La Jornada, 7 de agosto de 2020
El señor Yáñez Ortiz, El Marro, narcotraficante vastamente descrito, ha sido inscrito en el índice onomástico de la 4T. Tanto como fue el Z-40 o La Tuta para el lexicón de Enrique Peña Nieto. Con la información disponible es posible afirmar que su captura fue un éxito de inteligencia criminal, de coordinación operativa y de excelente ejercicio de mando.
La pregunta sería si ese éxito de inteligencia, con sus indudables méritos, es todo lo que necesita el país para saber por dónde está yendo, hacia dónde va y por encima de ello, para dónde y cómo debería ir, que es la materia esencial de la seguridad nacional tan equivocadamente aludida con frecuencia.
Encontrar respuesta a tales interrogantes no es del interés exclusivo del Presidente del momento, ni siquiera de su gobierno. Es interés superior de la nación y por ello todos debemos participar en su discusión con libertad y seguridad personal. Ignorar el valor sustantivo de la inteligencia en cualquier acto de mandamiento será fatal no para el Presidente, el que sea, no para su gobierno, cuál fuera. Sería fatal para el país.

