8 may 2010

Remediar la inusticia

Remediar la injusticia /Ana Laura Magaloni Kerpel
Reforma, 8 May. 10
La función de los ministros, si entiendo bien lo que quiere decir Zaldívar, no sólo es la de remediar la injusticia del caso concreto, sino también evitar que casos así sigan sucediendo
Si la Corte no hubiese intervenido, era prácticamente seguro que Alberta y Teresa hubiesen tenido que cumplir una pena de al menos 20 años en prisión. Así funciona la justicia penal en nuestro país: una vez que el MP presenta su acusación ante el juez, la maquinaria judicial es implacable. Según datos del INEGI, a nivel nacional, de 1997 al 2007 la tasa de sentencias condenatorias ha oscilado entre 84% y 87% cada año. Esta tasa de éxito claramente no tiene que ver con la altísima capacidad profesional del MP para acusar y defender sus asuntos en juicio. Por el contrario, con una mala investigación y una pobre argumentación jurídica, el MP es invencible en juicio. La tasa de sentencias condenatorias nos habla de un sistema de procuración e impartición de justicia que se quedó atrapado en su pasado, que opera con las inercias burocráticas producto de su historia.
Durante los años del autoritarismo existió una Procuraduría con plenos poderes legales y metalegales para perseguir y acusar a quien decidiese, y un Poder Judicial débil, amenazado y sumiso, que simplemente avalaba cualquier acusación. Hoy, cada vez que un asunto penal toma una dimensión mediática, lo que vemos son los resabios de ese viejo sistema: un MP que no tiene siquiera que armar una historia del caso que haga sentido y un juez que, por más irregularidades en el proceso y sinsentido de la acusación, condena al imputado. Para muestra el caso de Alberta y Teresa: la PGR, como si no tuviera suficiente trabajo con el crimen organizado, decide invertir recursos humanos y materiales para acusar a estas dos mujeres de secuestrar a seis AFI y un juez federal, sin pestañar, avala la acusación imponiéndoles 21 años de presión.
Nada nuevo bajo el sol: las burocracias, con el paso del tiempo, generan un conjunto de prácticas y rutinas que se repiten en forma automática. Nadie las cuestiona. Nadie mira siquiera que existen otras opciones. ¿Cómo hacer que nuestros MP y nuestros jueces rompan con las inercias autoritarias y desarrollen nuevas formas de ejercer su función? Sin duda, la Corte es una institución clave para modificar algunos de los patrones de conducta más arraigados en nuestros jueces penales.
Ése me parece que es el sentido de la magnífica intervención del ministro Zaldívar en la deliberación de la Primera Sala con relación al caso de Alberta y Teresa. Esta decisión, según Zaldívar, tiene dos efectos: "un efecto concreto inmediato que es la libertad de Alberta y Teresa, y esto por sí mismo creo que ha valido la pena todo lo que esta Primera Sala tuvo que hacer (...) pero el segundo es el valor de precedente y el mensaje que esta Primera Sala envía a las auto- ridades de nuestro país: queremos que este tipo de prácticas no sigan ocurriendo y, cuando ocurran, debe haber jueces para remediarlas".
La resolución del caso de Alberta y Teresa debe generar nuevas pautas de conducta en los jueces penales ordinarios. Es decir, la función de los ministros, si entiendo bien lo que quiere decir Zaldívar, no sólo es la de remediar la injusticia del caso concreto, sino también evitar que casos así sigan sucediendo. Para ello, los jueces constitucionales deben establecer un nuevo tipo de retórica jurídica en sus sentencias que, poco a poco, vaya impregnando la actuación en los jueces inferiores. Ése es el papel central que han jugado los tribunales constitucionales en el proceso de consolidación democrática. Ése es el papel que, me parece, Zaldívar busca impulsar en nuestro máximo tribunal.
Las intervenciones de los otros cuatro ministros versaron sobre asuntos puntuales en torno al valor probatorio de algunas evidencias y sobre el carácter excepcional que debe tener la facultad de atracción de la Corte. En particular la intervención del ministro Gudiño me pareció muy sugestiva. Gudiño centra su atención en la inverosimilitud de la historia planteada por el MP. Dado que para que se acredite el delito de secuestro es necesario que el acusado haya solicitado una suma de dinero a cambio de la liberación, el MP aporta los testimonios de los policías privados de su libertad en donde señala que Alberta y Teresa pedían 70 mil pesos para liberarlos. Por ello -dicen los policías- salieron a pedir dinero a sus compañeros. En un lapso de tres horas, según los testimonios, habían reunido la suma requerida. El punto de Gudiño es el siguiente: los testimonios no sólo deben ser uniformes entre sí y no tener contradicciones, también deben ser verosímiles y creíbles. Ello tiene que ver con uno de los aspectos nodales de la justicia penal me- xicana: el MP debe tener la obligación de construir una historia del caso que haga sentido. Hasta hoy, este aspecto tan elemental no forma parte del método de trabajo con el que el MP construye la averiguación previa.
Con todo, la versión estenográfica de la sesión de la Primera Sala es completamente insuficiente para saber hasta qué punto los ministros van a utilizar el caso de Alberta y Teresa para modificar algunos patrones de conducta de los jueces inferiores. No sé si la visión de Zaldívar es compartida por los otros cuatro ministros. La sentencia definitiva es la que lo determinará. Mientras que ello sucede, vale la pena quedarse con la bocanada de aire fresco que la liberación de Alberta y Teresa trae consigo.

Feminismo

Ilustración y feminismo en la España del XVIII
CELIA AMORÓS
Babelia, 8/05/2010
La existencia a lo largo de la historia de mujeres excelentes encuentra sus raíces en el Siglo de las Luces
La lucha por la igualdad de varones y mujeres no es una moda: tiene una genealogía que se remonta al menos al siglo XVIII, y genealogía es legitimación. Los feminismos aparecen históricamente vinculados a las Ilustraciones, y España no ha sido en eso una excepción. No es de extrañar, así, que las características de nuestro feminismo dieciochesco se modulen de acuerdo con los rasgos peculiares de nuestra Ilustración, a la que Eduardo Subirats calificó como una "Ilustración insuficiente". Tendremos, así, un feminismo tímido si lo comparamos con el de Francia o Inglaterra en el ámbito europeo, pero no por ello menos relevante. Una de las figuras que lo encarnan con mayor pregnancia es el fraile benedictino asturiano Benito Jerónimo Feijoo, quien, en el tomo 1, discurso XVI de su Teatro Crítico Universal lleva a sus lectores al "batidero mayor" de la polémica acerca de las características de ambos sexos y los cometidos que respectivamente se les habrán de adjudicar en consonancia con las mismas. Este "batidero mayor" no es sino la cuestión del entendimiento en ambos sexos. Afirma que va a tomar como base la razón -al modo en que lo hizo en su día el cartesiano francés François Poullain de la Barre- y no el argumento de autoridad. Pues tales argumentos lo son de varones, a la vez jueces y partes en la polémica, por lo que no es de extrañar que consideren "muy inferior el entendimiento de las mujeres". Y, si se aplica la crítica racional, se detecta una falacia lógica en el razonamiento, que procede "de la carencia del acto a la carencia de la potencia" y concluye del hecho "de que las mujeres no sepan más"... "que no tengan talento para más". Para establecer la igualdad de los talentos, nuestro benedictino combina hábilmente lo que llamamos "el discurso de la excelencia", género renacentista que la atribuye a las féminas contra la misoginia medieval, y "el discurso de la igualdad", de raigambre cartesiana que afirma la igualdad de las mentes pese a la diferencia de unos cuerpos a los que no están unidas de modo sustancial. El discurso de la excelencia se relaciona con lo que llamaba Max Weber "legitimación tradicional" del poder, y que en nuestro caso viene a afirmar la existencia a lo largo de la historia de mujeres excelentes... remontándose a la reina Semíramis. El discurso de la igualdad se articula mediante una "legitimación racional" en el sentido de Weber que apela a los argumentos, como la pertenencia a la misma especie, lo que conlleva la unidad de la razón... Pues bien, en Feijoo podría afirmarse que la igualdad hace piruetas para constituirse un punto de equilibrio de excelencias que se colocan en los platillos de la balanza del haber de ambos sexos: si bien se decanta por la robustez masculina frente a la hermosura femenina por aliarse mejor con el entendimiento, apela por otra parte a "toda una ilustre Escuela que reconoce la voluntad por potencia más noble que el entendimiento". Resulta favorecer "el partido de las damas", pues si la robustez, como más apreciable, logra mejor lugar en el entendimiento, la hermosura, como más amable, tiene mayor imperio en la voluntad. La "Ilustración insuficiente" da lugar así a un feminismo que se despliega en un registro moral más que político. Pero, con todo, desató en la Península una viva polémica en que las expresiones del patriarcalismo más rancio encontraron rienda suelta. Si en Europa hubo una Ilustración feminista (Condorcet, Olympe de Gouges, Mary Wollstonecraft) y una Ilustración misógina, reactiva (Rousseau, los jacobinos), en España tendrá su correlato en autores como Sarmiento, Josefa Amar y Borbón y Jovellanos, de una parte, entre otros y los que se inscribieron en la órbita de la recepción de Rousseau a finales del siglo, preludiando lo que llamamos "la misoginia romántica".
Oliva Blanco ha llevado a cabo una reconstrucción exhaustiva y pormenorizada de un importante tramo de la genealogía del feminismo en nuestro país, que, a través de figuras como Concepción Arenal, llegará a nuestra Clara Campoamor en la II República. Se demuestra así, una vez más, que la paridad no se improvisa. Tiene raíces en nuestro patrimonio tradicional. -

Silver Kane

Vuelve Silver Kane/ROSA MORA
Babelia EP, 8/05/2010
El seudónimo ideado por Francisco González Ledesma en los años cincuenta se convierte en personaje en La dama y el recuerdo, novela del Oeste con todos los ingredientes del género: bandidos, cazarrecompensas, pistoleros, vaqueros, caravanas de ganado ... El protagonista es un hombre sabio y honesto que dirige el Jackson Independent Journal
Francisco González Ledesma, Paco para familiares y amigos, estaba escribiendo su nueva novela del policía Méndez cuando tuvo un ataque de melancolía. "Me estoy haciendo viejo". Ahí surgió la idea. "¿Y si vuelvo a escribir una novela del Oeste? ¿Y si recupero a Silver Kane?". Su editor estuvo de acuerdo, pero él puso una condición: no cobrar adelanto. "Si no me gustaba la rompía y no tenía que devolver el dinero. Me lo planteé como un reto. Quería comprobar si era capaz de escribir con la rabia y la frescura de los veintitantos años". La acabó con el entusiasmo y la pasión que suele poner en todo lo que hace, le gustó y aquí está La dama y el recuerdo.
Hay varias diferencias entre esta novela y las cientos que escribió entre los años cincuenta y ochenta. No está firmada por Silver Kane, sino por Francisco González Ledesma (Barcelona, 1927). Kane se ha convertido en un personaje. Es el director del Jackson Independent Journal, el diario de Jackson (Kansas), un hombre sabio y honesto. "Es un guiño. Es un hombre bien informado y bueno. Me hubiera gustado ser el director de un pequeño diario del Oeste". También hay otros guiños, como cuando un personaje le pregunta a otro si cree posible que un día haya un presidente negro en Washington y el otro le contesta: "¿Y una primera dama negra? Ni hablar".
En La dama y el recuerdo hay más sexo que en aquellos títulos que tanto éxito tuvieron en quiosco, como Un federal de Nevada, Una fosa pagada a plazos, El hombre que vendía muertos o ¡Ha vuelto Killer! "Había que ser muy moderado por la censura". Aquellas novelas solían tener unas setenta páginas y ésta, más de trescientas.
Reúne todos los requisitos del género: atracadores de bancos, cazadores de recompensas, pistoleros, vaqueros, el saloon con el piano y las prostitutas, los sheriffs, los indios, los caballos salvajes, las caravanas de ganado, las grandes distancias. Como en casi todas las novelas de Ledesma hay un montón de historias que se cruzan. "Porque así sucede en la vida". La del pistolero Taylor, que se enamora de una india mestiza; la del cazarrecompensas Lancaster, que le persigue para matarlo, pero que en el fondo también es una buena persona; la del cacique Ford, administrador de materiales del ferrocarril y representante del Gobierno para las tribus, un hombre repugnante y corrupto; la de su amante Lena, una mujer mala hasta el dolor; la del heroico y valiente jefe indio Valiant y la de su hijo, un chiquillo de 10 años que vengará su asesinato; y la de Ketty River, la dama del recuerdo que da título a esta historia, la mujer más distinguida de Jackson, que ejerce de juez en Kansas City, y que es implacable con Ford. Mucha acción y muchos muertos.
El seudónimo Silver Kane nació a finales de 1952. González Ledesma estaba pasando una mala época. Estudiaba Derecho, gracias a la ayuda de sus tíos Victoria y Claustre, porque él era pobre de solemnidad. Otro de sus tíos, Rafael González, un periodista represaliado tras la Guerra Civil que había encontrado refugio en Bruguera, logró que entrara en la editorial en 1947. Ya antes había escrito historias de aventuras para él y con él. Alquilaban máquinas de escribir por horas y escribían a cuatro manos. Luego fue guionista de historietas como El inspector Dan o Doctor Niebla. Pero Ledesma, que quiso ser escritor desde los 14 años, tenía ya la novela de su vida, Sombras viejas, que presentó al Premio Nadal de 1946 sin éxito. Dos años más tarde, el editor José Janés convocó el Premio Internacional de Novela, la retocó y la presentó. Ganó. La censura prohibió su publicación.
Estaba tan desesperado que se fue a Madrid para hablar con el censor. "Me dijo que era roja y pornográfica. Lo de roja pude entenderlo, porque los personajes eran los vencidos y los ideales republicanos que aprendí a querer en el Poble Sec (el barrio donde nació y creció) se dejaban ver. Pero lo de pornográfica, no. Se refería a una escena de lo más tonta: una joven se pasó la guerra esperando que regresara su novio. Soñaba que llamaban a la puerta; ella abría, retrocedía unos pasos y caía en un diván. Bueno, pues un día, llaman al timbre de verdad, abre, es un amigo de su novio, se sienta en el diván y él le pone la mano en la rodilla. Protesté, pero el censor me dijo que se notaba que el chico tenía intención de subir la mano por la pierna".
Se desanimó, pensó que nunca publicaría nada y entonces Francisco Bruguera y su tío Rafael le propusieron que escribiera novelas del Oeste. "Bruguera me dijo que me buscara un seudónimo porque con un apellido como González nadie se iba a creer una novela del Oeste".
Por la primera le pagaron 1.500 pesetas en dos plazos. Al final ya cobraba 12.000. Escribía de tres a cinco al mes y las tiradas oscilaban entre 14.000 y 24.000 ejemplares semanales. "Bruguera tenía olfato para el éxito y te apretaba. Incluso cuando dejé la editorial, en 1966, seguí con contratos para hacer Silver Kanes. Con este nombre firmé también novelas de misterio".
Recuerda con cariño a la tropa de escritores de Bruguera. Marcial Lafuente Estefanía, el dibujante Peñarroya, Sergio Duval, Josep Maria Lladó, Víctor Mora, que le proporcionaba libros sobre el Oeste en inglés. "Allí había escritores, periodistas, catedráticos, casi todos represaliados. Gente de cultura, que escribía muy bien. Se pensaba que éramos unos desgraciados, que nos ganábamos la vida en el quiosco. Autores mal pagados que escribían novelas baratas para gente sin poder adquisitivo".
Dice en sus memorias, Historia de mis calles: "Me daba vergüenza escribir relatos sin la menor pretensión o quizá sí: la de distraer a la gente, que no es pretensión pequeña". Con el tiempo se ha reconciliado con esos tiempos. "Me he ido dando cuenta de que mis novelas del Oeste sirvieron de inicio a la lectura para gente que no leía nada. También decía veladamente que aquí no había libertad". Tiene auténticos admiradores, como Alejandro Jodorowsky. "Dijo incluso que Silver Kane era mejor que Cervantes, lo que es una animalada. A veces utiliza frases mías en sus libros".
"Lo más importante es que con esas novelas aprendí mucho técnicamente. Tenían que ser interesantes desde la primera línea y dosificar la intensidad para que se leyeran de un tirón. Era un desafío diario y tenías que tener una imaginación brutal para no repetirte y crear argumentos convincentes y atractivos. Bruguera era muy exigente y rechazaba cualquier historia que no se ajustara a esas condiciones. Silver Kane fue mi maestro".
http://www.elpais.com/elpaismedia/babelia/media/201005/08/portada/20100508elpbabpor_4_Pes_PDF.pdf
La dama y el recuerdo. Francisco González Ledesma. Planeta. Barcelona, 2010. 318 páginas. 19,50 euros. www.gonzalez-ledesma.com.

Santiago Zabala

Un filósofo cosmopolita/MANUEL CRUZ
Publicado en Babelia EP, 08/05/2010
Santiago Zabala (1975) probablemente encarne casi a la perfección la buena nueva de ese filósofo cosmopolita que tanto se nos anuncia (y nunca termina de llegar). Educado en Austria y Suiza, máster en Filosofía por la Universidad de Turín, doctor por la de Roma y becario de la prestigiosa Fundación Humboldt, en la actualidad es profesor visitante en la no menos prestigiosa Johns Hopkins University. Aunque éste sea su primer libro traducido al castellano como autor (en inglés e italiano tiene publicada una monografía sobre Ernst Tugendhat), el lector español podía disponer de noticia de su trabajo a través de las ediciones que ha ido llevando a cabo de volúmenes como Nihilismo y emancipación o El futuro de la religión -traducidos también, por cierto, a muchas otras lenguas-. En estos dos últimos textos aparece una de las claves para entender el pensamiento de este filósofo de casi insolente juventud, que no es otra que la figura de Gianni Vattimo. Estrecho colaborador suyo (editó el volumen-homenaje Debilitando la filosofía y es uno de los coeditores de las Obras Completas del filósofo turinés), en este Los remanentes del ser recoge la inspiración de aquél para profundizar en un asunto de la mayor importancia en la hora presente. Porque, contra quienes se empeñan en levantar, día sí, día también, el acta de defunción de cualquier reflexión que se plantee cuestiones poco concretas (¿hay mejor ejemplo de este tipo de cuestiones que la del Ser?), los textos de autores de tanta actualidad como Jacques Derrida o Jean-Luc Nancy le sirven a Zabala para mostrar que, aunque la noción con mayúscula pueda estar en crisis en estos tiempos decididamente posmetafísicos, tiene sentido hablar de unos restos, residuos o remanentes del Ser en los que seguir basando un pensamiento ontológico, esto es, acerca de lo que hay. En los autores mencionados, al igual que en clásicos de la filosofía contemporánea tan diferentes entre sí como pueden ser Nietzsche, Dewey o el mismísimo Gadamer, encuentra el autor del libro que estamos comentando el denominador común de un pensamiento ontológico de nuevo cuño. Un pensamiento que rechaza los modos rígidos y esencialistas de entender el Ser (y que, en ese sentido, se hace plenamente merecedor, en sintonía con los tiempos en los que se inserta, del calificativo de posmetafísico) sin por ello abandonar el concepto, aunque inclinándose, eso sí, por concepciones más fluidas, maleables y adaptables del mismo. Probablemente constituya ésta la única manera hoy a nuestro alcance de no dar por definitivamente perdida la vieja pregunta filosófica por el sentido de lo existente. Quizá el tan publicitado Bauman ha descubierto menos de lo que mucha gente cree y no ha hecho otra cosa que plantear (discúlpenme el palabro que viene) una ontología regional de la liquidez. Y, sin embargo, cuánto lo jalean. -
Los remanentes del ser. Ontología hermenéutica después de la metafísica

Santiago Zabala. Traducción de Miguel Salazar. Bellaterra. Barcelona, 2010
160 páginas.

Niños asesinados

Aaesinados cuatro mil niños, niñas y adolescentes en operativos militares y enfrentamientos con narcotraficantes.
La presidenta de la Comisión Especial para Conocer y dar Seguimiento a los Feminicidios registrados en México, diputada Teresa del Carmen Incháustegui Romero, solicita al Ejecutivo Federal crear un fondo nacional de indemnización contra daños patrimoniales y pérdida de vidas inocentes, en la lucha contra las organizaciones criminales.
A través de un punto de acuerdo pide a la Secretaría de Gobernación llevar y difundir un registro exacto y regular de civiles muertos en la lucha contra el narcotráfico, indicando edad, sexo y situación legal respecto a la comisión de delitos.
Refiere que en México 4 mil niños, niñas y adolescentes han sido ultimados, tanto en operativos militares como por parte de la actuación de las bandas delictivas.
Además, más de 3 mil 700 huérfanos cuyos ambos padres o uno de ellos, también ha fallecido por las mismas razones, afectando todas estas muerte en conjunto, a más de 20 mil familias en toda la República.
Incháustegui Romero puntualiza que la Red por los Derechos de la Infancia en México, ha señalado que más de 400 niños, niñas y adolescentes han sido reclutados por el crimen organizado, tan sólo en Ciudad Juárez.
“Esta escalada de civiles inocentes muertos, incluyendo infantes, ha ido en aumento año con año, sin que se sepa a ciencia cierta cuáles han sido las circunstancias de su muerte ni se pueda determinar cuántos de los 22 mil caídos, reportados en los operativos militares, son efectivamente sicarios y personeros de las organizaciones criminales, ya que según datos de las propias autoridades, sólo 2 o 5 por ciento de los detenidos están o han sido procesados”, abunda.
Menciona que ninguna autoridad federal o local se ha dado a la tarea de documentar estos fallecimientos en términos de la efectiva participación o responsabilidad que pudieran haber tenido en materia delictiva.
Tampoco, expresa, se han preocupado las autoridades civiles y militares, por su debida identificación, “ya que en no pocos casos se les ha alterado incluso su identidad para incluirlos en los miles de mexicanos prescindibles, supernumerarios, incluidos en las listas de sicarios, que en la lógica de la guerra contra el narcotráfico son carne de cañón”.
Destaca que las familias y los parientes de los civiles inocentes han acudido a la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) quien señala que ha recibido 5 mil quejas de 2006 a 2009, por estas violaciones.
En el punto de acuerdo, canalizado a la Primera Comisión de la Permanente, la diputada enfatiza que es necesario que el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia, en coordinación con las Secretarías de Salud, de Desarrollo social y de Educación Pública, pongan en operación un Programa Integral de Atención a las Familias e Infantes afectados por la lucha contra el narcotráfico y la operación de organizaciones criminales.
Este tendrá como propósito brindarles servicios jurídicos, de atención médica y psicológica a las familias, rehabilitación física en casos necesarios y oportunidades para realizar proyectos económicos a las viudas y huérfanos.

La diplomacia vuela bajo/Enrique Krauze

La diplomacia vuela bajo/Enrique Krauze  REFORMA, 4 octubre 2026; Ante el pleno de la ONU, el presidente de los Estados Unidos lanzó a Méxic...