25 abr 2007

Erdogan no será Presidente de Turquía ¡Lástima!



Recep Tayyip Erdogan, el gobernante más votado en la reciente historia de Turquía, renunció a ser presidente de su país, a pesar de contar con una abrumadora mayoría en el Parlamento que designará al jefe del Estado en una elección indirecta a partir del viernes.
Empero, dio linea; "Mi hermano Abdulá Gül" sea el candidato a ser el 11º presidente de la República", proclamó ayer tras una reunión del Partido de la Justicia y el Desarrollo (islamista moderado) en Ankara.
Gül, ministro de Asuntos Exteriores, se comprometió a "respetar los valores de la República laica", como impone la Constitución turca. "Ha sido un sacrificio personal de Erdogan", reconocía poco después el ministro de Sanidad, Recep Akdag.
El primer ministro y líder del islamismo político turco ha esperado casi hasta el último momento para renunciar a un cargo que ambicionaba. En su lugar, coloca a su número dos, un político de 56 años con un perfil más prooccidental y un talante más proclive al compromiso, aunque inequívocamente islamista, al igual que su jefe de filas, con quien refundó un partido moderado hace siete años.
La oposición de los altos mandos militares, con el general Yasar Buyukanit a la cabeza, que exigían un presidente laico, y la multitudinaria marcha de rechazo a su candidatura que recorrió hace apenas 10 días la capital turca, han pesado en su renuncia.
Erdogan habría podido ser un presidente controvertido durante siete años, aunque su partido perdiera la mayoría absoluta en las elecciones legislativas del próximo noviembre.
Ahora tendrá que volver a encabezar la batalla política, como un amplio sector islamista le ha reclamado para evitar un revés en las urnas, y completar su tarea reformadora de Turquía.
La oposición laica, encabezada por los socialdemócratas del Partido Republicano del Pueblo, recibió con alivio la renuncia de Erdogan, pero exigió que Gül demuestre con hechos su lealtad a los principios laicos de Turquía.
El líder socialdemócrata Deniz Baykal le advirtió contra el peligro de "querer conservar su identidad" islamista.
Despejadas las especulaciones que amenazaban con desencadenar la inestabilidad política, el ministro de Exteriores compareció anoche en Ankara para afirmar: "Seré, sin duda alguna, respetuoso con los principios de la República. Todos verán que la democracia funciona en Turquía".
Gül también dijo que el hecho de que su esposa, Hayrünnisa, lleve la cabeza cubierta con el pañuelo islámico, sólo era "una preferencia personal" y un "derecho individual" que también debe ser respetado.
LOS PODERES DEL PRESIDENTE TURCO
Es elegido por el Parlamento para un periodo de siete años
Designa al primer ministro y al jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas
Representa al Estado y coordina las instituciones
Preside el Consejo de Seguridad Nacional y declara la ley marcial y el estado de emergencia
Convoca al Parlamento en caso de urgencia y promulga las leyes.

Gabo Superestrella

Gabo ’superstar’/Sergio Ramírez, escritor y fue vicepresidente de Nicaragua
Tomado de EL PAÍS, 24/04/2007;
Cuentan que en vísperas de alumbrar las alboradas del modernismo dariano, a fines del siglo XIX, se usaba en España coronar con lauros de utilería a las viejas glorias literarias que se desvanecían ya en la ancianidad. Entre ellas se hallaba don Gaspar Núñez de Arce, a quien habían ya sentenciado para subir al cadalso de uno de esos fastos con marchas marciales y racimos de discursos, a celebrarse en Sevilla. Un amigo, tan viejo como él, preguntó a don Gaspar si todo aquello era cierto, y si iba a dejar que lo coronaran, es decir, que lo convirtieran en vida en estatua con la cabeza ceñida de lauros, o mirtos, o acantos, pues hojas de cualesquiera de ésas, debidamente trenzadas, sirven para tales propósitos. “¡Si yo no me dejo, pero de todas maneras me coronan!” habría respondido, impotente, el provecto don Gaspar.
Ahora venimos de ver una coronación en vivo y a todo color en Cartagena de Indias, tres mil personas en la sala, y millones frente a las pantallas de televisión, la de una figura literaria que lejos de hundirse en la bruma del pasado salta con brío y con brillo hacia los fastos no tan lejanos, como parecería, de su centenario, y que de seguro presidirá, como ha hecho don Francisco Ayala en Madrid, hace tan poco. La coronación de Gabriel García Márquez, Gabo, o Gabito, como le dicen en las calles los vendedores de lotería y de dulce de coco, y los músicos de los conjuntos ambulantes de vallenato que al no más vislumbrarlo arrancan a tocar La Diosa Coronada, el vallenato de Leandro Díaz que sirve de epígrafe a El amor en los los tiempos del cólera.
Las fiestas terminaron en la penumbra sosegada de su estudio con un ventanal velado por celosías detrás de los que bate el mar del Caribe, al lado de las murallas; le he dicho entre risas correspondidas que a esta coronación sólo ha faltado el Papa, que como bien recordamos estuvo presente en los funerales de la Mama Grande, o al menos un ex Papa, porque si los Papas no tuvieran que morir sentados en la silla de San Pedro, a lo mejor habría venido Juan Pablo II, de estar vivo. Hubo reyes en la ceremonia, don Juan Carlos y doña Sofía, presidentes, ex presidentes, decenas de académicos, ministros, embajadores.
En esta penumbra amable de su estudio, donde dominan en los estantes una colección de clásicos castellanos, Héctor Aguilar Camín ha ido a sacar un ejemplar de las poesías de Lope de Vega sólo para dar fe de la fidelidad con que Gabo recita de memoria -”¿qué tengo yo que mi amistad procuras…?”- o darle el pie con el primer verso de cualquier otro soneto para que siga. Sonetos y boleros despiertos con el mismo ardor en su memoria.
Mientras dura esta plática, no por llena de sosiego no menos descuadernada, se me ocurre pensar que en la lengua ha habido al menos tres superestrellas que desbordan los cánones de la literatura para pasar al amplio y fragoroso dominio de la cultura de masas, igual que los artistas de cine, los futbolistas y los boxeadores. El primero, Rubén Darío, que lejos de los favores mediáticos, pues ni radio había entonces, al saberse que era pasajero de un barco que acababa de atracar en La Habana o en Montevideo, una multitud se desbordaba hacia los muelles para obligarlo a salir a la pasarela y aclamarlo. Otro, Pablo Neruda, que arrulló a varias generaciones de enamorados que lo perseguían en aeropuertos, lobbies de hoteles, teatros y restaurantes con ejemplares de los Veinte poemas de amor en mano.
El tercero, ya se sabe, es éste que recita sonetos clásicos acomodado en el sofá forrado de tela blanca en el estudio de su casa vecina calle de por medio al convento de las monjas teresianas, las enterradas vivas, ahora un hotel de turistas, en uno de cuyos patios fue enterrada Sierva María, personaje de El amor y otros demonios. Escucha el rumor de la gloria como el zumbido de un coro de abejas, las abejas de Píndaro que también cercaron la cabeza de Darío, un coro que le divierte, pero no le inquieta, al punto de que no lo vuelve nunca tema de conversación, y callarlo frente a él es un asunto de obligado pudor.
Su gloria mansa tiene una regla de oro y es no negarse a firmar nunca un ejemplar de un libro suyo. A veces, en la equívoca tranquilidad de un restaurante donde todo parece discurrir en paz alrededor de la mesa, comienzan a parecer como por conjuro los lectores, sobre todo lectoras, armadas de libros de los que han vaciado la librería más cercana, o que han ido a buscar hasta sus casas, y ahora, además, vienen con cámaras digitales. Pone su autógrafo, con el dibujo de una flor de largo tallo al lado de la dedicatoria, siempre que se trate de un libro, aunque sea el libro de otro, nunca una libreta, o un papel cualquiera. En la ciudad de México, una vez, los solicitantes, una pareja de jóvenes casados, alegaron que debían ir hasta su casa, lejos, en busca del libro. Gabo respondió, con sonrisa segura y cordial, que les esperaría. Se hizo larga la sobremesa, pero regresaron, no con un uno, sino con una pila de ellos, y los firmó todos, meticulosamente, sin faltar la consabida flor.
Es lo que ha pasado recientemente en el restaurante La Vitrola de Cartagena, que surgieron decenas de libros de la nada. Pero, además, al salir, un conjunto de vallenato esperaba, al acecho, en la calle. Rompió a tocar el acordeón al aparecer por la puerta la cabeza coronada de Gabo. Todos los esplendores del vallenato La Diosa Coronada en el aire de la medianoche, mientras la calle se iba llenando de gente. Un novelista coronado, una diosa coronada. También la literatura tiene dioses. Iniciativa para reformar diversos artículos del Título Cuarto constitucional; para acotar el fuero constitucional así como la declaratoria de juicio político, con el fin de que el Ministerio Público no deba pedir permiso a las Cámaras para procesar penalmente a cualquier funcionario público.

Las distintas migraciones

Las distintas migraciones/Por Jorge Castañeda, ex secretario de Relaciones Exteriores de México desde 2000 a 2003 y profesor de Estudios Latinoamericanos en la Universidad de Nueva York
Publicado en EL PAÍS, 24/04/2007;
“No todos los musulmanes son terroristas, pero todos los terroristas son musulmanes”. Esta oración aberrante -¿la ETA y el IRA son musulmanes?-, racista -porque implica una causalidad indemostrable- y alarmista, recorre la academia y los ministerios del Interior europeos. En una conferencia en Sevilla, el pasado mes de marzo, que debía haberse centrado en los temas migratorios a lo largo y ancho del mundo entero, esta falsa fijación se convirtió rápidamente en el centro de la discusión. En lugar de que los temas centrales fueran las experiencias comparadas de países emisores -el Magreb, el África subsahariana, Europa del Este, México, Centroamérica, Ecuador, Filipinas, Turquía, la India y Paquistán- y receptores -Europa occidental, Estados Unidos, Suráfrica- en distintas regiones del mundo, el debate se concentró en el lugar del Islam en Europa. Marginalmente, gracias a la fuerte presencia española, también se habló mucho de la exitosa -aunque excesivamente cacareada- aceptación española de cuatro millones de inmigrantes en los últimos 10 años.
Pero como todo tiene una explicación, resulta que justamente desde esta perspectiva comparativa, los europeos albergan cierta razón en destacar el carácter cada vez más específico, cada vez más distintivo, cada vez más inédito, de la inmigración que reciben: legal o no, deseada y necesaria o no, africana, árabe, asiática, este-europea y latinoamericana. Esa razón se deriva directamente de la tesis -equivocada y extremista- ya citada, que traduce a la vez un temor innegable y una realidad indiscutible. Esa realidad reviste expresiones medibles y tangibles, totalmente diferentes de la que viven norteamericanos y europeos en contextos diferentes. En los últimos 10 años, el surgimiento de comunidades musulmanas generadas por la inmigración de África y Asia se ha convertido en una característica decisiva de la vida europea. No se trata de los quema-coches de las banlieues parisinas -éstos son franceses de segunda o tercera generación y todo menos islámicos-; ni tampoco de la mitad “no-blanca” de la población de una ciudad como Birmingham -la proverbial fábrica del mundo a mediados del XIX-, que proviene de la vieja inmigración hindú, paquistaní, caribeña y africana de los años sesenta y setenta. En España, en Inglaterra y Holanda, en Francia, Dinamarca o Alemania, existe un nuevo Islam, una nueva inmigración y una nueva actitud frente a lo que Samuel Huntington llamaría la civilización occidental, que no pueden ser desestimadas. Es el Islam del 11-M de Madrid, de los atentados en el metro de Londres y del centro de Casablanca -ciudad principal del país menos integrista del mundo árabe o islámico- , de las mezquitas improvisadas y de los imames fundamentalistas que han proliferado por toda Europa occidental.
Lo cual lleva a contrastar, de manera políticamente incorrecta pero inesquivable, esa inmigración con otras: la de casi un millón de polacos en Inglaterra desde hace un par de años, la de la mitad ecuatoriana, colombiana y boliviana de los cuatro millones en España, la de los casi diez millones de indocumentados latinoamericanos en Estados Unidos. En el primer caso, como decía -lamentándolo- en la conferencia sevillana un diputado laborista, no ha habido problema alguno, porque son “blancos y católicos”. En el segundo caso, allí yace parte del secreto del “éxito” español: es mucho más fácil recibir a inmigrantes que hablan el mismo idioma, profesan la misma religión, e incluso en ocasiones tienen un tinte de piel indiferenciable del predominante en el país huésped, que lo contrario. Y en cuanto a Estados Unidos, todos los problemas -suponiendo que existieran- que la derecha política -los conservadores republicanos- y académica -Huntington y otros- encuentra en la presencia mexicana al norte del Río Bravo, empalidecen frente a los dilemas que plantea el Islam en Europa. Al final del día, los mexicanos son más fácilmente asimilables, más integrados a los valores norteamericanos, más afines a la sociedad que los acoge -de una manera u otra- que los adeptos del Islam en Dinamarca, en las escuelas públicas francesas, y en las clínicas clandestinas de cliterectomías en Inglaterra. El “multiculturalismo” a la americana no es mejor ni peor que el musulmán / europeo: es distinto, y menos absorbible por las sociedades receptoras.
Esta diferencia genera otra polémica, o disyuntiva, ofensiva para algunos pero innegable para otros; a saber, si existe efectivamente un vínculo entre la interpretación del Islam de los de menos de 40 años, de los imames fundamentalistas, de los padres musulmanes que obligan a sus hijas francesas a portar el pañuelo en la escuela, del Sharia intolerante y cruel, y el terrorismo anti-occidental o sectario en Irak, en Palestina, en Israel y en Europa occidental… o no.
Las voces tradicionales, políticamente correctas y sin duda más sofisticadas, responden en negativo: el Islam no sólo no es intrínsecamente violento, suicida, xenófobo y tradicionalista, sino que fue y sigue siendo una religión tolerante, ilustrada y localmente arraigada. No obstante, otras voces, sin duda más radicales y menos tolerantes, sugieren lo contrario. Argumentan que el Islam de los más jóvenes, el Islam de los extremistas, el Islam exacerbado por la invasión de Irak y los recurrentes abusos israelíes en Palestina, en todo caso un Islam, el salafista integrista, ha desembocado en un extremismo condenable, pero explicable por sus orígenes.
La discusión no puede más que dejar perplejo a cualquier observador cercano al tema migratorio, pero lejano a sus manifestaciones europeas. Los dos argumentos resultan convincentes. Las bondades del Islam de épocas anteriores -desde la ocupación peninsular hasta la tolerancia egipcia del siglo XIX y buena parte del siglo XX- son innegables; pero también cuesta trabajo comprender de dónde salen desde hace varios años entre 5 y 10 jóvenes al día dispuestos a entregar su vida por una religión o un odio nacionalista, en Bagdad y Palestina. El Islam convivió por siglos con cristianos y judíos en España por los menos hasta 1492, en condiciones que, hoy nos dicen, fueron pacíficas y armoniosas; pero también nos dicen que los imames en barrios musulmanes de la Europa occidental actual cultivan y atizan el odio y el resentimiento de centenares de miles de jóvenes islámicos contra lo que se puede llamar la civilización occidental.
Perplejidad aparte, la complejidad migratoria de la situación europea rebasa con creces la que vivimos los mexicanos con y en EE UU. Justamente porque se trata, en la gran mayoría de los casos, como acierta Huntington, de latinos, católicos y pobres pero no iracundos ni resentidos, la distancia que nos separa de nuestros anfitriones reticentes -aunque resignados- es mucho menor que el abismo entre el África subsahariana islámica, el Magreb musulmán y la segunda generación árabe-turca-paquistaní, y la Europa de los últimos decenios. Los mexicanos somos diferentes, pero no ponemos bombas, ni censuramos hipotéticas caricaturas de la Virgen de Guadalupe en Estados Unidos, aunque algunos integristas locales lo han intentado en el país de origen. En Europa algunos piensan que “ellos” son tan diferentes, que por eso ponen bombas. Los latino y norte americanos debiéramos darnos de santos; los europeos y musulmanes, de cabezazos contra la pared.

El mercado del Opium

An Opium Market Mystery/By Antonio María Costa, executive director of the United Nations Office on Drugs and Crime
THE WASHINGTON POST, Wednesday, April 25, 2007; A17
Something strange is going on in the global opium market, and it could spell trouble.
Opium is a commodity -- an illegal commodity, but it should still be subject to the normal rules of supply and demand.
Annual demand for opium is approximately 4,500 tons. Last year a record 6,100 tons were produced in Afghanistan alone. That country's production is 30 percent more than total world demand. Heroin prices should, in theory, be plummeting. But they are not. So what is going on?
Does opium defy the laws of economics? Historically, no. In 2001, prices surged tenfold from 2000, to a record high, after the Taliban all but eliminated opium poppy cultivation across the Afghan territory under its control. So why, with last year's bumper crop, is the opposite not occurring? Early estimates suggest that opium cultivation is likely to increase again this year. That should be an added incentive to sell.
Yet prices seem to be resilient. The (unweighted) national average price of dry opium at the farm gate in Afghanistan is dropping, but not significantly -- it was $125 per kilo in December 2006 compared with $150 per kilo a year earlier. Prices differ across the country, not surprisingly, since Afghanistan is not a unified territory or market, even for opium. But overall, the drop in prices is modest when compared with the massive increase in opium production, 50 percent, in 2006.
Heroin prices on the streets of Western Europe are also relatively steady, although the drug's purity is going up -- a telltale sign of greater availability.
Are farmers stockpiling the drug? Unlikely. Opium, unlike cocaine, has a long shelf life and can be stored as a form of saving, a source of liquidity and as collateral for credit. But why would poor farmers sit on more than $1 billion worth of stock when they are struggling to make ends meet and common sense suggests that prices could easily fall?
An alternative hypothesis is that new heroin markets may be emerging somewhere we do not yet know about, perhaps in Asia. But if new markets were absorbing a 1,500-ton surplus, we would expect an increase in seizures of the drug and overdoses in these countries. That hasn't been happening.
So where is it? I fear there may be a more sinister explanation for why the bottom has not fallen out of the opium market: Major traffickers are withholding significant amounts.
Drug traffickers have a symbiotic relationship with insurgents and terrorist groups such as the Taliban and al-Qaeda. Instability makes opium cultivation possible; opium buys protection and pays for weapons and foot soldiers, and these in turn create an environment in which drug lords, insurgents and terrorists can operate with impunity.
Opium is the glue that holds this murky relationship together. If profits fall, these sinister forces have the most to lose. I suspect that the big traffickers are hoarding surplus opium as a hedge against future price shocks and as a source of funding for future terrorist attacks, in Afghanistan or elsewhere.
What can be done? Since NATO forces are wary of making enemies out of opium farmers by being associated with eradication, and since the Afghan government is opposed to spraying poppy fields, rounding up the major traffickers may be the best available option for disrupting Afghanistan's lucrative opium market.
Another step in the right direction would be to draw up a list of most-wanted traffickers involved in the Afghan drug trade. These criminals would be subject to international arrest warrants, asset freezes, travel bans and, where appropriate, extradition to face justice.
More could also be done to find and destroy opium storage facilities and heroin labs. This is by no means easy, but interdiction at the source is always more effective than trying to catch drug shipments dispersed into smaller units and smuggled across mountain passes and deserts.
Afghanistan's neighbors are either accomplices or victims in the opium trade, so they need to be part of the solution. They could, for example, improve intelligence-sharing and border security to ensure that more opium is seized. At the moment, less than a quarter of the world's opium is intercepted, compared with around half of global cocaine output.
But even if the surplus is tracked down and destroyed, and even if law enforcement efforts improve, interdiction alone will not solve Afghanistan's opium problem. More needs to be done to wean farmers off illicit crops, especially by giving them sustainable alternative sources of income.

Most important, the consuming countries need to get serious about curbing drug addiction. If there was less demand for heroin, the bottom really would fall out of the opium market.

El crímen organizado y la estrategia mediática tipo Al Qaeda

El Secretario de Seguridad Pública (SSP), federal presento este miércoles ante una comisión de diputados, un estudio de cómo que los grupos delincuenciales en México utilizan estrategias mediáticas de corte terrorista -tipo Al Qaeda- para intimidar a grupos rivales, atemorizar a la comunidad e inhibir la acción de la autoridad para ganar espacios de impunidad, por lo que afirmó que frente a este tipo de acciones, el gobierno federal no claudicará ni bajará la guardia.
“Han buscado tener una estrategia mediática bajo una óptica y un esquema de tipo terrorista para impactar en la comunidad y, por supuesto, intimidar y buscar el repliegue de la autoridad, pero con toda puntualidad les digo a ustedes que no vamos a claudicar, no vamos a bajar la guardia”, aseveró el Ing. Genaro García Luna.
El titular de la SSP reveló que esta campaña mediática y de terror inicio en Acapulco, Guerrero, el 1 de diciembre de 2005, cuando se exhibieron las cabezas de cuatro policías vinculados con el cártel de los Zetas. Añadió que esas acciones mediáticas, que aprovechan la tecnología de la telefonía celular, Internet, video y hasta preproducción de grabaciones, también buscan replegar a las autoridades. “Y ahí con toda oportunidad les digo a ustedes que no vamos claudicar, ni vamos a bajar la guardia”.
Explicó la implementación de los operativos conjuntos en entidades donde la violencia se ha incrementado; y detalló que en estos estados, los cárteles del narcotráfico realizan “acciones e alto impacto”, con delincuentes ejecutados, con mensajes en sus cuerpos, con el único fin de generar terror.
Informó a los legisladores que en lo que va de 2007 se han registrado 10 ajusticiamientos, en los que se han difundido los cadáveres de los occisos con mensajes para sus rivales.
Además, comentó que el crimen organizado utiliza instrumentos de alta tecnología para sus acciones, entre los que se incluyen artefactos de alto poder, lanzagranadas, rifles para francotiradores y metralletas. “Ellos se surte de ese arsenal en más de 10 armerías que existen en la frontera de México y Estados Unidos, pues en el país vecino es legal la venta de este armamento”.
Finalmente, dijo que en los últimos meses –la SSP-, han asegurado 648 armas de alto calibre y mil seis cartuchos, casi todos ellos adquiridos en EE UU.
García Luna asistió a la reunión por invitación de los legisladores de la Comisión de SP, que preside el Diputado Rodrigo Medina de la Cruz.
El encuentro se dio a las 9 horas, en la sala de juntas del Grupo Parlamentario del PRI.
El encuentro coincidió el mismo día en que fue publicado en el DOF el Acuerdo 05/2007 del Secretario de Seguridad Pública, por el que se crea la Instancia de Coordinación de la Policía Federal, entre la Policía Federal Preventiva y la Agencia Federal de Investigación de la Procuraduría General de la República.

Mañanera del lunes 3 de agosto de 2026

 Conferencia de prensa de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo del 03 de agosto de 2026 Presidencia de la República | 03 de agosto de 2026 ...