Revista
Proceso
# 2065, 29 de mayo de 2016..
Tamaulipas:
gobernadores y narco, hermanados/Humberto Padgett
La
historia reciente de Tamaulipas hermana a los hombres del poder –desde el
mítico Juan N. Guerra hasta varios gobernadores– con los cárteles de la droga
oriundos de esa entidad: el de Matamoros, primero, y luego el del Golfo y Los
Zetas. El periodista Humberto Padgett hurga esa historia y nos ofrece el libro
Tamaulipas. La casta de los narcogobernadores: un eastern mexicano (Urano), de
reciente aparición. Con permiso del autor ofrecemos aquí fragmentos del primer
capítulo.

Habla
y habla un hombre de dos nacionalidades y tres lealtades: primero a la Policía
Ministerial de Tamaulipas, luego al Cártel del Golfo y, después, a la DEA. Se
llama César Eduardo García Martínez. Sus amigos le dicen Pollo Chicken, porque
es un ser de ambos lados de la frontera que, como agente, ganó reputación con
su participación en el asesinato de Guillermo González Calderoni, un
emblemático comandante de la Policía Judicial Federal que había vendido su alma
a Amado Carrillo Fuentes, el Señor de los Cielos, capo del Cártel de Juárez, y
a Juan García Ábrego, jefe del Cártel del Golfo, al que el mismo Pollo
pertenece.
En
su calidad de sicario, el Pollo adquiere notoriedad por funcionar como una
especie de secretario particular, un negociador personalísimo, de Osiel
Cárdenas Guillén, jefe de la organización presente en la primera línea de
responsabilidad de la violencia que define hoy a México.