27 abr 2026

L a verdad que emerge de la Unidad Especializada en Chihuahua

L a verdad que emerge de la Unidad Especializada en Chihuahua

Wendy Chávez, encargada de la Unidad Especializada para esclarecer estos hechos, ha tomado la palabra para poner orden al caos de versiones. En conferencia de prensa, Chávez fue clara: la participación de los dos ciudadanos estadounidenses fallecidos no fue un "encuentro fortuito" en el camino, como sugirieron las primeras versiones oficiales. Fue, en sus palabras, una "colaboración extraoficial".

Estos hombres no eran desconocidos para el mando. Desde las 10:00 de la mañana del 16 de abril, cuando el convoy salió de la ciudad de Chihuahua, los extranjeros ya formaban parte de la comitiva. Sin embargo, su presencia se manejó bajo un manto de discreción absoluta:

Sin identidad visible: No portaban uniformes, insignias ni armas.

Rostros cubiertos: Mantuvieron su identidad protegida la mayor parte del trayecto.

Círculo cerrado: Solo interactuaban con el Director Oseguera y su escolta personal.

Incluso durante la escala en el Cuartel Militar de Guachochi, mientras el Director se reunía con los mandos de la Sedena, los acompañantes permanecieron al margen, como fantasmas en la operación.

Bitácora de un viaje sin retorno

La investigación ha logrado reconstruir el minuto a minuto de aquellos días en la sierra, un trayecto que combinó el éxito operativo con la tragedia final:

16 de abril: El convoy parte de la capital y llega a Guachochi por la tarde. Tras coordinarse con el Ejército, se desplazan hacia el poblado de Polanco, llegando al filo de la medianoche.

17 de abril: La columna avanza por brechas sinuosas. Pasan por Morelos y El Pinal, internándose en el corazón de la zona roja.

18 de abril: A las 07:30 horas, el esfuerzo rinde frutos: localizan dos laboratorios clandestinos. Se notifica a la Fiscalía y se asegura la escena. A las 17:30 horas, con la misión cumplida, el director Oseguera ordena el regreso a Chihuahua.

19 de abril (01:50 hrs): En el camino de terracería, con la visibilidad reducida por la noche y el polvo, el vehículo principal pierde el control. Se precipita al vacío.

Fue en ese momento de dolor y rescate cuando la verdad salió a la luz. Uno de los escoltas sobrevivientes, mientras recibía auxilio, reveló la identidad que los mandos superiores desconocían: los civiles que yacían en el fondo del barranco eran presuntamente enlaces de la embajada de Estados Unidos.

El peso de la ley y la diplomacia

A día de hoy, la Unidad Especializada ha realizado cerca de 50 entrevistas ministeriales y recolectado más de diez informes periciales. La pregunta que flota en el aire es: ¿bajo qué marco legal operaban estos agentes?

La Fiscalía General de la República (FGR) ya ha tomado cartas en el asunto, investigando una posible violación a la Ley de Seguridad Nacional. Por su parte, la Unidad de Wendy Chávez ha solicitado formalmente a la representación diplomática de Estados Unidos información precisa sobre los cargos y la identidad de sus ciudadanos.

Lo que queda es una investigación que busca determinar la naturaleza exacta de esa colaboración silenciosa. Mientras tanto, en Chihuahua, el caso de los laboratorios de El Pinal ya no solo se recuerda por la droga incautada, sino por las interrogantes que dejó una camioneta destrozada en la oscuridad de la sierra.

Estado de la investigación:

Carpetas remitidas: Dos expedientes ya están en manos de la FGR.

Causa del accidente: Peritajes confirman pérdida de control por falta de visibilidad en terreno accidentado.

Situación institucional: Se confirma que los mandos superiores de la FGE no fueron notificados sobre la inclusión de civiles extranjeros en el convoy operativo.

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