Coincido plenamente con la lectura de este lunes de Jesús Silva-Herzog Márquez en reforma.com (Estadista desde la oposición). El verdadero valor histórico del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas no radicó solo en su ruptura con el PRI o en la denuncia del fraude del 88, sino en su apuesta firme por la vía institucional, el diálogo y el pluralismo.
Cárdenas fue un verdadero constructor de instituciones; entendió que hacer oposición significaba edificar una casa común para todos, jamás destruirla con polarización, como si ocurrió con AMLO:
Su gran paradoja —y quizá su deuda más dolorosa— fue el silencio público con el que presenció el desmantelamiento de esa misma arquitectura democrática en sus últimos años. Debió alzar la voz con garra, con la misma claridad y firmeza con la que nos lo comentaba en privado.
Una columna impecable de Silva-Herzog que rescata la visión de Estado del ingeniero y nos confronta con el amargo contraste del presente.
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LAS COLUMNAS políticas hoy, lunes 2 de noviembre de 2026
Taddei ha salido del grupo de WhatsApp ¿y del país?
Bajo Reserva/El Universal
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Hoy se cumplen nueve días de que nadie sabe nada de la exconsejera presidenta del Instituto Nacional Electoral (INE), Guadalupe Taddei. Los últimos en verla públicamente, el sábado 24 de octubre, fueron sus compañeros en el Consejo General en una reunión virtual en donde se aferró al cargo y les dijo que no renunciaría y esperaría a que todo se diluyera, aunque al día siguiente, renunció mediante un boletín de prensa. Ese mismo domingo, nos dicen, Taddei abandonó el grupo de chat de WhatsApp exclusivo de los consejeros electorales. Y nos comentan que hace unos días fueron a dejar estacionada en el edificio central del INE la camioneta que usaba, y que su oficina es un panteón. Doña Guadalupe dejó la camioneta y el grupo de WhatsApp, ahora, varios se preguntan si también habrá dejado el país.
Lo bueno es que no había riesgo en el INE
Ahora que tanto se habla de los superpoderes que el Congreso de la Unión le otorgó a la presidenta del Instituto Nacional Electoral, encabezada entonces por Guadalupe Taddei, nos dicen que es muy conveniente hacer un ejercicio de memoria. Nos recuerdan que no sólo fueron Morena y sus aliados quienes impulsaron esa reforma de ley para eliminar la colegialidad del Consejo General del INE. También el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación avaló esos cambios. La entonces presidenta del Tribunal, Mónica Soto, y los magistrados Felipe Fuentes y Felipe de la Mata, fueron quienes entonces argumentaron que no veían riesgo de destrucción del INE por esa reforma. Quizá hoy, que se conoce que la existencia de la red de corrupción del clan Taddei ha comprometido la viabilidad del INE, y luego de que la propia presidenta Sheinbaum haya dicho que doña Guadalupe traicionó la confianza del pueblo de México, la exmagistrada y los magistrados acepten que sí había un gran riesgo.
Ahora sí, diputados tendrán que trabajar
Aunque en San Lázaro están acostumbrados a los puentes largos, el ausentismo y las vacaciones adelantadas, en lo que resta del año no habrá tiempo para la flojera. Nos recuerdan que además del Paquete Económico 2027, cuya negociación siempre saca chispas, a los congresistas se les triplicó la chamba, luego de que el Senado les devolvió la reforma a la Ley del ISR, y, por si fuera poco, la renuncia de Guadalupe Taddei obligará a las y los diputados a emitir una convocatoria para nombrar a un nuevo árbitro electoral. Además, los legisladores arrastran una fila de más de 7 mil pendientes legislativos, muchos de los cuales ya fueron dictaminados en comisiones. Ya veremos si les alcanzan las próximas semanas para la chamba a tiempo, o si echarán a andar los famosos “relojes legislativos” para burlar los plazos legales.
¿Quién vigilará a la nueva empresa del Estado?
Nos dicen que la Consejería Jurídica de la Presidencia de la República, a cargo de Luisa María Alcalde, presentará mañana la propuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum para convertir a Talleres Gráficos de México en una empresa del Estado fortalecida, con un consejo de administración y mecanismos de supervisión externa. El tema no es menor, pues sin contrapesos claros y una verdadera vigilancia independiente, persistirán las dudas sobre el alcance del poder del gobierno en los procesos electorales y en la asignación de contratos. Nos hacen ver que, más allá de los cambios legales, la clave estará en que la institución tenga la legitimidad necesaria para dar certidumbre a todos.
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'EU: la elección más esperada' Editorial
La Jornada, 02 de noviembre de 2026
Mañana deben llevarse a cabo en Estados Unidos los comicios de medio periodo que permitirán renovar la totalidad de la Cámara de Representantes, un tercio de la de Senadores, 36 gubernaturas estatales y un sinfín de otros cargos en los ámbitos estatal y municipal. Más allá de la tendencia histórica en la que el mandatario en turno suele cosechar resultados adversos en esta clase de elecciones, según la generalidad de los sondeos de opinión es altamente probable que el Partido Republicano, al que pertenece Donald Trump, pierda la mayoría que ha ostentado en la cámara baja (219 republicanos contra 214 demócratas) y no se descarta que le ocurra otro tanto en el ámbito senatorial.
De la composición legislativa que surja de las votaciones depende que el electorado logre amarrarle las manos al presidente, al menos en los aspectos en los que sus decisiones han resultado más destructivas y perniciosas: el manejo económico para favorecer a un puñado de ultramillonarios en detrimento del resto de la población, las guerras comerciales emprendidas por el titular de la Casa Blanca en contra de prácticamente todo el mundo, la crudelísima persecución contra migrantes y contra quienes parezcan serlo, aunque se trate de ciudadanos estadunidenses, la ofensiva extractivista dañina para el medio ambiente, la insensata y criminal agresión contra Irán e incluso el recrudecimiento del criminal bloqueo contra Cuba, el cual recibió en días pasados un contundente rechazo en el seno de Naciones Unidas. En el caso extremo, una victoria contundente de los sectores antitrumpistas podría abrir la puerta para iniciar en el Capitolio un juicio político – impeachment– con el propósito de destituir al magnate.
Es importante recalcar, en víspera de los comicios, que ningún presidente en funciones había hecho tanto como el actual para sumar en su contra tal cantidad de agravios, rencores e intereses perjudicados, y ello configura un panorama sumamente adverso para Trump. En esta circunstancia, nada asegura que, en caso de un resultado electoral desfavorable, no vaya a intentar una patada en el tablero, como intentó hacerlo en enero de 2021, al final de su primer mandato, cuando alentó el asalto de correligionarios suyos armados a la sede legislativa de Washington con la intención de mantenerse en el cargo, pese a que venía de perder los comicios celebrados dos meses antes.
De hecho, el magnate ya ha echado a andar mecanismos que en cualquier marco democrático se consideran fraudulentos, como el rediseño de los distritos electorales para dispersar el voto opositor y concentrar el propio –una vieja práctica estadunidense denominada gerrymandering–, el desaliento y la intimidación contra núcleos de votantes que le son tradicionalmente adversos –como los afroestadunidenses y los latinos–, el despliegue indebido de funcionarios federales en centros de votación que le son adversos y otras triquiñuelas a las que debe sumarse el obsceno respaldo monetario con el que los aliados de Trump pretenden evitar un descalabro en las urnas; sólo el potentado tecnológico Elon Musk ha aportado más de 400 millones de dólares a las campañas de los trumpistas leales.
Debe apuntarse, con datos positivos, que los actos mismos del actual gobierno han creado fuertes disensos en las filas del Partido Republicano, para muchos de cuyos candidatos el respaldo presidencial es más un lastre que una ventaja; en cuanto a los demócratas, muchas figuras moderadas y consideradas pro establishment han sido rebasadas por aspirantes jóvenes, con un claro compromiso social, posturas pacifistas y la determinación de plantar cara a la tremenda regresión que el trumpismo ha significado para Estados Unidos y para el mundo.
De los fenómenos más alentadores cabe destacar la intensa y admirable movilización electoral de las comunidades mexicanas que se ha reseñado en estas páginas en los últimos días, y que puede traducirse en significativas derrotas para las posturas más cercanas al acorralado mandatario, incluso en sitios que se venían considerando bastiones del republicanismo de ultraderecha, como Texas y Florida.
Cabe esperar, finalmente, por el bien de Estados Unidos y del planeta, que los comicios de mañana se traduzcan en una moderación del impulso a la barbarie que Trump y los suyos han introducido en los dos años recientes.
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En el limbo, la historia de otro alcalde prófugo/Héctor De Mauleón
El Universal, | 02-11-26 |
“Ayer sepulté a mi mamá”, me escribió la hermana del abogado y músico zacatecano Raúl Calderón Samaniego. “Se fue sin respuestas”.
La señora María de la Luz Samaniego falleció el viernes pasado, a casi cuatro años del asesinato de su hijo.
Calderón, bajista del grupo de rock Los románticos de Zacatecas, desapareció a finales de diciembre de 2022. Al denunciar la desaparición, su padre presentó una serie de capturas de pantalla de una conversación que el músico había tenido con amigos. En dicha conversación, Raúl asentó que “lo andaban buscando en Guadalupe, Zacatecas, para darle cuello”.
“Y es en serio lo que les digo”, escribió.
El 31 de diciembre de ese año Raúl habló con su madre por última vez. Le dijo que iba de camino, entre Jerez y Zacatecas, un viaje de no más de 40 minutos. El 1º de enero su familia fue a buscarlo al departamento que rentaba en el centro de la capital del estado. Nadie abrió. Su auto no estaba en la cochera.
El día 2, las autoridades catearon el departamento. Hallaron el cuerpo de Raúl en el sillón de la sala. Lo habían asesinado con cuatro disparos. Se habían llevado su teléfono celular.
Una cámara de vigilancia registró el arribo al edificio donde vivía Calderón Samaniego, el 31 de diciembre, de dos personas. Las dos vestían de negro. Una de ellas llevaba una capucha.
La misma cámara mostró la salida, poco después, de ambas personas del edificio. Se vio que una de ellas era una mujer, quien fue quien dio el acceso al otro individuo. Ella salió del lugar a los tres minutos. El otro se quedó en el interior del inmueble durante 10 minutos más.
Imágenes del C5 mostraron la ruta por la que se alejó la camioneta en la que estos viajaban. Las placas habían sido registradas a nombre de Jaime Isaac Chávez Padilla, empleado de la fiscalía general de justicia del estado y hermano del alcalde morenista del municipio de Guadalupe, Julio César Chávez Padilla, un político muy cercano al gobernador David Monreal, y cuyo nombre llegó a ser barajado con insistencia como posible secretario de gobierno del estado (“A Julio César lo aprecio y le tengo confianza por su lealtad, y eso, tanto en la política como en la vida habla bien de las personas”, había declarado alguna vez Monreal).
El teléfono de Jaime Isaac, sin embargo, no había mostrado actividad en las antenas cercanas al departamento de Raúl Calderón. Las líneas que sí mostraron actividad en ese sitio, a la hora en que el crimen fue cometido, fueron las del alcalde Julio César Chávez Padilla, y la de su esposa, María de Jesús Solís Gamboa.
Según la investigación, María de Jesús, “traicionando la confianza que Raúl tenía en ella”, dejó abierta la puerta para que el alcalde lo sorprendiera con un arma calibre .380, la cual detonó en su contra en cuatro ocasiones.
En vista de los elementos de prueba, el entonces fiscal, Francisco Murillo, declaró que la investigación se llevaría a cabo “más allá del poder político”. El alcalde, sin embargo, desapareció. No se le volvió a ver en público. Los actos contemplados en su agenda se suspendieron.
Cuatro meses más tarde, lo desaforaron y se le dictó una orden de aprehensión. En abril de 2023, Chávez y su esposa obtuvieron un amparo para no ser detenidos. El caso fue congelado.
La familia de Raúl comenzó a buscar que se hiciera justicia, pero fue en vano. Hace un año, ante la inmovilidad de la fiscalía, y después de rogarle al fiscal que hiciera su trabajo, la madre del músico le envió una carta estrujante al secretario de seguridad pública de Zacatecas, general Arturo Medina Mayoral:
“La investigación de los hechos apunta a la participación del –en ese momento—alcalde de Guadalupe, Zacatecas (…); sin embargo, la fuga de información permitió que él y su esposa evadieran la acción de la justicia (…) El estado los protege e impunemente se burlan de mi dolor, se burlan de la justicia y de todos los zacatecanos. Desde entonces yo vivo de milagro, sin poder recuperar la paz, vivo con miedo de que el poder que a ellos los protege a nosotros nos vuelva a tocar. Tuve que dejar mi casa (…) estoy segura de que si vivo es porque merezco ver que se haga justicia”.
Esa justicia no llegó. Antes de morir, después de una larga enfermedad, la señora María de Jesús Samaniego preguntó si su carta había tenido al fin alguna respuesta.
Si la hubo: que la secretaría de seguridad no tenía competencia en el caso, y que la carta sería turnada a la misma fiscalía general del estado que en su momento congeló la investigación.
Pero su familia no tuvo corazón para decirle la verdad. No quiso quitarle la esperanza. “No descansen hasta que haya justicia”, fue lo último que dijo la señora Samaniego.
La noticia de su muerte encendió las redes. Ese misma día, ante la avalancha, lo que se le ocurrió a la fiscalía a cargo de Cristian Paul Camacho Osnaya… fue volver a catear la casa del alcalde, que había sido cateada en abril de 2023.
Fue volver a catear lo que ya habían cateado.
Un escándalo más: si la señora Samaniego no hubiera muerto, el caso del amigo y protegido de David Monreal seguiría en el limbo.
Si no es que nunca salió de ahí.
La raíz
TOLVANERA / Roberto Zamarripa
REFORMA, 02 noviembre 2026
El surgimiento de la Corriente Democrática que encumbró a Cuauhtémoc Cárdenas tuvo el acento en el cambio de la política económica.
En el inicio de su campaña presidencial el 29 de noviembre de 1987 en Morelia, Cárdenas convocó "a recuperar el camino de la Revolución Mexicana" (divisa de la que nunca se desprendió) y lograr una política económica diferente con la suspensión del pago de la deuda externa, liberación de recursos para el crecimiento de la economía y "elevación sostenida de las condiciones de bienestar social".
Cuando se pactó la candidatura única de Cárdenas con el Partido Mexicano Socialista (PMS), se introdujeron elementos de cambio democrático que Cárdenas no priorizaba. El Convenio Político entre la CD y el PMS del 6 de junio de 1988 postulaba, entre otras cosas: "En un régimen de partidos que proponemos, se garantizará la integración proporcional de todos los órganos representativos; la existencia de un sistema político democrático con real competitividad, posibilidades de alternancia y condiciones de igualdad entre todos ellos, órganos electorales autónomos del gobierno; independencia de los jueces, magistrados y ministros del Poder Judicial. Las libertades democráticas serán inviolables".
La democracia, con la defensa del voto en el centro, se convirtió en causa principal de la izquierda tras el fraude de julio de 1988.
En su fusión con el cardenismo, la izquierda independiente (no priista) quedó en dos escenarios que por décadas repudió: la defensa de la democracia representativa y la defensa de la continuidad de la Revolución Mexicana.
El ingeniero michoacano construyó de sus derrotas dos catapultas. Tras el fraude el 88, la persecución de todo un sistema, una campaña infame de desprestigio y el asesinato de militantes, constituyó un partido frontal al PRI, sobre el que encaramó su resistencia opositora. Al final lo abandonó.
Y el 25 agosto de 1995, en ese partido donde aparentemente era el líder indiscutible, perdió una votación histórica en el Tercer Congreso Nacional en Oaxtepec. Cárdenas promovía un "gobierno de salvación nacional" en abierta confrontación con el presidente Ernesto Zedillo, mientras que otro grupo, encabezado por Porfirio Muñoz Ledo, proponía la negociación con Zedillo de reformas electorales.
Ganó la línea de la negociación. Cárdenas, como demócrata, acató la decisión y la apoyó. De su derrota renació al beneficiarse de nuevas reglas de competencia electoral negociadas con el régimen y ganar el gobierno en CDMX. Luego surgió el IFE y vino la alternancia electoral. Pero con esas reglas nunca pudo ser Presidente.
En el 2000, en su tercera campaña presidencial, Cárdenas hace un mitin en la UNAM con la objeción de AMLO y de estudiantes que le pedían no acudir porque había en la cárcel activistas detenidos en la toma policiaca tras una desastrosa huelga que paralizó la escuela por diez meses. Además, AMLO pensaba que esa visita le quitaría votos en su elección de jefe de Gobierno.
Al término del mitin, activistas "ultras" encararon a los líderes. Un muchacho de frente a AMLO espetó: "contigo no es el pleito porque tú sí eres pueblo. Es con él", dijo señalando a Cárdenas.
La separación del michoacano y el tabasqueño era evidente. La estimulaban sus seguidores. En la UNAM se oficializó la ruptura y nunca se reparó.
Por cuatro décadas la izquierda ha sido tutelada por dos tótems: entre 1987 y el 2000, bajo la égida de Cárdenas y entre 2000 y la actualidad por AMLO, quien ganó la hegemonía. Hace rato que la izquierda abandonó el debate interno (como aquel de 1995), hizo del partido una agencia electoral y desechó la autocrítica. Así gobierna el país.
No es el tiempo de Cárdenas. Pero el que fue, con sus luces y sus sombras, constituyó la raíz del triunfo de 2018. Él no tuvo un homenaje de Estado. Vaya ni el gabinete en pleno de un gobierno de izquierda se hizo presente en las exequias.
A Cárdenas le apartaron Bellas Artes. Un ratito. Quizás porque no había que interrumpir la Ópera bufa y había que desocupar el recinto.
robertozamarripa2017@gmail.com
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Tumbar a Trump/Denise Dresser
REFORMA, 02 noviembre 2026
El 3 de noviembre Estados Unidos podría comenzar a tumbar a Trump. No sacarlo de la Casa Blanca, pero sí constreñir su poder. Las elecciones intermedias podrían marcar el principio del fin de la impunidad presidencial. La primera rebelión electoral contra un hombre que prometió hacer grande a Estados Unidos y ha terminado empequeñeciéndolo. Que prometió combatir a las élites corruptas y construyó una oligarquía a su servicio. Que prometió prosperidad y entregó inflación, incertidumbre y una guerra costosa. Los demócratas parecen encaminados a recuperar la Cámara de Representantes y quizá también el Senado. La pregunta ya no es si Trump está perdiendo popularidad. Es cuánto poder perderá con ella.
Porque algo está cambiando. La corrupción -junto con el costo de vida- comienza a ocupar un lugar central en el debate electoral. Como ha documentado Anne Applebaum en The Atlantic, la política exterior estadounidense está siendo secuestrada por intereses privados. Jared Kushner, Steve Witkoff y otros personajes cercanos a Trump participan en negociaciones internacionales donde desdibujan las fronteras entre diplomacia, negocios y enriquecimiento personal. Rusia recibe concesiones mientras Ucrania paga las consecuencias. Venezuela se convierte en otro ejemplo escandaloso: acuerdos petroleros opacos, beneficiarios difíciles de identificar, recursos administrados de manera opaca. La política exterior busca abiertamente oportunidades de negocios para la familia Trump. Estados Unidos, convertido en una empresa familiar con arsenal nuclear.
Y mientras los cercanos prosperan, los ciudadanos pagan. La inflación persiste. La gasolina se encarece. La vivienda se vuelve inaccesible. Los aranceles elevan precios. La guerra contra Irán dispara costos y multiplica riesgos. Las redadas migratorias siembran miedo y alienan al voto latino. Trump prometió abaratar la vida y encareció la existencia. Prometió terminar guerras y comenzó otra. Prometió orden y produjo caos. Según Reuters/Ipsos, apenas 32% aprueba su gestión y 73% considera que el costo de vida va en la dirección equivocada.
Pero Trump conserva un arma formidable: el dinero. Texas ilustra cómo la plutocracia intenta rescatar al populismo. Elon Musk ha destinado cientos de millones de dólares a apuntalar candidatos republicanos, particularmente en Texas, donde tiene intereses empresariales enormes. Y lo mismo ocurre con otros tecno-oligarcas que buscan comprar protección para sus negocios. La democracia estadounidense enfrenta una paradoja grotesca: multimillonarios financiando al hombre que dice representar al pueblo contra las élites.
Una victoria demócrata cambiaría las reglas. La Cámara podría abrir investigaciones sobre contratos, conflictos de interés, enriquecimiento familiar y abusos presidenciales. Podría recuperar facultades de supervisión, condicionar presupuestos y exigir explicaciones sobre Irán. Podría cuestionar decretos y decisiones ejecutivas. No lograrían anular automáticamente las órdenes presidenciales ni detener unilateralmente la guerra en Irán, pero sí imponer costos políticos y controles institucionales. Si los demócratas también ganaran el Senado, aumentaría su capacidad de fiscalización y bloqueo. Incluso podría abrirse una discusión sobre otro impeachment, aunque destituir a Trump exigiría dos tercios del Senado.
Para México, un Trump contenido sería una buena noticia. Un Congreso más equilibrado ofrecería interlocutores menos caprichosos para discutir el T-MEC, los aranceles, la migración y la seguridad. No eliminaría las amenazas, pero dificultaría gobernar mediante berrinches, chantajes y ocurrencias. Permitiría recuperar algo de predecibilidad frente a un Presidente que confunde la negociación con la extorsión.
Aunque el daño ya es profundo. Trump ha debilitado alianzas, despreciado tribunales y acercado a Estados Unidos a la lógica autoritaria de Rusia y China. Busca construir un nuevo eje de poder donde los intereses de los fuertes desplazan las reglas comunes. Donde la democracia estorba y los negocios mandan. Pero todavía existen las urnas. Todavía existen contrapesos. Todavía existe la posibilidad de corregir el rumbo. Trump quiso demostrar que podía gobernar sin límites. El 3 de noviembre quizás un electorado desafiante se los coloque. Porque la democracia no se defiende sola. Se defiende quitándole el poder a quienes abusan de él.
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