25 feb 2010

Respuesta al Washington Post

Comunicado 074/10
Secretaría de Gobernación
En relación con las aseveraciones contenidas en un artículo publicado hoy por el periódico The Washington Post, la Secretaría de Gobernación precisa lo siguiente:
1. La delincuencia organizada transnacional representa una amenaza a la seguridad pública que el gobierno del Presidente Felipe Calderón está enfrentando con determinación. La cooperación internacional es un factor complementario de los esfuerzos nacionales en esta materia, que contribuye a lograr el éxito, debido a la propia naturaleza global de la amenaza.
2. México y Estados Unidos se han comprometido a combatir a la delincuencia organizada y en particular al narcotráfico bajo los principios de responsabilidad compartida, confianza mutua, reciprocidad y respeto a la jurisdicción de cada país.
3. De acuerdo con el marco jurídico vigente, los funcionarios extranjeros acreditados en México se limitan al intercambio de información y a la coordinación con las contrapartes mexicanas. Estas acciones fortalecen las capacidades de las dependencias nacionales para combatir a la delincuencia organizada, cuyas actividades afectan a las sociedades de los dos países. Esas reglas no se han modificado ni se ha contemplado su modificación.
4. El intercambio de experiencia, información e inteligencia y una mayor coordinación entre autoridades de México y EUA es necesario para mejorar la seguridad pública, particularmente en las zonas fronterizas. En ese sentido, fortalecer la cooperación bilateral y contar con infraestructura y tecnología de punta permitirá detectar e interrumpir los flujos ilegales a través de la frontera.
5. Sin embargo, estas acciones de cooperación no implican de ninguna manera que funcionarios de otros países lleven a cabo en el nuestro, acciones reservadas por las leyes a las autoridades mexicanas. Mucho menos se encuentran incrustados en unidades operativas mexicanas ni se contempla en el futuro esta figura en las acciones del Gobierno de México.
6. Como vecinos y socios estratégicos, México y Estados Unidos comparten una larga historia de cooperación bilateral respetuosa y fructífera, que se está ampliando y fortaleciendo en beneficio de las sociedades de los dos países.

Día de la Bandera

Palabras del Presidente Felipe Calderón, durante la Ceremonia Conmemorativa al Día de la Bandera
2010-02-24 | Discurso
Ministro Guillermo Ortiz Mayagoitia, Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Diputado Francisco Javier Ramírez Acuña, Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados.
Senador Carlos Navarrete Ruiz, Presidente de la Mesa Directiva del Senado de la República.
General Guillermo Galván Galván, Secretario de la Defensa Nacional.
Almirante Mariano Francisco Saynez Mendoza, Secretario de la Defensa.
Ciudadano Secretario de Gobierno del Distrito Federal.
Distinguidas Secretarias y Secretarios de Estado.
Soldados y marinos de México.
Jóvenes estudiantes.
Señoras y señores:
En el Año de la Patria, México entero le rinde tributo a su Bandera Nacional. Son 200 años de ser orgullosamente mexicanos; son dos siglos de que nuestra Enseña ondea sobre un suelo soberano.

En el Bicentenario de la Independencia y en el Centenario de la Revolución, nuestros Símbolos Patrios cobran más valor y más fuerza que nunca.

Esta es la Bandera de todos los mexicanos, símbolo de nuestra libertad, de nuestra Independencia y de nuestra unidad, emblema de nuestra historia, de nuestra esperanza y de nuestro presente.

En la Enseña Nacional está nuestra identidad, lo que los mexicanos hemos sido, somos y queremos ser. Nuestro Lábaro Patrio nos recuerda, lo mismo el sacrificio de nuestros héroes por hacer de México un país libre e independiente, como el anhelo de los que somos ahora mexicanos, y queremos legar a los que vienen.

Y en nuestra historia ha estado presente nuestra Bandera, erguida, precisamente, sobre nuestras adversidades y vicisitudes. Como lo dijera don Andrés Henestrosa: En ocasiones, cuando todo parecía perdido, siempre un hombre quedó de pie, la Bandera en el puño y el Himno en los labios.

Han transcurrido dos siglos desde que México inició su camino de Independencia, dos siglos de ser orgullosamente mexicanos y este sentimiento profundo de orgullo y de alegría corre por nuestras venas, al contemplar nuestra Bandera. Sintetiza ella también las grandes luchas de nuestra Nación. Nos recuerda con orgullo las hazañas de Hidalgo, de Morelos, de Juárez, de Zaragoza, de Madero.

El Lábaro Patrio reúne a todos los mexicanos, nos cobija bajo su sombra y nos sostiene bajo su égida; es punto de convergencia entre las generaciones pasadas, las presentes y las que están por venir.

Celebramos en este día a nuestra Bandera, porque un día como hoy, hace 189 años, el 24 de febrero de 1821, las tropas de Guerrero y de Iturbide se unieron para formar un nuevo Ejército, el Ejército Trigarante, que consumó la Independencia de México.

Con ese Ejército, nació como Estandarte la Bandera Trigarante, que lleva la unión de todos los mexicanos en ella, para construir un mejor futuro y que es el emblema mismo de nuestra Independencia.

Decía el inmortal Vicente Guerrero que la unidad es la base más firme, en que sólo puede apoyarse la libertad, igualdad y propiedades de los ciudadanos, y lo único que nos pone encubierto de las tentativas que puedan emprender nuestros enemigos interiores y exteriores.

Y desde aquel momento, desde la consumación misma de la Independencia, la Bandera ha sido el sustento de nuestra unidad, la guía de nuestra libertad e igualdad, el máximo emblema para sostener e impulsar a México y hacerlo pasar sobre sus enemigos.

Verde, blanco y rojo son, desde 1821, los Colores Nacionales y el Estandarte que ha cobijado a todos los nacidos en estas tierras.

El rojo es la sangre derramada por nuestros héroes, es historia, es lo que hemos sido, es nuestro glorioso pasado y los momentos de mayor gloria de la Nación.

El blanco, el blanco de nuestra Enseña representa la paz, la paz conquistada y la que queremos conquistar; la paz que nos obliga y la paz que anhelamos; la paz que nos mueve a luchar para que nuestro México sea el espacio, donde cada niña y cada niño, cada hombre y mujer, cada padre y madre de familia, pueda vivir tranquilo y en el orden, siendo respetado y respetando.

Es la paz que construimos en apego a nuestras leyes y en el anhelo indeclinable de justicia y de tranquilidad para México.

El blanco es la paz y la paz y el presente de nuestra Nación frente a otros pueblos, y la paz que día con día construimos en el cumplimiento de la ley.

En el color blanco de nuestra Bandera se yergue también imponente el Escudo Nacional: un águila posada en un nopal y devorando a una serpiente.

Símbolo mexicano que nos recuerda nuestros orígenes, que rememora nuestra sangre indígena y las grandes civilizaciones que florecieron en nuestras tierras.

A lo largo de la historia, el Escudo Nacional ha tenido diversos significados en sus elementos. Hoy quiero resaltar aquellos con los que se identifica este Gobierno nacional, y que son los siguientes:

Uno. Es que el águila representa al pueblo de México. Su posición de combate hace referencia a que el pueblo está listo para enfrentar los retos que la vida y el mundo le presentan.

Otro. Que la serpiente representa a los enemigos de México. Y el hecho de que la serpiente esté siendo devorada por el águila, significa que el pueblo mexicano vence a sus enemigos adentro y afuera.

Tercero. El nopal con sus espinas, representa los retos y problemas de México.

El águila que está desafiante sobre el nopal, significa que el pueblo mexicano superará estos retos.

Cuarto. Que las ramas de laurel y encino representan, a la vez, la victoria y el martirio de quienes han dado su vida, ayer y hoy, por la Patria mexicana.

Al igual que el águila que nos representa en el Escudo, los mexicanos estamos dispuestos a enfrentar los retos que se nos presentan y decididos a salir airosos en el combate.

Lo hemos hecho en el pasado y también ahora habremos de vencer. Habremos de ser un México ganador.

Debajo del águila se unen dos ramas: la de encino y de laurel, que están unidos gracias a un listón tricolor, que representa, nuevamente, la Bandera.

Este Escudo que nos une, este Escudo que acompaña a los mexicanos en nuestra larga lucha hacia el porvenir y que nos mantiene unidos como un pueblo libre y soberano, acompaña también a este Gobierno y, estoy seguro, a los Poderes de la Unión.

Y representa eso, la unión; la unión, además de tres grandes tradiciones que son esencia de nuestra identidad: el pasado indígena, la herencia colonial y nuestro desarrollo orgulloso como Nación independiente y soberana.

El Escudo Nacional acompañó ya al Generalísimo Morelos durante la lucha por la libertad, y acompañó también a la República en sus primeros tiempos.

Estuvo presente en la resistencia contra la invasión estadounidense y también en la expulsión del Imperio de Maximiliano.

El Escudo Nacional acompañó siempre a don Benito Juárez y a los patriotas que defendieron nuestra Independencia; y ha acompañado y protegido a nuestro pueblo ante todo embate enemigo.

La Bandera Nacional ha estado al frente de todo contingente de las Fuerzas mexicanas y está en cada escuela, en cada pueblo y en cada ciudad de nuestro querido México.

La Bandera es la muestra de la enorme riqueza espiritual y cultural del pueblo mexicano, es y ha sido símbolo de lo que nos une, que es el amor por nuestro México, de que todo mexicano vibra desde el centro de su corazón con sólo oír y pronunciar el nombre de México.

Hoy, más que nunca, México está dispuesto a cambiar para mejorar, avanzar con la frente en alto hacia el país de libertad y de justicia, de prosperidad, equidad y democracia que todos queremos.

México, como bien lo simboliza nuestra Bandera y el Escudo, prevalecerá siempre sobre la adversidad, sobre los retos y sobre los enemigos. La condición es que nos mantengamos unidos y que avancemos juntos hacia el México que soñamos.

El color verde, finalmente, es la esperanza y representa el porvenir de México. Todos los días, millones de mexicanas y mexicanos luchan por forjarse un mejor mañana, luchamos por ese mañana con la fuerza con la que lucharon otros, que nos dieron Patria.

El verde es el símbolo de un pueblo en la constitución de un futuro de prosperidad.

Señoras y señores:

Decía el Presidente Juárez, que bajo los pliegues de la Bandera Nacional cabrán todos los hijos de México sean cuales sean sus creencias.

En el Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución, la Bandera habrá de guiarnos a todos los mexicanos en la transformación del país.

Alentados por ella y por el ejemplo de nuestros héroes, hagamos de 2010 un punto de cambio, de inflexión, para proyectar a nuestro México hacia el futuro mejor que anhelamos.

Que la Bandera enarbole y motive en cada uno de nosotros el patriotismo indispensable para construir una Nación más libre, más justa, más próspera, más igualitaria y democrática para las generaciones del mañana, y que nos motive siempre a saber anteponer y distinguir el interés supremo de la Nación por encima de cualquier interés particular por legítimo que sea.

Quienes conformamos la generación del Bicentenario y del Centenario estamos llamados a trabajar unidos, como lo hicieron quienes integraron al Trigarante, bajo la guía de nuestro Lábaro Patrio.

Quienes conformamos la generación Bicentenaria y Centenaria debemos dar lo máximo de nosotros para construir ese futuro. Forjar un futuro en el que prevalezca, como dijera José María Morelos y Pavón, la igualdad y donde sólo distinga a un americano de otro, el vicio y la virtud.

Mexicanas y mexicanos:

En el Año de la Patria, la Bandera ondeará más gallarda que nunca, y cada una y cada uno de los mexicanos habremos de guardar para ella gratitud, reverencia y admiración.

Contemplemos en la Bandera Nacional la grandeza de México. Hagamos que la Enseña Nacional ondee siempre sobre una Nación cuyo pueblo construye su historia a la altura de su pasado y de la dignidad de los suyos. Y que se desplieguen majestuosamente sus brillantes colores y así, pasado, presente y futuro, se fundan en un solo símbolo de unidad.

Qué viva la Bandera Nacional, y qué viva México.


La visita a Yucatán

La visita del presidente Calderón se enmarca en una polémica local luego de que la Mandataria se quejara de que no fue notificada de la visita; por lo que el Jefe del Ejecutivo rompió el protocolo en su gira por Yucatán y al llegar al gimnasio en Mérida donde realizaría su primer evento tomó el micrófono para pedir al auditorio no ofender a nadie.
"Quiero pedirles además que me ayuden a sentirme como siempre me he sentido en Mérida, que es una tierra de gente buena, de gente limpia, así que les voy a pedir, les pido porque quiero sentirme como siempre me he sentido aquí, que todos seamos respetuosos y todos estemos contentos y que no ofendamos a nadie, si no es así me dicen y nos vamos, gracias", exclamó justo después de arribar al lugar, en presencia de la Gobernadora priista, Ivonne Ortega y el Secretario de Desarrollo Social, Heriberto Félix.
La visita se enmarca en una polémica local luego de que la Mandataria se quejara de que no fue notificada de la visita del Ejecutivo federal y por lo tanto mandara una carta de extrañamiento a la Secretaría de Gobernación.
El presidente llegó acompañado de la gobernadora Ivonne Ortega Pacheco y del alcalde César Bojórquez Zapata. Sin embargo, y aún cuando la Secretaría de Gobernación le ofreció disculpas a la mandataria por no avisarle oportunamente sobre la gira de trabajo que se llevaría a cabo en el estado, Ortega Pacheco mostró su posición renuente al no recibir al Presidente a la llegada del aeropuerto de la ciudad.
Es casi protocolario que los gobernadores estatales, acompañados de otros funcionarios, reciban al titular del Ejecutivo al pie de las escalinatas del avión presidencial. No obstante, la gobernadora “llegó tarde” y solo vio al Presidente cuando éste ya se marchaba para el acto que estaba programado.
Además, el altercado también estuvo acompañado de otro incidente en el que varios funcionario abandonaron el acto ante la posibilidad de que Ivonne Ortega no asistiera, lo que ocasionó una breve reunión con Calderón y su equipo, pues al parecer cuando se confirmó su presencia sólo ingresaron personas acreditadas, causando enojo al gobierno estatal.
Algunos funcionarios que abandonaron el recinto fueron Guadalupe Ortega Pacheco, directora del DIF Estatal; Roberto Pinzón Álvarez, director de la Japay; Sergio Cuevas, de la Consejería Jurídica, y a los regidores Flor Díaz Castillo, Jorge Vallejo Buenfil y Carlos Sarabia, entre otros.
Posicionamiento de la gobernadora:
La política es la obligación de entendernos para resolver los problemas que más le importan a la gente, aseveró la Gobernadora Ivonne Ortega Pacheco ante el Presidente Calderón. En su discurso de bienvenida al Mandatario federal, la priista señaló que los conflictos entre políticos sólo dañan a la gente y, sobre todo, a los que menos tienen.
"A nosotros, a nadie más, nos toca lograr que México sea para todos sin pobreza extrema y con verdadera justicia social", advirtió.
"Creo que hoy en Yucatán estamos muy cerca de cerrar importantes brechas".
Ayer, el Gobierno de Yucatán reclamó a la Federación la falta de formalidad y cortesía en la preparación de una supuesta visita de trabajo del Presidente. La Gobernadora envió a la Secretaría de Gobernación una carta de extrañamiento, solicitando la intervención de su titular, Fernando Gómez Mont, para solucionar por la vía del diálogo la omisión, y de esta forma retomar la organización de la gira.
Discursos:

24 feb 2010

La visión responsable

La visión responsable/Helio Carpintero es catedrático de Psicología y autor de la biografía Julián Marías
EL PAÍS - Cultura - 16-12-2005
Julián Marías es un nombre clave en la cultura del siglo XX. Es un pensador profundamente arraigado en la tradición cultural española, cuyas reflexiones alcanzan a ámbitos variados y extensos que van desde la filosofía, el pensamiento cristiano, o el hispanismo americano, a la historia española, la erudición literaria y el ensayismo cinematográfico... Como antes Unamuno y Ortega, él también ha acertado a ser un filósofo en la plaza, es decir, en el periódico, la conferencia, o el ensayo. Su voz y su pluma han sido -y estoy seguro de que seguirán siendo- una luz para innumerables lectores que buscan la verdad de las cosas. Toda su obra nace de una profunda convicción: que el filósofo y el intelectual deben ofrecer "una visión responsable" de la realidad. Ha de procurar que en sus palabras aparezca aquello que de verdad es, con su fundamentación y base, es decir, responsablemente.
Marías ha sido un raro ejemplo de autenticidad, éxito y fracaso. Una temprana vocación filosófica le llevó a estudiar filosofía en Madrid con Ortega, Zubiri, García Morente y Gaos, en los años de la II República. Pronto creyó que en la manera de mirar que ofrecía aquella Escuela de Madrid, y singularmente Ortega, se hallaba el mejor método para pensar las cosas. Y hasta el último día ha puesto en juego aquellos conceptos para comprender. En una de sus notas, escrita por Ortega tras su vuelta a Madrid, comenta que en la Historia de la filosofía de Marías, prologada por Xavier Zubiri y con epílogo del propio Ortega, estarían los tres nombres "entreverados y mixtos", hechos un lío, sin "saber ya si somos cada cual de los otros dos discípulos o maestros".
Su fidelidad creadora hacia aquella filosofía que Ortega iniciara hacia 1914 le cerró la universidad de la España de posguerra. Licenciado en Filosofía en 1936, pasó la guerra en Madrid, colaborando con Besteiro en los tiempos finales del conflicto, e iba a mantener una inquebrantable adhesión a sus raíces intelectuales y morales. Su famosa Historia de la filosofía (1941) terminaba con la exposición del sistema de Ortega, y enseguida, en 1943, publicó un estudio riguroso y positivo sobre Unamuno, dos pensadores cuestionados por el franquismo. En todos sus escritos está viva la exigencia de libertad, de respeto al pasado, de democracia, y de un cristianismo personal limpio de contaminación política.
A lo largo de su obra corre una honda preocupación por España, por la diversidad de sus grupos y la coherencia de su historia. En España inteligible (1985), ofrece su visión de una nación con vocación europea desde la reconquista, ligada a una cosmovisión humanista y personalista de inspiración cristiana, y constructora de una fraternidad de países en Hispanoamérica fundada en la lengua común y en ciertas ideas básicas sobre lo humano.
Cuando llegó la hora de la transición democrática, por la que tanto había laborado, prestó su apoyo sin fisura a un proceso que veía como una "devolución de España" a las manos de los propios españoles, a quienes les había sido enajenada. Y mantuvo con denuedo la idea de nación española y su inclusión en el texto de la Constitución, en unos inolvidables artículos aparecidos en su día en este mismo periódico.
Marías ha sido un ejemplo de intelectual independiente, honrado y valiente. No ha cedido a las modas ni a los favores del poder; más bien al contrario, ha salido una y otra vez en defensa de aquellas causas que consideraba justas. Peleó por una Constitución que deseaba más perfecta y más vivaz; defendió el pensamiento de Ortega frente a aquellos ataques ultraconservadores que buscaban su condenación por parte de la Iglesia católica; alzó su voz reiteradamente contra los totalitarismos de todos los signos, empezando por el franquista, y nunca transigió, en razón de su idea personal del hombre, con la aceptación del aborto o el secuestro político de la libertad.
Habrá que estudiar sus contribuciones más rigurosamente filosóficas al sistema de la "razón vital" orteguiana, especialmente en el ámbito que llamó "antropología metafísica". Su innovadora idea del hombre como una cierta estructura empírica de la vida humana complementa y enriquece la comprensión de ésta, y la enlaza con su visión de la persona y el mundo personal, de claras raíces unamunianas. Habrá que repensar otras aportaciones suyas al conocimiento de la estructura social, las vigencias sociales o la dinámica de las generaciones, donde se hace visible una admirable capacidad analítica aplicada a las sociedades, el cine, la literatura o las gentes.
Marías ha sido un extraordinario pensador visual. Precisamente en su capacidad de mirar y de decir lo que ha visto, reside, a mi juicio, el fundamento de ese futuro promisor que creo que a su pensamiento le está reservado.

El padre

El padre/Javir Marías
Artículo publicado el 16 de junio de 1994 en EL PAÍS por Javier Marías con motivo del 80º cumpleaños de su padre.
EL PAÍS - Cultura - 16-12-2005
No está bien que sea yo quien escriba este artículo. Es poco elegante que el padre hable del hijo o el hijo del padre. Pero el padre cumple ochenta años el 17 de junio y el hijo ha tenido que oír en su vida demasiadas sandeces en boca de imbéciles o de malvados. En este país casi nadie recuerda nada; de los que recuerdan, muchos falsean; y los que no tienen edad simplemente no saben.
Además, en la literatura y el cine hay tradición de hijos justicieros, o vengativos o rencorosos. No me importa hacer por una vez ese papel. Éste es un artículo, así pues, rencoroso, como podrían serlo los que escribieran los vástagos de otros republicanos, fuera cual fuese la profesión de sus padres.
Este padre tenía seguramente dos vocaciones, por recuperar la palabra antigua pero vigente en su juventud: la de escritor y la de profesor. La segunda no pudo cumplirla, la primera sí, y mucho, pero a duras penas durante bastantes años. El padre estuvo en el bando republicano durante la Guerra Civil; escribía en el Abc e Madrid y en Hora de España: colaboró con Besteiro -tan ensalzado hoy por los socialistas y por casi todo el mundo-, hasta su rendición y aun después. Al terminar la contienda, fue denunciado por su mejor amigo y por un profesor de arqueología que luego reinó en su cátedra durante largos decenios (el supuesto amigo también obtuvo la suya más adelante, en Santiago, y aún se las dio de izquierdista). Pasó un tiempo en la cárcel y pudo ser fusilado. Fue juzgado cuando lo que había que demostrar era la inocencia; tuvo suerte, y algún bendito testigo al que cuando el juez le espetó: "Oiga, le recuerdo que usted ha sido llamado como testigo de cargo", tuvo el valor de contestar: "Ah, yo creía que se me había llamado para decir la verdad". Pudo salir, pero se encontró con la hostilidad y el veto del régimen victorioso. Por razones políticas le fue suspendida la tesis en 1942, no pudo ser doctor hasta 1951, año en el que por fin se le permitió publicar artículos en la prensa diaria. Cuando la cátedra de su maestro Ortega hubo de cubrirse en 1953, un influyente miembro del Opus scribió que si el padre llegaba a ocuparla, la consecuencia sería clara y funesta:
El padre
<http://www.elpais.es/articulo/elpepicul/20051216elpepicul_2/Tes/El%20padre?print=1 (1 de 2)16/12/2005 13:26:07<

Cantos milenarios/Enrique Krauze

Cantos milenarios/Enrique Krauze  REFORMA,  20 septiembre 2026; La aparición de un gran libro renueva la esperanza. Más aún si reivindica la...