24 oct 2026

Radiografía del contubernio en el INE..

 Radiografía del contubernio en el INE..

Por Fred Alvarez Palafox

Digámoslo con todas sus letras: el escándalo ya rebasó a las personas y hoy es la institución entera la que está en la cuerda floja. La tormenta que azota al Instituto Nacional Electoral (INE) está dinamitando su activo más valioso e irrecuperable: la credibilidad. Y con un sentido de la oportunidad verdaderamente envidiable, lo hace en pleno proceso electoral. Pareciera que ni la consejera presidenta, Guadalupe Taddei, ni los actores políticos han dimensionado que jugar con fuego sobre un polvorín no suele terminar bien.

Bajo la lupa de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), la actual administración ha quedado exhibida como un portentoso ejemplo de "contabilidad creativa".

Las investigaciones periodísticas recientes, encabezadas por Reforma y El Universal, le han puesto ceros y rostros a un boquete financiero que supera los 66.5 millones de pesos.

El catálogo de irregularidades es tan descarado que raya en la comedia negra: 18 personas fallecidas que cobraban religiosamente su quincena (un verdadero milagro administrativo); 57 funcionarios activos con el don de la ubicuidad para recibir jugosos contratos simultáneos; más de 21 millones inyectados a empresas que apenas aprendían a caminar, y 131 proveedores a los que cumplir con los molestos trámites del SAT o el IMSS les pareció una formalidad innecesaria.

Pero el monumento a la desfachatez se lo lleva un contrato fantasma por 63.2 millones de pesos entregado a "Comercializadora JVLY" para los materiales del simulacro electoral 2023-2024. El dinero fluyó con la puntualidad de un reloj suizo, pero los papeles que avalen el trabajo brillan por su ausencia. Pagamos millones por un simulacro tan realista que simuló hasta la existencia de los entregables.

Las huellas de este festín apuntan, sin escalas, al círculo más íntimo de la consejera presidenta. El nivel de "emprendedurismo familiar" documentado es digno de estudio: Lourdes Piña Soria, su "mano derecha" con derecho de picaporte absoluto, allanó el camino para que su hija debutara este año como flamante proveedora del Instituto. A esta red de favores se suma la triangulación de operaciones detectada con el Corporativo ZEG de José Alfredo Hernández Casillas, un empresario con el sello de "investigado por la UIF por fraude", pero que bajo el cobijo de la presidencia operaba con la soltura de un invitado VIP.

El cochinero es de tales proporciones que el mal olor llegó hasta Palacio Nacional, provocando el evidente enojo de la presidenta Claudia Sheinbaum. El eco legislativo fue inmediato y casi enternecedor: el coordinador de la bancada mayoritaria, Ricardo Monreal, intentó justificar ayer en conferencia de prensa la entrega de "facultades extraordinarias" a Taddei como un tema coyuntural, para terminar aceptando que es momento de "revisar con seriedad el no otorgar facultades exorbitadas a ningún órgano colegiado".

En la política, los errores de cálculo salen carísimos. Fueron los propios legisladores quienes, a través de reformas secundarias, le firmaron un cheque en blanco a la Consejera Presidenta para que hiciera y deshiciera a sus anchas. Hoy, ante el desastre evidente, intentan meter reversa con la misma torpeza con la que aceleraron.

Acorralada por los frentes legales y mediáticos, Guadalupe Taddei recurrió al manual de crisis de la vieja guardia. En los primeros minutos de este sábado, soltó un comunicado jurando que recibe la auditoría con mucho respeto y presumiendo que ella misma pidió las revisiones. Vaya proactividad.

Sin embargo, su férrea defensa se escuda en las comodísimas "reservas de ley" y el "debido proceso" para evadir olímpicamente los señalamientos que de verdad importan. Sobre las triangulaciones con Hernández Casillas: silencio absoluto. Sobre los audios filtrados en redes que sugieren una relación sentimental con su proveedor estrella: ni pío. Sobre los videos revelados por Latinus que muestran al empresario paseando por París con su familia: mutis total. Y todavía se dio el lujo de sentenciar: "La transparencia no se declara, se demuestra". Una frase lapidaria que hoy suena a chiste cruel.

En los corrillos políticos el rumor es ensordecedor: los días de Taddei están contados y su caída podría consumarse este mismo fin de semana. Pero su salida sería apenas el paracetamol para una enfermedad mayor. El verdadero drama es un árbitro electoral herido de muerte en su legitimidad frente a los ciudadanos.

PD: Si las cifras no bastan, un breve video dice mucho del nivel de contubernio en la institución.

—«Tomando video a la Reina...», se escucha decir al contratista con una familiaridad que ya quisiéramos muchos.

—«¡Ay, cómo eres, Alfredo!», responde ella entre risitas cómplices.

La escena, revelada por Latinus, no pertenece a una telenovela barata ni a un convivio privado inofensivo; es la estampa viva de la pérdida total del pudor institucional. El intercambio entre Guadalupe Taddei y el contratista José Alfredo Hernández Casillas rebasa la anécdota frívola: nos muestra en primera fila cómo se borró por completo la sana distancia entre el árbitro electoral y los voraces intereses presupuestales que lo rondan.

Sin más comentarios… Taddei debe renunciar al cargo.

¡Para la historia inmediata!


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