Jesús Murillo Karam: del arraigo a la terapia intensiva.
El reloj de la justicia y el de la vida hoy corren por carriles distintos para Jesús Murillo Karam. A los 78 años, el exprocurador cambia su reclusión domiciliaria por la incertidumbre de una cama de hospital tras sufrir un derrame cerebral.
Su diagnóstico es reservado, pero el deterioro no es nuevo: EPOC e hipertensión han marcado sus días desde su detención en 2022. Este colapso clínico llega cuando la FGR exige para él 82 años de cárcel. ¿Se agota el tiempo antes de una sentencia firme?
"Se derrotó la presunción de inocencia", sentenció Murillo al ser detenido en 2022. Un proceso marcado por la narrativa política desde las mañaneras de AMLO, donde se le juzgó mediáticamente antes que en los tribunales, inclinando la balanza de la opinión pública.
Una acusación con "pies de barro":
• Testigos colaboradores en duda.
• Personajes clave (como Aguirre y Harfuch) que niegan el "cónclave".
• Fiscales reprendidos por jueces por desconocer el expediente.
La base de la justicia parece tambalearse.
Antes de su crisis medica, JMK fue enfático: grupos expertos (EAAF y GIEI) participaron en toda la indagatoria. A pesar de los intentos por construir una versión alterna, nadie ha podido "tirar" la esencia de los hallazgos originales en Cocula.
¿Qué pesará más: el rigor de un castigo de 8 décadas o el derecho a una salud digna en el ocaso de la vida? El caso Ayotzinapa hoy se traslada de los tribunales a la terapia intensiva. Un capítulo oscuro que sigue sin cerrarse.
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