24 jun 2010

Duro golpe de Obama

Publicado el jueves 24 de junio del 2010 en El Nuevo Herald,  
Obama sacude el liderazgo militar
HELENE COOPER y JACK HEALY
El presidente Barack Obama destituyó el miércoles al general Stanley A. McChrystal como jefe de las fuerzas estadounidenses en Afganistán y nombró en su lugar al jefe de McChrystal y arquitecto de la ofensiva del 2007 en Irak, el general David H. Petraeus.
Obama, de pie junto al general Petraeus y el vicepresidente Joseph Biden en el Jardín de las Rosas de la Casa Blanca, subrayó la continuidad y solidez de su política sobre Afganistán y dijo que había aceptado la renuncia del general McChrystal "con profundo pesar''.
El Presidente dijo que tomó la decisión no porque se haya sentido ofendido personalmente por un artículo publicado en una revista que atribuyó a McChrystal y su personal afirmaciones críticas sobre altos funcionarios federales, sino porque el general no había cumplido las normas de conducta de un jefe militar y amenazaba con afectar la confianza entre el gobierno y las autoridades militares, así como socavar el control civil de las fuerzas armadas.
"La guerra es más importante que cualquier hombre o mujer, sea un ciudadano privado, un general o el presidente'', dijo Obama. "Por difícil que sea perder al general McChrystal, creo que es la decisión apropiada para nuestra seguridad nacional''.
"Me gusta el debate en mi equipo, pero no tolero la división'', dijo Obama.
El general Petraeus, que tiene la responsabilidad general de la guerra en Irak y Afganistán como jefe del Mando Central de Estados Unidos, tendría que abandonar su cargo para tomar la nueva responsabilidad, que tiene que confirmar el Senado federal.
Obama subrayó que el cambio de liderazgo no significa un cambio en su estrategia de guerra general en Afganistán, donde miles de soldados estadounidenses recién llegados al país en meses recientes han sufrido un mayor número de bajas y la situación ha provocado interrogantes sobre el progreso de la guerra.
El cambio provoca incertidumbre en las relaciones entre Estados Unidos y el presidente afgano, Hamid Karzai, quien exhortó a Washington a dejar al general McChrystal en el cargo.
"No nos oponemos a su sucesor, pero nos gustaría que el general McChrystal regrese al cargo'', dijo el miércoles temprano Ahmed Wali Karzai, el influyente medio hermano del mandatario afgano, lo que sugiere que el gobierno de Kabul era realista ante la posibilidad del reemplazo del general McChrystal.
El general McChrystal había probado ser uno de los líderes occidentales que pudo trabajar bien con el presidente Karzai, desarrollando confianza y viajando a reuniones tribales con él, y disculpándose personalmente cuando cualquier operación militar provocaba bajas civiles, lo que ha sido una fuente de mucha molestia entre los afganos.
En una breve declaración, el general McChrystal dijo que apoyaba la estrategia estadounidense en Afganistán y que presentó su renuncia "por su deseo de que la misión triunfe''. Su despido no afecta su rango, pero no se sabe si será transferido a otro cargo en el Pentágono.
El general McChrystal y Obama se reunieron durante unos 20 minutos anteriormente durante el día, después que el general viajó a Washington el martes en medio de un gran furor sobre el artículo, que la revista Rolling Stone publicó en su página de internet el martes después que se filtró a otros medios de noticias.
El artículo atribuyó a McChrystal y sus asistentes críticas a casi todos los miembros del equipo de seguridad nacional de Obama, insultó al vicepresidente Biden, llamó ‘‘payaso'' al general James L. Jones y criticó fuertemente a otros altos funcionarios.
La reacción al artículo fue alimentada por dudas cada vez mayores --incluso en las fuerzas armadas-- de que no es posible ganar la guerra en Afganistán y la reducción en el apoyo público a la presencia estadounidense en el país, que ya asciende a nueve años, debido al aumento de las bajas. Las críticas también pusieron al descubierto la desorganización y enemistad en el equipo de política exterior.
Al reemplazar al general McChrystal, Obama mostró decididamente que es el que toma las decisiones definitivas en materia militar y que no tolerará comportamientos de insubordinación o luchas intestinas entre sus altos funcionarios.
Pero la decisión también invita a la crítica de que Obama cambia el mando militar en un momento crucial del conflicto, cuando las fuerzas de la coalición se preparan para tratar de tomar control de la segunda ciudad del país, Kandahar, el centro espiritual del Talibán.
Más allá de eso, la estrategia militar de Obama es de muchas maneras la misma estrategia de McChrystal. El general creó el plan, que contemplaba el envío de miles de soldados adicionales para combatir la insurgencia, y quizás más importante, crear una sensación de seguridad entre el pueblo afgano.
El equipo estadounidense vinculado a Afganistán ha sufrido de muchos conflictos internos, como quejas del embajador Karl W. Eikenberry, sobre Richard C. Holbrooke, el enviado especial para Afganistán y Pakistán. En un ejemplo de las animosidades, el general Jones, asesor de seguridad nacional, escribió en febrero al embajador Eikenberry para solidarizarse con sus quejas sobre una visita reciente de Holbrooke a Afganistán. En la nota, que se trasmitió por canales no seguros, dijeron funcionarios, el general Jones trató de aliviar las preocupaciones del embajador al sugerir que Holbrooke pronto sería despedido del cargo.
La nota de Jones provocó una queja de la secretaria de Estado, Hillary Clinton, al presidente Obama, y su apoyo ha hecho que Holbrooke se mantenga en su puesto.
La lucha intestina ha empeorado debido al deterioro de la situación en el terreno, donde ha aumentado la violencia. La misión de pacificar Marja y Kandahar está muy lejos de su objetivo y el esfuerzo por crear un gobierno viable está cada vez más en duda debido a la profunda corrupción. Y en el Congreso aumentan las críticas, incluso entre los que apoyan al Presidente, y muchos aliados han anunciado planes para retirarse y se espera que otros hagan lo mismo en los próximos meses.
También ha habido un debate vigoroso en el gobierno sobre cómo proceder en Afganistán, pero en el artículo el general McChrystal y sus asistentes no criticaron demasiado la política del gobierno.
En su lugar, las diferencias fueron personales. Un alto funcionario dijo que Obama estaba particularmente furioso porque en el artículo se le caracterizó como "no muy interesado'' durante esa primera reunión en la Casa Blanca.
En general, el artículo presentó a McChrystal a la cabeza de un pequeño grupo de asistentes en lo que se puede considerar críticas de grupo mientras discutían temas de política exterior, los franceses, sus alianzas y preocupaciones sobre el curso de la guerra. El asesor civil de comunicaciones que coordinó la entrevista, Duncan Boothby, renunció.
 http://www.elnuevoherald.com/2010/06/23/v-print/749979/obama-destituye-a-mcchrystal-como.html#ixzz0rluziGfZ

Gómez Mont en Ixtapan de la Sal

El Secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, durante la inauguración del Foro Binacional de Medios: Los Retos de la inseguridad y la violencia, México-Estados Unidos
Ixtapan de la Sal, Estado de México, a 21 de junio de 2010
Muy buenas tardes a todos ustedes.
Bien pasada la lista de todas las distinguidas personalidades que nos acompañan. Déjenme saludarlos como lo que son: Amigos y compañeros en esta lucha: Mi querida Beatriz, Ulrich, Perla, Juan Francisco, Arturo, Carlos, Enrique, Marcos, Raúl, Stephanie.
Muy buenas, tardes señoras y señores.
Nos congrega hoy un espacio de reflexión que, en mi opinión, es fundamental en este momento de la República.
Por años, la transición democrática se construyó sobre la necesidad de construir reglas claras para la competencia entre los diversos actores políticos, reglas que fueran asumidas por ellos, aceptadas por ellos y que dieran lugar a procesos cuyos resultados fueran aceptados por ellos. El país ha avanzado en este camino.
Para ello, se requirió que una generación que había sido estigmatizada por prácticas autoritarias asumiera como compromiso de vida la construcción de instituciones democráticas.
Inclusive esa misma tradición, en mi percepción, dio lugar a que la transición democrática se construyera con algunas insuficiencias; prácticas de autoridad que en el pasado hacían valer el Estado de Derecho fueron cuestionadas, inclusive desvirtuadas, alguna parte del Estado fue desmantelado bajo un discurso democrático.
Con el tiempo, a esa generación de la construcción democrática le viene sucediendo una generación que creció bajo el estigma de la inseguridad creciente.
Nuestra generación creció bajo los signos de crisis financieras y bajo los signos de niveles de inseguridad crecientes.
Los que tuvimos el privilegio de niños de poder jugar en las calles y salir en la bicicleta, empezamos a verle negado ese derecho a nuestros hijos.
De ahí que, como generación marcada por su propio contexto, imprimiera o incorporara a la reconstrucción democrática del Estado mexicano la reconstrucción de sus instituciones de seguridad; pero ahora bajo una lógica democrática, ahora asumiendo un diagnóstico debidamente socializado, discutido con los diversos elementos de la sociedad, asumiendo una postura y una visión que se comunica a la sociedad, y buscando generar los consensos políticos necesarios para transformar las instituciones desde los espacios democráticamente constituidos como el Congreso de la Unión o como la Conferencia Nacional de Gobernadores.
Desde ahí, la cohesión de la inseguridad ha sido profunda materia de reflexión entre todos nosotros, desde ahí se van construyendo compromisos que hoy explican un cambio de prioridades en las estrategias del Estado mexicano que se materializan en los aumentos de presupuesto para las tareas de seguridad.
En la reconstrucción más profunda que se ha hecho de las instituciones de seguridad en México, a través de la aplicación de recursos para generar estas instituciones, hoy México cuenta con una Policía Federal de más de 34 mil personas, cosa que no sucedía en el pasado y que precisamente -por ejemplo- permite la desmilitarización de ciertas tareas de seguridad pública que se daba en el pasado a fin de que fuerzas de seguridad, constituidas desde la lógica civil, cada vez asuman una mayor relevancia y un mayor protagonismo en esta tarea.
Éste es un cambio de paradigmas fundamental en un Estado democrático, también la revisión de los procesos mediante los cuales la autoridad puede ejercer su función.
El Congreso de la Unión ha dado autorizaciones sin precedente para la labor de la seguridad, como puede ser la intervención de las comunicaciones privadas que bien la manejan los organismos de inteligencia para los fines de la seguridad nacional, los organismos policiales para la prevención del delito y los organismos ministeriales para la persecución y sanción de los delitos concretos; o bien la aprobación de la figura del arraigo, hoy sometida a una gran discusión, o la Reforma Constitucional para los Juicios Orales que está en proceso de implementación.
Ésta es una profunda reflexión de la exigencia de México de hacer de su democracia funcional en términos de procurar seguridad a los ciudadanos.
No existe democracia sin legalidad, la democracia es una forma de gobierno y eso es algo que no se puede ni se debe olvidar. Y para que la democracia funcione tiene que estar aparejada de un juego de reglas, éstas ahora en construcción; un juego de reglas que sean asumidas por todas las partes como exigencias naturales, lógicas y razonables a las acciones de autoridad, como delimitaciones de la conducta de los particulares, inclusive como marco de obligaciones para los particulares a fin de que se pueda consolidar la garantía de sus derechos.
La libertad no sólo pasa por la participación, también pasa porque en el marco de su ejercicio existan condiciones que la garanticen y que permitan su ejercicio adecuado, para que los hombres y mujeres de México puedan ejercerla sin temor a la represalia o a la violencia de ejercer.
Así pues, ambas generaciones -las que construyeron el proceso democrático del país y las que están construyendo el proceso de la consolidación de la cultura de legalidad- se reúnen en un momento de la vida de México fundamental como es la celebración de los Centenarios, para ratificar su anhelo de vivir en paz y en libertad; al mismo tiempo, para clarificar su compromiso para construir una sociedad más comunitaria, menos inequitativa, más funcional, más competitiva, más eficiente.
Para que todo esto suceda debemos generar espacios de reflexión como los que ahora suceden porque todos incidimos en la producción de realidad.
Así como hubo una revolución agraria y una revolución industrial, hoy hay un consenso prácticamente unánime de que vivimos en la época de la información, que la información determina actitudes, determina patrones sociales de conducta, determina comportamientos políticos.
Hoy, en una sociedad democrática como la mexicana en formación, lo he dicho, en las elecciones presidenciales el 80 por ciento de la votación ha modificado su decisión electoral en las últimas elecciones; en las intermedias, el 60 por ciento del electorado ha votado diferenciadamente en las últimas elecciones.
México es un electorado que no está secuestrado por las marcas políticas. El poder político lo asigna un centro social en función de las circunstancias que imperan al momento de la elección, y frente a las alternativas reales y concretas que se les presentan.
No es posible entender las elecciones pasadas sin partir de este presupuesto.
Asimismo, desde la política constantemente se retroalimentan las decisiones y los comportamientos de los políticos a partir de revisar la percepción de la opinión ciudadana.
Así pues, la existencia de una opinión pública y su interacción con los comportamientos del poder se construye fundamentalmente sobre los medios de comunicación.
La manera en como se comunica la violencia, ya sea desde la comunicación política de los gobiernos o desde los propios medios, incide en la realidad. Hay evidencias importantes en esto.
Múltiples experimentos realizados en los setentas y en los ochentas señalan cómo a partir de ciertos modelos de comunicación se generan comportamientos de imitación.
Hoy en el país, por ejemplo, el año pasado, en Ciudad Juárez, se dio la versión de que una de las bandas en disputa por la ciudad había predominado y avasallado a la otra. Éste es uno de los factores que explicaran que en ese mes se incrementara la actividad de las bandas en conflicto para acreditarse, unas a otras y ante la opinión, que la ciudad seguía en disputa.
La diferencia en ese mes de muertes, frente al mes anterior, fue de 60 personas.
Cabe preguntarse: ¿Con una comunicación distinta este incremento se hubiera dado?
Vemos con preocupación que aumenta la frecuencia de organizaciones criminales de reciente factura, dedicadas al secuestro y a la extorsión, que buscan espacios de oportunidad en el clima de zozobra que se vive en muchas ciudades.
Ésta es una condición que facilita o no ciertas actividades criminales.
Es a partir de estas reflexiones en que todos tenemos que encontrar los espacios de responsabilidad.
Yo he sido un defensor de la libertad toda mi vida, como joven político, como abogado y ahora, como Secretario de Gobernación. Estoy absolutamente convencido que la defensa por la seguridad es una defensa por el goce de las libertades y de los derechos fundamentales que nos permiten vivir con dignidad y calidad de vida, y que la vida merece vivirse así y que hay que construir las condiciones.
Como generación asumimos el diagnóstico que ya no podíamos diferir el tratamiento del problema. Fueron los incrementos de violencia lo que obligó al Gobierno Federal, y luego a los gobiernos de las entidades, a reconocer ese diagnóstico y actuar en consecuencia.
No se pueden explicar de otra manera los altos grados de consenso político que ha significado la aprobación de las medidas para reforzar la seguridad en el Estado mexicano -lo regreso- a nivel del Congreso federal, a nivel de la Conferencia Nacional de Gobernadores y a nivel de las propias acciones del Gobierno Federal.
Ésta es una materia en la que, a pesar de múltiples esfuerzos para partidizarla, sigue la obstinación para preservarla como una tarea de Estado, que no sea materia de división entre los actores políticos, salvo para denunciar casos de abuso o corrupción, que es un ejercicio democrático legítimo y una obligación fundamental de los actores políticos en una democracia moderna.
Salvo eso, en todos los demás casos el consenso ha sido prácticamente generalizado.
Hoy, en este espacio de reflexión, los medios de comunicación tienen que señalarle al Gobierno algunas de sus obligaciones que no siempre están presentes.
Yo coincido que hay una relación entre la comunicación política de la violencia y la percepción de la violencia. Sin embargo, se da en un ciclo de afectaciones mutuas, en donde ya no saben después qué fue primero: el huevo o la gallina.
Existe una percepción de desorientación en las estrategias para la seguridad, luego el gobierno asume una comunicación política para tratar de sacar sus tesis en la complejidad de la comunicación social y así, en ese esfuerzo por estar definiendo una política integral, cohesionada y coherente de información en términos de seguridad, también -y es cierto- se da el riesgo de que se esté retroalimentando la percepción de seguridad.
Muchos países que han enfrentado el problema de la delincuencia organizada como Colombia, como el propio Estados Unidos, como España en relación al terrorismo, han coincidido que al final, la manera de comunicar las tareas de seguridad y la manera de constituir la percepción de la violencia incide en los niveles de violencia misma.
Así, Colombia hizo su famoso Acuerdo por la Discreción; en España, los propios medios fijaron su manera de comunicar los actos terroristas y la política antiterrorista del Estado español. Esa es la reflexión a la que queremos llegar.
Yo no admito libertad sin responsabilidad.
La libertad es un ejercicio de opciones que siempre tiene efecto sobre los demás; una libertad impotente o inocua es socialmente irrelevante, políticamente inexistente.
Sólo los actos de libertad que tienen consecuencia sobre las acciones de los demás son relevantes para la política y para los medios. Los otros son estrictamente actos de intimidad.
En ese sentido, toda vez que la libertad establece consecuencias positivas y negativas sobre los otros, tendremos que encontrar los esquemas para reconocer esas consecuencias, para poder asumir su vinculación con tal o cual hecho y, a su vez, para establecer los correctivos.
Si podemos hacer ese camino desde la democracia, con la participación de todos, México sale ganando porque aparte no hay manera -¡no hay manera!- de hacerlo de manera distinta sin arriesgar la esencia que tenemos como demócratas o como Estado democrático fundado en el respeto a los derechos fundamentales.
Así pues, bienvenida esta reflexión.
Como representante del Gobierno Federal asumo con honradez y con humildad intelectual los dictados que aquí se pueden hacer respecto a la manera en que el gobierno incide en la construcción de este clima de inseguridad.
Solicito de los medios de comunicación actitud idéntica, que nos ponga en el mismo nivel a la hora del democrático acto de reflexionar juntos sobre los unos y los otros, y en ese sentido, avanzar en la construcción de una cultura de la legalidad.
Recordemos que una de las principales labores de los medios de información es construir y consolidar cultura; a nivel nacional, se construye una cultura de la democracia, ahora estamos buscando consolidar su consecuencia inmediata y fundamental, una cultura de la legalidad.
Debemos revisar qué actos de unos y otros la construyen y qué actos no; debemos revisar el lenguaje de la comunicación para que no se construyan juicios acelerados y contumaces sobre la acción social que se esté criticando.
Hoy por hoy, uno de los dilemas de las democracias modernas es simplemente la diferencia de velocidad para el procesamiento mediático de un hecho frente a su procesamiento institucional y se tiene que encontrar un camino en donde el procesamiento institucional que está sometido a reglas de respeto a derechos fundamentales, que está sometido a una regla de la división de funciones entre jueces, acusadores y defensores, que está sometido a la complejidad de buscar en equilibrio un proceso dialéctico que nos lleve a construir una certidumbre, no se vea desconocido, depravado, despreciado por la dinámica mediática.
Y eso obliga a que los propios medios revisen su lenguaje en cuanto a la precisión de las calificaciones que imputan.
Hay presuntos responsables, acusados, asesinos y ladrones. En un sistema democrático esas calificaciones sólo suceden cuando un proceso legal ha concluido.
Generar una inercia de información propia de climas de linchamiento pone en riesgo las libertades de todos y el prestigio de todos y cada uno.
Construir una cultura de las certidumbres, para dejar una cultura de las sospechas es tarea esencial de la democracia y sin la cual esta reflexión común es imposible poder consolidarla.
Así pues, yo agradezco estos ejercicios. Yo lo agradezco en nombre de un gobierno que constantemente se ve en la decisión de mandar a muchos espacios del país a soldados, marinos y policías, que lejos de sus espacios familiares asumen riesgos sobre su vida para servir a comunidades que aveces, por no encontrar un clima social adecuado, los rechazan generando una distancia entre la autoridad y la sociedad que se pretende servir, que poco colabora para que esa autoridad tenga la eficiencia suficiente para que el sacrificio y los riesgos que toman redunden en beneficios sociales, a través de una acción más efectiva.
Yo lo agradezco en torno a un gobierno que quiere socializar el diagnóstico y asumir dictados democráticos en materia de seguridad.
Yo agradezco estos espacios en donde se reconozca que en materia de seguridad en México y en todo el mundo, hay cosas que el Estado está obligado a callar por la propia necesidad de seguridad, muchas veces desde la identidad de los miembros que aparecen en operativos, para que no se vean mancillados como sucedió, y amacijados en sus familias, como sucedió en el caso de Cuernavaca, que tuvo sus efectos en Tabasco.
Un Estado que tiene que guardar confidencialidad en torno a las estrategias que toma, para no alertar a las organizaciones criminales del grado de fuerza que puede aplicar, en un momento dado, para combatirlas y con ello obtener las situaciones de ventaja táctica que moralmente obligan a una fuerza a entrar en condiciones de ventaja sobre otra para someterla y con ello cumplir el deber que la ley les otorga.
Yo lo agradezco en nombre de un Estado que busca afilar su identidad democrática, bajo la premisa fundamental de fortalecer una cultura de legalidad, pero no una cultura de legalidad formalista y ajena a la vida; la cultura de una legalidad de leyes formadas por representantes democráticamente electos que, a su vez, puedan llevar ante la ley los intereses, los valores y los anhelos de la sociedad.
Por eso, también lo hago desde un gobierno que propone una Reforma Política para evitar esta peligrosísima ventaja que se está dando entre clase política y ciudadanía; donde es fundamental reconectarnos bajo una lógica democrática, que garantice el futuro y la estabilidad del sistema político en las próximas décadas.
Lo agradezco desde quien dejó la labor ciudadana y la labor libre independiente como abogado para concurrir a una tarea política, a fin de asumir deberes que le permitieran el día de mañana responderle a su hija, que podía contar con un país mejor y que la generación sacrificada a la inseguridad había quedado en él y le podía dejar a sus hijos un país más nuevo, más libre y más próspero.
Desde todo esto lo agradezco y les pido y les exijo la más honrada de las reflexiones, de la crítica y la autocrítica porque México se juega mucho en esto.
Porque como parte de una generación que construye instituciones para el presente y para el futuro, todos somos beneficiarios de lo bueno que hagamos y perjudicados de nuestros errores.
Y por ello, porque los puntos ciegos que cada uno tenemos como seres humanos se minimizan en la interrelación, en la colaboración, en la cooperación y en la crítica honrada, es que para mí, y les pido me acompañen, por favor, para que siendo las cinco y media del día 21 de junio del año 2010, es para mí un honor inaugurar este Foro Binacional "Los Retos de la inseguridad y la violencia México Estados Unidos", en espera que sea un trabajo fértil, productivo, patriótico para los dos países y que sirva para lo que todos queremos: Para reconquistar la paz y la seguridad para nuestros pueblos.
Muchas gracias.

Entrevista a Gómez Mont en Ixtapan

Entrevista al Secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, al término de la inauguración del Foro Binacional de Medios: Los retos de la inseguridad y la violencia, México - Estados Unidos.
Ixtapan de la Sal, Estado de México, a 21 de junio de 2010 | Entrevista
PREGUNTA: Señor Secretario, el Partido Revolucionario Institucional y gobernadores han señalado que el gobierno y el PAN están metidos en estas intercepciones telefónicas, por llamarlo de esa manera.
-SECRETARIO GÓMEZ MONT: A ver, ya lo dije yo antes y lo reitero ahora, niego absolutamente que el Gobierno Federal esté involucrado en los actos que le imputan.
Yo lo que quiero decir es: El Presidente ha tenido un comportamiento totalmente institucional en estos procesos, no ha acudido a ningún acto de campaña; ha buscado generar y cumplir con su función de factor de cohesión y unidad política nacional de una manera totalmente responsable.
Y niego la participación del Gobierno Federal. Yo no tengo conocimiento alguno; tenemos que aceptar que ahora el problema de este tipo de intervenciones está en tecnologías de las cuales es fácil disponer.
El Gobierno Federal ha desmantelado centros o casas que se dedicaban a este tipo de actividades en el último año en varias partes del país: Estado de México, Oaxaca, Quintana Roo, por decir de los que me acuerdo; buscando con ello generar que este tipo de intervenciones sólo son legales cuando cumplen con los procedimientos determinados por jueces, para los funcionarios que tienen competencia legal para hacerlo.
-PREGUNTA: ¿Se está enrareciendo el clima electoral con este tipo de declaraciones?
- Yo hago un llamado a todos a no caer en imputaciones fáciles, a que midamos la conducta de los otros con la misma vara que medimos la nuestra.
No se puede establecer el mismo comportamiento de muchos actores políticos con la institucionalidad que ha guardado el Presidente de la República.
Pido que se haga una profunda reflexión: cuáles son los márgenes democráticos que tienen los políticos para intervenir en los procesos electorales y, con ello, zanjemos este problema.
Ahí está el próximo Congreso. De todas estas diferencias generemos soluciones legales e institucionales.
-PREGUNTA: ¿No se daña la interlocución, Secretario, por estas aseveraciones…?
-La interlocución no sólo sirve para los diálogos amables, también sirve para las críticas y para procesar las diferencias.
En mi opinión, mientras no renunciemos a la comunicación entre los diversos actores para procesar las diferencias no hay daño alguno y, al contrario, se justifica y se explica la función de la comunicación política.
Valgamos a los procedimientos, y confiemos y desconfiemos en los procedimientos de la ley, y hagamos un pacto común para que las actividades de particulares metidas en este tipo de relaciones queden definitivamente proscritas en la ley.
-PREGUNTA: Secretario, hay información que está surgiendo el día de hoy de Estados Unidos, que dice que fue la Secretaría de Gobernación quien ordenó bajar el boletín de la Secretaría de Marina en torno al operativo que hicieron en la colonia Roma. ¿Qué nos puede decir al respecto?
-SECRETARIO GÓMEZ MONT: A ver, de ese tema la verdad es que no fue por instrucción mía. Desconozco si algún otro funcionario lo hizo; pero si se trata de establecer una comunicación veraz y aparentemente existían contradicciones entre dos dependencias sobre ciertos hechos, se pidió que se bajara aquella que, en su momento, había presentado una información inexacta.
-PREGUNTA: ¿Pero confirma que no fue Gobernación?
-Le confirmo que no fui yo; pero no podría saber si algún funcionario mío en su momento lo solicitó.
Yo creo que podría ser un acto perfectamente legítimo.
-PREGUNTA: Muchas gracias.
-SECRETARIO FERNANDO GÓMEZ MONT: La información se va generando día con día y debe precisarse que al final el gobierno responde cómo van adecuando la información.
Muchas veces los procesos de conocimiento se van afinando en el tiempo y lo que en un día tendría la percepción de ser un artefacto explosivo, mediante su investigación y examen pericial se descartó que cumpliera con estas condiciones. Eso pasó un día después.
Entonces la comunicación política debe irse afinando día con día, para ir esclareciendo precisamente las dudas que surgen, en función de cualquier investigación.
-PREGUNTA: ¿No fueron altos explosivos?
-La información que yo tengo es que no lo son.

Los retos de la seguridad

Palabras del Secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, durante su participación en la mesa redonda “Elaboración de bases para el modelo informativo y de comunicación”, en el marco del Foro Binacional de Medios: Los retos de la inseguridad y la violencia, México - Estados Unidos.
Ixtapan de la Sal, Estado de México, a 21 de junio de 2010 |
Primero, agradecerte, Marcos, el que se puedan construir estos espacios.
Cuando yo acepté venir aquí y no pasar sólo por la representación presidencial en la comida, sino participar en el foro es porque yo estoy convencido de la necesidad y utilidad que requieren estos intercambios entre el poder y los medios de comunicación, a fin de buscar construir un consenso de cómo hacer las cosas bajo una lógica democrática.
Tal vez el dilema esté planteado integrando un poco lo que decía don Gabriel Díaz Rivera: Es cierto que el Gobierno busca que el Estado pueda controlar la violencia, que él pueda monopolizar la violencia y abatir la violencia que se da fuera del Estado.
Pero el dilema está en que, al mismo tiempo, busque y promueve una sociedad que esté controlando ese Estado y es, en ese esquema de la responsabilidad democrática, donde tenemos que encontrar cómo romper estos falsos debates entre una libertad irrestricta de expresión y una responsabilidad social.
Yo cuestiono seriamente la afirmación de que la función de los medios de comunicación es sólo informar porque eso es desconocer los efectos de esa información.
Hoy, en la sociedad de la información, la manera de transmitir la información genera realidad. Esa es la tesis primordial de la cual parte esta reflexión.
Es decir, la manera en como los medios de comunicación cumplen su función no es inocua; no sólo se trata de informar a una sociedad y ella libremente genera sus opciones.
Desde los medios de comunicación se forma opinión pública, desde los medios de comunicación se generan patrones de consumo, desde los medios de comunicación se inducen comportamientos sociales, desde los medios de comunicación se generan opciones y preferencias políticas.
Desconocer eso es simple y sencillamente no entender la dinámica y la complejidad del mundo moderno y en este sentido, para romper este falso debate entre contar y no contar historias, lo único que busca -cuando menos yo busco con esta reflexión- es que se reconozca la complejidad del proceso que es un fenómeno multifactorial, que lo que hacemos unos y otros induce, al final, en el resultado colectivo y que, a partir de reconocer las consecuencias de lo que cada quien hace, se hagan las rectificaciones necesarias.
Mi dilema es no si contar o no contar historias, lo que aquí está como materia del debate y la reflexión es cómo contar esas historias.
Nadie ha pedido ni puede pedir el silencio y la complicidad. La propuesta a desarrollar, lo que el gobierno trata de plantear bajo el discurso de la colaboración crítica es esto:
Cómo fortalecer el principio de autoridad que a todos protege, al tiempo de que se haga de manera crítica, que se enuncien las verdades, que se comenten los sucesos y al final, se genere una responsabilidad política por lo que se haga y no se haga.
Por ejemplo, en términos de la agenda setting, es falso decir que la agenda setting sólo se genera desde el gobierno. Los medios de comunicación contribuyen profundamente a la fijación de la agenda política nacional constantemente y a un ejemplo me voy:
El tema de la seguridad fue un tema de las cinco prioridades, ya desde la elección del Presidente Salinas; era -uno- el tema más importante en el ´94, en la elección del Presidente Zedillo.
México estaba absolutamente consternado por un aumento en la violencia visible que se daba ya desde entonces, por ejemplo, en los secuestros de alto perfil; por ejemplo, ya en algunos magnicidios, como sucedió empezando por el del Cardenal Posadas Ocampo, luego el de Luis Donaldo Colosio y rematando con el de José Francisco Ruiz Massieu, y se empezaba a percibir esta relación entre violencia y política y entre los políticos como blanco de la violencia.
El tema fue también de las altísimas prioridades en la elección del Presidente Fox y fue el tema más importante -y la demanda más importante- de la ciudadanía en la campaña del 2006.
Esto fue generado fundamentalmente desde medios que estaban buscando ese raiting, que estaban buscando esa vinculación con el mercado, en donde estaban representando los intereses y demandas de una generación por vivir en condiciones más seguras.
Regreso e insisto: Yo sostengo que uno de los factores principales que empujaron la transición democrática fueron los efectos sobre la generación del ´68, que luego se hizo co-constructora del proceso democrático.
A mi generación le tocaron dos estigmas: Las crisis económicas y la inseguridad y hoy, desde el gobierno, cuando tiene esta responsabilidad y cuando tiene este poder, reacciona frente a esos dos estigmas: Crisis financieras e inseguridad, y decide independientemente de otras administraciones gobernadas por otras generaciones.
Y aquí es donde es muy importante el cambio generacional entre aquellos que crecen bajo la lógica de la generación de ´68 y aquellos que crecen post-generación del ´68, cambian las exigencias centrales de su percepción de la realidad y cambia su concepción de lo que les toca hacer respecto a esa realidad; tienen una mayor sensibilidad frente a estos dos riesgos y en consecuencia, trabajan para que el Estado funcional pueda y haga lo necesario para impedir estas crisis financieras y, dos, para reconstruir instituciones de seguridad en un contexto democrático.
Los medios han generado consensos fundamentales de los políticos, la posibilidad de que el PAN, el PRI y el PRD coincidan en una agenda de seguridad no se puede explicar sin la presión de una opinión pública que se los exige.
Ellos están reaccionando frente a lo que no son proclives, que es generar consensos con sus competidores políticos, en función de una presión social concreta.
El cambio de prioridades, en términos de la aplicación de recursos en necesidades crecientes, como es en una sociedad en desarrollo y con grados importantes de inequidad social y económica, en donde el combate a la pobreza, el desarrollo educativo, etcétera, compiten con otras necesidades como la seguridad.
El cambio de de prioridades, en ese sentido, sólo es posible cuando existe una agenda política que viene predeterminada desde esa sociedad.
Así pues, en una sociedad democrática en la que el gobierno ya no anda -a mí me comentan que mis predecesores, de las 8 a las 12 de la noche estaban hablando con los medios para indicarles cuáles eran los contenidos. La única vez que yo le hablé a los medios para que no sacaran una información fue el día del ominoso debate en el Congreso de la Unión, en que les pedí que ni sacaran las descalificaciones al Presidente ni al gobernador Peña porque me parecían ya el colmo de la bajeza política y pedía que ya no se hiciera un teatro o que se reprodujera un teatro tan triste de la actitud política o de los espacios políticos como el que se vivió ese día en el Congreso.
Fue la única vez y porque estaba yo verdaderamente indignado ante lo que estaba sucediendo dentro del sistema político.
¿Qué pasó? Que habíamos llegado ya a ese grado de descomposición y de encono, -la única vez, nunca más lo he hecho- y porque yo no creo en eso.
Creo en estos espacios de reflexión y de debate, creo que es cuando podemos construir espacios, que la lógica democrática es construir estos espacios que nos llamen a cada quien a la responsabilidad que tenemos en el proceso, a que la reconozcamos y a que actuemos en consecuencia.
Vengo a someterme a la crítica, pero también a generar reflexión frente a los demás.
Creo que simple y sencillamente hay un falso debate entre contar y no contar historias. Es discurrir cómo contarlas.
Se tienen que reconocer las limitaciones que tiene un gobierno en materia de comunicación de la seguridad.
Como lo dije en la comida, un gobierno en materia de seguridad tiene información que no puede desplegar socialmente por razones tácticas.
Un gobierno que está combatiendo frente a una organización que tiene capacidad de fuego y corrupción, simple y sencillamente no puede estar advirtiéndole a esas fuerzas las estrategias que va a seguir. Eso sí, está obligado a informar de lo que ya ha hecho, pero no puede anticipar muchísima de la información.
A mí cada vez que los medios me preguntan: ¿Y cuántos van a ir, cuándo van a llegar y qué van a hacer?
Les digo: Conmigo no cuenten para eso. Yo estoy impedido legal y éticamente impedido a revelar una información que debilite las ventajas tácticas a las que está obligada cualquier fuerza que va a entrar en contacto con otra fuerza que se le resista.
El gobierno debe buscar siempre dar esta lucha en condiciones de ventaja, porque también tiene como obligación cuidar al vida de sus soldados, de sus marinos y de sus policías, y debe buscar generar el mayor impacto posible en esas organizaciones criminales al mejor costo humano posible.
Esa es una lógica de ética en las confrontaciones y, en ese sentido, eso limita la capacidad del gobierno de comunicar ciertas cosas.
También el gobierno muchas veces no comunica con el fin de no generar apología en la violencia, de no hacer de su propia manera de comunicar un acto contraproducente a los objetivos que persigue.
Yo coincido que los retos son: Cómo generar una comunicación que preserve la crítica necesaria para defender el Estado democrático.
Aquí yo no vengo a pedir aplausos para ningún político; sólo una comprensión del contexto en que el poder tiene que tomar decisiones por necesidad en una situación como la presente; comprensión.
Yo no vengo a pedir que callen; les vengo a pedir que contextualicen.
Yo no les vengo a pedir que, en este sentido, tapen la violencia, sino nada más que permitan que la violencia no tape otra información que está siendo muy importante en el país, en términos de desarrollo, de crecimiento del empleo, de prospectivas hacia el futuro.
Eso es muy distinto, así como yo lo aceptó.
Y yo tengo que aceptar que la Secretaría de Gobernación tuvo una ventaja sobre ustedes al permitirnos que hiciéramos una presentación que sólo busca generar debate, y yo le agradezco a Luis que haya sido capaz de hacer una presentación que entre nosotros generara debate y que pusiera los puntos sobre las íes.
Es una visión válida la que ahí se ve, ni exclusiva ni dogmática ni nada. Es provocadora de una discusión y una reflexión que le está urgiendo al país, que le está urgiendo a los medos y que le está urgiendo al gobierno.
Normalmente yo cuando platico con algún amigo que me confiesa una incomodidad le digo: Hazte caso. ¿Quién está cómodo con la situación actual de cosas? ¿Quién percibe que lo que se está haciendo es totalmente legítimo y claro, y no tiene un sólo cuestionamiento si se puede hacer mejor o se tiene que hacer distinto?
Yo lo he dicho y lo sostengo, para terminar: La única alternativa que tiene un gobierno en tratándose del combate a la inseguridad es hacerlo mejor; no, no hacerlo.
Yo no puedo hacer que la violencia tenga como causalidad una decisión política de entrar a aplicar la ley frente a las organizaciones criminales, porque cuando lo hizo -y es el problema de no contextualizar- ya había una violencia importante y soterrada.
Esta manera de que salga la pus que se está dando con esta violencia, sólo implica de procesos contenidos o encubiertos.
No podemos entender, por ejemplo, que la explicación de la violencia parte de dos fenómenos: Una contención como nunca antes a procesos que se venían realizando sin contención; y, dos, que se terminaron con cadenas de coberturas que arbitraban las diferencias entre los cárteles, y al no tener esos mecanismos para arbitrar las diferencias tuvieron que tomar ese arbitraje en propias manos y generar violencia entre ellos.
Son procesos, en mi opinión, son dos factores que claramente pueden explicar el aumento de las cosas como están pasando.
Y mi pregunta es: ¿No tenía el gobierno y tiene el gobierno la obligación fundamental de terminar con cualquier cadena de cobertura y corrupción en tratándose de organizaciones delincuenciales y la autoridad?
Para mí es inequívoco que sí; que cualquier matización a ese respecto compromete el presente y el futuro de un país y de una sociedad.
¿No tenía el gobierno la necesidad de confrontar a esas organizaciones y tratar de interrumpir los mecanismos de violencia del violento sobre el pacífico?
¿Qué remedios, qué instrumentos, qué herramientas tiene el pacífico para hacerse valer, sin un acto de autoridad?
Esos son los dilemas básicos que tiene el gobierno en esta situación.
¿A qué ha apostado?
No sólo a confrontar; a generar un espacio histórico para reconstruir las instituciones, para reconstruir las instituciones federales y estatales que no tenía la democracia mexicana.
La democracia mexicana no le heredó o el sistema previo a la alternancia no le heredó a la democracia cuerpos de seguridad confiables y profesionales; sólo lo hizo con los cuerpos militares.
Hoy estamos tratando de desarrollar esa alternativa complementaria, para no tener que estar poniendo a los militares en una función que no les es natural.
Nos están dando el tiempo, ¿pero para qué? Para hacer esa reconstrucción institucional.
Esa reconstrucción institucional necesita dos elementos sobre los cuales se construye el principio de colaboración crítica que se plantea: Una mejor vinculación con la comunidad, porque es peligrosísimo para el propósito que queden aislados de ella; necesita que se fortalezca la cultura de la denuncia, pero no sólo hacia los medios, sino la denuncia oportuna hacia ellos para que puedan reaccionar y acometer la fuente del riesgo.
Lo único que pedimos es que se expanda, que se institucionalice ese proceso, no que se calle. Eso es contraproducente con lo que se está haciendo.
Un principio de colaboración para tener el sustento democrático necesario, para que todo el desgaste que hemos tenido tenga un efecto sobre la prosperidad y la calidad de vida de los mexicanos y no se traumatice y se interrumpa para lo que hoy puede ser, en función de la coyuntura, un discurso que se le quiere asignar al Presidente, sea un compromiso de cualquier autoridad que apetezca entrar a las funciones de gobierno.
La única manera en que el gobierno y las posiciones de gobierno no se vean como privilegio inaceptable en una democracia, es acendrando el discurso de la responsabilidad; la responsabilidad de los medios, la responsabilidad de los políticos, la responsabilidad de los partidos y la responsabilidad de los gobernantes.
La única manera que yo entiendo en que esta generación podrá entregarle buenas cuentas a las generaciones de sus hijos es que este dolor no sea infértil, improductivo y estéril, y que cumpla con consecuencias claras para el futuro de la sociedad y de las siguientes generaciones, que tendrán sus propios estigmas y esos estigmas son los que fijarán su propia agenda.
Muchas gracias.

El Cisen

La SEGOB rechaza enérgica y categóricamente las imputaciones de diversos actores políticos, hechas de manera infundada y sin prueba alguna, sobre las presuntas intervenciones de comunicaciones a los gobernadores de Veracruz y Oaxaca, atribuidas al CISEN.
México, D. F., a 21 de junio de 2010 | Boletín No.224-21/06/2010
La Secretaría de Gobernación (SEGOB) rechaza enérgica y categóricamente las imputaciones de diversos actores políticos, hechas de manera infundada y sin prueba alguna, sobre las presuntas intervenciones de comunicaciones a los gobernadores de Veracruz y Oaxaca, atribuidas al Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN).
El CISEN es una institución de Estado al servicio de los mexicanos, cuyo fin es preservar la integridad y estabilidad del país y de sus instituciones, mediante la generación de información de inteligencia que permita identificar las amenazas y riesgos.
Las actividades del CISEN se desarrollan dentro del marco de la ley y se encuentran sometidas a un régimen de control y rendición de cuentas, en el que participan los poderes Legislativo y Judicial, con la finalidad de garantizar su estricto apego a la legalidad y a los principios constitucionales que rigen al Estado mexicano.
La SEGOB reitera el compromiso del Gobierno de la República con el fortalecimiento y la preservación de las instituciones del Estado que permitan a los mexicanos ejercer sus libertades en un entorno de legalidad, seguridad y paz social.

La diplomacia vuela bajo/Enrique Krauze

La diplomacia vuela bajo/Enrique Krauze  REFORMA, 4 octubre 2026; Ante el pleno de la ONU, el presidente de los Estados Unidos lanzó a Méxic...