Choque fratricida: El pulso entre AMLO y CSP
La columna Estrictamente Personal de Raymundo Riva Palacio, publicada hoy en El Financiero bajo el título "Choque fratricida", traza un mapa de tensión donde las lealtades del pasado colisionan frontalmente con la urgencia política del presente. Para fundamentar esta tesis, el texto disecciona tres frentes abiertos que exhiben las fisuras del oficialismo.
Primero, el tablero estatal como campo de batalla. Gobernadores como Rubén Rocha Moya en Sinaloa y Mara Lezama en Quintana Roo no aparecen como mandatarios autónomos, sino como piezas de un territorio en disputa. La narrativa sugiere que cada escándalo o intento de imposición política es, en realidad, un choque de fuerzas entre la autoridad institucional de la actual presidenta y la innegable sombra operativa del expresidente.
Segundo, el peso de los legados inconfesables. Riva Palacio lanza una acusación de grueso calibre sobre una estructura paralela. Al vincular a figuras clave del movimiento —como el general Audomaro Martínez y Adán Augusto López— con intereses del crimen organizado y una presunta red de espionaje ruso, saca el conflicto de la arena puramente interna para convertirlo en un foco rojo de geopolítica para Washington.
Tercero, la inevitabilidad de la ruptura. La premisa de fondo es clara: compartir el membrete partidista de Morena ya no basta cuando las urgencias por el control territorial y los compromisos de facción difieren de manera tan radical.
La soledad del segundo piso
Aunque la transición gubernamental prometía un relevo ordenado de convicciones, como advierte la propia columna, los pasillos del poder cuentan hoy una historia de silencios tensos y fracturas inocultables. Lo que presenciamos no es un simple desacuerdo de estilos administrativos; es el doloroso proceso de un movimiento que lucha por definir qué rostro le devuelve el espejo.
Por un lado, palpita el instinto de supervivencia de quienes forjaron el proyecto original al lado de López Obrador, aferrándose a las profundas alianzas tejidas en el sureste y manteniendo lealtades que encienden alertas en los radares de seguridad de Estados Unidos. Por el otro, se percibe la asfixia de una mandataria que necesita barrer la mesa para poder ejercer, de facto, el poder que le fue otorgado en las urnas.
Los conflictos no son anécdotas aisladas. El evidente choque en Sinaloa —secundado por señales como las que ya apuntaba Salvador García Soto en El Universal—, las turbulencias sucesorias en Chihuahua, o los recientes vuelos privados de la gobernadora de Quintana Roo revelados por Reforma, son las grietas estructurales de una casa donde dos arquitectos intentan imponer planos distintos.
Como planteaba Michel Foucault, el poder no es una posesión pacífica, sino una red de fuerzas que se ejerce y choca; el poder absoluto, por naturaleza, no sabe compartirse. En este intrincado ajedrez, la gran interrogante ya no es si habrá una ruptura definitiva, sino cuánto tiempo más aguantará el andamiaje antes de que la transformación termine devorando a sus propios constructores. Recomiendo ampliamente leer a Raymundo para entender la verdadera dimensión de esta fractura.
Estrictamente Personal
Choque fratricida/ Raymundo Riva Palacio
El Financiero, agosto 31, 2026 |
Ante los ojos de todos, se está dando un choque fratricida entre las dos cabezas del movimiento de la ‘4T’, la presidenta Claudia Sheinbaum y el expresidente Andrés Manuel López Obrador, que está llegando a un punto donde cada vez es más difícil la relación entre ambos. Comparten el mismo proyecto de nación, pero como dice un observador, “las mismas causas que los unen, los separan”. La frase debe enmarcarse en los costos que están imponiendo a la presidenta los temas delincuenciales de políticos de Morena cercanos al expresidente, y en el tiempo limitado que tienen para imponerse, cuyo primer round son las candidaturas para gobernador.
El quiebre en Morena se visibilizó por el intento frustrado de Rubén Rocha Moya de regresar a la gubernatura de Sinaloa, con las versiones encontradas sobre la participación de López Obrador, reforzadas el viernes por la revelación que hizo en Excélsior Miguel Ángel Godínez (hijo del fallecido general Miguel Ángel Godínez Bravo), la voz más autorizada (¿?) para reflejar lo que sucede en la Secretaría de la Defensa, que días antes que Rocha Moya anunciara su regreso, le entregaron un informe a la presidenta anticipando su acción y señalando que detrás se encontraba López Obrador. ( https://www.excelsior.com.mx/opinion/miguel-angel-godinez-garcia/mensaje-para-palenque..
Coincidentemente con el manotazo de Sheinbaum a Rocha Moya, el domingo de lo que sería una aciaga semana en Palacio Nacional, una investigación del Laboratorio de Periodismo y Opinión Pública y la plataforma Connectas reveló decenas de vuelos privados al extranjero realizados por la gobernadora de Quintana Roo, Mara Lezama, miembros de su familia, y en algunos con el senador Eugenio Gino Segura, en dos aviones de una filial del Grupo Seguritech, contratista del gobierno del estado, lo que mostró un claro conflicto de interés y posiblemente corrupción. Al final de la semana un video comenzó a circular en las redes del interior de un avión privado donde solo iban Lezama y Segura.
La investigación periodística, realizada por dos plataformas reputadas por la gran calidad de su trabajo, fue aprovechada para añadir elementos de desinformación contra Lezama y Segura, que han sido rastreados al candidato de López Obrador al gobierno de Quintana Roo, Rafael Marín Mollinedo, y operados por el ex director del Centro Nacional de Inteligencia, el general Audomaro Martínez, para debilitar a la gobernadora y a la carta fuerte que tiene Morena para sucederla, que es Segura.
Quintana Roo es uno de los tres estados del sur-sureste del país vitales para López Obrador y su grupo político, donde se ha estado tejiendo desde hace más de siete años una red criminal del Cártel Jalisco Nueva Generación, teniendo como pilares a esa entidad, Tabasco y Chiapas, donde el expresidente tiene sus principales intereses económicos. Estas dos últimas entidades las tiene totalmente controladas, pero le falta Quintana Roo, pues aunque Lezama le fue incondicional, ha estado jugando más con la presidenta Sheinbaum. Un golpe contra ella y a favor de Marín Mollinedo es también contra la jefa del Estado mexicano.
Las simulaciones se están acabando y la contradicción entre los intereses de la nación y los intereses personales, como escribió Sheinbaum el sábado antepasado en el contexto de la asonada política de Rocha Moya, es el punto donde el futuro que vislumbran la presidenta y López Obrador cada vez se aleja más.
El general Martínez es uno de los principales objetivos de Estados Unidos, como el número dos de lo que llaman “la economía criminal alterna” que construyó López Obrador, y han documentado sus presuntas vinculaciones con los principales cárteles del país, Sinaloa y Jalisco Nueva Generación. Marín Mollinedo también es otro de los objetivos que tienen por los presuntos vínculos que estableció con el Cártel de Sinaloa durante sus gestiones en Aduanas, y a través de uno de sus operadores políticos en la península de Yucatán, Ramiro de la Rosa, que fue líder de Democracia 2000, una corriente crítica dentro del PRI, de la cual salió, entre otras cosas, por su relación con Mario Villanueva, el exgobernador de Quintana Roo que fue encarcelado por narcotráfico.
De la Rosa también es investigado en Estados Unidos por su presunta vinculación con el Cártel de Sinaloa, así como lo están siendo el senador Adán Augusto López Hernández, que fue gobernador de Tabasco, por diversos delitos entre los que se encuentran presuntos nexos con el Cártel de Jalisco Nueva Generación, y su excuñado, Rutilio Cruz, cónsul en Miami, que permitió la llegada de esa organización criminal a Chiapas cuando fue gobernador.
No es el único estado donde se están enfrentando claudistas y obradoristas. En columnas anteriores se describió la batalla política por la candidatura al gobierno de Chihuahua, entre Sheinbaum y López Hernández, que por el momento parece ir perdiendo la batalla la presidenta, traicionada incluso por algunas de las nuevas plumas a su servicio en los medios de comunicación, que están golpeando a su candidato, Cruz Pérez, que fue alcalde de Ciudad Juárez, beneficiando indirectamente a la candidata del senador y de los anti-claudistas, la senadora Andrea Chávez.
Hay otras entidades donde también se replica el choque fratricida, que es un subproducto del país que quiere construir Sheinbaum contra el que edificó López Obrador, que es una réplica del modelo ruso de Vladimir Putin de una nueva oligarquía con ex miembros de la KGB, el servicio de inteligencia y policía política de la vieja Unión Soviética, de la cual fue espía, y que se transformó en 1995 en la FSB, el Servicio Federal de Seguridad, al colapsar el régimen comunista.
El gobierno de López Obrador se acercó a Rusia, por la vía de Cuba, y autorizó el ingreso de decenas de diplomáticos, de los cuales una parte importante eran espías, lo que ha generado fricciones de México con Estados Unidos porque el gobierno se resiste a revisar el status de alrededor de un 20% de personal diplomático que consideran en Washington excede las funciones que oficialmente tienen en México. Dos cercanos a López Obrador han facilitado este acercamiento a Rusia, el general Martínez, que les proporcionó los nombres de todos los agentes de inteligencia estadounidenses en México, y el coordinador de asesores de la Presidencia y exvocero, Jesús Ramírez Cuevas, que importó una maquinaria de propaganda y desinformación aceitada en Rusia.
Este choque fratricida no es solo doméstico, sino geopolítico, y tiene a la nueva guerra fría entre Estados Unidos y Rusia un renovado campo de batalla en México. Pero internamente, la lucha es otra: es el poder real del país que se disputa dentro de Morena.
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