10 jun 2018

Echeverría recibió informes de la matanza cada 10 minutos

10 de junio de 1971
POR LA REDACCIÓN , 
Revista Proceso 16 JUNIO, 2001
Echeverría recibió informes de la matanza cada 10 minutos/
Sandra Rodríguez Nieto

El 10 de junio de 1971, el gobierno de Luis Echeverría Álvarez recibió reportes, casi cada 10 minutos, de cómo el grupo paramilitar conocido como los Halcones disparaba contra la multitud que se manifestaba en la avenida de San Cosme en la Ciudad de México 
Así lo documenta el libro 10 de junio no se olvida, editado por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y próximo a salir, escrito por el investigador y exmiembro del Movimiento de Izquierda Revolucionaria Estudiantil (MIRE), Enrique Condés Lara, quien a 30 años de aquel Jueves de Corpus, presenta informes inéditos de la Dirección General de Investigaciones Políticas y Sociales —dependiente de la Secretaría de Gobernación, entonces a cargo de Mario Moya Palencia— que dieron puntual cuenta de los hechos
Para Condés Lara, esos informes muestran la corresponsabilidad del entonces presidente de la República en los hechos y, contrario a la versión gubernamental, también se prueba que el enfrentamiento fue entre los Halcones y los manifestantes ante la mirada de la policía, y no entre los Halcones y grupos de provocadores, como a la fecha sostiene Echeverría.

Afirma el autor: “Echeverría estaba perfectamente informado Hay más de 100 páginas de reportes, que cubren desde el día anterior, durante los preparativos de la manifestación, las asambleas en las escuelas, las reuniones, el volanteo, las posiciones que se van dando”.
El 10 de junio —dice Condés en entrevista—, los informantes cubren los hechos desde las 13 horas y, conforme se acerca la hora de la manifestación, envían reportes cada 10 minutos Además, “los informes echan abajo también la versión de que fue una pugna entre grupos estudiantiles, porque los agentes hablan cómo los Halcones atacan a los manifestantes”
En el capítulo “Los hechos” —basado también en testimonios recientes, volantes e información hemerográfica—, Condés Lara reproduce 10 de esos reportes, los cuales informan cómo, desde las 17:10 horas de ese día, unas 5 mil personas comienzan la manifestación en la Avenida de los Maestros, “lanzando porras a la Universidad y al Politécnico y gritando ‘Echeverría buey’”, en dirección a la calzada México-Tacuba
A las 17:15 horas, “hizo su aparición el grupo denominado Halcones, portando mantas colocadas sobre bastones largos, lanzándose unos sobre la calle de Alzate y otros por la calle de Sor Juan Inés de la Cruz Los tanques antimotines de la policía se encuentran sobre avenida Instituto Técnico, hasta el cine Cosmos, que es donde en estos momentos han hecho contacto con los estudiantes”
Entre las 17:35 y las 18:38 horas, los Halcones arremetieron contra los manifestantes, primero con palos y después a tiros.
“ Se siguen escuchando detonaciones producidas por arma de fuego Los granaderos han hecho algunos disparos al aire para dispersar a los manifestantes 80 personas, al parecer de los Halcones, continúan atacando a los estudiantes integrantes de la manifestación con palos y varillas ()
“17:45 horas Los Halcones continúan atacando a los manifestantes, de quienes se dice cinco fueron heridos de gravedad ()
“18:05 horas En la avenida Río Consulado se está reuniendo un fuerte contingente de estudiantes para enfrentarse a los integrantes del grupo de los Halcones, quienes se encuentran agrupados en la esquina que forman Río Consulado y la calzada México-Tacuba Los Halcones continúan golpeando a los estudiantes que encuentran a su paso
“18:38 horas Dos camiones grises, en los que viajaba un numeroso grupo de Halcones, se dirigieron por la avenida Río Consulado, para continuar repeliendo a los estudiantes que pretenden salir a la calle”
El tiroteo, se informó, se inició a las 18:55:
“En las afueras del (hospital) Rubén Leñero, el Lic Arturo Vargas Muñoz, al frente de un grupo de elementos de los Halcones, inició un tiroteo contra los estudiantes, sin poder precisar el número de heridos.
“20:07 horas En el área comprendida entre San Cosme y las calles Gabino Barreda y Joaquín García Izcabalzeta, se han escuchado esporádicamente descargas de ametralladoras La policía se mantiene a la expectativa en lugares estratégicos”
Durante 30 años, escribe Condés Lara en este capítulo, permanecieron ocultos estos informes confidenciales que ininterrumpidamente enviaron desde los agentes de la Dirección General de Investigaciones Políticas y Sociales al secretario de Gobernación
Sobre la complicidad de la policía, el autor reproduce parte de una comunicación entre agentes interceptada y dada a conocer el siguiente día por el Comité Coordinador de los Comités de Lucha (CoCo) del Politécnico y la UNAM, en la que se escucha: “¡Que entren en acción los Halcones!”
Condés Lara define a los Halcones como un grupo paramilitar creado en 1968 por el general Alfonso Corona del Rosal, jefe del Departamento del Distrito Federal, formado por más de mil jóvenes de entre 18 y 22 años, que se emplearon para atacar al movimiento estudiantil, ametrallar escuelas y luego para cuidar las estaciones del Metro y como auxiliares de los encargados de perseguir y retirar a los ambulantes y marías de la vía pública, en lo que se destacaron por sus atropellos
El 10 de junio de 1971, agrega el autor, los Halcones —particularmente violentos y fuera de control— también se habrían infiltrado en las filas de la manifestación para iniciar la provocación, como narra el testimonio de Gastón Martínez, entonces representante de la Escuela Nacional de Economía ante el CoCo, en entrevista con el autor:
“Después nos enteramos de que en los contingentes intermedios y de cola de la manifestación, ahí mismo iban provocadores, o sea, grupos de Halcones integrados a la manifestación y es que toda la gente que se sumaba era bienvenida”
Alberto Cortés Ochoa —otro estudiante, que ese día fue herido de bala— cuenta que los paramilitares iniciaron la refriega lanzando consignas al Che Guevara: “Me adelanté a la columna para ver qué pasaba en el momento justo que alguna fotografía registra cuando frente al cine Cosmos los Halcones vienen corriendo hacia nosotros con las varas, gritando ‘¡Viva el Che Guevara!’, para confundir”
La mayoría de los heridos fueron llevados al hospital Rubén Leñero de la Cruz Verde, donde las escenas, dicen los testimonios, eran como de guerra, sobre todo cuando corrió el rumor de que hasta ahí entrarían los Halcones para rematar a los estudiantes.
“En efecto —escribe el autor—, pocos minutos antes de las siete de la noche, alrededor de 150 Halcones aparecieron en el hospital, pero fueron repelidos a pedradas y palos () Reforzados, en un segundo intento penetraron en las instalaciones () hicieron disparos y mientras unos se llevaron consigo a varios lesionados, otros permanecieron dentro”
La radicalización estudiantil
Otro aspecto desconocido de ese Jueves de Corpus, agrega el autor, es que en la manifestación había también “brigadas de protección” organizadas para la autodefensa Se trataba de jóvenes estudiantes armados con proyectiles, en especial una bomba que alguien denominó Stalin y que no requería ser encendida para explotar
El testimonio de Max Arturo López Hernández, entonces miembro del MIRE, resalta la importancia de las brigadas, gracias a las cuales pudieron salir ilesos la mayor parte de los manifestantes
“Lo anterior es importante porque en lo general, la tradición de la izquierda mexicana insiste más en la represión que en lo que pueden ser triunfos o capacidades de organización para defenderse, como fue el caso del 10 de junio No podríamos explicarnos algunas cosas si no tomamos en cuenta aspectos como los mencionados, por ejemplo el bajo número de víctimas, aunque hubo bastantes heridos Si la manifestación fue emboscada por francotiradores y agredida violentamente por grupos de paramilitares, los resultados esperados deberían haber sido mayores si no se hubiera contado con brigadas de protección”
El expresidente Echeverría dice que ese día no hubo un solo muerto, según establece en una carta enviada a Proceso. Sin embargo, Condés Lara presenta también la relación de personas identificadas el 11 de junio en el Servicio Médico Forense relacionadas con los acontecimientos: Jorge Callejas, de 14 años; Raúl Juárez, de 20 años; Arturo Vargas, de 22 años; Ricardo Bernal, de 16; Raúl Argüeyes, de 20; Edmundo Martín del Campo, de 20 años
Es entonces, explica el autor en entrevista, cuando el movimiento estudiantil se radicalizó: “Después del 10 de junio, el movimiento ya no es democrático, es revolucionario Los comités de lucha, los dirigentes, las proclamas, las movilizaciones no buscan que se respete la Constitución, sino una revolución, cambiar el sistema, quitar ese gobierno y poner otro Se reafirma la idea de que no hay posibilidades de acciones legales, algunos pasan directamente a la actividad guerrillera Los que ya tenían esa idea, después de la manifestación del 10 de junio, concluyen que no hay más, no hay de otra Ese grupo constituye, posteriormente, la Liga Comunista 23 de Septiembre”
Aunque las repercusiones de ese Jueves de Corpus marcaron la vida política del país durante los años setenta, dice Condés Lara, a diferencia de lo sucedido el 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco, sobre el 10 de junio se ha escrito muy poco y se ha investigado aún menos: “Las valoraciones del 10 de junio han sido muy pobres No se ha comprendido lo que sucedió A diferencia de Gustavo Díaz Ordaz en 1968, cuando todo es blanco y negro y no acepta ninguna crítica, Luis Echeverría maniobra y desvía la atención de sus responsabilidades No quiere aparecer como represor, está empezando su sexenio, y orienta las sospechas hacia los que él llama, en un discurso posterior, los emisarios del pasado, que toman forma en Alfonso Martínez Domínguez, entonces regente de la ciudad Echeverría, además, se vincula con intelectuales como Carlos Fuentes, que se convierte en su principal aval al acuñar la frase ‘Echeverría o el fascismo’ Esto genera desconcierto, y algunos se van con la finta”
Condés Lara se niega a revelar cómo obtuvo los informes en que basa parte de su libro, y lamenta que, a 30 años de esa matanza, los archivos gubernamentales permanezcan como secretos.
“Yo no tengo conocimientos de que haya fondos documentales abiertos al público En el Cisen tocas y no te abren En la Secretaría de la Defensa, igual”
—Abrir los archivos oficiales es el reclamo que se le ha hecho al presidente Fox

—Y él ha dicho que sí, pero ha dicho muchas cosas; muchas, muchas cosas.

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