Revista Proceso # 1875, 7 de octubre de 2012
El asesinato de un agente de la Patrulla Fronteriza en Arizona por uno de sus compañeros, en un incidente aún no aclarado del todo, reveló varias cosas: primero que la frontera norte de Sonora es una puerta abierta para las drogas y las armas; segundo, el alto nivel de desconfianza de Washington hacia México; tercero, la bochornosa sumisión de las autoridades mexicanas. Y una más, que apenas se menciona, es la impreparación de las fuerzas encargadas de salvaguardar la frontera sur de Estados Unidos.

