Revista Proceso # 2092, 4 de diciembre de 2016..
El gobernador-policía/JORGE CARRASCO ARAIZAGA
Tránsfuga del PRI, alfil de la maestra Elba Esther Gordillo, polémico exdiputado, Miguel Ángel Yunes Linares por fin es gobernador, tras años de obstinación. El jueves 1 rindió protesta. Antes de hacerlo, pactó con dos duartistas y se atribuyó sus primeros logros, que anunció ese día. Y reiteró su decisión de meter a la cárcel a sus predecesores: el prófugo Javier Duarte y el también exgobernador Fidel Herrera, a quienes acusa de corruptos. El antes “innombrable opositor” es hoy un gobernador temido… pero también lo envuelve una cauda de denuncias.
Miguel Ángel Yunes Linares es un hombre temido. Ahora más que nunca. El jueves 1 tomó posesión, por fin, como gobernador de Veracruz. Para lograrlo, esta vez echó mano de todos sus recursos. Sobre todo de su experiencia como Ministerio Público (MP), juzgador fiscal e investigador policial.
Con esas herramientas tejió su campaña política y mediática en contra de la corrupción sin precedentes del ahora prófugo Javier Duarte de Ochoa. Para armar los expedientes contra el exgobernador y sus cómplices, sacó lo mejor de su perfil de sabueso. Indagó, interrogó, escudriñó en bases de datos nacionales e internacionales, viajó él mismo al extranjero y operó en la prensa de cobertura nacional, electrónica, televisiva e impresa.
Electo gobernador tras los comicios del 5 de junio de este año, afinó la cacería contra los operadores de Duarte y jugó con las complicidades del gobierno federal con el exmandatario.