El espejo de San Lázaro: La dicha inicua de perder el tiempo
El tablero político en San Lázaro se sacudió este miércoles 11 de marzo.. Era de esperarse. La reforma electoral de la Presidenta Sheinbaum se hundió en el pleno, dejando a Morena frente a un espejo que le devolvió una imagen desconocida: la de la vulnerabilidad. La puerta constitucional se cerró; los 259 votos a favor fueron insuficientes ante una resistencia de 234 que frenó la mayoría calificada.
Fue un día de facturas pendientes. Mientras la oposición festejaba, en los pasillos de la mayoría se mascaba la derrota. Hay nombres propios en este revés: fracasó la estrategia de Pablo Gómez y, con ella, la apuesta inicial de la Presidenta.
Pero lo más revelador no fue la cohesión opositora, sino las fisuras en casa. El PVEM y el PT, aliados que suelen ser incondicionales, esta vez cobraron su peso en oro. Cumplieron la advertencia de no dejarse borrar del mapa, dejando al bloque gobernante en el desamparo aritmético. La disciplina de hierro mostró grietas: tres diputadas de Morena votaron a contracorriente y el Verde se partió en dos (12 legisladores fueron leales a Palacio) . Incluso hubo ausencias que pesaron como votos, como la de la ministra en retiro Olga Sánchez Cordero, quien estuvo presente, pero guardó silencio en la urna.
El tiempo en política es un recurso que no perdona: "ignoraba yo aún que el tiempo es oro", escribía el poeta Leduc, para luego añorar la "dicha inicua de perder el tiempo". Sin embargo, en la esfera pública, ese desperdicio no es poético, es costoso. Pablo Gómez y su rimbombante Comisión Presidencial ignoraron que las horas y recursos invertidos en esta batalla estéril pudieron utilizarse para propósitos más urgentes. Al final, queda la sensación de que, mientras ellos perdían el tiempo, el país perdía la oportunidad de soluciones reales.
Ricardo Monreal, viejo lobo de mar, ya anunció que no habrá claudicación y alista el "Plan B". La batalla simplemente cambia de piel. Quizá presenciamos el nacimiento del "Modelo Sheinbaum": una Presidenta que prefiere la "eutanasia política" de sus aliados tradicionales para recuperar la libertad de negociar. Si ocurre, Morena dejaría de ser una suma de siglas para intentar ser una mayoría con rostro propio.
Ojalá. Quiera Alá.
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