El abismo entre el deber y la opacidad
El escenario y la contradicción
La Sierra Tarahumara no perdona. Es un territorio de belleza sobrecogedora que, en la madrugada de este domingo, cobró una factura altísima. No hablamos de frías estadísticas; hablamos de cuatro vidas segadas: Pedro Oseguera Cervantes, jefe de la AEI en Chihuahua; su subordinado, Genaro Méndez; y dos agentes de la Embajada de Estados Unidos cuyos nombres el hermetismo diplomático aún guarda bajo llave.
Regresaban de un éxito rotundo: el desmantelamiento de una "ciudad de la droga" en el municipio de Morelos. Cien hectáreas, calderas, toneladas de precursores químicos... un golpe de tres meses de inteligencia que se disolvió en una curva. La camioneta líder cayó 200 metros al abismo y estalló en llamas. La versión oficial es inmediata: un "lamentable accidente". Pero en las tierras donde el Cártel de Sinaloa ve cómo le borran del mapa seis narcolaboratorios industriales, la casualidad suele ser un lujo que la realidad no se permite.