7 abr 2026

El respiro de Ormuz: Catorce días para cambiar la historia

 El respiro de Ormuz: Catorce días para cambiar la historia

Hay momentos en los que el mundo parece contener la respiración, y este martes es, sin duda, uno de ellos. Imaginen por un segundo la escena: una fuerza destructiva estaba lista para ser lanzada sobre Irán; motores encendidos y planes trazados. Sin embargo, en un giro de "alto impacto", el presidente Trump pulsó el botón de pausa apenas dos horas antes de la fecha límite para destruir —según sus propias palabras— "toda una civilización".

Dos semanas. Ese es el tiempo que nos separa hoy de un conflicto incalculable o de una paz que parecía imposible. La moneda de cambio es el Estrecho de Ormuz, esa yugular del comercio mundial que, si se abre de forma segura, permitirá que el flujo de las palabras reemplace al de los misiles.

No es solo un duelo entre Washington y Teherán. Es fascinante el papel de Pakistán; su Primer Ministro, Shehbaz Sharif, emergió como el arquitecto de este puente, logrando que Trump detuviera el fuego. Del otro lado, en Teherán, la noticia llega con un peso simbólico enorme. El Consejo Supremo, bajo la bendición del nuevo Líder Supremo, el ayatolá Mojtaba Jamenei, aceptó este alto el fuego recíproco. Para ellos es una victoria; para el resto de nosotros, es tiempo.

Irán ha puesto sobre la mesa una propuesta de 10 puntos ambiciosa: el fin de la guerra contra sus aliados y el levantamiento de sanciones que se arrastran desde hace décadas. Pero hay que ser realistas: el camino a Islamabad —donde se negociará el acuerdo permanente— está lleno de espinas. El punto crítico sigue siendo el control de Ormuz y las garantías sobre el programa nuclear. ¿Dará Washington el brazo a torcer sin concesiones totales? Esa es la gran incógnita.

Trump afirma que las negociaciones están "muy avanzadas". Teherán celebra. Pero más allá de los discursos, queda la realidad de este paréntesis de 14 días. Dos semanas en las que miles de familias podrán dormir sin el temor al silbido de los proyectiles.

Es un respiro en un mundo convulso. Esperemos que, en esta ocasión, la política de la fuerza ceda el paso a la fuerza de la política. Islamabad tiene la palabra. Veremos si catorce días bastan para escribir el prólogo de una paz duradera.

Ojalá... quiera Alá.


No hay comentarios.:

Crónica de una Soberanía en Disputa

Crónica de una Soberanía en Disputa El peso de una ausencia  La política, a veces, se explica mejor por lo que falta que por lo que está pre...