14 nov 2010

Convención de Palermo

Convención de Palermo: La ineficaciaMarco Appel
Revista Proceso # 1776, 14 de noviembre de 2010;
La Convención de Palermo, un mecanismo internacional que intenta combatir el crimen organizado trasnacional, es una excelente herramienta... en el papel. Muchos de sus Estados miembros, México entre ellos, no han podido o querido aplicar sus resoluciones y lineamientos. Aún más: el gobierno mexicano propuso un mecanismo de certificación del cumplimiento de los acuerdos que anularía cualquier verificación independiente.
BRUSELAS.- Aunque la ONU considera que su Convención contra el Crimen Organizado Trasnacional (CONUCOT o Convención de Palermo) es “el principal instrumento internacional para combatir” a las mafias, en la práctica la mayoría de los Estados miembros no ha cumplido con su aplicación por lo que sus alcances son “muy limitados”, afirma Peter Gastrow.
Especialista del Instituto Internacional para la Paz y dedicado a temas relacionados con las amenazas a la seguridad trasnacional, Gastrow fue uno de los encargados de transformar las corporaciones policiacas sudafricanas al término del apartheid.
También ha sido integrante de paneles especializados de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Crimen Organizado (UNODC, por sus siglas en inglés) y participó en las negociaciones de la Convención de Palermo, que se adoptó el 15 de noviembre de 2000 y entró en vigor el 29 de septiembre de 2003.
En la quinta sesión ordinaria de la Conferencia de los Estados miembros de la Convención de Palermo –del 18 al 22 de octubre pasado en Viena–, el director ejecutivo de la UNODC, Yuri Fedotov advirtió a los representantes de los 157 países firmantes que el crimen organizado había “aumentado de manera considerable” hasta alcanzar actualmente “proporciones globales”, por lo que hizo un llamado urgente para aplicar “más vigorosamente” la CONUCOT.
Fedotov recalcó que “hasta ahora únicamente 19 de los 157 Estados miembros han utilizado la Convención para facilitar la cooperación internacional, incluyendo la extradición, en la lucha contra los grupos del crimen organizado”.
Según los documentos de la UNODC, en cuya jurisdicción está la Convención de Palermo, ésta compromete a los Estados a introducir medidas que incluyen “la tipificación en las leyes nacionales de delitos criminales de persecución global, la adopción de nuevos marcos de asistencia legal mutua, la puesta en marcha de procesos de colaboración en materia de extradición, la cooperación judicial así como la asistencia técnica y el entrenamiento”.
La CONUCOT fue firmada por el gobierno de Vicente Fox el 13 de diciembre de 2000 y ratificada el 4 de marzo de 2003. Además, México es firmante de los protocolos anexos a la misma: contra el tráfico ilícito de migrantes por tierra, mar y aire; para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente mujeres y niños; y contra la fabricación y tráfico ilícitos de armas de fuego, sus piezas y componentes y municiones.
 Propuesta acotada
 En un comunicado de prensa del pasado 22 de octubre, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) de México anunció que la Conferencia de Viena había adoptado por consenso un llamado para combatir el tráfico ilícito de armas de fuego presentado por el gobierno mexicano a través de la titular de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada, Marisela Morales.
Estados Unidos, de donde proviene el armamento que usa el crimen organizado mexicano, no ha firmado el protocolo correspondiente.
La SRE informó también que México presentó a la misma conferencia “una iniciativa que sienta las bases para la adopción de un mecanismo de revisión sobre la implementación de la Convención” de Palermo.
El mismo 22 de octubre un comunicado de la UNODC señaló que la quinta conferencia había creado un grupo de trabajo que estudiaría los posibles mecanismos para aplicar tal revisión a partir de 2012. Gastrow afirma que “ese grupo de expertos no es nada nuevo”, que sólo “va a repetir lo que ya se ha hecho”.
“Hace dos años ya existió un comité que lo estuvo analizando. La resolución aprobada (en la reciente conferencia) añade unas cuantas tareas al Comité de Trabajo de la Convención, pero son propuestas que encuentro frustrantes. Muchos esperaban que hubiera más progresos. Ya se perdieron dos años”, señala el especialista.
El 2 de julio de 2009 los miembros de la Convención fueron invitados a que propusieran mecanismos de revisión, lo que se había acordado instaurar en la cuarta conferencia, celebrada en octubre de 2008 en Viena. Sólo 19 países respondieron a la invitación.
Según un reporte del secretariado de la conferencia, fechado el 7 de septiembre de 2009, la propuesta de Finlandia fue que “expertos internacionales” realizaran tal evaluación y que, por regla, visitaran el país examinado. Los finlandeses argumentaron que “un método de ese carácter frecuentemente aporta soluciones a los problemas encontrados en la aplicación” de los acuerdos internacionales.
Finlandia consideró que los informes finales de la evaluación deberían ser públicos y que la información requerida desde el principio del proceso no la suministrara sólo el gobierno del país examinado, sino que también viniera de organizaciones de la “sociedad civil, centros de investigación y del sector privado”, posición que Canadá apoyó.
El 29 de diciembre de 2009 el secretariado de la conferencia entregó a los expertos gubernamentales de los Estados miembros –reunidos el 25 y 26 de enero de 2010– un “análisis comparado de los mecanismos de examen” de otros convenios internacionales.
En ese documento el secretariado solicitó a los expertos que consideraran, entre otras opciones, analizar la conveniencia de adoptar un mecanismo de examen bajo la dirección de un “comité de expertos independientes” que presten sus servicios “a título personal”. Éstos serían electos por los Estados miembros mediante una votación.
El secretariado subrayó que tales comités de expertos “se utilizan en la mayoría de los casos para supervisar el cumplimiento de convenios de carácter técnico”, como la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes o el Mecanismo de Evaluación Multilateral de la Convención Interamericana para el Control del Abuso de Drogas.
También suelen usarse para examinar la aplicación de los instrumentos de derechos humanos para “evitar que se mezclen intereses políticos en el examen”, remarca el secretariado y detalla que es el caso del Comité de Derechos Humanos de la ONU y de otras instancias en la materia del mismo organismo internacional.
 Propuesta opaca
 El gobierno de Felipe Calderón –con algunos otros países como Colombia, Perú, Italia o Israel– prefirió proponer a la Conferencia de Viena un mecanismo de examen que depende de los controles gubernamentales.
El proyecto calderonista, de 22 páginas y fechado el 13 de octubre, pugna por una evaluación bajo tutela de los propios Estados miembros, con base en información proporcionada por los mismos y enmarcada en una absoluta confidencialidad.
En diferentes partes del texto mexicano se aclara que el mecanismo de evaluación debe ser “transparente, eficiente, no invasivo, no excluyente e imparcial” y que “no dé lugar a ninguna forma de clasificación”, aunque al mismo tiempo advierte que tal mecanismo debe “evitar la confrontación y el castigo” y que de ninguna manera “debe servir para intervenir en los asuntos internos de los Estados parte” ya que debe llevarse a cabo “sin aplicar criterios políticos”.
Así, según el proyecto calderonista, cada país sería examinado por funcionarios de otros dos Estados miembros (uno de ellos de la misma región) que sustentarían sus análisis en los datos de una autoevaluación del propio país a examinar.
Ese procedimiento fue criticado por China, que no lo considera confiable por lo que rechazó poner en marcha un mecanismo de evaluación basado en él, según señala el documento del secretariado de la conferencia.
De acuerdo con la propuesta mexicana, en una siguiente fase los funcionarios examinadores deben entablar un “diálogo constructivo” y un “intercambio de información” con los representantes del país que examinan. El contenido del informe final debe ser negociado con el Estado examinado (el proyecto dice, eufemísticamente, “en común acuerdo”).
De forma “complementaria” el proyecto prevé que un “grupo de expertos de composición abierta” –también designados por los Estados miembros– identifique las “tendencias generales de la aplicación” de la CONUCOT. Pero en ningún caso estos expertos podrán referirse a un país en específico.
Gastrow confirma que el proyecto mexicano impone trabas a la credibilidad del proceso de evaluación: “El enfoque de los expertos independientes –expone– haría mucho más creíble y eficiente el examen. Con frecuencia la evaluación entre Estados termina con la elaboración de reportes que editan ellos mismos; de otra manera no están preparados para aceptarlos”, dice.
Y añade: “Personalmente apoyo una evaluación externa, pero los Estados miembros de la Convención no. Poco importa el entusiasmo finlandés: basta que un pequeño grupo de Estados miembros diga ‘no’ a su propuesta para que ésta quede fuera de la discusión”.
–¿Qué pueden hacer los países más interesados en acelerar el cumplimiento de la Convención? –se le pregunta.
–Muy poco… y ese es el gran problema. Cuando tratas con una organización multilateral donde hay más de 140 miembros tienes que lidiar con ellos. Es muy frustrante que el proceso de cumplimiento sea tan lento. La Convención está en marcha desde hace 10 años y los Estados miembros todavía no se ponen de acuerdo para aplicar un mecanismo de evaluación de la misma.
Continúa: “La Convención no debería establecer sólo un mecanismo de evaluación sino designar fuerzas de tarea que se especialicen en diferentes categorías del crimen organizado transnacional. Ahí se podrían integrar a los Estados miembros y a los expertos, de manera que comiencen a hacer investigación, a deliberar y a elaborar propuestas de cómo enfrentar internacionalmente el problema del crimen organizado”.
Gastrow analiza: “La Convención de Palermo es más un documento legal y no uno de carácter operativo: no provee medidas judiciales o acciones de investigación policiaca. En ese aspecto es muy limitado lo que se puede lograr con la Convención”.
–En el contexto que usted describe, ¿qué ofrece la Convención de Palermo al gobierno mexicano en su lucha contra el narcotráfico?
–Es muy importante la cooperación internacional, pero no se puede decir que México cuente con ella. En este caso México debería recibir la cooperación internacional de Estados Unidos y los países de América del Sur. Es un componente importante para combatir los cárteles de la droga en México. 
Gastrow se pregunta: “Si hoy desapareciera la Convención de Palermo, ¿habría un efecto en el combate contra las drogas en su país?” y se responde: “No. No habría ninguna diferencia: lo que México tiene que hacer es llegar a acuerdos bilaterales de cooperación contra el narcotráfico con Estados Unidos y los países latinoamericanos. No tiene que esperar eso de la Convención de Palermo”.
“Es exagerado pensar que la convención de Palermo es un instrumento definitivo en la guerra contra el narcotráfico en México. Es un documento legal que permite la cooperación internacional a nivel de intercambios de información, pero no acciones policiacas mayores”, remata Gastrow.
Respecto al futuro de la CONUCOT el especialista expone que “necesita plantearse objetivos concretos que, efectivamente, contribuyan a que los países puedan combatir el crimen organizado transnacional, que es agresivo, creativo y proactivo, mientras que la Convención actual no lo es”.
“Para combatir el crimen organizado”, concluye, “hay que apuntar hacia otras iniciativas multilaterales, por ejemplo en materia de cooperación policiaca; no utilizar convenciones ya existentes o producir nuevas. La comunidad internacional debe conjuntar esfuerzos para responder a los aspectos más graves del crimen organizado transnacional y para eso no sirve la Convención de Palermo, cuyos miembros están debatiendo apenas cómo examinar su cumplimiento. No están debatiendo cómo ser más eficaces contra el crimen organizado”. l

2010, el año más violento

El año más violento

MONTERREY, NL.- Pese a que en su discurso el presidente Felipe Calderón suele destacar los golpes a la delincuencia organizada y pide a la ciudadanía que apoye de manera activa su guerra, como lo hizo el pasado 2 de septiembre, los datos duros revelan que durante 2009 y lo que va del presente año la inseguridad se elevó de manera notoria en por lo menos 20 estados.
La consultora RSS y Asociados, presidida por Santiago Roel y especializada en mediciones de los índices de violencia durante el último bienio, ha venido trabajando durante ese lapso con ayuntamientos y gobiernos estatales a partir de los datos que le proporcionan las propias autoridades y los que sus investigadores obtienen del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP) mediante la Ley de Transparencia.
De manera periódica, la firma difunde su reporte Semáforo Delictivo Nacional (SDN), en el que registra con detalle las actividades criminales a lo largo del país. Según el más reciente de ellos, la tendencia criminal va al alza: de enero a agosto de 2010 los homicidios aumentaron 28% en relación con el mismo periodo del año anterior.
Con ese parámetro, los indicadores de delitos patrimoniales también aumentaron: el robo vehicular se incrementó 16% y el robo con violencia –que en 2008 creció 17% y en 2009 lo hizo en 21%– se elevó 26%.
De acuerdo con el SDN, este año los registros delictivos son inéditos y por primera vez en dos décadas se ubican por encima de la media histórica. De enero a agosto se contabilizaron 13 mil 300 homicidios, lo que significó un aumento de 28% respecto del mismo periodo de 2009. Tan sólo en marzo se registraron mil 837 asesinatos.
En contraste, el reporte sostiene que en algunos delitos los índices se redujeron: las lesiones lo hicieron en 10%, mientras que las violaciones bajaron 3%. Aun así, el dato resulta paradójico, si se considera que en marzo hubo mil 344 casos en México, cifra récord en los últimos años.
Los secuestros, según el SDN, aumentaron 3% durante los primeros ocho meses de este año, al llegar a 811. Sin embargo, el dato comprende sólo las denuncias presentadas; la cifra negra (los delitos no denunciados), según los investigadores del SDN, puede ser similar, por lo que estiman que el total de plagios pudo ser superior a mil 600.
Lo mismo sucede en lo relativo a las extorsiones. Aun cuando se presentaron 4 mil 447 denuncias de enero a agosto, lo que representa un incremento de 6% respecto del mismo periodo del año precedente, la consultora aclara que los casos no denunciados fueron más de 4 mil.
Para abril, según el reporte del SDN, el robo a casas habitación alcanzó un récord histórico: mil 837 casos. La cifra está por encima del doble del registro mensual más bajo de los últimos años. En promedio, el robo domiciliario aumentó 5% por mes.
Los asaltos a negocios se incrementaron 4% durante el periodo analizado respecto del mismo lapso de 2009. En este rubro, marzo registró el indicador más alto (6 mil 496); de éstos, 36% fueron con violencia.
Marzo fue el mes de mayor registro de robos a persona, al alcanzar una cifra  mensual histórica de 11 mil 253 casos. Al promediar esa modalidad delictiva de enero a agosto de 2010, se observa una reducción de 2% respecto de 2009. Y aun cuando sólo 23% de los robos a persona fueron violentos –es decir, hubo una leve disminución–, en términos generales aumentó la violencia.
Por lo que atañe al delito de robo de vehículos, hubo un incremento de 10% respecto del mismo periodo de 2009. De ese universo, 26% de las incidencias fueron con violencia y el mayor índice ocurrió en marzo. Ese mes hubo 19 mil 168 robos.

Las cifras negras de 2009

En mayo último, la firma Santiago Roel y Asociados presentó los resultados del SDN correspondiente a 2009. En el documento se observaba que la tendencia al alza ya era perceptible. Ese reporte sobre la conducta delictiva es más actualizado, puesto que el que difundió el Instituto Ciudadano de Estudios Sobre la Inseguridad (ICESI), en noviembre de 2009, incluía los índices del año previo.
El SDN mide la cantidad de delitos cometidos por cada 100 mil habitantes, lo que permite conocer cuáles son los estados más violentos, independientemente de sus características y población, pero evita dar cifras totales. Este cálculo tiene sus ventajas, pues permite comparar, por ejemplo, lo que ocurre en el Distrito Federal con lo que sucede en Sonora.
Para la medición, el SDN estableció una media nacional, al calcular los delitos de 2007 y 2008, fecha esta última en la que el índice delictivo se disparó.
Según el semáforo delincuencial, las entidades con indicadores que registraron el doble o más de la media nacional durante 2009 fueron: Baja California, Morelos y Distrito Federal. Sin duplicarla, pero por encima de la media, estuvieron Aguascalientes, Chihuahua, Quintana Roo, Baja California Sur, Coahuila, Estado de México, Michoacán, San Luis Potosí, Tabasco y Tamaulipas.
Entre los estados donde la violencia se exacerbó se menciona a Baja California, Morelos y Distrito Federal; en tanto que las entidades con indicadores por encima de la media fueron Chihuahua, Distrito Federal, Michoacán, Oaxaca, Quintana Roo, Tabasco, Tamaulipas, Aguascalientes, Baja California Sur, Durango, Guerrero, Guanajuato, Hidalgo, Estado de México, San Luis Potosí y Yucatán.
En la lista de entidades con más del doble de la media en el rubro de delitos patrimoniales destacaron Baja California, Aguascalientes, Coahuila, Distrito Federal, Morelos y Nuevo León, seguidos por Baja California Sur, Chihuahua, Estado de México, Quintana Roo y San Luis Potosí.
A su vez, Chihuahua, Durango, Sinaloa y Guerrero registraron más del doble de la media; y aun cuando no llegaron al doble, pero sí estuvieron muy por encima de la media nacional –14 homicidios por cada 100 mil habitantes–, el semáforo incluyó a Baja California, Oaxaca, Sonora, Morelos, Michoacán y Nayarit.
En síntesis, los homicidios aumentaron en 11 estados, mientras que en otros nueve el índice no varió en relación con 2008.
Según el reporte de 2009 de la consultora Roel y Asociados, en Tabasco el delito de lesiones se disparó al doble de la media nacional (170 por cada 100 mil habitantes), pues llegó a 340. Le siguen: Baja California, Yucatán, Quintana Roo, Hidalgo, Morelos, Estado de México, Aguascalientes, Coahuila, Oaxaca, Tamaulipas, Guanajuato, Baja California Sur y Distrito Federal.
Respecto de los delitos contra la integridad sexual de las personas, el SDN sólo incluyó la violación. En Quintana Roo el índice se disparó cinco veces por encima de la media nacional (1.6 por cada 100 mil personas). Después de esa entidad se ubicaron Tabasco, Morelos, Baja California, Estado de México, Baja California Sur, Chihuahua, Colima, Yucatán, San Luis Potosí, Tamaulipas, Hidalgo, Distrito Federal y Chiapas.
En cuanto a los secuestros, el delito se presentó en 16 estados: Chihuahua, con una incidencia cinco veces por encima de la media (1.2 plagios por cada 100 mil habitantes); Baja California y Michoacán, con más del doble; y Durango, Zacatecas, Morelos, Tamaulipas, Guerrero, Guanajuato y Aguascalientes ligeramente por encima de la media. En Campeche, Veracruz y Yucatán las cifras fueron imprecisas.
En extorsiones, delito que se incrementó en 18 entidades durante 2009, Morelos ocupó el primer lugar, con un índice cinco veces mayor que la media nacional (7.4 casos por cada 100 mil habitantes). Le siguieron: Oaxaca, Baja California Sur, Baja California, Tabasco, San Luis Potosí, Distrito Federal, Jalisco, Michoacán y Quintana Roo, todos por encima de la media. De Campeche, Colima, Estado de México, Puebla, Tlaxcala y Yucatán no hubo datos debido a la opacidad informativa.
Referente a la actividad criminal en las modalidades de robo a casas habitación, negocios, vehículos y personas, los resultados fueron los siguientes:
En el primer caso, los estados con indicadores con el doble o más de la media nacional (98 casos por cada 100 mil habitantes) son: Baja California, Baja California Sur, Coahuila, Quintana Roo y Yucatán.
Por su parte, en Aguascalientes, Tamaulipas, Morelos, Colima, San Luis Potosí, Nuevo León, Hidalgo, Michoacán y Querétaro la incidencia se mantuvo por encima de la media nacional. Respecto de 2008, durante 2009 fueron 20 las entidades que experimentaron un alza en este tipo de delito. En Morelos y Coahuila los asaltos a casas habitación se incrementaron 50%.
En los robos a negocios, Baja California, Coahuila, Distrito Federal, Quintana Roo, Morelos y Aguascalientes el delito fue superior al doble de la media nacional (de 63 casos por cada 100 mil habitantes). Por encima de la media se ubicaron Nuevo León, Chihuahua y San Luis Potosí. Este delito aumentó también en 20 estados, destacando Baja California con 250% de incremento respecto del índice de 2008.
En lo relativo a robo de vehículos, ilícito que se elevó en 17 entidades, Baja California y Chihuahua experimentaron cifras récord, con más del doble de la media nacional (185 casos por cada 100 mil habitantes). En esta modalidad delictiva destaca Baja California, que registró 794 casos sobre la tasa mencionada. Con indicadores rojos quedaron el Distrito Federal, Nuevo León, Estado de México, Morelos, Sinaloa y Aguascalientes.
El robo a persona tuvo mayor incidencia en Tabasco, Distrito Federal y Estado de México. Los focos rojos se prendieron en Baja California y Coahuila, en tanto que Nayarit, Sinaloa y Sonora no proporcionaron cifras. Esta modalidad delictiva aumentó en 16 estados, destacando el Distrito Federal, donde el incremento fue de 50%.

Lo que no se ve…

La cifra negra, que se obtiene mediante encuestas, incluye a las víctimas que no denuncian los delitos o bien no fueron atendidas. En los países desarrollados este índice es de 50%; en México se eleva hasta 90%.
El ICESI suele incluir en sus mediciones esta cifra, pero si se compara con la que proporciona el semáforo delincuencial, algunas entidades consideradas seguras en realidad tienen un alto nivel delictivo.
Uno de esos casos es Jalisco, que aparece en el quinto lugar de los estados más seguros del país pero tiene un índice de cifra negra de 90%. En esa entidad sólo se conoce 10% de los delitos que se cometen en su territorio. El registro de cifra negra en entidades que son violentas, según datos oficiales, demuestra que el universo delictivo real está lejos de conocerse.
En el Distrito Federal, por ejemplo, según la SDN, la incidencia delictiva está por encima del doble de la media nacional; la entidad ocupa el tercer lugar en el país. Al contrastar este resultado con el de la cifra negra del ICESI, se observa que el universo delictivo real que vive la zona es de sólo 10%, mientras que la cifra negra es de 90%.
El ICESI glosa la cifra negra de la siguiente manera: 39% proviene de ciudadanos que consideran que presentar una queja es perder el tiempo; 16% dice desconfiar de las autoridades; 10% asegura que los trámites son largos y tediosos, y 3% manifiesta abiertamente su hostilidad hacia las autoridades.
En su estudio, el instituto ciudadano menciona el grado de desconfianza. En primer lugar señala a los agentes de tránsito, seguidos de los policías ministeriales, los agentes del Ministerio Público del fuero común y los policías municipales.
En el estudio del ICESI 2009, que mide el nivel de inseguridad del año precedente, las entidades cuyos ciudadanos se sintieron más inseguros fueron: Distrito Federal, Chihuahua, Baja California, Estado de México, Durango, Aguascalientes, Guerrero, Michoacán, Morelos, Nuevo León, Oaxaca y Sinaloa.
Y aun cuando el ICESI muestra los datos duros correspondientes a 2008, éstos coinciden con los del reporte del SDN de 2009. Sin embargo, el semáforo delincuencial menciona a Tabasco y Tamaulipas entre los estados con mayor criminalidad, mientras que el ICESI no pudo medir la percepción en ambas entidades “por falta de seguridad” para sus encuestadores.
Pese a que aún no se realiza la medición de los índices de delincuencia del último cuatrimestre de 2010, por los datos conocidos hasta ahora se puede concluir que este ha sido el año más violento y delictivo de la historia reciente.
Arturo Rodríguez García
Revista Proceso # 1776, 14 de noviembre de 2010;
Este año, de enero a agosto, el Semáforo Delictivo Nacional registró 13 mil 300 homicidios en 20 entidades federativas, lo que representa un incremento de 28% respecto del mismo periodo en 2009. Y aun cuando el análisis no incluye las cifras negras (las denuncias no presentadas) y falta por analizar los delitos del último cuatrimestre, este año puede considerarse ya como el más violento e inseguro de la historia reciente. 

La exprocuradora de Chihuahua

La exprocuradora: su familia se va, ella se quedaPatricia Dávila, reportera
Revista Proceso # 1776, 14 de noviembre de 2010; 
Patricia González Rodríguez, exprocuradora de Justicia de Chihuahua, se sincera con Proceso: reconoce que después del secuestro y asesinato de su hermano está atemorizada y dice que su familia se va de México. Las amenazas en su contra no han cesado y afirma que desconoce prácticamente todo lo relativo a la investigación del homicidio.
Mi familia corre un alto riesgo si se queda en Chihuahua; tiene que irse del país. Nunca me imaginé que los cambios que hicimos en el sistema penal acusatorio del estado fueran a repercutir en la vida de mi hermano.”
Tres días después de cremar el cuerpo de Mario González Rodríguez, la exprocuradora de Justicia de Chihuahua, Patricia González Rodríguez, habla con Proceso. Acepta que tiene miedo e insiste en que la Procuraduría General de la República (PGR) debe detener a la persona que se autonombra elpumaoriginal quien, afirma, es el autor de la muerte de su hermano.
Entrevistada vía telefónica la tarde del viernes 12, la exfuncionaria se muestra cautelosa, evita ser contundente:
–¿Por qué no rescataron con vida a su hermano?
–Porque las policías no lo localizaron. Estaba en una casa de seguridad y eso hizo más compleja la búsqueda.
–El miércoles de la semana pasada, ¿cómo se realizó el operativo para detener a los primeros implicados en el secuestro y asesinato?
–Lo desconozco. No estoy enterada de eso. La PGR me comunicó que llamaron para informarles que unos detenidos habían señalado la casa de seguridad y el lugar en que lo inhumaron clandestinamente.
Mario González fue secuestrado el 21 de octubre por un grupo armado. La mañana del jueves 4 de noviembre  Facundo Rosas Rosas, comisionado general de la Policía Federal (PF), al presentar a un grupo de ocho sicarios ligados al cártel de Sinaloa como responsables del secuestro y homicidio de González Rodríguez, también dijo que éste había sido ahorcado y sepultado al día siguiente de su secuestro.
–¿Su hermano fue asesinado el día siguiente de su secuestro?
–Aún no lo tengo claro porque dada la reserva de la investigación  yo no he tenido copia del expediente. Debe estar en el certificado de necropsia pero también en la averiguación previa que lleva la PGR.
Las confesiones
Rosas informó que Luis Miguel Ibarra Castellanos El Cora, confesó que el secuestro fue ordenado por El Buitre y la ejecución la decidió Adrián Orozco El M1, quien hasta el día del homicidio era policía municipal. El M1 tiene comunicación directa con Noel Salgueiro El Flaco, líder de la Gente Nueva, brazo armado del cártel de Sinaloa. El M1 sigue en libertad.
–¿Quiénes son El Cora, El M1 y El M2 (otro de los detenidos)?, ¿tenía antecedentes de ellos, los conocía, por qué matar a su hermano?
–No conozco a ninguna de las personas que se mencionan ahí. Sé que El M1 es un comandante de la policía municipal de Chihuahua y aún está libre.
–Usted habló de que el verdadero autor de la muerte de su hermano está libre. ¿Se refiere a El M1?
–No. Me refiero al individuo que escribía en la página web quitapuercosenchihuahua, que se autodenomina elpumaoriginal y subió a YouTube los dos videos en los que aparece mi hermano.
–En una entrevista anterior con Proceso usted dijo que estaba trabajando en colaboración con expertos franceses y de Nuevo México, especialistas en ubicar el lugar desde el que elpumaoriginal subió los videos. ¿A qué conclusión llegaron?, ¿saben quién es y desde dónde opera?
–La petición de colaboración nunca se formalizó, ya que para pedir apoyo a otros países había que agotar los conductos diplomáticos. Creo que en la averiguación previa debe existir una formalización, pero la sigue la PGR.
–El miércoles 3 los medios locales filtraron la detención de Jorge Gutiérrez Corral, El Chule, como uno de los responsables del secuestro y homicidio de su hermano; sin embargo Facundo Rosas lo omitió de la primera lista de detenidos. ¿Intentaban protegerlo?
–Desconozco por qué no aparecía en la primera lista de detenidos que dio a conocer la federal. Sé que se hablaba de dos personas más, una de ellas era este individuo (El Chule); después me informaron que iban por su arraigo. Con los agentes de la PF no tuve contacto, mi acercamiento fue con la PGR. Sé que El Chule es un exagente del Cipol (Centro de Inteligencia Policial de Chihuahua) que estuvo bajo el mando de Raúl Grajeda.
–¿En la Federal hay alguien interesado en protegerlo? –se le insiste.
–No sé. Esas son cuestiones que tiene que investigar la PGR.
–Durante el sepelio la familia leyó una carta en la que la señalan que en la Dirección de Seguridad Pública Municipal, entonces a cargo de Raúl Grajeda Domínguez, su hermano tuvo problemas por la operación de sus programas, “pero como era una persona noble y de buenos sentimientos nunca quiso reclamar”. ¿Grajeda tiene algo que ver en el secuestro y homicidio? 
–Lo desconozco. Eso quedó asentado en la denuncia que presenté en la PGR para que se investigue a fondo, porque en una indagatoria es importante conocer todos los problemas que pudo tener una persona en vida, en su entorno privado y en el laboral. 
–En su libro (Grajeda) la acusa de proteger a un individuo cercano al cártel de Juárez (Proceso 1775).
–Y lo que haya hecho en revancha o con molestia contra el exgobernador (José Reyes Baeza) o mía es una situación ajena a lo que estamos viviendo. Tengo confianza en que la PGR investigue. Desde un principio les comenté que había policías en activo que estaban involucrados porque nosotros realizamos una depuración muy fuerte de la policía. Salieron cerca de 400 que no pasaron el examen de confianza o cuyo trabajo era cuestionado. A veces los policías se molestan mucho cuando se les da de baja.
–¿Fue el caso de El Chule?
–El estaba en el Cipol y tengo entendido que salió junto con Grajeda.
–Fernando Ornelas, el excoordinador operativo de la Cipol, quien fue asesinado el 29 de octubre, fue mencionado por su hermano en el segundo video como una persona que tenía ligas con La Línea (brazo armado del cártel de Juárez); él llega a la Cipol a invitación de Grajeda. ¿Hay alguna relación con el caso de su hermano?
–Eso lo va a investigar la PGR. Nosotros queremos que se conozca cuál fue el verdadero móvil de la muerte de Mario. Que se sancione a las personas que participaron y que se detenga a los autores intelectuales.
Presión y huida
“Me amenazaron los seis años por mi trabajo para el cambio del sistema penal acusatorio. Había resistencia a los cambios estructurales y funcionales que se realizaron y yo era parte de ese trabajo. Siempre estuve amenazada aunque nunca se estableció la identidad de quienes enviaban las advertencias”, cuenta la exprocuradora.
–¿Después de la muerte de su hermano la volvieron a amenazar y por ello determinó que su familia saliera del país?
–Yo no determiné que mi familia saliera de Chihuahua. Ellos tomaron la decisión. A través de la página de internet (quitapuercosenchihuahua) los criminales han hecho comentarios acerca de quién sigue. Hablan de mí, de una hermana o de otro de mis hermanos. Es natural que mi familia tome esa decisión.
–¿Piensa que la vida de su familia realmente corre peligro en Chihuahua?
–Si pretenden seguir haciéndome daño, mi familia corre un alto riesgo quedándose en la ciudad, sobre todo si no están detenidos todos los que participaron.
La exprocuradora, ahora protegida por los gobiernos federal y estatal, confiesa que teme por su vida: “Es natural que sienta temor, pero la vida continúa... Sí siento miedo porque nunca imaginé que mi trabajo fuera a repercutir en la vida de mi hermano. Nunca había consultado la página web de los criminales (quitapuercosenchihuahua) y es desagradable ver cómo se comunican a través de la red y lanzan amenazas.
–¿Aún firma elpumaoriginal?
–Ya no lo hemos visto a él, sólo comentarios de personas que evidentemente están relacionadas con la delincuencia organizada, porque hablan de aspectos relacionados con esa actividad. Intimidan, amenazan.
El viernes 12 Proceso localizó en aquella página de internet la última visita de elpumaoriginal. Esta es parte del texto: “hace 1 semana: kiubo kiubo aki toy no se confundan el puma es cien x ciento juarenze ay tengo la tersera parte con final feliz si m autorizan mañana se los pongo si no me blokean antes jajajaja saludos saludos saludos… ay puma para rato no se confundan saludos saludos saludos g.n”. 
–Usted aseguró que el lugar donde se grabaron los videos en que aparece su hermano es un cubículo de la fiscalía estatal, pero la PF dijo que es el cuarto de una casa de seguridad que posteriormente fue pintada de azul. ¿Está de acuerdo?
–En el levantamiento de evidencias de la casa de seguridad tendrán que analizar las paredes y la pintura que dicen que se puso. Lo cierto es que los colores que aparecen en el video son los de esos cubículos. Además tendrán que analizarse bien las dimensiones del lugar.
“Utilizar de fondo una escenografía similar a la del nuevo sistema penal, con la misma forma de los cubículos, es un mensaje de rechazo hacia la persona que promovió esos cambios. Pienso que es el odio, el coraje.”
La exprocuradora, quien en entrevistas anteriores con Proceso dio pormenores de cómo los cárteles de Sinaloa y Juárez tienen infiltradas a las policías municipal, estatal y federal, ahora dice, cautelosa: “Hoy como ciudadana de a pie no te puedo hablar sobre esta infiltración. Cuando yo trabajé había mucha, por eso depuramos”.
Y promete: “En un mes, cuando concluya el arraigo de los detenidos, hablamos”.

Espionaje de EE UU en Paseo de la Reforma

El gran espíaJorge Carrasco A. y J. Jesús Esquivel, reporteros
Revista Proceso # 1776, 14 de noviembre de 2010;Desde el sexenio foxista, México y Estados Unidos acordaron colaborar en materia de inteligencia estratégica. Tras varios años de negociaciones hoy, con la venia del presidente Calderón y pese a las reticencias del Ejército y la Marina, ya operan abierta y libremente en territorio mexicano los agentes de nueve instituciones de espionaje del vecino país. Bajo  la cobertura de una denominación equívoca (Oficina Binacional de Inteligencia), el gran centro de espionaje  de Washington  funciona desde agosto pasado  en un edificio ubicado en la avenida Paseo de la Reforma, en la Ciudad de México, muy cerca de la embajada estadunidense. 
 Con el gobierno de Felipe Calderón, Estados Unidos logró lo que siempre ambicionó: establecer en la Ciudad de México un centro de espionaje. Y fue el ascenso del narcotráfico en el país el que abrió la puerta a todas las agencias de inteligencia estadunidenses, predominantemente militares, para que operen desde el Distrito Federal sin necesidad de encubrir a sus agentes como diplomáticos.
El establecimiento de la Oficina Binacional de Inteligencia (OBI) fue autorizado por Calderón, luego de las negociaciones con Washington, que inició su predecesor, Vicente Fox Quesada. En los encuentros participó el director del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), Guillermo Valdés Castellanos, sin tomar en cuenta las objeciones de las Fuerzas Armadas.
A través de la OBI, Calderón dio entrada ya a los agentes de inteligencia estadunidenses para que investiguen sin problemas a las organizaciones del crimen organizado y del narcotráfico. Además, pueden vigilar a las mismas dependencias gubernamentales, incluida la Secretaría de la Defensa Nacional y la Marina, así como las representaciones diplomáticas acreditadas en México.
Las instalaciones del cuartel general de los agentes del Pentágono, la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés), el Buró Federal de Investigación (FBI), así como de los departamentos de Justicia, de Seguridad Interior y del Tesoro se localizan en el edificio comercial ubicado en el número 265 de avenida Paseo de la Reforma, a unos 250 metros de la embajada de Estados Unidos.
En la OBI es el Pentágono el que tiene la presencia más significativa, pues desde ahí operan la Agencia de Inteligencia Militar (DIA), la Oficina Nacional de Reconocimiento (NRO) y la Agencia Nacional de Seguridad (NSA). Le sigue el Departamento de Justicia, también con tres agencias: el FBI, la agencia federal antinarcóticos (DEA) y el Buró de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF).
Con dos servicios está el Departamento de Seguridad Interior: Inteligencia de Guardia Costera (CGI) y la Oficina de Cumplimiento Aduanal y Migratorio (ICE); mientras que el Departamento del Tesoro tiene agentes de la Oficina de Inteligencia sobre Terrorismo y Asuntos Financieros (TFI).
Además, la OBI abrió dos oficinas “satélites”: una en Ciudad Juárez y otra en Tijuana, donde los agentes estadunidenses comandan “fuerzas de tarea” contra el narcotráfico, con el apoyo de personal mexicano.
Se desconoce el número de elementos de los servicios de inteligencia de Estados Unidos que trabajan en territorio mexicano con la autorización del gobierno federal a partir de la apertura de la OBI, anunciada el 31 de agosto pasado, pues las autoridades mantienen esa información como  “clasificada”.
El edificio que ocupa la OBI en el Distrito Federal está a un lado de la Bolsa Mexicana de Valores y forma parte de lo que los servicios de seguridad e inteligencia mexicanos definen como el área de “blancos suaves”, en referencia a la eventualidad de un ataque a intereses de Estados Unidos en México.
En ese punto del Distrito Federal, estratégico para Washington, además de la legación de Estados Unidos y de la OBI se ubican representaciones de empresas trasnacionales, como la Ford, American Airlines y los hoteles Marriot y Sheraton, entre otras.
El edificio donde operan los servicios de inteligencia de Estados Unidos parece un inmueble más en esa zona que alberga bancos, aseguradoras, oficinas de telecomunicaciones y comerciales y despachos privados. Lo único que llama la atención es la entrada y salida de ciudadanos estadunidenses.
En el directorio del edificio aparecen los nombres de las firmas ocupantes hasta el piso 21. Pero a partir del 22 y los tres niveles de penthouse aparece solamente la leyenda “ocupado”. Y en la azotea se observan una veintena de platos satelitales colocados justo encima del logotipo de la empresa de telecomunicaciones Axtel. “Es la mejor cobertura para la operación de las agencias”, dijo una fuente al proporcionar la ubicación de la OBI. La apariencia ordinaria del inmueble es la manera con la cual Estados Unidos suele disfrazar sus centros de inteligencia en todo el mundo. 
La recepción y el estacionamiento están resguardados por servicios de seguridad privados, mientras que elementos de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal brindan apoyo en el entorno urbano. Además, en las inmediaciones de la OBI el gobierno capitalino colocó cámaras especiales de vigilancia que cuentan con sirenas de alarma para observar los movimientos de peatones y vehículos.
El edificio de Reforma 265 es el más alto del lugar, lo que impide que desde lo alto se pueda auscultar el modus operandi y el despliegue tecnológico de ese cuartel de inteligencia.
El alcance y poder de la OBI en México es similar al del Centro de Inteligencia de El Paso, Texas (EPIC), que data de 1974 y opera exclusivamente para combatir el tráfico de drogas, armas y lavado de dinero en la frontera entre México y Estados Unidos.
Desde el EPIC se han diseñado estrategias contra el narcotráfico y la delincuencia organizada de México. Entre las más exitosas están la Operación Tigre Blanco, que sirvió para investigar las actividades de la familia Hank Rhon en 1997; la captura y extradición, un año antes, de Juan García Ábrego, líder del cártel del Golfo, y el descubrimiento de las narcofosas en Ciudad Juárez, Chihuahua, en 1998.
Subordinación
 Rebasado por el narcotráfico, el gobierno de Felipe Calderón aceptó el establecimiento de la OBI en México a propuesta del entonces titular de la Dirección Nacional de Inteligencia de Estados Unidos (ODNI), el almirante Dennis Blair, quien en marzo pasado acompañó a la secretaria de Estado, Hillary Clinton, durante su visita de trabajo a México.
Según el acuerdo formal, en la nueva oficina los agentes estadunidenses interactúan con sus contrapartes mexicanos bajo la coordinación del Departamento de Estado y de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE).
No obstante, en el Ejército y la Marina, donde se considera que la Iniciativa Mérida ha resultado muy costosa para el país, aún se cuestiona la apertura de la OBI aquí.
Para el Pentágono, la marcada presencia de sus agentes en territorio nacional tiene como propósito fusionar los servicios de inteligencia y espionaje de los dos países para identificar y explotar las vulnerabilidades de las organizaciones del narcotráfico y de las bandas de la delincuencia organizada.
Bajo esa directiva, dada a conocer el 18 de marzo último por el general Víctor Eugene Renuart, entonces jefe del Comando Norte, en México se han efectuado varios operativos exitosos contra narcotraficantes.
Desde entonces, las principales acciones contra los capos de la droga han sido las ejecuciones de Arturo Beltrán Leyva, El Barbas; Ignacio Nacho Coronel, y Ezequiel Cárdenas Guillén, Tony Tormenta; además de las detenciones de otros capos, como Édgar Valdez Villarreal, La Barbie.
Desde la ejecución del  Barbas en diciembre de 2009, los servicios de inteligencia estadunidenses, principalmente la DEA, han mencionado su participación en distintos operativos: contra el propio Arturo Beltrán Leyva; La Barbie; Teodoro García Simental, El Teo –quien disputaba en Tijuana el control de lo que queda de la organización de los Arellano Félix–; José Gerardo Álvarez Vázquez, El Indio o El Chayán, operador de los Beltrán Leyva, y Carlos Ramón Castro, El Cuate, un narcotraficante que trabajaba para varias organizaciones.
Como parte de la necesidad del gobierno mexicano de justificar la militarización de la lucha contra el narcotráfico, el Pentágono ha fortalecido su cooperación con las Fuerzas Armadas mexicanas, especialmente en lo que hace a la inteligencia militar. A principios de 2009, justo cuando el Departamento de Estado y la SRE afinaban los detalles sobre el establecimiento de la OBI en México, el Departamento de Defensa de Estados Unidos intensificó el adiestramiento de militares mexicanos, tanto en México como en varias bases militares estadunidenses.
El entrenamiento ha constituido un hecho sin precedente en la historia de las relaciones militares entre los dos países. Por primera vez, el Pentágono ha desplazado desde Irak y Afganistán al centro de México a sus oficiales especializados en ataques a grupos insurgentes y terroristas.
Los cursos que imparte el Departamento de Defensa se concentran en operaciones de inteligencia y ataque al narcotráfico, aplicando tácticas contrainsurgentes y antiterroristas, como lo ha hecho en los dos países asiáticos.
Además de los cursos que se imparten aquí, se ha incrementado el número de efectivos de Fuerzas Especiales del Ejército, Fuerza Aérea y la Marina que asiste a cursos de capacitación especializada en labores de inteligencia en bases militares estadunidenses. El propósito es que a su regreso a México ese personal pueda entrenar a más elementos.
Los enlaces 
La principal muestra de esa cooperación es la presencia, por primera vez en la relación bilateral, de un miembro del Ejército Mexicano como “enlace” entre las Fuerzas Armadas en la base central del Comando Norte, en el estado de Colorado, según confirmó a Proceso la oficina de prensa de ese comando.
El diario The Washington Post publicó el miércoles 10 en su primera plana una nota en la que informaba que ese enlace también opera como comandante adjunto del Instituto para la Seguridad y la Cooperación del Hemisferio Occidental en el Fuerte Benning, en el estado de Atlanta. De los sesenta a los ochenta, esas instalaciones albergaron a la llamada Escuela de las Américas, que pasó a la historia como centro surtidor de dictadores latinoamericanos, que se caracterizaron por la sistemática violación a los derechos humanos.
Un funcionario estadunidense, quien declaró al Post bajo condición de anonimato, afirma que, ante la gravedad de la narcoviolencia en México, “hemos recibido la instrucción directa del presidente (Barack Obama) y al más alto nivel, de realmente analizar qué más se puede hacer en esta cooperación antinarcóticos” con México.
El establecimiento de la OBI implica que, por primera vez en la historia de México, la vigilancia, supervisión y calificación del trabajo contra la delincuencia organizada de dependencias del gobierno federal, incluidas las Fuerzas Armadas, recae en parte en funcionarios extranjeros.
De acuerdo con el documento que dio a conocer la Casa Blanca el 25 de marzo de 2009 sobre la creación de la OBI, la oficina también se encarga de vigilar el buen uso de los recursos que Washington proporciona al gobierno de Calderón para combatir el narcotráfico a través de la Iniciativa Mérida.
“Estaremos coordinando regularmente nuestros esfuerzos con el gobierno de México por medio del Grupo de Contacto de Alto Nivel (conformado por los gabinetes de seguridad de los países), que a su vez se relacionará con los nueve servicios de inteligencia responsables de supervisar la aplicación de la Iniciativa Mérida”, se dice en el documento difundido por la Casa Blanca (Proceso 1693).
Y agrega que, por el lado mexicano, forman parte de la OBI el Cisen, la Procuraduría General de la República y la Secretaría de Seguridad Pública federal.
Un año más tarde, el 23 de marzo de 2010, Hillary Clinton anunció durante su visita de trabajo al Distrito Federal, en el marco de la puesta en práctica de la Iniciativa Mérida, el establecimiento de dos “programas pilotos” en los corredores Tijuana-San Diego y Ciudad Juárez-El Paso.
Los dos gobiernos informaron en un comunicado conjunto que, en el caso de Ciudad Juárez, el programa considera el desarrollo de “un modelo del gobierno mexicano de recolección y análisis táctico de inteligencia” para “tomar acciones contra el narcotráfico, la extorsión, el secuestro y otras actividades delictivas”.
Sin embargo, en la práctica de la operación de la OBI, los servicios de seguridad e inteligencia mexicanos están subordinados a los de Estados Unidos. Las agencias de ese país desplegaron expertos para “guiar” los trabajos de inteligencia, además de que cuentan con “un asesor de tiempo completo” para “aumentar la capacidad de México en el uso de las fuentes de información sobre las operaciones de los cárteles y las pandillas”.
Su contraparte en El Paso, Texas –el EPIC–, cuenta con una oficina de polígrafos, donde trabajan “de 10 a 15 especialistas mexicanos bajo la asistencia de supervisores de control de calidad estadunidenses”.
En esa ciudad texana también hay una oficina con un número similar de agentes mexicanos para “trabajar y guardar los archivos de antecedentes” de los efectivos policiales de Ciudad Juárez. En el caso de procuración de justicia, funciona entre las dos ciudades “un sistema de comunicación transfronteriza (de voz, datos y video) para intercambiar información”. De acuerdo con los gobiernos de México y Estados Unidos, todas esas actividades tienen “vínculos directos” con el EPIC. 
La fuerte presencia de las agencias de espionaje estadunidense en México fue “condicionada” por Calderón en tres puntos:
–La cooperación bilateral debe realizarse con estricto respeto a la soberanía territorial y jurisdicción del Estado mexicano.
–Las actividades de los agentes estadunidenses se limitarán a servir de enlace para el intercambio de información con las autoridades mexicanas, derivada de los diferentes aspectos de cooperación internacional.
–La estancia temporal y las actividades de esos agentes se estipulan en los programas específicos de cooperación bilateral que convengan a cada país, pero sin que realicen tareas reservadas a las autoridades mexicanas.  l

12 nov 2010

Exhorto a universidades públicas

En la sesión de este jueves 11 de noviembre de 2010:
El diputado Alfonso Jesús Martínez Alcázar de la fracción parlamentaria del partido Acci´pon Nacional, presentó al pleno un proposición con punto de acuerdo, por el que "se exhorta a la Secretaría de Educación Pública para que en el ámbito de su competencia instruya a las universidades públicas del país, a que se incluya en sus planes de estudio de la carrera de derecho, asignaturas relacionadas con los juicios orales, en base a los siguientes considerandos.
Dijo el legislador: "Los juicios orales se perfilan como una posibilidad real de fortalecer la administración de justicia. En las facultades de derecho y las universidades públicas del país se detecta una fuerte insuficiencia de material bibliográfico y acceso a fuentes de información necesarios para una mejor formación académica en consonancia con los objetivos de la reforma judicial. Esta misma deficiencia se refleja en los programas de estudio que conceden poca importancia a la formación dirigida al desempeño de los futuros abogados.
Antes, en las universidades se enseñaba retórica y oratoria, pero como resultado de la transformación del sistema jurídico en el país, a un sistema jurídico totalmente escrito, ésta y la comunicación oral se han olvidado. De no ser las universidades públicas como máximas instituciones educativas en el país, quienes pueden subsanar estas carencias, los estudiantes de la carrera de derecho sólo podrían capacitarse en el tema de juicios orales mediante el pago oneroso de cursos y diplomados en instituciones educativas privadas, y que, en ocasiones, éstas son de dudosa reputación.
En la actualidad existen alrededor de 120 universidades públicas que imparten la carrera de derecho, con una matrícula aproximada de 525 mil alumnos. Se torna imprescindible que este medio millón de alumnos adquieran los conocimientos básicos necesarios en torno al tema de los juicios orales, su implementación y práctica.
Por lo anterior expuesto, someto a la consideración de esta soberanía el siguiente punto de acuerdo.
Primero. Se exhorta a la Secretaria de Educación Pública para que en el ámbito de su competencia instruya a las universidades públicas del país a que se incluya en los planes de estudio de la carrera de Derecho, dentro de un plazo no mayor a seis meses, las asignaturas relacionadas con la implementación del sistema acusatorio establecido en la Constitución el 18 de junio de 2008.
Segundo. Se exhorta a las Comisiones de Presupuesto y Cuenta Pública y a la de Justicia para que en el proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación de 2001, se consideren recursos para la implementación del nuevo Sistema de Justicia Penal Acusatorio establecido en la Constitución mediante la reforma publicada en el Diario Oficial de la Federación el 18 de junio de 2008.
 La propuesta fue turnada  a la Comisión de Educación Pública y Servicios Educativos.

La diplomacia vuela bajo/Enrique Krauze

La diplomacia vuela bajo/Enrique Krauze  REFORMA, 4 octubre 2026; Ante el pleno de la ONU, el presidente de los Estados Unidos lanzó a Méxic...