En marzo de 2011, John Dodson declaró a la cadena CBS que la oficina de ATF es “parcialmente culpable” por la violencia desatada en México en los últimos años. Y eso porque las potentes armas que han causado la muerte de miles de personas provienen de la frontera común. Mediante el programa encubierto Rápido y Furioso ("Fast and Furious).
Un equipo especial de 10 agentes de ATF en Arizona recibió órdenes del Departamento de Justicia de “dejar pasar” hacia México armas de alto calibre que los agentes de ATF sabían habían sido adquiridas legalmente por prestanombres al servicio de los cárteles; en total se permitió la entrada a nuestro país –hasta diciembre de 2010- de 1,998 armas de alto poder.