17 feb 2026

Con Jorge, más iguales que otros/ Pero insisten en ser periodistas/ Rogelio Hernández López

Con Jorge, más iguales que otros/ Pero insisten en ser periodistas/ Rogelio Hernández López

 Periodistas Unidos. Ciudad de México. 17 de febrero de 2026.- –Es casi inaudito que en 48 años de brega periodística y conocer de cerca a unos 3 mil colegas en el país, solo con uno tenga más identidades, con Jorge Meléndez Preciado, mi compadriux—.

Así evaluaba, otra vez el veterano reportero izquierdista, cuando buscaba respuestas del por qué se dispersó la poderosa Unión de Periodistas Democráticos (UPD) y por qué la diáspora se convirtió en otro factor de vulnerabilidad de los trabajadores de la información.

–Es que si las y los periodistas no comparten una mínima identidad se dificulta mucho la actuación común para uno o varios propósitos. —

–Eso explica por qué Jorge Meléndez y yo, hemos coincidido muchísimas veces. Y hubo etapas en que cientos, probablemente miles de colegas se identificaban con nosotros, con muchas de las causas de nuestro gremio que nosotros defendíamos…—

Continuaban los pensamientos del reportero y le reaparecía una secuencia de recuerdos de aquella gran convergencia de periodistas que por años encabezaron Jorge y él. Fue el organismo nacional más grande de periodistas del que se tenga memoria en México.

Una de esas evocaciones, cada que le reaparecía, siempre le causaba risa:

“–Esos dos cabrones que dirigen la Unión de Periodistas Democráticos, Jorge Meléndez Preciado y Rogelio Hernández López, son comunistas, siempre andan solos y tienen inclinación por los rones” –.

Palabras más o menos esa fue otra de las elaboradas y sesudas fichas sobre estos periodistas que hizo algún agente de la Dirección Federal de Seguridad (DFS) en 1987. Los aludidos se rieron mucho cuando les enseñaron ese su breve perfil porque… ¡sí era muy acertado!

Jorge era entonces el presidente de la UPD y Rogelio secretario general. Antes habían ocupado otros cargos en la organización. Ambos habían sido integrantes de una célula de periodistas del Partido Comunista Mexicano (PCM) y por concordar en la causa de esclarecer el asesinato del columnista Manuel Buendía Tellezgirón los dos seguían investigando al director de la policía política José Antonio Zorrilla Pérez.

El reportero recordó esa definición policiaca, harto científica, que sí logró reflejar dos elementos de la identidad común con su colega Meléndez.

Otra vez sonrío y aceptó como válido un proverbio anónimo que es como una alegoría de la identificación más natural entre pares:

— “Los amigos son como los zapatos, podemos tener muchos pero siempre andamos con los que nos sentimos más a gusto” –.

Y esa identificación entre personas, ese espíritu de cuerpo, ha sido muy difícil de encontrarse entre mujeres y hombres que trabajan para el periodismo. Esos vínculos especiales del viejo reportero con su camarada, colega y amigo los reflejó en una de sus columnas, Miradas de reportero, que se publicó el lunes 2 de enero de 2017 en 19 medios impresos y electrónicos. Este es el texto:

Busco historias de Meléndez, el periodista más peculiar.

La noche del jueves 15 de diciembre Jorge Meléndez Preciado volvió a sorprender. Era el orador principal y ocupó escasos diez minutos para presentar al periódico Unión de Periodistas. De inmediato, invitó a continuar el brindis que él había comenzado, una hora y media antes del acto formal… Así es él.

* En sus años veinte Meléndez decidió que no tendría un solo sendero de vida y así lo hizo. Estudió Economía en la UNAM; se preparó para ser comunista en la Universidad Patricio Lumumba, de Moscú (69-70); comenzó a dar clases de radio en la UNAM sin estar titulado;

Jorge decidió, también ser periodista, pero además cultural, porque —cultura es lo que el ser humano agrega a la naturaleza –dice cada que puede. –Así puedes tocar cualquier tema, como en botica–.

Con el nombre de Botica tuvo una columna exitosa porque cada una era un abanico temático de libros, de política y, por supuesto de muchos más temas porque eso es la cultura…

Sí, Jorge ha tenido comportamientos bien peculiares toda su vida. Seguro que son más que muchas las personas, vinculadas al periodismo y la comunicación, que tienen pequeñas historias de esta singularidad de Meléndez y que todavía no las cuentan. Van algunas:

* En febrero de 2016, Meléndez festejó sus 72 años; edad en la que naturalmente se piensa en la jubilación; pero él, semanas después aceptó el reto de ser el primer director de ese primer periódico para periodistas en el México de este siglo.

El impreso ya va en su número ocho, en cada edición agrega más colaboradores de primer nivel, casi todos sin paga; ya obtiene ingresos por donaciones e inserciones pagadas; su sitio web se llama unionperiodistas.com; su muro en Facebook Unión de Periodistas; su twitter, @uniondeperiodistasmx. Y para 2017, presumió Jorge aquella noche –vamos a desplegar su presencia en redes sociales. No habrá otro igual–, ofreció. Y lo cumplirá. Seguro.

Y Jorge ha transitado por todos esos caminos, haciendo lo que le gusta, aunque le cueste. Ejemplo:

Sus clases, con poca variación han sido a las 7:00 horas en CU y pocas veces ha fallado desde 1972; en mayo de 2012 la UNAM le entregó un diploma en reconocimiento por 40 años de labor académica, pero casi todo el tiempo le han pagado por su docencia un promedio de 1,300 pesos al mes. Seguirá subsidiando virtualmente a la UNAM.

Igual desde 1972 fue uno de los desarrolladores del extinto Partido Comunista Mexicano para lograr su legalización, fue diputado federal suplente de Gilberto Rincón Gallardo en 1977, responsable de la sección cultural de su semanario Oposición y promotor de las células de periodistas. Cuando desapareció el PCM decidió ya no militar en otros partidos. Desaprovecharon sus habilidades. Es de los pocos periodistas que puede criticarlos desde la izquierda por conocer sus profundidades.

Y como periodista también ya cumplió más de 50 años en medios impresos y electrónicos. Ha sido de los pocos que no se ató a una marca cuando la mayoría pedían exclusividad. Ha sido colaborador, en ocasiones simultáneamente, en El Nacional, Sucesos para Todos, Ovaciones, México Hoy, Telegrama Político, Caballero, El Financiero, El Fígaro, Casa de las Américas, Zócalo, Revista Mexicana de la Comunicación. En Excélsior fue Jefe de Redacción del suplemento cultural el Búho. Es ampliamente conocida su columna escrita Botica (de cultura, libros, cine, política y más).

Por su bonhomía y forma clara de hablar se le facilitó la radio y Televisión: en ABC, IMER, Radio Fórmula, Canal 11, canal 22, canal 21 y muchísimos años en Radio Educación.

En todo este tiempo, seguro que recibió varias y tentadoras ofertas de cooptación, pero optó por más libertad; vive modestamente en un departamento de Coyoacán y tiene un auto pequeño. Sigue en varios de estos medios “para completar ingresos”. Pero sí ha acumulado amistades, más que nadie, a las que trata como familiares: les aconseja, les abraza y también les regaña fácilmente.

* La imagen estética de Meléndez tampoco entra en la lógica formal de entendimiento de varias personas. Desde sus tiempos de estudiante usa cabello semicorto y una barba bien cuidada. Quizá una o dos personas le han visto, alguna vez, usar saco o corbata. Vaya donde vaya, siempre se le mirará con playeras de letreros que van de la ironía a las consignas políticas (debe tener unas 300); con pantalones de mezclilla una talla de cintura más grande que por no usar cinturón no siempre se le estacionan a media cadera; encima de todo, sus famosas chamarras deportivas con escudos o leyendas de universidades, de equipos deportivos y de telas y colores de brillosos a chillantes. Ese look podría llamarse estrafalario de no ser porque Jorge siempre lo completa con uno o varios libros que carga en las manos, cada vez de títulos diferentes y que cuida como tesoro.

Quien haya estado en el departamento de Jorge pudo mirar sus libreros atiborrados que están por completar la invasión de todas las paredes. Alguien, por curiosidad, algún día desentrañará un misterio: ¿qué acumuló más Jorge: playeras, chamarras, libros, columnas escritas, alumnos, pretensas o amistades?

–Oye Hernández mándame tu colaboración para cada número del periódico. Necesitamos más firmas. Estamos pensando ampliar páginas y moverlo mucho más en internet. Hay que construir más redes para que los periodistas más conscientes se protejan mejor —me dijo Jorge en la tertulia que se armó aquel jueves de la presentación de Unión de Periodistas.

–Si compadriux –así le digo sin serlo desde que comencé a tratarlo en 1976 cuando activamos brigadas por la candidatura presidencial sin registro de Valentín Campa—Tu dime el tema y me hago el tiempo—Nos sentamos diez minutos a planear e involuntariamente me invadieron los recuerdos de las decenas de historias que he compartido con él:

Por ejemplo de cuando me reclutó a una de las células de periodistas del PCM; de las encerronas etílicas de hasta 15 días con la banda de Dolores; de cómo ayudamos a que la Unión de Periodistas Democráticos creciera de unos 35 miembros a más de 3 mil 500 cuando él terminó como presidente (1988); de cuando formamos y dirigimos tres equipos (de políticos, periodistas y policías) para investigar el asesinato de Manuel Buendía; de las riñas y reconciliaciones recurrentes, que testifiqué, con sus más grandes amigos como Humberto Musacchio, René Avilés, Enrique Condés, Joel Ortega Juárez y por eso ellos lo motejan como Jorge Melindres.

También mantengo en mi alma las veces que encontré en Jorge, oídos atentos y apoyo en mis depresiones; igual, retengo la historia jocosa de cuando se nos moría por una piedra en los riñones y que llegamos más de 20 periodistas a donarle sangre, pero ninguno pudo hacerlo por sus simpatías con Baco. Memorizo las treintaytantas veces que nos hemos manifestado en la Plaza Zarco todos los 30 de mayo desde 1984 por el asesinato de Manuel Buendía; y cuento, cada que puedo de cómo reparte besos a quien sea y donde caigan cuando pasa al estado pajarito según la ley Baco; recuerdo también la risa que nos provocó aquella única vez que pude enfundarlo en una camisa de cuello duro, corbata y un saco de paño gris para irnos a la boda de Federico Campbell y Carmen Gaytan, pero que no era ese día…

De lo último que hicimos juntos, retengo el momento en que se incorporó a los asociados de la Casa de los Derechos de Periodistas y fue electo para dirigir su periódico (Los Periodistas) por Sara Lovera, Judith Calderón, Miguel Badillo, Manuel Fuentes, José Reveles, Rogaciano Méndez y Amado Avendaño. Y no olvidaré las veces que hemos soñado en construir un colegio de periodistas, aunque nosotros no hemos sido titulados como licenciados…

Jorge Meléndez, es un personaje excepcional por sus tantas singularidades, por ser periodista tesonero, por sus convicciones, por su activismo, por hiper-amiguismo, pero más por las lecciones de vida que prodiga sin proponérselo.

Esa noche en que aceptó ser director de un informativo a los 72 años, me despedí con otro fuerte abrazo de mi no-compadrito, dispuesto a pedir a nuestros pares que me aporten historias similares de quien, quizá, sea el más peculiar de nosotros. También me llevé las dos frases con las que Jorge casi siempre cierra las charlas conmigo:

–Hernández, el verbo es hacer… cuida mucho a Martha–. –0–

Fin de la columna del 2 de enero de 2017. El día de la amistad, el 14 de febrero de 2026, Jorge fue declarado muerto, después de varios días en que se resistía en abandonar su cuerpo.

No hay comentarios.:

El libro de Scherer es la guerra por el 2030

:El "Misil" de Scherer contra los duros La columna de Carlos Loret de Mola no es solo una reseña bibliográfica; es la disección de...