La consulta del despojo: el muro de sordera en la Bahía de Ohuira..
La escena transcurrida en Palacio Nacional hoy no es solo un desencuentro mediático; es el retrato fiel de una herida abierta en la costa de Sinaloa. De un lado, el peso de los oficios, las fechas exactas y el registro de promesas que se llevó el viento, presentados por el periodista Julio Hernández "Astillero". Del otro, la presidenta Sheinbaum, defendiendo la planta productora de amoníaco en la Bahía de Ohuira detrás de un muro burocrático y el peso de una herencia política que se pretende intocable.
Lo que está en juego en el sistema lagunar Santa María-Topolobampo-Ohuira va mucho más allá de un debate de cifras en una conferencia "mañanera". Es la cotidianidad de los pescadores, la supervivencia de un humedal de importancia internacional (Sitio Ramsar) y la voz, sistemáticamente ignorada, de quienes habitan en la primera línea del impacto ambiental.
La consulta como simulación
La defensa central de la Presidenta se sostiene en un pilar que, mirado de cerca, se desmorona: "Hubo una consulta pública", afirmó. La narrativa oficial minimiza el conflicto reduciéndolo a unas pocas personas inconformes, eludiendo estratégicamente el fondo del problema.