El incidente y la denuncia de la Iglesia Católica
Fred Alvarez
Hoy, Jerusalén vive un Domingo de Ramos inédito, marcado por una tensión que ha fracturado tradiciones de siglos. Por primera vez en generaciones, a los máximos líderes de la Iglesia Católica en Tierra Santa se les impidió el acceso a la Basílica del Santo Sepulcro.
El Cardenal Pierbattista Pizzaballa y el padre Francesco Ielpo se dirigían al templo de manera privada, respetando la cancelación de actos públicos. Sin embargo, fueron interceptados por la policía israelí y obligados a retirarse. El Patriarcado Latino ha calificado esta medida como 'irrazonable y desproporcionada', denunciando un alejamiento histórico de los principios de libertad de culto y una ruptura del estatuto de los lugares santos. Según la nota oficial, este acto sienta un 'grave precedente' que ignora la sensibilidad de miles de millones de fieles que, en esta Semana Santa, dirigen su mirada hacia Jerusalén.