Entre el Fentanilo y la Soberanía
Lo que nació como un laurel para el Gobierno de Chihuahua se ha transformado en un laberinto diplomático de pronóstico reservado. En las entrañas de la Sierra Tarahumara se desmanteló un narcolaboratorio de dimensiones históricas; un golpe certero al fentanilo. Sin embargo, entre los precursores químicos y el arsenal, lo que realmente estalló fue una crisis de alcance binacional.
La revelación de medios como The Washington Post sobre la presencia de agentes de la CIA en el operativo, no solo fracturó la narrativa oficial, sino que encendió las alertas en Palacio Nacional. Ayer, ese estruendo llegó al Senado, convirtiendo el Salón de Sesiones en un tablero donde la soberanía y el federalismo se midieron frente a una tragedia de barrancos y silencios.
El Choque de Realidades y la "Lógica del Pasaporte"
En la tribuna, el senador Juan Carlos Loera (Morena) acusó a Chihuahua de operar como un "estado dentro de otro estado". Pero la réplica de Ricardo Anaya desnudó las costuras del discurso oficialista con una lógica administrativa demoledora: ¿Desde cuándo un gobernador es responsable de revisar pasaportes o custodiar las fronteras?
Anaya colocó a la administración de la Presidenta Sheinbaum en una encrucijada de hierro: Si el Gobierno Federal sabía de la presencia de la CIA, el pecado es la opacidad. Pero si no lo sabía —pese a que en el terreno había 40 efectivos del Ejército—, el diagnóstico es el caos: una ruptura de confianza con Washington y una ceguera operativa de nuestras propias fuerzas de inteligencia. ¿Acaso el mando central ignora lo que sus propios soldados hacen en la sierra?
La defensa de Maru y el factor Sedena
Mientras el Senado ardía, en Chihuahua la gobernadora Maru Campos sostenía su postura. Para ella, no hay espacio para la duda: el operativo fue un "gran logro" de coordinación entre la Fiscalía estatal y la propia Sedena. Maru no retrocede; defiende el golpe al crimen como una medalla compartida y asegura que la presencia extranjera —en labores de capacitación con drones, según su fiscal— no invalida el éxito contra el narcotráfico.
Sin embargo, ante la embestida desde la capital, la gobernadora ha decidido elevar la apuesta. Ha solicitado formalmente una reunión con la Presidenta Sheinbaum para "refrendar la voluntad de coordinación". Es un movimiento estratégico: busca sacar el conflicto de la arena de los gritos en el Senado para llevarlo a la mesa de la alta política, donde se debe explicar cómo es que los soldados de la Federación estaban ahí, pero la Comandancia Suprema dice no saber nada.
El peso de la Historia
El Senado ha abierto una Caja de Pandora. El próximo martes 28 de abril, el gobierno de Chihuahua está citado a dar respuestas. Pero el verdadero desenlace se jugará en ese encuentro pendiente en la capital.
En este tablero, los silencios y las omisiones suelen tener un costo que no se paga con disculpas. Lo que se resuelva definirá si lo ocurrido fue una audacia local o una omisión sistémica de un Gobierno Federal que perdió de vista sus fronteras. Estaremos atentos a ese cara a cara entre Maru y Sheinbaum, porque en el fondo de este laberinto, lo que late es la transparencia en la seguridad nacional. Es un capítulo que, tarde o temprano, recibirá el juicio de la historia.
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