14 mar. 2017

Prevención de la pederastia; Collins responde al cardenal Müller

Prevención de la pederastia; Collins responde al cardenal Müller
National Catholic Reporter publicó la réplica de la ex víctima de abusos al Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe después de haber renunciado a la Comisión Pontificia
AFP

Marie Collins
Vatican Insider,  2017/03/14
IACOPO SCARAMUZZI
CIUDAD DEL VATICANO
Marie Collins, mujer irlandesa que sufrió el abuso sexual de un sacerdote cuando era niña, respondió punto per punto, en una intervención publicada por el National Catholic Reporter a la entrevista que el cardenal Gerhard Ludwig Müller, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, concedió para responder a las acusaciones que Collins hizo contra su dicasterio cuando anunció su renuncia a la Pontificia Comisión para la Tutela de los Menores. 

Uno. El cardenal Müller afirmó «no poder comprender que se hable de falta de colaboración» entre la Comisión para la Tutela de los Menores y el ex Santo Oficio. Collins recordó que «en 2015 fueron enviadas a su Congregación las invitaciones de algunos grupos de trabajo de la Comisión pidiendo la participación de un representante en los encuentros sucesivos en Roma para discutir cuestiones de interés recíproco», pero la Congregación declinó las invitaciones indicando que solo era posible una comunicación por escrito. Fue hasta septiembre de 2016 que un representante de la Congregación para la Doctrina de la Fe participó en los encuentros y «la discusión fue muy útil, espero que lo haya sido para la Congregación como lo fue para la Comisión» 
 Dos. Müller dijo que «en estos últimos años ha habido un contacto permanente» entre el dicasterio y la Comisión: «No sé qué forma haya tomado este contacto permanente», replicó Collins, según quien los miembros de la Comisión no han visto «ningún resultado positivo» de un contacto de ese tipo. 
 El purpurado alemán había subrayado que un colaborador de la Congregación «forma parte» de la Comisión, y Collins precisa que hay que utilizar el verbo en el pasado, puesto que Claudio Papale dejó de involucrarse «en la comisión en 2015 (aunque los miembros de la comisión no hubieran recibido su renuncia sino hasta mayo de 2016)». 
 Collins también se detiene sobre lo que afirmó el cardenal Müller con respecto a un nuevo tribunal para los obispos negligentes frente a las denuncias de sacerdotes pederastas, es decir que se trataba solo de un «proyecto» que después quedó en el olvido después de un «dialogo intenso entre los diferentes Dicasterios involucrados en la lucha contra la pederastia en el clero». «¿Dice que era solo un proyecto?», se preguntó la mujer irlandesa, para después recordar la declaración vaticana del 10 de junio de 2015 sobre la «institución de una nueva Sección Judicial dentro de la Congregación para la Doctrina de la Fe y el nombramiento de personal estable que prestará servicio en el Tribunal Apostólico», además de la aprobación de la propuesta por parte del Papa, que la había autorizado «para que se ofrezcan los recursos adecuados para conseguir estos fines». Revelando que en las discusiones entre dicasterios la Comisión nunca estuvo involucrada, Marie Collins afirmó: «Quisiera agradecerle, eminencia, por confirmar con sus palabras que mi afirmación sobre el tribunal era verdadera. La Comisión Pontificia lo propuso, el Consejo de los cardenales y el Papa lo aprobaron y después fue rechazado por su Congregación». La mujer también le preguntó al purpurado por qué, si los instrumentos ya existen, «ningún obispo ha sido oficial y transparentemente sancionado o removido por su negligencia: si no se trata por falta de normas, ¿será falta de voluntad?». 
 Marie Collins después respondió detalladamente a la afirmación del cardenal Müller que, respondiendo sobre dos casos citados por la misma mujer como motivo de su renuncia, un «cambio de procedimientos» en la atención para las víctimas y una «petición de colaboración», ambos «rechazados» por el ex Santo Oficio, dijo: «No sé de estos episodios». En cuanto a la primera, es decir la petición de que la Congregación para la Doctrina de la Fe respondiera a cada una de las letras que envíen las víctimas de abusos, Collins afirmó, entre otras cosas, que: «Parece que la preocupación de que un obispo local pudiera sentirse no respetado (si una Congregación romana lo rebasa al responder a una víctima de su diócesis, ndr.) tiene mucho más peso que la falta de respeto para con los sobrevivientes». En cuanto al segundo punto, es decir la petición de la Comisión de cooperar con las líneas guía para la defensa de los niños, «puede ser», afirmó Collins, que la misma Comisión «sea percibida como un equipo de “expertos” externos que usurpan la que el dicasterio considera una propia zona de responsabilidad: en tal caso, ¿no se podría superar el problema con una discusión franca» en nombre de la tutela de los niños? 
 Marie Collins rechazó otra de las afirmaciones del cardenal Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, según el cual «las quejas se basan en un malentendido en relación con nuestra verdadera tarea», subrayando que la petición de una respuesta a las cartas de las víctimas era simplemente para que tuvieran un indicio de que «la carta había sido recibida y que se le habría dedicado la atención adecuada», para que la víctima de abusos que la hubiera escrito no se sintiera «ignorada». 
 Séptimo punto, último y «más personal», de las aclaraciones de Marie Collins, en respuesta a las afirmaciones de Müller: «nunca tuve antes la ocasión de conocerla». La mujer recordó una cena en Dublín, precisamente después de su nombramiento como miembro de la Comisión, en la que también participaron otros oficiales de la Congregación para la Doctrina de la Fe. 
 Marie Collins, para concluir, precisó que lo que la Comisión desea es «mejorar la protección de los niños y de los adultos vulnerables en todas las partes del mundo en las que esté la Iglesia católica», y «en lugar de volver hacia atrás en una actitud de negación o de ofuscamiento, cuando una crítica como la mía es planteada el pueblo de la Iglesia merece una explicación apropiada. Todos tenemos derecho a la transparencia, a la honestidad y a la claridad. Los malos funcionamientos ya no pueden ser ocultados detrás de las puertas cerradas de las instituciones. Esto sucede hasta que los que conocen la verdad querrán seguir en silencio». Firma, Marie Collins, ex miembro de la Comisión Pontificia para la Tutela de los Menores. 

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