2 abr 2026

Las columnas políticas hoy, jueves 2 de abril de 2026

La ventana, el sol y la mentira: El ocaso de una carrera en Palacio

Por: Fred Alvarez Palafox

En política, suele decirse que el error se perdona, pero el engaño se paga con el puesto. El caso de Florencia Melany Franco Fernández, la funcionaria captada tomando el sol en una ventana de Palacio Nacional, ha dado un vuelco que transforma una anécdota viral en una lección sobre la fragilidad de la confianza en las altas esferas del poder.

Florencia no llegó a la Secretaría de Hacienda por azar. Su trayectoria estaba respaldada por una formación de élite: abogada por la Escuela Libre de Derecho y con una maestría por la Universidad de París-Panthéon-Assas. Durante más de cuatro años, navegó con éxito en las aguas turbulentas de la SHCP, primero como asesora cercana al secretario Rogelio Ramírez de la O y, últimamente, como Directora General de Coordinación bajo el mando de Édgar Amador Zamora.

Sin embargo, ni los títulos ni su experiencia técnica pudieron protegerla del vendaval que ella misma desató, no solo por asomarse al sol, sino por su reacción ante el cuestionamiento.

La trampa de la negación

El verdadero punto de quiebre no fue la fotografía en sí, sino lo que sucedió en la intimidad de las oficinas tras la difusión de la imagen. Según trascendió, cuando sus superiores le preguntaron inicialmente si ella era la mujer de la foto, su primera respuesta fue una negativa.

Ese intento de ocultar lo evidente —que luego tuvo que rectificar al "recular" ante el peso de las pruebas— fue lo que selló su destino. En un gobierno que ha hecho de la honestidad su bandera principal, negar la identidad propia frente a una evidencia pública es cruzar una línea sin retorno. La falta administrativa de "tomar el sol" en horas laborales se convirtió, en un segundo, en una crisis de integridad.

El rigor de la transparencia

La salida de Franco Fernández se formalizó justo cuando Hacienda entregaba al Congreso los Precriterios Generales de Política Económica 2027. Mientras el país discutía el futuro financiero, en los pasillos de Palacio se ejecutaba una sentencia por la pérdida de confianza.

Este episodio nos deja una reflexión amarga: el servidor público moderno vive en un escaparate donde el lente de un celular puede ser más inquisitivo que una auditoría. Al final, el sol de Palacio no fue lo que quemó la carrera de Florencia; fue el intento de ocultar bajo la sombra de una mentira lo que la luz del día ya había hecho público.

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Secuestran a gasolinero y 'confiesa' huachicol

Tras haber sido privado de la libertad hace más de una semana, el empresario identificado como Alberto "N" aparece en un video rodeado por un comando, donde reconoce haber comprado "producto", presuntamente combustible robado.

De acuerdo con reportes locales, la víctima fue sacada de su vivienda por alrededor de 10 hombres en el Fraccionamiento Soto Innes en Minatitlán.

Las imágenes, de unos 28 segundos, lo muestran en un terreno flanqueado por individuos vestidos de negro, encapuchados y con armas largas.

En el video, el empresario afirma que se encuentra bien y que ha recibido alimentos.

El empresario acepta haber mantenido vínculos con la compra de "producto" y reconoce haber cometido un error al adquirirlo, además de mencionar a personas con las que presuntamente realizaba dichas operaciones.

Extraoficialmente se indicó que fue liberado con vida, aunque hasta ahora no se han dado detalles.

El caso es similar al de la maestra jubilada Irma Hernández Cruz. En julio de 2025, fue plagiada por un grupo criminal al no pagar extorsión en Álamo Temapache y fue forzada a grabar un video instando a otros a "pagar su cuota" antes de morir víctima de la tortura y violencia ejercida por sus captores.

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Las columnas políticas hoy, jueves 2 de abril de 2026

Templo Mayor/ REFORMA

CUANDO SE TRATA de ver el vaso no sólo medio lleno, sino desbordante, hay que llamar a Édgar Amador. Y es que el secretario de Hacienda ayer presentó los Precriterios de Política Económica para 2027 y su optimismo es evidente.

SEGÚN SUS CÁLCULOS, en 2026 el Producto Interno Bruto va a crecer entre 1.8 y 2.8 por ciento, un rango demasiado amplio, pero al mismo tiempo un incremento muy poco significativo. Y para el siguiente año la cosa seguirá igual de mal, pues la economía crecería entre 1.9 y 2.9 por ciento... si a eso se le puede llamar crecer.

LA DUDA es cómo se supone que va a crecer la economía si la previsión es que bajen los ingresos y, para colmo, que el gobierno recorte el gasto en infraestructura, poniendo a salvo los proyectos faraónicos e insostenibles del obradorismo como el AIFA, el Tren Maya y la refinería de Dos Bocas.

LA ÚNICA APUESTA propia que parece hacer el gobierno de Claudia Sheinbaum es en la construcción de más líneas de ferrocarril, la cual tendrá mayores recursos en 2027, pues por ahora siguen los preparativos de los proyectos ferroviarios.

TODO ESTO en medio de la incertidumbre sobre el futuro del T-MEC y los vaivenes comerciales que provocan Donald Trump y sus bravatas. Ojalá que el optimismo del secretario de Hacienda fuera contagioso.

TAL PARECE que la sanción que recibió la funcionaria que solía asolearse en los balcones de Palacio Nacional fue perder su empleo. Resulta que Florencia Franco, quien trabajaba en la Secretaría de Hacienda, fue dada de baja tras el escándalo que se armó.

UN ASUNTO QUE debió solucionarse rápidamente obligó a la propia Presidenta a intervenir y exhibió los conflictos internos entre las áreas de asesoría y comunicación de Palacio. Visto el desastre, ¿sólo debió irse la funcionaria bronceada? ¿No hubo sanción para los promotores de las mentiras? Son preguntas.

NO CABE DUDA que dondequiera se cuecen habas... ¡hasta en la FIFA!

AL MÁS PURO estilo de las maromas electoreras morenistas, ahora resulta que en el organismo futbolero quieren aventarse no una maroma, sino una chilena para promover a uno de sus consentidos.

COMO Irán está en guerra con Estados Unidos, no hay certeza de que esa selección de futbol, a pesar de que ya está clasificada, acuda al Mundial, y ahí es donde entrarían las manos de Gianni Infantino, el suizo-italiano presidente de la FIFA.

CUENTAN QUE, ante la posible renuncia de los iraníes al Mundial, Infantino ya está cabildeando para que Italia, que no clasificó, sea la que entre al quite y compita en lugar de los de Medio Oriente en la fiesta futbolera. Mamma mia!

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¿Y para cuándo la ratificación de Mr. Infodemia Villamil?

Bajo Reserva/EL UNIVERSAL

Ahora que está tan en boga el nombre de Jenaro Villamil, por las mentiras en las que ha incurrido la plataforma “Infodemia”, creada por él, nos recuerdan que sigue pendiente su ratificación al frente del Sistema Público de Radiodifusión (SPR). Nos comentan que desde 2024, cuando concluyó su mandato constitucional, Villamil se mantiene como “encargado del despacho”. Nos hacen ver que, en su momento, el expresidente Andrés Manuel López Obrador no solicitó al Senado que lo ratificara para un segundo periodo en la presidencia del SPR porque Morena no tenía los votos suficientes. Sin embargo, nos hacen ver que ahora que el partido en el poder y sus aliados tienen mayoría calificada tampoco se ha enviado su designación para ratificarlo porque dentro del bloque oficialista no tiene el respaldo necesario. ¿Será que, antes de pasar la vergüenza de un rechazo, el gobierno prefiere mantenerlo como “encargado del despacho”?

Canciller, no monedita de oro

Nos hacen ver que en varios sectores se vio con agrado la llegada de Roberto Velasco como nuevo secretario de Relaciones Exteriores. Destacan, como uno de sus atributos, su alto grado de interlocución con personajes clave del gobierno de Estados Unidos y la experiencia en el manejo de la relación bilateral más importante para el país que ha acumulado durante la pasada y la actual administración. Don Roberto, pese a no ser un diplomático de carrera, nos dicen, se ha ganado el respeto de los miembros de carrera del Servicio Exterior Mexicano, y en el Senado se espera una ratificación pronta y sin complicaciones. Desde luego, hay algunos diplomáticos que se consideran de alcurnia a los que no les gustó la designación de Velasco, pero lo bueno, nos aseguran, es que la Presidenta lo nominó para el cargo de canciller, no de monedita de oro.

Ahora sí, AMLO dejó Palacio Nacional

Nos cuentan que a la sala de Comunicación Social de Presidencia finalmente llegó el relevo visual. Después de más de un año y medio de gobierno, fueron retiradas las fotografías del expresidente Andrés Manuel López Obrador, espacio que —como le habíamos adelantado — era el último rincón en Palacio Nacional donde aún predominaban imágenes del exmandatario. Desde hace un par de semanas, las paredes quedaron ocupadas únicamente por retratos de la presidenta Claudia Sheinbaum. Aunque el expresidente no desapareció por completo, pues permanecen un par de fotografías donde aparece junto a la Presidenta durante la gira de transición.

Transportistas amenazan con un calvario para vacacionistas

Nos comentan que la siguiente semana de Pascua será todo menos de asueto para las autoridades federales. Transportistas anunciaron un paro nacional programado para el 6 de abril con el fin de quejarse nuevamente de los índices por robo, desapariciones, homicidios y extorsiones que sufren en las carreteras del país. Autoridades aseguran que se han establecido mecanismos permanentes de atención para garantizar condiciones de diálogo y solución a sus problemáticas y que han llamado a este sector a la construcción de acuerdos para evitar acciones que afecten a terceros o interrumpan la operación de las vías de comunicación en plena temporada vacacional. Ojalá los transportistas no acaben por llevar a los vacacionistas a vivir un calvario.

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Pensándolo bien/Jorge Zepeda Patterson

Milenio, 

La interrupción de la “normalidad” que ofrecen estos días de asueto es una oportunidad para tomar distancia del inventario cotidiano de las calamidades del mundo o, al menos, para verlas con otra mirada. Rebobinar se decía antes y resetear se ha dicho después, o como suele afirmar una amiga, dejar de termometrear las infamias de cada día. El mundo ayuda en esta tarea porque, salvo el febril narcisismo de Trump y su insaciable necesidad de atención, todo parece ralentizarse esta semana.

La suspensión de la cotidianidad habitual no necesariamente requiere estar en una playa. La posibilidad de mirar una serie de televisión a mitad del día o sumergirse en una lectura permite tener acceso a una realidad paralela a esa que habitamos una semana antes. Particularmente si lo que podamos leer es capaz de remover neuronas o inquietar el alma.

No sé si las siguientes sugerencias lo consigan, pero son buenas candidatas. El cielo es azul, la tierra blanca: una historia de amor, de la japonesa Hiromi Kawakami, editorial Alfaguara, puede ser la mejor de las apuestas. El sutil y bello relato de una pasión desprovista de los fuegos artificiales con que solemos revestirla en Occidente. Sorprende la sencillez de la prosa capaz de soltar granadas explosivas que no lo parecen. Un ejemplo: “algo en aquella casa me provocaba incomodidad. Era como si encargara varias piezas de ropa hechas a medida y al probármelas descubriera que unas eran demasiado cortas y otras eran tan largas que las arrastraba por el suelo al caminar. Entonces me quitaba la ropa, estupefacta, comprobaba de nuevo las medidas y me daba cuenta de que eran exactas. Así me sentía con mi familia”.

Y si de pasar unos días de asueto se trata, Mi año de descanso y relajación, de Ottessa Moshfegh, también de Alfaguara, parece una opción perfecta. Tras ser despedida de la galería en la que trabaja, Natasha, el personaje de la novela, decide tomárselo tranquilo. Revisa sus finanzas y opta por encerrarse en su apartamento en Nueva York durante los siguientes meses, dormir lo más posible y rehuir al resto de la raza humana, salvo sus visitas al psiquiatra para conseguir con engaños los somníferos que necesita. Su deliberado plan zozobra por la enconada persistencia de Reva, la mujer que sin razón aparente cree ser su mejor amiga y está decidida a regresarla al mundo.

El argumento es pobre, de acuerdo. Pero las razones de Natasha para bajarse del tren de la vida durante unos meses o su conversación interior valen oro. “Siempre me admiraba lo predecible que era Reva, como el personaje de una película. Cada expresión emocional le salía justo a tiempo”.

Para quienes no gustan de desvincularse del todo de la marcha de nuestros días, pero agradecen la posibilidad de hacerla con otro ritmo, hay dos sabrosas opciones.

Koljós, de editorial Anagrama, obra de Emmanuel Carrère, para muchos el mejor escritor francés vivo, se inscribe en la epidemia que se ha desatado entre los autores en el intento de recuperar la memoria de sus familiares. Carrère tiene, sin embargo, una coartada impecable. A diferencia de la mayoría de sus colegas, hacer un libro sobre la madre está plenamente justificado: se trata de Helene Carrère d´Encausse, una figura intelectual legendaria en Francia, secretaria perpetua (que equivale a presidenta) de la Academia Francesa durante muchos años. Una reconocida autoridad en materia de historia y geopolítica rusa, al grado de convertirse en una de las voces más socorridas para explicar en Occidente la historia y la política de ese país. La madre del autor fue una figura temida y temible en el mundo académico y político, tanto como en el familiar. Esa doble peculiaridad permite a Carrère hacer una historia de los suyos al mismo tiempo que una reflexión de la vida intelectual y política europea a lo largo de más de un siglo. En el fondo, una mirada aguda y a ratos cínica, siempre inteligente, para explicar la singularidad del pueblo ruso, de donde surge el clan familiar. A su manera las razones para explicar por qué escribe se resumen en unas líneas:

“De lo que habremos vivido en nuestro trocito de tierra y en ningún otro, en nuestra pequeña franja de tiempo y en ninguna otra, en el pequeño ser que nos ha sido dado habitar y en ningún otro —y ya puede hundirse el mundo, y a la vista está que se está hundiendo—, dar cuenta de ello sigue siendo el trabajo de gente como yo”.

Más entrañable, quizá, es la memoria que la escritora y activista de India, Arundhati Roy bajo el título, Mi refugio y mi tormenta, editorial Alfaguara, publicó sobre su madre. Si bien su progenitora no alcanzó la fama pública que tuvo la de Carrère, el personaje no es menos formidable (o temible). En realidad se trata de una especie de autobiografía de la lucha política e intelectual de esta autora para impulsar sus causas, convertidas en rabia por la inmensa capacidad de indignación que le producen las injusticias del mundo. Pero es de tal magnitud la impronta de su madre, que solo explicándola a ella se entiende a sí misma. Justamente, el título Mi refugio y mi tormenta remite a lo que representó la figura materna, de la que huyó a los 18 años “no porque no la amara, sino para poder seguir amándola”. Arundhati Roy, es autora de muy pocos textos literarios, ocupada como está en ayudar a otros, pero este último no desmerece respecto de la joya que escribió hace casi 30 años, El dios de las pequeñas cosas (también de Alfaguara). Si por alguna razón lo pasó usted de largo, olvídese de los párrafos anteriores y dedique algunas horas de estos días a visitar sus páginas. No se arrepentirá.

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El nuevo canciller y la prueba de fuego con EU/Mario Maldonado

El Universal, 

El relevo en la Cancillería ya está en marcha. Este miércoles se confirmó la salida de Juan Ramón de la Fuente de la Secretaría de Relaciones Exteriores y el ascenso de Roberto Velasco como nuevo titular. El cambio se da en uno de los momentos más delicados de la relación con Estados Unidos, cuando está en proceso la revisión del T-MEC y aumentan las presiones políticas y de seguridad desde Washington.

El perfil del nuevo canciller genera preguntas dentro y fuera del gobierno. Su ascenso en la 4T ha sido meteórico. Pasó de vocero de la Secretaría de Relaciones Exteriores, con Marcelo Ebrard, a asesor y luego a subsecretario para América del Norte. ¿Está justificado ese crecimiento? Entre algunos de sus cercanos y otrora impulsores la respuesta no es del todo afirmativa. Señalan que, si bien tiene habilidades políticas y de comunicación, le falta experiencia para una posición que exige oficio diplomático, redes consolidadas y capacidad de interlocución al más alto nivel.

Recientemente, Velasco se formó políticamente al lado de Ebrard. Fue su jefe de comunicación y uno de sus colaboradores más cercanos. Con el tiempo tomó distancia y construyó su propio espacio. No es un caso aislado. Mario Delgado fue su secretario de Finanzas en el gobierno de la Ciudad de México, su mano derecha, y hoy la relación está rota tras acusaciones de traición. El otro caso es el de Javier López Casarín, hoy alcalde en Álvaro Obregón, con quien no hay ruptura, pero sí un distanciamiento.

Ebrard suele incorporar a su equipo perfiles a los que les detecta potencial y que después desarrollan agenda propia y terminan operando con autonomía. Así ocurrió con Velasco. Ahora, en una paradoja política, ambos tendrán que hacer mancuerna para llevar la relación con Estados Unidos, incluida la compleja renovación del T-MEC, en la que Economía llevará la parte comercial y la Cancillería el frente político.

Ahí aparece el primer gran desafío. La relación con Washington no se resuelve solo en mesas técnicas. Requiere cabildeo fino, presencia constante y vínculos personales con quienes toman decisiones. De la Fuente tenía una ventaja, pues había construido una buena relación con el secretario de Estado, Marco Rubio, un activo relevante en un contexto de tensiones crecientes. La pregunta es si Velasco tiene ese nivel de interlocución o si tendrá que construirlo sobre la marcha.

¿Con quién habla hoy el nuevo canciller en Estados Unidos? Su contacto más visible es el embajador Ronald Johnson, con quien mantiene comunicación. Es un canal importante, pero insuficiente para una agenda que se juega en el Capitolio, en agencias de seguridad, en despachos de cabildeo y en los centros de pensamiento que influyen en la política exterior estadounidense.

Y hablando de embajadores, el que sigue apareciendo más como un lastre que como un activo es Esteban Moctezuma. En el gabinete sostienen que le opera directamente a la presidenta Sheinbaum en Washington, que lleva en privado los mensajes políticos y que cumple funciones estratégicas. La versión genera dudas. En la capital estadounidense no se le ve en los espacios donde se construye el cabildeo político. Su presencia es limitada en los círculos donde realmente se mueven las decisiones.

En realidad, tampoco había muchas opciones. Como se dice coloquialmente, la caballada estaba flaca. No abundan perfiles empapados de la relación con Estados Unidos que pudieran sustituir a De la Fuente, ni siquiera al propio Moctezuma. Uno de los nombres que se mencionó fue el de Diana Alarcón, excoordinadora de asesores y asuntos internacionales en el gobierno de la Ciudad de México y actual representante de México ante el Banco Mundial. Sin embargo, no terminó de cuadrar en el diseño político del gobierno.

Velasco es, en los hechos, una apuesta. Es un funcionario joven, de 38 años, que aprendió rápido en la administración pública. Tiene buen discurso, es articulado y ha buscado rodearse de exembajadores, internacionalistas expertos en la relación México-Estados Unidos, así como de empresarios con intereses en ambos países. También mantiene vínculos con sus antiguos contactos en Proméxico y ha intentado construir una base técnica para la negociación que viene.

Por ahora, vale la pena darle el beneficio de la duda. Pero en la relación con Estados Unidos no hay mucho margen para aprender. Y la prueba de fuego, para el nuevo y joven canciller, ya comenzó.

Posdata 1

Tal y como lo di a conocer este martes en este espacio, Rafael Marín Mollinedo dejó la Agencia Nacional de Aduanas para irse como delegado del gobierno a Yucatán y desde ahí construir su candidatura a Quintana Roo. Y se confirmó también que a la ANAM llegó Héctor Alonso Romero Gutiérrez, del grupo de Pepe Merino, para controlar el presupuesto y la tecnología en las aduanas. Aunque la presidenta Claudia Sheinbaum dijo que no es un asunto político, el movimiento huele a pleito por la candidatura de Morena en Quintana Roo. Ya hubo un primer round entre Morena y el Verde por la reforma electoral y este apunta a ser el segundo.

La salida de Marín se da, además, en medio de los enormes retos que arrastra el sistema aduanero, particularmente el huachicol fiscal y las pérdidas millonarias por contrabando. El relevo se da, pues, en una coyuntura donde la presión por mejorar la recaudación y cerrar espacios a la evasión es creciente.

La llegada de Romero Gutiérrez confirma que José Antonio Peña Merino consolida el control de las aduanas a través del presupuesto y la tecnología. La apuesta es centralizar sistemas, digitalizar procesos y concentrar decisiones en su círculo cercano, lo que desplaza a otros grupos que históricamente habían tenido influencia en esa área estratégica.

Posdata 2

Se publicaron los Precriterios Generales de Política Económica 2027 de la Secretaría de Hacienda, con ajustes en las principales variables macro. Para 2026 se mantiene un rango de crecimiento del PIB de entre 1.8% y 2.8%, mientras que para 2027 se estima entre 1.9% y 2.9%. La inflación se proyecta en 3.7% al cierre de 2026 y en 3.0% para 2027, en línea con la meta del Banco de México, aunque con un entorno aún sujeto a presiones externas.

En tipo de cambio, Hacienda prevé un promedio de 18 pesos por dólar en 2026 y de 18.5 para 2027. La tasa de interés de referencia se ubicaría en 6.30% al cierre de 2026 y bajaría a 5.50% en 2027, lo que supone un ciclo de relajamiento monetario gradual. Las estimaciones reflejan un escenario de estabilidad macro, pero con un crecimiento todavía moderado frente a las necesidades de inversión y consumo.

El ajuste más relevante está en el precio del petróleo. Para 2026 se estima en 77.3 dólares por barril, mientras que para 2027 cae a 54.7 dólares, una reducción significativa que impacta directamente en los ingresos públicos. Este recorte obliga a un mayor control del gasto y anticipa presiones adicionales para las finanzas públicas en el mediano plazo.

Posdata 3

Sin querer —o queriendo, como diría el Chavo del ocho— la presidenta Claudia Sheinbaum de plano descalificó que al Estadio Azteca le hayan cambiado el nombre por el de un banco comercial (Banorte). Ayer en su conferencia matutina, la mandataria dijo que ella seguirá refiriéndose a este monumental estadio —que será tres veces mundialista— como el Azteca, porque así lo identifica la mayoría de la población.

Y es que si bien los derechos del nombre los adquirió el banco de la familia Hank por alrededor de 150 millones de dólares, recursos destinados a financiar la remodelación del inmueble rumbo al Mundial de 2026, y pese a que durante el torneo será denominado oficialmente “Estadio Ciudad de México”, el mensaje político es que el cambio de marca no necesariamente permea en la narrativa pública ni en el imaginario colectivo. A la presidenta no le convenció el nuevo nombre del recinto asociado a la institución cuyo eslogan dice que es “el banco fuerte de México”. Vaya raspón.

Por otro lado, la empresa Ollamani, que agrupa los activos del Estadio Azteca tras la reestructura de Grupo Televisa, ha venido apalancando la modernización del inmueble con financiamiento y operaciones en el mercado. Recientemente obtuvo un crédito por 468 millones de pesos con Banorte para cubrir impuestos relacionados con las obras, en paralelo al impulso bursátil que ha tenido su acción tras el anuncio de la reapertura del estadio ya remodelado.

Además, la estrategia contempla capitalizar el inmueble como un activo de entretenimiento global: desde partidos de la NFL —incluido el regreso de los 49ers— hasta el protagonismo en la inauguración del Mundial 2026. En ese contexto, el nombre “Estadio Banorte” forma parte de un paquete comercial y financiero de largo plazo. Pero, al menos por ahora, en Palacio Nacional y para buena parte del público, seguirá siendo el Azteca.

@MarioMal

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¿A quién le sirve la verdad?/Azucena Uresti

El Universal

La verdad no está en crisis, está siendo desplazada por conveniencia. El problema no es su ausencia, sino nuestra disposición a tolerar su distorsión.

La verdad está infravalorada; no porque haya dejado de ser importante, sino porque ha dejado de ser cómoda. En una época saturada de información, la verdad compite —y muchas veces pierde— frente a algo más poderoso: lo que queremos creer.

Hoy no gana quien dice la verdad, sino quien construye la narrativa más eficaz. La que conecta con emociones, la que confirma prejuicios, la que ofrece respuestas simples a problemas complejos. Y, en ese terreno, la realidad estorba. Se vuelve incómoda, disruptiva, incluso peligrosa para quienes han encontrado en la mentira una forma de cohesión.

La pregunta es brutal en su sencillez: ¿a quién le sirve la verdad? A corto plazo, a casi nadie. La verdad incomoda al poder, exhibe contradicciones, obliga a rendir cuentas, pero también incomoda a la sociedad; porque rompe certezas, cuestiona identidades y exige asumir responsabilidades. Por eso es más fácil ignorarla, maquillarla o, en el peor de los casos, sepultarla bajo capas de propaganda, censura o simple desinterés.

No es un fenómeno nuevo. La historia está llena de ejemplos donde la mentira se convirtió en política de Estado. Hitler construyó uno de los regímenes más devastadores del siglo XX sobre una maquinaria de propaganda que convirtió falsedades en verdades incuestionables para millones. Durante un tiempo funcionó. Dio sentido, identidad, incluso esperanza. Pero el costo fue devastador: guerra, exterminio, destrucción.

Hoy no hacen falta regímenes totalitarios para distorsionar la verdad. Basta con algoritmos que refuercen nuestras creencias, líderes que apelen a emociones antes que a hechos, y ciudadanos dispuestos a aceptar versiones parciales de la realidad si estas les resultan convenientes. La mentira moderna no siempre se impone por la fuerza; muchas veces se instala por consenso.

Y ahí radica el verdadero riesgo: cuando la sociedad deja de exigir verdad y comienza a conformarse con relatos.

La verdad tiene también un problema estructural: no siempre es inmediata, no siempre es clara y casi nunca es reconfortante. La mentira, en cambio, es ágil, seductora y aparentemente útil. Sirve para ganar elecciones, para justificar decisiones, y más recientemente en nuestro país, para evadir responsabilidades. Sirve, sobre todo, para evitar el costo político y social de decir lo que pocos quieren escuchar.

Pero la verdad no desaparece. Permanece.

Se acumula en errores de política pública, en decisiones mal tomadas y mal informadas, en instituciones debilitadas, en sociedades polarizadas. Se acumula hasta que explota —algunas veces literalmente—, y cuando lo hace, el costo ya no es teórico: es tangible, medible, muchas veces irreversible.

La pregunta vuelve, más incómoda que nunca: ¿cuánto estamos dispuestos a pagar?

Porque ignorar la verdad puede ser rentable en el corto plazo, pero es insostenible en el largo. Tarde o temprano, la realidad se impone. Y cuando lo hace, no negocia.

La verdad no está en crisis, está siendo desplazada por conveniencia. El problema no es su ausencia, sino nuestra disposición a tolerar su distorsión.

Porque en el fondo, la verdad sí importa.

Lo que hemos decidido es otra cosa: preferimos —por ahora— no escucharla. Y ese “por ahora” es, siempre, lo más caro.

@azucenau

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“Ni vivos, ni muertos”: clasificación para trámites e indulto a las desapariciones/Maite Azuela

El Universal, | 02/04/2026 |

La Presidenta de México no nos ofreció un ajuste técnico de cifras de desaparecidos, entregó un indulto. Un indulto histórico. Al borrar víctimas desde el escritorio, el Estado no solo maquilla cifras; diluye responsabilidades. La guerra de Felipe Calderón, la indolencia de Enrique Peña Nieto, la continuidad de Andrés Manuel López Obrador y el presente bajo Claudia Sheinbaum quedan envueltos en una misma operación: si la cifra baja, la culpa también. Quienes prometieron no ser iguales han optado por perfeccionar el mismo borrador.

Porque eso fue lo que vimos: no una política de búsqueda, sino contaduría macabra. El gobierno volvió a presentar cifras sobre la crisis de personas desaparecidas sin informar hallazgos, exhumaciones ni desmantelamiento de redes criminales. No hubo resultados, hubo categorías. No hubo justicia, hubo clasificación. Administrar el horror sustituyó a enfrentarlo.

La llamada “nueva” estrategia divide a las víctimas en tres grupos: sin “actividad de trámites”, con actividad y “sin datos suficientes”. El lenguaje es técnico; la intención, evidente. No busca comprender el fenómeno, sino reducirlo. Rasurar padrones sin cumplir la obligación central del Estado: buscar y encontrar. Convertir la desaparición en un problema de registro es, en el fondo, una forma de evadirla.

Conviene decirlo sin rodeos. En ningún estándar internacional —ni en los protocolos del Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU ni en la jurisprudencia interamericana— una persona deja de estar desaparecida por un movimiento burocrático. Que una CURP registre actividad, que exista un trámite o un cruce de padrón no acredita localización. Puede ser homonimia, robo de identidad, error o uso de datos por los perpetradores. Una persona solo deja de estar desaparecida cuando el Estado confirma físicamente su paradero, asegura su identidad y garantiza su integridad. Todo lo demás es simulación.

Reducir la tragedia a cruces de bases de datos no es solo un error técnico; es una ofensa. Mientras el gobierno ajusta categorías, madres buscadoras recorren el país con palas y varillas. Ellas no buscan “actividad administrativa”; buscan restos, verdad, justicia. Los registros son herramientas auxiliares, no la investigación. El trabajo real es forense y territorial. El confort del escritorio no sustituye el campo, y un clic no reemplaza a la justicia.

Lo que está en juego no es la cifra, sino la realidad. Cuando el Estado decide que alguien deja de contar por falta de datos o por un movimiento administrativo, lo despoja de su historia. Deja de ser hijo, hermana o padre; se vuelve un estorbo estadístico. Y lo que no se cuenta deja de doler. Ese parece ser el objetivo: disminuir el número para disminuir la presión.

No es la primera vez que el poder intenta resolver la desaparición con lenguaje. “No son, ni vivos ni muertos, están desaparecidos”, dijo Jorge Rafael Videla para justificar el vacío. Hoy no se repite la frase, pero sí la lógica: no negar la ausencia, sino diluirla hasta volverla irreconocible.

Esta maniobra no es neutra. Al depurar cifras sin depurar responsabilidades, el gobierno se absuelve y absuelve a todos. El pasado reciente queda cubierto por una amnistía silenciosa y el presente se blinda con el mismo recurso: si no hay registro, no hay problema.

Pero los desaparecidos no se esfuman porque cambie la categoría. Permanecen en las fosas, en expedientes incompletos, en la memoria de quienes los buscan. Son una deuda abierta que ningún ajuste estadístico puede saldar. Convertir la tragedia en número es una forma de rendición. Y un país que borra a sus desaparecidos no solo pierde la cuenta: pierde la justicia.

@MaiteAzuela

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¿Es un problema de comunicación?

Duda razonable/Carlos Puig

Milenio, 

En estos meses, muchos de los que nos dedicamos a esto de observar y después tratar de explicarnos la realidad, hemos volteado a ver la política y las acciones de comunicación del gobierno de Claudia Sheinbaum para intentar explicar algunos de los resbalones de este gobierno.

Vendida a los electores por su historia académica, su capacidad de trabajo, su orden; lo de la “comunicación” como “EL” problema parecía una buena explicación. Y lo de la comunicación es más fácil de corregir. Más si el encargado de la comunicación es el mismo que el sexenio pasado y todos tenemos claro lo que eso significa, cómo actúa, a quiénes promueve, etcétera. Creo que después de año y medio hay muchas razones para dudar de aquello. Cada vez más parece un asunto de capacidad, orden, operación y políticas públicas.

En las semanas recientes hemos visto y se han discutido algunos eventos en los que quien termina mal parada es la Presidenta y se han tratado de explicar, yo mismo lo he hecho, por un asunto de falta de capacidad de mandos inferiores o “la comunicación”.

Cada vez más creo que la explicación no basta. O nunca fue una buena explicación.

Basta ver el terrible desastre del derrame en el golfo. De fue un barco de Peña a son chapopoteras naturales, a luego les explico.

El documento de las organizaciones no gubernamentales lo deja muy claro cuando se refiere a lo que el gobierno ha “comunicado”.

“Lo que ocurrió no puede reducirse a un problema de comunicación. Hay responsabilidades legales y políticas. ¿Quién decidió no informar públicamente desde febrero sobre un vertido de gran magnitud en torno a la infraestructura petrolera de Pemex? ¿Quién decidió desplazar la atención hacia marzo y hacia supuestas causas naturales? ¿Quién responderá por las comunidades que no fueron alertadas a tiempo y por los ecosistemas afectados?”.

“No es una simple diferencia de versiones. Es una falsedad oficial sobre la cronología y el origen probable del vertido. Y esa falsedad importa por una razón sencilla: no fue inocua. El “Plan Nacional de Contingencia para Derrames de Hidrocarburos y Sustancias Nocivas y Potencialmente Peligrosas en las Zonas Marinas Mexicanas” (PNC) del Gobierno Federal, obliga a avisar de inmediato, identificar la fuente del derrame, evaluar su trayectoria y coordinar una respuesta institucional. Ocultar la fuente y omitir al responsable no solo viola la lógica del Plan: también diluye o retrasa la obligación de pagar por el daño causado”.

Pues sí, no es un asunto de comunicación es otra cosa, peor.

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Deslealtad en el aire

JAQUE MATE / Sergio Sarmiento 

REFORMA, 02 abril 2026;

"La broma en aviación es:

si quieres ganar un millón,

más te vale empezar con 10 millones". Bruce Dickinson

 Es un caso de competencia desleal. Ayer la presidenta Sheinbaum utilizó la mañanera, un evento público, en un espacio gubernamental, transmitido en medios para informar de temas públicos, para ofrecer una promoción abierta de Mexicana, la aerolínea que maneja la Secretaría de la Defensa. Este uso de recursos públicos es una de las razones por las cuales es tan injusto tener compañías del gobierno que compitan con las privadas.

La aviación comercial es un negocio complicado y con alta mortandad de empresas. Nada más en los últimos años hemos visto en México la quiebra de Aeromar, Interjet, Aviacsa, Mexicana de Aviación, Aero California, Alma de México y Líneas Aéreas Azteca. En 2020, año de la pandemia, también quebró Aeroméxico, que perdió 42,529 millones de pesos, pero fue rescatada por la estadounidense Delta. Recientemente Volaris y Viva Aerobús han anunciado una fusión para enfrentar a la competencia.

Ayer en la mañanera el director de Mexicana, el general Leobardo Ávila, ofreció un largo y optimista mensaje de promoción. Dijo que la aerolínea militar ofrece 14 destinos y 402 vuelos, del 27 de marzo al 13 de abril, 35 por ciento más que hace un año. Las rutas que detalló son muchas de las habituales para las aerolíneas privadas: Puerto Vallarta, Mazatlán, San José del Cabo, Mérida, Guadalajara, Tijuana, Monterrey. Está también, por supuesto, el indispensable vuelo a Palenque, para que un expresidente pueda volar desde su rancho.

Mexicana no ha entrado al mercado a resolver los problemas de conectividad del país, cosa que por lo menos habría tenido sentido. Busca competir con las empresas privadas aprovechando los subsidios del gobierno.

La presidenta Sheinbaum afirmó ayer que Mexicana es rentable, pero yo tengo otros datos. Si bien la Secretaría de la Defensa oculta la información financiera de la aerolínea, que debería ser pública, sabemos que esta ha recibido dinero de la Sedena a través de un fideicomiso. El periódico El Financiero reportó el 19 de noviembre de 2025 haber tenido acceso a documentos que mostraban que la aerolínea perdió 707 millones de pesos en los primeros nueve meses de 2025. Si realmente el proyecto fuera rentable, el gobierno no tendría por qué ocultar la información.

Los costos de inversión inicial para lanzar una aerolínea son de tal magnitud que no sorprende que Mexicana no sea rentable. Apenas se creó en mayo de 2023. Según el general Ávila, Mexicana recibió cinco aeronaves en 2025 y tendrá otras siete en 2026 y ocho en 2027. Pero no ha reportado cuánto han costado.

"Aún no tienen claro su plan de rutas, menos aún el de negocios -me dice Rosario Avilés, periodista especializada en aviación-. "Están preocupados porque Mexicana no es rentable ni competitiva. Pronto llegarán más aviones y no tienen suficientes pasajeros, pero los aviones ya están pedidos... Necesitan un director comercial y un director de operaciones, como mínimo, civiles, a los que todos obedezcan... y que tengan paciencia para que el plan funcione. Que se enfoquen en las rutas que no están tan competidas, porque si no van a depredar el mercado, y eso no le conviene a nadie".

El mercado de la aviación comercial ha sido siempre muy frágil. El ingreso de una aerolínea como Mexicana, manejada por militares sin experiencia en el mercado, con fuertes subsidios del gobierno, es muy mala señal. Que los responsables mientan sobre los resultados, diciendo que es rentable, es peor. Si siguen en este camino podrán causar un gran daño a la industria de la aviación de nuestro país.

· CAMBIO EN SRE

 Juan Ramón de la Fuente ha finalmente renunciado a la Secretaría de Relaciones Exteriores por problemas de salud. Lo reemplaza Roberto Velasco, de solo 38 años, con licenciatura en derecho de la Universidad Iberoamericana y una maestría en políticas públicas de la Universidad de Chicago.

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Buscar antes que contar/Carlos A. Pérez Ricart 

REFORMA, 02 abril 2026; 

El viernes pasado, en la conferencia matutina, el gobierno federal presentó una revisión integral del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas.

Más que una cifra -132 mil personas permanecen en el registro-, lo que se presentó fue un intento por ordenar esa base de datos y replantear la forma en que el Estado enfrenta una de las crisis más graves del país.

Para entender el alcance del cambio conviene mirar hacia atrás.

Durante el sexenio pasado, el registro creció de manera sostenida. Se nutrió de múltiples fuentes -heterogéneas y de calidad desigual- y se expandió sin un criterio uniforme.

Permitió empezar a dimensionar el horror, pero no necesariamente facilitó la búsqueda.

En esa base convivían nombres incompletos, duplicidades, apodos y registros sin contexto. El impulso era incluyente: registrar todo. Ese mismo impulso, sin embargo, dificultó su uso como herramienta de búsqueda.

Lo presentado el viernes introduce otra lógica.

El punto de partida: los registros de desapariciones no son homogéneos ni responden a una sola causa.

En esa base coexisten situaciones distintas -desde ausencias voluntarias y procesos migratorios, hasta desapariciones cometidas por particulares o por agentes del Estado- que no pueden tratarse como si fueran lo mismo.

Aquí separar no implica restar importancia. Permite entender.

En su intervención, Marcela Figueroa, titular del Secretariado Ejecutivo, desglosó la complejidad del registro en tres grandes conjuntos.

Una primera porción del registro -más de 46 mil casos- carece de datos mínimos de identidad. Son simplemente entradas que no permiten iniciar una búsqueda. "Cristo", "Masculino no registrado", "RRRR", "Claudia Sheinbaum".

Nombres sin identidad verificable, desprovistos de contexto y sin posibilidad de anclar una investigación. Aquí el problema es de origen.

Un segundo grupo -alrededor de 40 mil personas- muestra indicios de actividad posterior a su registro como desaparecidas. Esos indicios emergen al cruzar el registro con otras bases de datos: apariciones en el padrón electoral, altas ante el SAT, registros de matrimonio, entre otros.

Aquí la tarea consiste en verificar e integrar esa información. El problema no es la falta de datos, sino su dispersión y la incapacidad de hacerlos dialogar.

Un tercer conjunto -poco más de 43 mil casos- no muestra ninguna actividad posterior a la fecha de desaparición. No hay indicios, ni huellas administrativas, ni señales posteriores. Son los casos en los que, pese a contar con información inicial, no se ha logrado construir ninguna pista adicional. Aquí se configuraría la desaparición en sentido estricto.

Sin embargo, como reconoció la propia Figueroa, ni siquiera en estos casos la búsqueda ha sido sistemática. De los más de 43 mil, solo 3 mil 869 cuentan con carpeta de investigación. Ese déficit es atribuible al pésimo trabajo de las fiscalías.

Ese déficit, sin embargo, no agota el problema.

El desorden del registro anterior no solo generó sobrerregistro, sino también subregistro -y aquí el gobierno federal tendría que ser más explícito.

Hay desapariciones que nunca fueron documentadas: casos que no se denunciaron, nombres que no ingresaron a la base, ausencias que quedaron fuera del sistema.

¿Cuántos son? No lo sabemos. Miles, con toda probabilidad; acaso decenas de miles. A ellos también hay que buscarlos.

Es justo reconocer que la 4T no ha tratado bien el tema de las desapariciones. A lo largo de estos años se han acumulado errores, episodios de opacidad y una relación tensa con los colectivos.

Ese antecedente ayuda a explicar por qué el anuncio del viernes ha despertado reservas e incluso acusaciones de un intento por "borrar" o "desaparecer" desaparecidos.

La desconfianza es comprensible. Mi lectura, sin embargo, es otra.

El nuevo registro apunta en la dirección correcta: usar la información para construir criterios de acción. Depurar, reclasificar, articular datos y definir rutas diferenciadas de búsqueda. Sobre todo, obligar a las fiscalías a hacer su trabajo con base en información real, objetiva y verificable.

En una crisis de esta naturaleza, contar es apenas el inicio. Buscar es la tarea pendiente.

@perezricart

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Caso Colosio: ¿justicia tardía o un nuevo laberinto político?

Para muchos, el expediente Colosio era ya un volumen polvoriento, sellado con los candados de la "verdad oficial", sin embargo, queda claro: hay quienes necesitan mantener este fuego encendido. | Fred Álvarez

La Silla Rota, 1/4/2026 · 21:00 hs

El peso de la historia y el ruido del presente

Treinta y dos años han pasado desde que el estruendo de dos disparos en Lomas Taurinas fracturó el destino de México. Para muchos, el expediente Colosio era ya un volumen polvoriento, sellado con los candados de la "verdad oficial". Sin embargo, la justicia nos recuerda hoy que en nuestra historia no existen los puntos finales, sino los puntos y aparte... y los puntos suspensivos. Por otro lado, queda claro: hay quienes necesitan mantener este fuego encendido.

El Octavo Tribunal Colegiado ha dado un giro de timón que sacude el polvo de los archivos. La puerta para investigar la presunta tortura contra Mario Aburto Martínez se ha abierto de par en par. No se trata ya de discutir si el dedo de Aburto jaló el gatillo, sino de poner bajo el microscopio los métodos que el Estado utilizó para obtener su confesión. La narrativa del "asesino solitario" vuelve a estar en entredicho; no necesariamente por el crimen en sí, sino por la legitimidad de su origen.

El pulso contra el silencio

El camino hacia este momento ha sido una batalla constante contra el olvido. Desde finales de 2023, la Fiscalía General de la República (FGR) intentó sepultar el expediente alegando que no había rastro de tortura en aquel turbulento marzo de 1994. Incluso en junio de 2025, la justicia pareció dar un portazo cuando se negó el amparo a Aburto, calificando sus denuncias como recursos "novedosos" e improcedentes.

Pero en el derecho —y en la política—, las formas son fondo. Parafraseando al poeta W. H. Auden: la Ley no reside únicamente en los códigos del juez, sino en la fragilidad de lo cotidiano; es, como el amor, un misterio que nos sostiene mientras intentamos conservarlo. Bajo esta premisa, los magistrados Alberto Torres, Nelly Montealegre y Jorge Vázquez han dictado una sentencia que desnuda una omisión judicial: se pretendía juzgar la tortura sin llamar a quienes deben dar la cara.

“Se identificó una violación a las normas que rigen el procedimiento... no fueron emplazados los terceros interesados”, señaló la magistrada Montealegre Díaz, quien por cierto es juzgadora gracias a la voluntad popular. La resolución es tajante: la jueza de distrito Paloma Xiomara González fue omisa al no notificar a un total de 28 indiciados —como los menciona el reportero Abel Barajas en Reforma— en la entonces averiguación previa 2080/94. Al no escucharlos, se violaron las reglas esenciales. Ahora, se debe reponer el procedimiento desde cero. Punto.

El espejo de nuestras sombras

Aquí es donde el caso deja de ser un tecnicismo para intentar convertirse en un sismo político, aunque es difícil que llegue a tal magnitud. El Estado mexicano se encuentra, tres décadas después, frente al espejo de sus propias sombras. En este escenario, la voz del senador Luis Donaldo Colosio Riojas resuena con una lucidez dolorosa: "Dejen de lucrar políticamente y permitan que México sane". Su diagnóstico es demoledor al acusar al régimen de usar la tragedia de su padre como estrategia de proselitismo, marcando una distancia saludable entre el dolor familiar y el uso faccioso de la memoria.

¿Justicia o narrativa?

Para el gobierno actual, el asunto es de "Estado", una postura que cierra la puerta al indulto pero abre la de la especulación. La Presidenta de la República calificó el caso como una cuestión institucional y no de voluntad política. Vale la pena rescatar un fragmento del diálogo "mañaneril" del pasado martes 25 de marzo, una estampa donde la ironía y la razón de Estado se sentaron a la mesa. Todo comenzó con la intervención de Vicente Serrano, de Sin Censura TV, quien cuestionaba las aspiraciones de Colosio Riojas calificándolas de "lamentables".

Ahí intervino la presidenta Sheinbaum: — Curioso, ¿no?, que un senador de Nuevo León… Bueno, no pongamos el caso específico, pero que un senador de un estado quiera ser gobernador de otro estado. Está curioso, ¿no? — Aparte —intentó revirar Serrano. — Tiene derecho, pues, pero está curioso, ¿no? —insistió ella. — Está medio extraño, ¿no? —secundó el periodista. — Curioso —repitió la presidenta por cuarta vez, dejando que la palabra flotara en el aire como una sentencia.

La palabra curioso llamó la atención. Según la RAE, viene del latín curiosus y define a quien está inclinado a enterarse de cosas ajenas; sinónimo de fisgón, entrometido o indiscreto. Personalmente, creo que Colosio Riojas no encaja en esa definición; él es, ante todo, una víctima de la tragedia y a las víctimas no se les puede revictimizar con adjetivos que minimizan su dolor o su derecho a pedir un cierre.

Serrano insistió en que el senador se "colgaba" del asesinato de su padre para pedir un carpetazo. La respuesta de la presidenta, aunque abandonó la ironía por un momento para mostrar solidaridad humana ante la tragedia familiar, mantuvo un deslinde institucional seco: "El asesinato de Colosio es un asunto de Estado... no es un asunto que se resuelva con el indulto de una presidenta", mismo posicionamiento que emitió López obrador en enero de 2024.

El papel de la CNDH y los hilos sueltos

Horas después, en una coincidencia que no deja de ser —valga la redundancia— curiosa, la CNDH de Rosario Piedra lanzó el pronunciamiento DGDDH/003/2026. Demandan agotar las investigaciones apelando al derecho a la verdad. Sostienen que el indulto sería un acto de encubrimiento, una forma de validar la vieja maquinaria de manipulación de 1994. Sin embargo, surge la obligada crítica: mientras la CNDH muestra los dientes en este caso de alto perfil, el silencio frente al dolor de las madres buscadoras sigue siendo una asignatura pendiente. Aun así, la Comisión exige desentrañar tres hilos: la participación del agente del CISEN detenido en noviembre de 2025; los actos de tortura contra Aburto y su familia; y la tesis del "segundo tirador", ese fantasma que rompe la narrativa oficial.

Lo más revelador es la postura del propio Mario Aburto. Lejos de buscar la salida fácil del indulto, parece haber elegido el camino más escabroso: limpiar su nombre demostrando que su confesión fue producto del tormento. Una búsqueda de dignidad que desafía el pragmatismo político.

El "Efecto Aburto" y la memoria

El expediente de Mario Aburto dejó de ser un volumen polvoriento para convertirse en lo que el periodista  Raymundo Riva Palacio llamó en septiembre de 2023 una "pieza estratégica" de la narrativa oficial. Todo ocurrió con una velocidad que no es habitual en nuestra burocracia: desde una llamada en 2021 hasta la Recomendación 48VG/2021 que validó la tesis de la tortura. Es fascinante, y a la vez inquietante, observar cómo la verdad de Aburto ha mutado con el tiempo: del joven "pacifista" al "magnicida por accidente", hasta llegar a la carta donde señaló directamente a Carlos Salinas y Manlio Fabio Beltrones. Un cambio de narrativa que parece haber encontrado el eco perfecto en los tiempos políticos actuales.

Pero hasta donde sabemos no están los nombres de Manlio ni de Salinas en las 28 personas mencionadas por la justicia, quizá muchos ya no existan

Frente a este escenario, la voz de Colosio Riojas resuena al pedir un indulto y un "carpetazo final" que permita a México sanar. Sin embargo, el Gobierno Federal ha sido tajante: es un "asunto de Estado" y no habrá perdón. Mientras la autoridad sostiene que busca desmantelar la impunidad de un crimen vinculado a instituciones del pasado, la duda persiste: ¿buscamos una verdad histórica liberadora o un nuevo capítulo del uso faccioso de la memoria en pleno año electoral?

El laberinto del tiempo y la justicia

Tiene razón el senador: la justicia que se busca treinta y dos años después, desempolvando teorías por conveniencia, parece buscar más la validación del presente que la verdad del pasado. Por otro lado, Mario Aburto —insisto— ya ha pagado con 32 años de encierro y, legalmente, tiene derecho a la reinserción social; sin embargo, su figura sigue siendo el rehén perfecto de la narrativa sexenal.

Pero mediáticamente nada prescribe. Lo vemos en la persistente sombra del caso John F: Kennedy, en el enigma de Olof Palme o en el magnicidio de Anuar el-Sadat. En México, el asesinato de Colosio ocurrió hace más de tres décadas, pero el delito de tortura —eje de la nueva acusación— es imprescriptible. Así lo estableció la Suprema Corte en 2019, al considerar que la tortura constituye una ofensa directa a la dignidad humana y una de las violaciones más graves a los derechos fundamentales.

Preguntamos si acaso ¿Estamos ante el alumbramiento de una verdad histórica distinta o ante una nueva puesta en escena? Lo cierto es que el tiempo no ha traído olvido, sino nuevas y punzantes interrogantes. Porque una justicia que nace o se sostiene en la tortura no es justicia —si fuera el caso de que se compruebe—; es solo un silencio impuesto que, tarde o temprano, termina por supurar.

Al tiempo, tiempo… "sabia virtud de conocer el tiempo", decía el gran Renato Leduc.

Mi comentario en la red….

https://www.youtube.com/watch?v=7Xfp-yf9uxA 

PD: ¿Quién me presta una escalera para subir al madero, para quitarle los clavos a Jesús el Nazareno?” — Joan Manuel Serrat (interpretando a Antonio Machado).

La Semana Santa de este año se nos presenta no como un rito inerte de bronce y madera, sino como un espejo punzante de nuestras propias fracturas. Al evocar, de la mano del poeta, al Jesús que "anduvo en el mar" frente al del madero, recordamos que la fe auténtica —o la simple humanidad— no puede quedarse estática en el dolor del Calvario. Debe, por el contrario, buscar desesperadamente caminar sobre las aguas turbulentas de la geopolítica actual; esas que hoy cubren de sombras al Santo Sepulcro y tiñen de luto las costas de Creta.

Entre el aroma a incienso de los altares y el estruendo de la metralla en tierras lejanas, el llamado de León XIV resuena como una advertencia necesaria: no hay liturgia válida si se ignora la herida del prójimo. Al final, esta semana —sea mística o laica— nos desafía a encontrar esa "escalera" de la que hablaba la voz popular; no solo para quitar los clavos de la historia, sino para sostener la esperanza en un mundo que, a pesar de sus cercos y misiles, sigue reclamando su derecho a la resurrección y a la paz. Buena Semana Santa, aunque sea laica.


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