22 abr 2026

Chihuahua: Entre el laurel del éxito y el pantano de la soberanía

 Chihuahua: Entre el laurel del éxito y el pantano de la soberanía

Por: Fred Alvarez Palafox

Lo que nació como un laurel para el Gobierno de Chihuahua se ha transformado, en cuestión de horas, en un laberinto diplomático de pronóstico reservado. En las entrañas de la Sierra Tarahumara, el desmantelamiento de un narcolaboratorio de dimensiones históricas —un golpe certero al cristal y al fentanilo— prometía ser la gran noticia. Sin embargo, entre los precursores químicos y el arsenal, lo que realmente terminó por estallar fue una crisis de soberanía.

Sombras con uniforme prestado

La realidad que emerge de los barrancos cuenta una historia de sombras. Fue el diario estadounidense The Washington Post el primero en ponerle nombre a la sospecha que recorría los pasillos de la política: quienes operaban en la sierra eran agentes de la CIA. Poco después, la investigación del periodista Luis Chaparro subió la apuesta: no eran dos, sino cuatro agentes moviéndose en el corazón de la Tarahumara.

Pero lo más inquietante no es solo su presencia, sino el camuflaje. Estos operativos de Virginia se movían vestidos con uniformes de la Agencia Estatal de Investigación de Chihuahua. Imaginen la escena: agentes extranjeros usando "botas mexicanas" para desmantelar laboratorios, borrando la línea entre la cooperación y la suplantación. Es aquí donde la crónica se vuelve oscura: cuando un agente extranjero se pone nuestro uniforme, lo que se desmantela no es solo un laboratorio, sino el respeto a nuestra propia ley.

La encrucijada del mando

Este estruendo llegó ayer al Senado de la República. Desde la tribuna, el senador morenista Juan Carlos Loera lanzó una acusación frontal contra el estado. Pero fue la réplica de Ricardo Anaya (PAN)  la que desnudó las costuras del discurso oficialista con una pregunta demoledora: ¿Desde cuándo un gobernador es responsable de revisar pasaportes o custodiar las fronteras?

Aquí es donde el rompecabezas deja de cuadrar. La Presidenta insiste en su "mañanera" que no hubo aviso a la Federación. Pero si en el operativo participaron 40 efectivos del Ejército Mexicano, surge la duda que nos cala hondo: ¿Cómo es posible que esos soldados no hayan informado a sus superiores? ¿A quién le reportan los hombres de armas en la sierra si no es a su Comandancia Suprema? Si la Sedena estaba ahí, el silencio hacia arriba es, por decir lo menos, inexplicable.

El juicio de la historia

Mientras el Senado ardía, la Presidenta confirmó el envío de una nota diplomática al embajador Ronald Johnson. El mensaje es claro: la seguridad en México tiene una sola jerarquía. Por su parte, la gobernadora Maru Campos no retrocede; defiende el golpe al crimen como un "gran logro" y ha solicitado una reunión cara a cara con la Presidenta para llevar el conflicto de los gritos parlamentarios a la mesa de la alta política.

El Senado ha abierto la Caja de Pandora y ha fijado el martes 28 de abril para que Chihuahua rinda cuentas. Pero el verdadero desenlace se jugará en ese encuentro privado en la capital. Ahí se tendrá que explicar cómo es que la Federación estaba en el lugar de los hechos a través de sus soldados, mientras sus jefes afirmaban desconocer la misión.

En este tablero, los silencios suelen tener un costo que no se paga con disculpas. Por ahora, en la Sierra Tarahumara, el éxito contra el narco tiene un sabor amargo, porque las sombras que lo hicieron posible siguen llevando placa de otro país, pero uniforme del nuestro.

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