El descanso del pastor: La fecunda travesía de Mons. Mario Espinosa Contreras..
Por Fred Alvarez Palafox...
Hay renuncias que no hablan de claudicación, sino de la profunda sabiduría de saber pasar la estafeta. La mañana del 29 de septiembre trajo consigo la confirmación de una noticia que se aguardaba con paciencia en la costa sinaloense: a sus 76 años, Monseñor Mario Espinosa Contreras suelta el timón oficial de la Diócesis de Mazatlán para acogerse al merecido descanso de quien ha entregado su vida al ministerio.
No es un adiós abrupto, sino una transición serena. Desde noviembre de 2024, su carta de renuncia reposaba en el escritorio de la Santa Sede, esperando los tiempos de Roma. Hoy, al ver esa petición aceptada por el Papa León XIV, las palabras de Monseñor Mario no destilan melancolía, sino una inmensa paz. Se marcha —es un decir, pues de seguro el puerto seguirá siendo su hogar— con el corazón lleno de gratitud.
Para comprender la magnitud de su legado, es necesario repasar su fascinante biografía. Nacido en 1949 en Tepic, Nayarit, Don Mario forjó su vocación con una visión universal. Tras iniciar en el Seminario de su tierra natal, su curiosidad intelectual lo llevó a estudiar Teología en el histórico Seminario de Montezuma en Nuevo México, para luego coronar su formación con una Licenciatura en Teología Espiritual por la Pontificia Universidad Gregoriana en Roma.
El 14 de julio de 1973 quedó marcado en el calendario eclesiástico no por una, sino por dos razones históricas. Ese día fue ordenado sacerdote por el entonces obispo Adolfo Suárez Rivera (quien luego sería Cardenal de Monterrey). Junto a Don Mario, frente al mismo altar, se ordenaba su amigo y paisano: el hoy eminentísimo cardenal Carlos Aguiar Retes, Arzobispo Primado de México. Las vidas de ambos prelados han caminado en paralelo, enlazadas no solo por la amistad y la mentoría de Suárez Rivera, sino por curiosas sucesiones históricas.
La trayectoria de Mons. Espinosa Contreras es un testimonio de servicio constante. Desde capellán y profesor hasta Rector de la Residencia Sacerdotal Juan XXIII, su paso siempre dejó huella.
En 1996, San Juan Pablo II lo designó Obispo de Tehuacán, relevando a Norberto Rivera Carrera (un paralelismo más con su amigo Aguiar Retes, quien años después relevaría a Rivera en la Primada de México).
Nueve años después, el 3 de marzo de 2005, la historia lo llamó a Sinaloa. Su nombramiento como tercer Obispo de Mazatlán pasaría a los registros históricos como una de las últimas designaciones episcopales firmadas por San Juan Pablo II antes de su muerte.
Don Mario no solo es un pastor local, sino un testigo privilegiado de la Iglesia contemporánea. A lo largo de su servicio ha tenido la fortuna de conocer y dialogar con cuatro Papas: Juan Pablo II, Benedicto XVI, Francisco (con quien coincidió en el emblemático encuentro de Aparecida en 2007 cuando ambos eran obispos) y ahora León XIV. Quienes tienen el gusto de conocerlo de cerca saben que, con una vida tan rica en anécdotas y cruces históricos, con él "siempre hay tema de charla".
Hoy el puerto mazatleco despide al titular de la Diócesis, pero abraza al hombre culto, al conversador afable que caminó sus calles y supo ser refugio. Como un acto final de humildad, se despide pidiendo un último favor a su comunidad: no oraciones para él, sino para su sucesor, Mons. Ramón Salazar Estrada.
Cobijado bajo el manto de la Inmaculada Concepción, Monseñor Mario Espinosa Contreras entra a una nueva etapa llevándose consigo el respeto absoluto de una feligresía que hoy le dice, con sincero cariño: gracias por el camino andado, buen pastor…
Abrazo don Mario!
PD… La Nunciatura Apostólica, a través de la Secretaría General de la Conferencia del Episcopado Mexicano, comunica que el papa León XIV se ha dignado nombrar a don Mario ESPINOSA CONTRERAS, Administrador Apostólico de la "Sede vacante" de la Diócesis de Mazatlán, hasta que el Obispo electo tome posesión canónica de la Sede. O sea, sigue en el cargo ...
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