que hay tendencias ocultas que cambian las previsiones.
Conforme al seguimiento diario de las tendencias, el equipo de campaña del Frente registró que al 1 de junio había una diferencia de 10 puntos entre López Obrador y Anaya, y que al ultimo día de campaña la proporción se había reducido a 5.9 puntos.
Tales cifras llevaron a los voceros y dirigentes de la coalición a considerar que aún era factible el triunfo debido al voto útil y de los indecisos.
En paralelo a la contienda presidencial, el Frente entró de lleno en la competencia por distritos y entidades para ganar la mayoría en el Congreso.
Los partidos del Frente prevén ser una fuerza real en el Senado y la Cámara de Diputados para impulsar las reformas que garanticen el funcionamiento de la Fiscalía General y del Fiscal Anticorrupción, y realizar sus respectivos nombramientos.

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