5 dic 2010

Espías del mundo, Uniós!

REPORTAJE: LA GRAN FILTRACIÓN

250.000 motivos para publicar

La salida a la luz de los cables del Departamento de Estado filtrados por Wikileaks muestra el mundo tal y como lo concibe Estados Unidos. La superpotencia trata de anular la capacidad de Julian Assange para seguir difundiendo documentos confidenciales

JOSEBA ELOLA, ÁLVARO DE COZAR Y YOLANDA MONGE
El País, 05/12/2010;
Unas instrucciones de cómo funciona el mundo. Podría valer para explicar qué son los 250.000 cables del Departamento de Estado filtrados por la organización Wikileaks y publicados esta semana por cinco medios internacionales, entre ellos EL PAÍS. Además de enjundioso, ese manual es complejo y está escrito por Estados Unidos. En su lenguaje. Es su manual, su visión del mundo. Y esa mirada permite comprobar el poder que ejerce o intenta ejercer la gran superpotencia. Observar cómo despliega sus tentáculos a través de sus terminales, las embajadas, en cada rincón del planeta. Confirmar que cada país tiene su soplón autóctono, su político complaciente, su juez, empresario o banquero dispuesto a aceptar una agenda ajena.
La línea que separa la diplomacia del espionaje es delgada. Algunos ya lo sabían, otros lo intuían, pero ahora hay una prueba documental accesible para periodistas, historiadores, analistas políticos y todo aquel que quiera mirar por el ojo de la cerradura y ver las intimidades del Estado; lo que piensa Washington de líderes como Putin, Berlusconi o Merkel, las órdenes para espiar a los diplomáticos de la ONU, la corrupción en Marruecos, Rusia y Afganistán, el miedo que despierta Irán entre los países árabes, el interés de China por controlar una futura Corea unificada. Y la profunda infiltración de los espías cubanos en Venezuela, las peticiones de informes sobre la salud de líderes como Cristina Kirchner o la connivencia de la administración socialista en España con EE UU para obstaculizar el caso Couso. Un puñado de historias cada día y una catarata de reacciones en cada extremo del globo.
El caso de los papeles del Departamento de Estado o, como Wikileaks lo ha llamado estos días, el Cablegate, pasará a la historia de las filtraciones junto con la publicación de otros documentos como los Papeles del Pentágono en 1971, o los de Irak, también difundidos por Wikileaks. Es la gran filtración, una historia de la que este periódico ha formado parte junto con otros cuatro medios de comunicación, el estadounidense The New York Times, el alemán Der Spiegel, el británico The Guardian y el francés Le Monde.
Siete días asistiendo a un capítulo de la historia del siglo XXI en directo. Hasta ahora había que esperar años para que los historiadores nos contaran lo que pasó realmente en las reuniones secretas entre líderes mundiales. Ahora sus conversaciones y tejemanejes saltan a nuestra pantalla. Habrá que ver qué se deriva de este episodio. Los usos en las relaciones diplomáticas pueden verse redefinidos. Los políticos quizás se vuelvan más precavidos en sus conversaciones. Eso sí, los medios han dado un salto de gigante en apenas siete días: cinco diarios de referencia saben que pueden tener un alcance global sin precedentes si deciden unir sus fuerzas.
La historia de esta coalición informativa arranca a finales de mayo, cuando The Guardian entra en contacto con Julian Assange en Bruselas. El diario británico intuye que el australiano, de 39 años, ha tenido acceso a documentos secretos de la administración norteamericana. Propone una alianza: la web de filtraciones, el diario británico y, fundamental, un gran diario norteamericano que permita multiplicar el alcance y que sirva de parapeto para que EE UU no tumbe una iniciativa llegada desde el otro lado del charco. "Era una cuestión de seguridad y de números", cuenta por teléfono desde Londres Alan Rusbridger, director del rotativo británico. Julian Assange dice entonces que habrá que sumar al alemán Der Spiegel.
Esta alianza de tres medios de comunicación con la web de Assange lanza el 25 de julio la primera filtración, los papeles de Afganistán, 75.000 documentos que destapan la muerte de cerca de 20.000 afganos.
La segunda entrega llega el pasado 24 de octubre. Julian Assange ofrece una conferencia de prensa mundial a través de Sky News en la que presenta Los papeles de Irak. Cerca de 400.000 documentos que destapan la guerra sucia del Ejército estadounidense. Una niña a la que matan mientras jugaba en la calle en Basora, un detenido esposado al que ejecutan a tiros en la calle, torturas, asesinatos, más de 15.000 civiles cuya muerte había sido ocultada. Un nuevo socio se incorpora a esta segunda entrega, el vespertino francés Le Monde.
El 1 de noviembre Julian Assange se reúne con los directores de los medios. Plantea que es necesario contar con EL PAÍS para la siguiente entrega. Es el diario que permite abrir la puerta a los lectores de habla hispana. Se está cocinando la filtración más ambiciosa de la historia.
Tras varios contactos telefónicos entre Assange y el director de EL PAÍS, Javier Moreno, el director adjunto, Vicente Jiménez, y el subdirector Jan Martínez Ahrens viajan a Ginebra, donde mantienen varias reuniones con el fundador de Wikileaks sobre los documentos secretos y su alcance. Las negociaciones con Assange culminan poco después en Londres con el director de EL PAÍS, quien coordina en la capital británica el ritmo de publicación con los otros directores de medios.
El material que hay que revisar exige una labor titánica. Son 250.000 cables, muchos de ellos extensos informes que deben pasar el filtro de una edición periodística para no poner en peligro vidas humanas. La información está almacenada en texto plano, formato CSV (del inglés comma-separated values), un montón de ficheros almacenados en hileras separadas por comas que hacen que los textos se asemejen más a un archivo de Excel, con tablas, que a un texto legible. Es indispensable el trabajo de los técnicos informáticos que los convierten en documentos analizables por los periodistas.
Con el material de Wikileaks los diarios eligen qué quieren publicar. No hay transacciones económicas de ningún tipo. Los medios informan a la Casa Blanca de que la información está en su poder y esperan las objeciones que ponga la administración de Obama si considera que en algún caso se pone en riesgo la vida de personas. Cuando proceda, se tendrán en cuenta sus recomendaciones. En unos casos se ignoran, en otros se aceptan.
No es fácil establecer el calendario de publicaciones. Tres diarios europeos, The Guardian, Le Monde y EL PAÍS, un semanario alemán y un diario al otro lado del Atlántico. La apuesta está clara. Esta vez todo saldrá primero, y simultáneamente, en la web. Para los medios de comunicación, este es un salto hacia adelante sin precedentes. Una nueva vuelta de tuerca a la revolución digital de la prensa.
Mientras tanto, el Departamento de Estado prepara su defensa. Es viernes 26 de noviembre, dos días antes de que la filtración se haga pública. Un grupo de funcionarios se muda al War Room, un espacio en el sótano de sus oficinas en Washington, donde a partir de entonces seguirán día a día las filtraciones. Hillary Clinton, según relatará luego, comienza a llamar a los líderes del mundo para prevenirles de que en los próximos días verán publicadas historias que pueden no ser de su agrado. Algunos lo encajan bien. Para quitarle hierro al asunto, uno de ellos dice a la secretaria de Estado: "No se preocupe, debería oír lo que nosotros decimos de usted".
Para Wikileaks es una semana de repeler ataques. Los ciberataques llegan desde varias zonas del mundo. Son ataques distribuidos de denegación de servicio (conocidos habitualmente por las siglas DDoS, del inglés Distributed Denial of Service) o lo que es lo mismo, acometidas realizadas desde decenas de miles de ordenadores infectados previamente con un virus informático que los convierte en robots al servicio del atacante (botnets). Cada uno de esos ordenadores recibe la orden de ejecutar múltiples peticiones simultáneas al servidor web de Wikileaks. Todos los ordenadores actúan al mismo tiempo y logran que la web atacada no sea capaz de atender a todas esas peticiones "malignas". Resultado: los usuarios que intentan entrar en la página ven que el servidor no responde.
Los ataques se repiten con más intensidad el día fijado para la publicación de los cables. "Estamos siendo atacados masivamente", dice ese día la organización en Twitter. Casi simultáneamente y en la misma red social, ocurre un extraño acontecimiento: se filtra la filtración. Por un error de distribución, según explica después la revista alemana Der Spiegel, varios ejemplares del semanario llegan a la estación de Basilea (Suiza). Una radio local consigue la revista pero se consigue evitar que destripen el contenido de la exclusiva en las ondas. No es suficiente. Un twittero que se hace llamar Freelancer_09 y que solo tiene unas decenas de seguidores se hace con un ejemplar. "Der Spiegel muy temprano en la estación. Veamos qué trae", escribe a mediodía. Poco después cuelga el esperado titular: "Destapado. Así ve América el mundo". Unos minutos después, Freelancer_09 cuelga la portada de la revista en la que se ven las fotos de los líderes mundiales y lo que dicen de ellos los embajadores estadounidenses: Ahmadinejad ("Es Hitler..."); Berlusconi ("Fiestas salvajes"); Putin ("Macho Alfa")... Freelancer_09, que sigue colgando todas las páginas de la revista, suma cada vez más seguidores. Ya son 240. El efecto de la exclusiva corre peligro de diluirse.
Se evalúan los riesgos. Son bajos. Para empezar, y aunque Freelancer_09, sigue colgando páginas, están en alemán. Las historias internacionales, además, no llegan hasta la página 96. Hay margen para actuar. Aún así, se decide adelantar unas horas la publicación en Internet de la exclusiva mundial.
Siete y media de la tarde, hora de Madrid. La gran filtración inunda la Red: la diplomacia americana queda al desnudo. Sus planes, sus secretos y sus obsesiones, a la vista de todo el mundo. El Cablegate devuelve más de 11,4 millones de resultados en Google y se convierte rápidamente en uno de los temas del momento en la red social Twitter. Wikileaks se convierte en la segunda búsqueda más solicitada en Google en todo el mundo, solo superada, cosas de la Red, por el actor Leslie Nielsen, fallecido ese mismo día. En España, la palabra se convierte en la que más crecimiento experimenta.
La historia es imparable y está por todos los rincones de la Red.
Se suceden las reacciones. A la mañana siguiente, la secretaria de Estado, Hillary Clinton, comparece ante un grupo de periodistas estadounidenses. "Señora Secretaria: ¿se siente usted avergonzada, personal o profesionalmente, por esta filtración?". Media sonrisa de Clinton. "Bueno, Charlie, como ya he dicho en mi comunicado, tengo confianza en que las relaciones que hemos creado durante esta Administración sobrevivirán a este desafío", dice. Califica la filtración de "robo" y de "ataque a la comunidad internacional". Es la puesta en escena de un control de daños activado semanas antes y que se produce en la víspera de su gira por Asia, que le llevará a encontrarse con muchos de los aludidos en los cables.
Clinton usa en esa conferencia de prensa la palabra desafío y el fiscal general, Eric Holder, ha hablado antes de abrir una "investigación criminal". El presidente Barack Obama no concede preguntas y delega los comentarios sobre el tema en miembros de su Gobierno. Robert Gates, secretario de Defensa, trata de minimizar los efectos del Cablegate y asegura que no complicarán mucho la política exterior de Estados Unidos. Gates recurre a una frase elocuente que quizás exponga el problema de una forma demasiado cruda: "Los Gobiernos tratan con Estados Unidos porque favorece sus intereses, no porque les caigamos bien, no porque confíen en nosotros ni porque piensen que podemos guardar secretos".
Efectivamente, no pueden guardar secretos. O al menos, no en esta ocasión. Así que el miércoles, Obama anuncia la creación de un nuevo puesto: un zar antifiltraciones. Russell Travers, que hasta la fecha había sido subdirector del Centro Nacional Antiterrorista, se encargará de asesorar al presidente para que no se vuelva a producir una apropiación indebida de información de las dimensiones del Cablegate.
El intento de minimizar el golpe fracasa. No cuenta, por supuesto, con la ayuda de los republicanos, muchos de los cuales empiezan a pedir la cabeza de Assange en bandeja. El presentador de la Fox Bill O'Relly pide incluso la ejecución del australiano, mientras el republicano Pete King reclama que se considere a Wikileaks como organización terrorista. En el ala opuesta del Congreso, tampoco se contribuye a que la historia tenga un perfil bajo. Joe Lieberman, senador independiente y ex candidato demócrata a la vicepresidencia de EE UU en 2004 -hoy preside el Comité de Seguridad Nacional de la Cámara Alta-, hace varias llamadas y fuerza al gigante Amazon a que expulse a Wikileaks de sus servidores. La web de las filtraciones llevaba una semana alojada en sus servidores para zafarse del aluvión de ataques informáticos.
A la iniciativa de Lieberman se suma la de miembros del Congreso de Estados Unidos, que tratan de acallar totalmente al grupo de Assange y exigen a su Gobierno que prohíba la visita a la web Wikileaks.org desde direcciones norteamericanas. Además, solicita que se elimine esa dirección permanentemente de todo el directorio de la web.
El jueves, este periódico se pone en contacto con Assange. El australiano, que acaba de entrar en la prestigiosa lista de candidatos a personaje del año de la revista Time, ilustra la situación en la que se encuentra: "Under attack" (en pleno ataque). Al día siguiente, su más estrecha colaboradora insiste en el mensaje: "Tenemos mucho encima: órdenes de arresto, ataques...".
La policía británica acecha a Assange. Lleva oculto desde agosto. La justicia sueca le busca para que testifique por los cargos que se le imputan: acoso sexual y violación. Dos encuentros sexuales que mantiene con dos mujeres en Estocolmo resultan en una doble denuncia. Acaba de agotar su último recurso ante el Tribunal Supremo del país escandinavo. Sobre él pesa una nota roja de la Interpol, una orden de búsqueda internacional que impide que pueda salir de su escondite. Su actual lugarteniente en Wikileaks, Kristine Hrafninn, asegura que ha recibido varias amenazas de muerte. Por si acaso, la organización ha colgado en la página web piratebay.org, una especie de seguro de vida; si algo le ocurre a su fundador, Wikileaks facilitará la clave para abrir el archivo INSURANCE.AES256, una nueva filtración con miles de documentos.
Aunque el cerco se estreche, apoyos no le faltan. El hombre que filtró los Papeles del Pentágono, Daniel Ellsberg, de 79 años, publicó ayer una dura carta en su página web en la que acusaba de cobardía a Amazon por haber expulsado a Wikileaks.
El alcance de la filtración de los Papeles del Departamento de Estado solo es comparable a la que protagonizó este analista militar. Ellsberg desafió a la administración de Nixon sacando a la luz el informe secreto del Departamento de Defensa de EE UU sobre la implicación militar y política del país en Indochina entre 1945 y 1967. Los papeles fueron publicados primero por The New York Times. Los documentos dejaron al descubierto la historia secreta de la guerra de Vietnam y revelaron que existían dos versiones: la que contaba la Administración Johnson al público y la que se urdía en secreto en los despachos.
¿Cuántas veces los periodistas acceden a lo que se cuece en esos despachos? "Hay muchas historias que al final no llegan a la opinión pública", opina Javier Moreno, director de EL PAÍS. "Encontrarse un material probatorio como este constituye un momento mágico para cualquier director de periódico. ¿Cuántas historias sabemos y no podemos contar porque no tenemos material documental para apoyarlas?".
Tener el privilegio de conocer de primera mano cómo se manejan los políticos entre bastidores es algo que ocurre pocas veces. La gran filtración, a través de diarios de referencia, de Internet y de las redes sociales permite al menos poner más trabas al abuso de los poderes y a la ocultación de secretos que no tienen por qué ser secretos.

Un soldado de 22 años con acceso a miles de documentos secretos

El soldado de primera clase Bradley E. Manning es, según el Departamento de Defensa de Estados Unidos, el culpable de las filtraciones más conocidas difundidas por Wikileaks. Se le acusa de haber utilizado su puesto en una base de Bagdad para llevarse los papeles del Departamento de Estado, los documentos sobre las guerras de Afganistán e Irak y el vídeo en el que los pilotos de un helicóptero norteamericano Apache mataban, entre risas, a varias personas en Bagdad, entre ellas, un periodista de Reuters. Aparte de eso, la versión del Gobierno cuenta que el ego de Manning se desbordó y acabó contando en un chat sus logros. "Entraba con un CD regrabable con un rótulo en el que decía Lady Gaga, borraba la música y grababa un archivo comprimido [...] Escuchaba y cantaba la canción de Lady Gaga Telephone mientras cometía el que posiblemente es el mayor robo de información de la historia americana", escribió Manning. Al otro lado del chat, quien leía los alardes de Manning era Adrián Lamo, un hacker arrepentido y condenado por introducirse en las redes de The New York Times y Microsoft. Fue él quien le delató el pasado mayo. Se supone que Manning se llevó los documentos en noviembre de 2009. Wikileaks no emitió el vídeo de la matanza de Bagdad hasta abril de 2010 y los militares no le detienen hasta un mes después, cuando Lamo le ha traicionado.
Manning era un analista de inteligencia, categoría 35F. Los ordenadores que utilizaba estaban conectados a dos redes del Pentágono creadas tras los atentados del 11-S para evitar la descordinación entre las distintas agencias: SIPRNet - que acaba de ser desactivada para evitar fugas- y JWCIS. La primera para los cables secretos y clasificados y la segunda para los desclasificados. La pregunta que todo el mundo se hace ahora es cómo puede ser que un soldado de 22 años tenga acceso a miles de documentos del Departamento de Estado desde su puesto de Bagdad. ¿Cómo puede alguien llevarse en un CD de Lady Gaga tanta información valiosa para un país sin que nadie sospeche nada? Y lo más importante, ¿por qué se hizo con esos archivos? La mayoría de ellos son recientes, pero también hay ficheros no muy relevantes que se remontan a 1967. Manning se enfrenta a una condena de 52 años de prisión. Por ahora, permanece aislado en una celda en la base de los Marines en Quantico, Virginia, donde no puede responder a ninguna de estas preguntas. -

Una coalición informativa inédita

La publicación de los 250.000 cables del Departamento de Estado ha demandado una colaboración inédita hasta ahora entre cuatro medios escritos de Europa y uno de Estados Unidos: The New York Times, Le Monde, The Guardian, Der Spiegel y EL PAÍS. Desde un principio se acordó que era necesario compartir información. También había que dividirse la tarea de desbrozar montañas de telegramas por continentes: EL PAÍS aportaría músculo para hacerse cargo de los documentos relativos a América Latina. Tráfico constante de sms y correo electrónico, múltiples reuniones; la coordinación ha sido compleja, pero productiva. "Hemos desarrollado un mayor respeto mutuo aún, si cabe", dice Alan Rusbridger. "Todos aprendemos trabajando con fantásticos periodistas de otros países".
Coordinar un calendario de publicación era otro de los temas clave. Las historias comunes se han difundido primero en Internet y luego en la versión impresa. La publicación de los textos periodísticos se ha visto respaldada por la de los cables más esclarecedores, que se han colgado en los respectivos sitios web. Algunos han sido editados para evitar que se difundiera la identidad de personas que pudieran estar en peligro; otros, para no destapar historias que saldrían más adelante: muchos de los cables reflejan encuentros en lo que se abordan múltiples temas.
En la era de los soportes digitales, también ha sido necesario imprimir mucho papel. Solo la impresión de los 3.600 cables de la Embajada de España ha supuesto unos 12.000 folios. -

Proceso Vs Televisa

Campaña facciosa desde el gobierno José Gil Olmos
Proceso # 1779, 5 de diciembre de 2010
Para el senador priista Manlio Fabio Beltrones las acusaciones de un presunto narcotraficante contra Proceso y Ricardo Ravelo, reportero del semanario, son ejemplo del uso faccioso que el gobierno hace de ciertas figuras jurídicas –el testigo protegido, el arraigo…– para atacar a quienes le resultan incómodos. “Aquí se le ha exigido a un delincuente hacer declaraciones contra un medio de comunicación incómodo, poniendo en duda todo el trabajo periodístico que lleva a cabo”, afirma, y considera “evidente que (las más altas autoridades del país) han orquestado una campaña” contra el semanario. Ante ello, dice el presidente de la Mesa Directiva del Senado, “tenemos que alzar la voz para denunciarlo y que eso no vuelva a ocurrir”.

Para el presidente de la Mesa Directiva del Senado, Manlio Fabio Beltrones, el programa de testigos protegidos se está usando con fines facciosos para atacar a los enemigos del gobierno o a los medios que le son incómodos. Cita las declaraciones de Sergio Villarreal El Grande contra Proceso y Ricardo Ravelo, reportero del semanario, a los que acusa de recibir dinero del narcotráfico, que Televisa difundió el miércoles 1 en su noticiero nocturno.
El coordinador del PRI en el Senado aceptó hablar con este semanario el mediodía del jueves 2 al mismo tiempo que los reporteros de Televisa buscaban a legisladores que les dieran declaraciones a modo para criticar a Proceso. No todos accedieron: el senador potosino Carlos Jiménez Macías, por ejemplo, se negó a seguirles el juego y rechazó dar una entrevista que se transmitiría en los noticieros de la televisora, desde donde siguieron machacando con las declaraciones de El Grande.
El senador sonorense afirma: “Esto revive en mí un viejo debate sobre el uso faccioso que gobiernos con tentaciones autoritarias pueden estar haciendo de instrumentos que (…)  buscaron combatir a la delincuencia y que hoy son usados como armas políticas para combatir adversarios o a medios de comunicación incómodos. 
“Algo así le toca ahora sufrir a Proceso. En el pasado algunos otros, incluido yo, hemos tenido que resolver”, asegura, “versiones mentirosas o calumniosas de algunos delincuentes quienes hacen aseveraciones que la misma autoridad perversamente les sugiere para que gocen de beneficios después de haber cometido delitos.
“¿Quién podría confiar en estos procedimientos que hoy, al ser utilizados políticamente, quedan lastimados para cualquier acción en el futuro?”, pregunta.
Recuerda que en mayo de 2009 el gobierno federal, con base en declaraciones de un testigo protegido, acusó a 30 funcionarios michoacanos de tener vínculos con el narcotráfico. De ellos, ninguno fue consignado.
Habla también del caso de la exprocuradora de Chihuahua Patricia González, quien fue acusada de tener nexos con el crimen organizado a raíz de una declaración de su hermano Mario, secuestrado y luego asesinado por un grupo criminal. A partir de esa declaración la PGR abrió una investigación contra la exfuncionaria hasta que reculó tras las observaciones que le hizo Human Rights Watch. 
“Ante el embate de grupos delincuenciales el Congreso le obsequió al gobierno de Felipe Calderón diversos instrumentos que en su naturaleza son nobles; pero al abusar de ellos la autoridad deja en la duda si no estamos auspiciando acciones de corte autoritario o fascista de las cuales nos podemos arrepentir.”
Precisa que a Calderón se le facilitaron dichos instrumentos pero nunca una patente que se prestara al abuso. “Por ello hemos estado muy atentos a la utilización de figuras jurídicas como el arraigo, los testigos protegidos y la ley de extinción de dominio”, explica.
Y apunta que el Ejecutivo federal ha abusado con fines políticos de los testigos protegidos y del arraigo. “Los ejemplos están a la vista, como el abuso que se hizo del arraigo en el llamado michoacanazo; al final resultó que todos fueron inocentes después de haber estado arraigados más de 80 días. Muchos de los afectados todavía no libran el desprestigio al que fueron sujetos tras haber sufrido esta acción sin sustento. Ese es uno de los ejemplos vivos del abuso del arraigo; hay otros ejemplos del abuso de las fórmulas rápidas que se han instrumentado para los cateos en domicilios y negocios a través de un juez de instrucción”.

A petición de Calderón

El exgobernador de Sonora destaca la importancia de las reformas a las leyes penales efectuadas en 2008 en el Congreso a petición de Calderón para que se combatiera al crimen organizado. Entre otras cosas se trataba de una actualización del Programa de Testigos Protegidos de la PGR, que a pesar de haber sido creado en 1996 no había sido puesto al día. 
Hoy, a pesar de las nuevas reformas dicho programa sigue arrastrando vicios y fallas pues algunos de los testigos han sido asesinados por los mismos personajes que señalan. Fue el caso de Édgar Enrique Bayardo del Villar, exsubprocurador de Tlaxcala y exinspector de la División Antidrogas de la Policía Federal asesinado el 1 de diciembre de 2009 en una cafetería. Otros son obligados a declarar contra personas que no conocen y algunos más han quedado desprotegidos (Proceso 1778).
Los cambios a las leyes contra el crimen organizado también incluían cuidar el uso del arraigo, toda vez que la propuesta de Calderón, dice Beltrones, era “libérrima, dándole facultades a una autoridad para llevar a cabo un cateo en cualquier domicilio del que existiera una versión de que había sospechas ligeras de que se estaba cometiendo un delito. Ahora toca juzgar por parte de nosotros el abuso que se esté haciendo de la figura del testigo protegido”.
–¿Detrás de ese abuso que usted menciona puede haber una intencionalidad de manipulación?
–Si no es así, se le parece mucho. Aquí se le ha exigido a un delincuente hacer declaraciones contra un medio de comunicación incómodo, poniendo en duda todo el trabajo periodístico que lleva a cabo.
–¿Eso también es un peligro para la ciudadanía? 
–Es una señal de alerta para muchos de nosotros que debemos estar preocupados por el uso autoritario que se pueda hacer de estos instrumentos.

“Usted disculpe”

En 1997, con base en declaraciones de supuestos testigos protegidos de la DEA, Manlio Fabio Beltrones fue acusado de haber tenido relación con el narcotraficante Amado Carrillo Fuentes desde 1994. El sonorense tardó más de una década en desechar esta acusación, que considera una venganza política.
Por ello señala que nuevamente se están usando declaraciones hechas a la medida para desacreditar a Proceso y al reportero Ricardo Ravelo.
“Lamentamos que como en épocas anteriores comience a prevalecer el uso político de estos instrumentos legales. Hay que recordar que en el pasado esas prácticas causaron un profundo daño a famas públicas para terminar con un ‘usted disculpe’. Lo más lamentable de la situación actual es que a pesar de las herramientas excepcionales con que cuenta el gobierno federal, los resultados que nos presentan están muy lejos de ser los que la sociedad espera y demanda.
“En lo personal conozco estas situaciones porque alguna vez he sufrido el impacto causado por una filtración políticamente intencionada, derivada de una acusación de un testigo protegido y no quisiera que en el futuro la sociedad siga siendo afectada por este tipo de manipulaciones.”
En el caso de las acusaciones de El Grande contra Proceso y Ricardo Ravelo, el priista previene contra lo que llama tentaciones del gobierno calderonista por el autoritarismo al usar a los testigos protegidos para golpear a la revista que le incomoda.
“Cualquier gobierno que no venza la tentación de utilizar su poder de manera abusiva contra sus adversarios políticos o los medios de comunicación incómodos por su libertad e independencia, estará en una ruta lamentable de actuar de manera autoritaria.” 
–Eso es muy peligroso para cualquier sociedad…
–Lo es para la democracia en México. Los avances y la madurez democrática en los últimos años se pondrían en riesgo por la irresponsable acción de un gobierno.
Subraya: “Se están usando esos instrumentos para afectar políticamente a un adversario y a un medio de comunicación que les es incómodo; es evidente que han orquestado una campaña y tenemos que alzar la voz para denunciarlo y que eso no vuelva a ocurrir. Zedillo fue uno de los primeros presidentes que usó como instrumento de venganza contra sus adversarios a los testigos protegidos; ahora parece que se quiere repetir la forma”.
Beltrones considera que habría que hacer algunos cambios a las leyes para evitar este uso faccioso de las figuras jurídicas como el arraigo, los testigos protegidos, la confiscación de bienes y las intervenciones telefónicas. 
“Muchos miembros del Congreso lamentan que estos instrumentos jurídicos que se le han dado al gobierno y que fueron concebidos de buena fe –como los del arraigo, el cateo, los testigos protegidos, las intervenciones telefónicas para aportarlas en el proceso judicial y la ley de extinción de dominio– ahora son utilizados de mala fe para agredir, difamar y atacar adversarios políticos o a medios de comunicación que están haciendo su trabajo libremente y que incomodan al gobierno.”
–¿Se equivocaron los legisladores al dar estas herramientas al Ejecutivo sin prever lo que haría con ellas?
–No si partimos de la base de que fueron concebidas de buena fe para un gobierno que insistía en que las necesitaba para poder enfrentar a una delincuencia organizada que parecía retar al Estado. Pero se les está dando otro uso por parte de un gobierno con tentaciones autoritarias que los pone a su servicio particular político y partidario.
–¿Hay algún proyecto de ley para cambiar estos instrumentos?
–Estamos viendo si lo promovemos. Sobre todo para imponer penas a los delincuentes que como testigos protegidos intenten obtener reducción de penas mintiendo en sus declaraciones –dice poniendo como ejemplo a El Grande. l

Proceso Vs Televisa


Mentiras grandes... pero frágilesRicardo Ravelo
Revista Proceso 1779, 5 de diciembre de 2010
La dolosa filtración de declaraciones ministeriales del testigo protegido Sergio Villarreal Barragán, alias El Grande, según las cuales el presunto narcotraficante pagó al reportero de Proceso Ricardo Ravelo 50 mil dólares por no mencionarlo en sus trabajos periodísticos, sirvió a Televisa y sus empleados para organizar un festín mediático al gusto del poder presidencial. Tan grandes como frágiles, las mentiras del colaborador manipulado por el gobierno calderonista se desbaratan con el más objetivo de los recursos: el dato verificable. Por ejemplo, Proceso nunca dejó de hablar del presunto capo desde que su figura se hizo notoria, a partir de 2007; así lo demuestran 27 reportajes y cuatro ediciones especiales publicados entre ese año y 2010.
Testigo estelar de la Procuraduría General de la República (PGR) y ahora “estrella de Televisa”, Sergio Villarreal Barragán, El Grande, ha sido para Proceso un personaje central de la historia reciente del narcotráfico mexicano, según consta en 27 reportajes publicados en el semanario y en diversos materiales incluidos en cuatro ediciones especiales, entre 2007 y 2010.
En un video y en una declaración ministerial que le fueron filtrados a Televisa –el miércoles 1 el consorcio ubicó como fecha del testimonio el “4 de noviembre” y después, el jueves 2, “corrigió” la fecha a “24 de noviembre”–, Villarreal Barragán afirma que entre 2003 y 2006 le pagó a este reportero 50 mil dólares por dejarlo de mencionar en los reportajes publicados en la revista.
A partir de ahí, según declaró Villarreal Barragán, este semanario dejó de publicar textos relacionados con él: “Podían mencionar a Arturo (Beltrán), a La Barbie, y así llenaban las páginas, y a mí no… cuando llegaba a salir, salía con una mínima mención”. Según esa declaración, la revista Proceso no se volvió a ocupar de El Grande hasta que fue detenido, en septiembre de este año.
El testimonio de Sergio Villarreal Barragán, El Grande, es falso. El primer reportaje que publicó este semanario sobre sus andanzas en el mundo del narcotráfico apareció en la edición 1583, del 4 de marzo de 2007, con la firma de Patricia Dávila. Ese año, según El Grande, ya había pagado a este reportero para que no se publicara nada en su contra.
En ese número de la revista se aborda la aparición de Villarreal Barragán como capo importante en la Comarca Lagunera. En uno de sus párrafos el texto dice: “La presencia del crimen organizado avanzó primero a la sombra de capos como Amado Carrillo, El Señor de los Cielos; Arturo González Hernández, El Chaky (lugarteniente de Ismael El Mayo Zambada), y ahora de Sergio Villarreal Barragán, El Grande.
“La influencia de este último se evidenció el 19 de febrero, cuando la Procuraduría General de la República dio a conocer el arraigo de Hugo Armando Reséndiz Martínez, subdelegado de la Procuraduría de Justicia de Durango, por su presunta relación con los homicidios de dos pilotos, un agente de la AFI, un empresario de Nuevo León y del dirigente perredista Jaime Meraz Martínez con su esposa, su hijo y su chofer.”
El siguiente reportaje en el que se incluyó a Villarreal Barragán se publicó en la edición 1594, del 20 de mayo de 2007, y está firmado por el reportero Arturo Rodríguez García.
Fechado en Torreón, Coahuila, el texto se refiere al caso del subprocurador Reséndiz Martínez, y en él se afirma: “El pasado jueves 17 (de mayo de 2007), a través de un comunicado, la dependencia informó que ejercerá acción penal contra el exfuncionario por delincuencia organizada y delitos contra la salud, ya que Reséndiz le daba información a Sergio Villarreal Barragán, El Grande, y a Arturo González, El Chaky”. Con base en información de la PGR, en dicho texto también se afirma que Villarreal Barragán es identificado como mando operativo del cártel de Juárez en La Laguna.
En otra edición de este semanario, la 1595, fechada el 27 de mayo de 2007, con el título Un video acusador, Armando Ruiz Arévalo, jefe antisecuestros en La Laguna, en un video grabado en el escondite donde un grupo delictivo lo mantenía secuestrado, sostiene que en abril de 2003 Sergio Villarreal Barragán se hizo cargo de la plaza en la Comarca Lagunera.
El 9 de septiembre de 2007, en un texto firmado por este reportero que se publicó en la edición 1610 de Proceso, en el que se aborda la ola de violencia –secuestros, desapariciones y homicidios– que azota a la Comarca Lagunera, se habla del descuartizamiento de un personaje conocido como Sabino Burciaga:
“Los pedazos del cuerpo de Sabino Burciaga tenían un mensaje amenazante dirigido a Sergio Villarreal Barragán, El Grande, a quien se identifica con el cártel de Sinaloa y está en disputa con Los Zetas por La Laguna”.
El tema del narcotráfico en La Laguna –antiguo feudo de Villarreal Barragán– se continuó abordando en este semanario sin cortapisas. En otro texto, éste de Patricia Dávila y publicado en la edición 1614, del 7 de octubre de 2007, se da cuenta de la protección que tenía Sergio Villarreal Barragán por parte de la entonces alcaldesa de Lerdo, Durango, Rosario Castro Lozano.
Dice el texto: “Fuentes del gobierno de Durango consultadas por la reportera sostienen que la exalcaldesa panista de Lerdo, Rosario Castro Lozano, es ‘protectora’ de El Grande, sucesor de El Chaky. Es más: añaden que a principios de este año impidió un operativo militar para detener a El Grande, quien posee tres ranchos en este municipio”.
El retrato criminal de Villarreal Barragán como amo y señor del narcotráfico en La Laguna fue publicado con la firma de este reportero en la misma edición de Proceso con el título Poderoso y protegido:
“Arropado por empresarios y políticos panistas, Sergio Villarreal Barragán, El Grande, se convirtió en el narcotraficante más poderoso de la Comarca Lagunera al servicio del cártel de Sinaloa: ni la Procuraduría General de la República ni el Ejército Mexicano han podido detener al capo, quien se jacta de tener compradas a todas las autoridades locales y federales.”
Centrado en la figura de Villarreal Barragán, el reportaje aborda toda la historia del presunto capo y, con base en el expediente 4/2007-III de la SIEDO, se afirma que la lista de gatilleros y operadores de la organización encabezada por Villarreal está integrada por personajes como José Luis Rodríguez, El Tenientillo, responsable del cobro y entrega de mercancía (cocaína), así como del pago de la protección de las autoridades federales, estatales y municipales.
Se menciona también que el brazo derecho de Rodríguez es David Rodríguez, El Teniente; que Claro Burciaga es el jefe de sicarios; Adolfo Villarreal Barragán, hermano de El Grande, es el brazo auxiliar de Sergio, y que Jorge Zamora, El Pollo, es el jefe de los halcones.
El reportaje añade: “José Luis Perea, El Pirrus, se encarga de acondicionar y tener disponibles las casas de seguridad del grupo criminal. José Guillén tiene la encomienda de mantener las cuotas y de corromper a los agentes ministeriales y de pagar sumas mensuales a comandantes y subprocuradores de La Laguna”.
El texto concluye así: “El poder criminal y económico de Villarreal Barragán es escudriñado por la PGR desde principios de este año. Pero una versión extraoficial indica que El Grande frenó las investigaciones en su contra mediante pagos millonarios. La semana pasada, sorpresivamente fue separado de la fiscalía que investiga a Villarreal el agente del Ministerio Público Ignacio Muñiz, quien colaboraba con el fiscal Raúl Hernández Trujillo. Hasta el momento se desconocen las razones por las que fue separado de la investigación e inclusive fuentes consultadas en la PGR aseguran que fue echado de la institución”.
Desplazado

Aunque era un capo en ascenso, Villarreal Barragán no siempre fue noticia ni personaje trascendente, pues otros acontecimientos –desapariciones, balaceras, temas de narcopolítica– cobraron más importancia. Sin embargo, no dejó de ser mencionado en las ediciones siguientes de este semanario, como la 1668, del 17 de octubre de 2008:
“(…) También está recluido el exsubprocurador de Justicia de Durango Hugo Armando Reséndiz Martínez, acusado de delitos contra la salud y delincuencia organizada. De acuerdo con la PGR, el exfuncionario está relacionado con varias ejecuciones, así como con filtrar datos confidenciales de dos operadores del cártel de Juárez: Sergio Villarreal Barragán, El Grande, y Arturo González Hernández, El Chaky”.
Villarreal Barragán volvió a ser mencionado cuando Proceso, en su edición 1679 (4 de enero de 2009) se ocupó de investigar la ligazón de intereses entre funcionarios de la SIEDO y el narcotráfico, lo que derivó en una investigación que la misma PGR denominó Operación Limpieza.
Firmado por este reportero y con el título Instrumentos sucios de la Operación Limpieza, en el texto se ahonda en el tema de la corrupción en la SIEDO al haber sido infiltrada por la organización encabezada por los hermanos Beltrán Leyva, a la que El Grande pertenecía. Con base en información oficial se afirma que los Beltrán pagaban medio millón de dólares a funcionarios de la PGR a cambio de protección e información.
En dicha historia se menciona a Sergio Villarreal Barragán, de quien se dice que recibía protección de Javier Jiménez Sánchez. Respecto de Villarreal se añaden estos datos: “Fue agente ministerial y estuvo adscrito al área de robo de vehículos en Coahuila, pero se pasó al cártel del Golfo y actualmente es un operador de los Beltrán Leyva en La Laguna y en el estado de Morelos, uno de sus principales refugios”.
El tema de la Operación Limpieza se tocó en varias ediciones de Proceso por tratarse de un asunto de interés público en el que salieron a relucir datos y evidencias de la colusión de funcionarios públicos con el narcotráfico.
Por ello, en el número 1683, del 1 de febrero de 2009, se menciona a Villarreal Barragán como una pieza clave del cártel de los hermanos Beltrán Leyva para corromper a funcionarios de la SIEDO. En el mismo reportaje se hace referencia al papel que jugó el capitán Fernando Rivera, quien fue jefe del Área de Inteligencia de la SIEDO, acusado de servir a la organización de los Beltrán Leyva.
Rivera se hizo testigo protegido. En el texto se incluye a Sergio Villarreal Barragán en estos términos: “El testigo está acusado de delitos relacionados con la delincuencia organizada, dentro de las investigaciones que derivaron en la Operación Limpieza. Concretamente se le acusa de formar parte del grupo de funcionarios de la SIEDO que servía al cártel de Sinaloa y a capos como Sergio Villarreal Barragán, afincado en la Comarca Lagunera”.
Con el título Capos, los verdaderos jefes de la SIEDO, en la edición 1681, del 18 de enero de 2009, este reportero se volvió a ocupar de la Operación Limpieza y de Villarreal Barragán con base en los datos de la averiguación previa PGR/SIEDO/UEIDCS/0241/2008.
El reportaje señala en uno de sus párrafos centrales: “Asimismo, el capo Sergio Villarreal Barragán, El Grande, operador de los Beltrán en la Comarca Lagunera, Nuevo León y Morelos, aparece como protagonista de una historia truculenta: pretendió controlar a los policías adscritos a la SIEDO para que le brindaran protección y así traficar drogas sin ser molestado.
“El testigo Saúl –cuyo nombre real es Milton Cilia Pérez, quien fungió como comandante en la SIEDO, detalló el 4 de agosto de 2008 la manera en que se entablaron las negociaciones con Sergio Villarreal Barragán, El Grande, un narcotraficante ligado a los Beltrán Leyva que sigue impune. El Grande pretendía controlar las dos policías adscritas a la SIEDO.”
En otro texto firmado por este reportero, Se buscan soplones (Proceso 1692, del 5 de abril de 2009) Sergio Villarreal Barragán volvió a ser referido ante los fallidos intentos de la PGR por detenerlo.
En el texto se mencionan los vicios y fallas del programa de testigos protegidos de la PGR: “Testigos protegidos consultados por este reportero y que pidieron el anonimato por temor a represalias de la PGR aseguran que se encuentran frustrados y desesperados debido a que desde hace varios años están siendo utilizados por la SIEDO para denunciar a capos importantes a los que sirvieron y que, sin embargo, no son detenidos.
“Uno de los casos más sorprendentes, aseguran, es que la PGR dispone de un voluminoso expediente sobre el capo Sergio Villarreal Barragán, alias El Grande, quien opera para los hermanos Beltrán Leyva y no lo pueden detener a pesar de que los testigos que lo incriminan han dado pelos y señales de los lugares que frecuenta en la Comarca Lagunera, como los bares El Grande (presuntamente de su propiedad) y La Masacuata, ubicado en Gómez Palacio, Durango.”
En ese reportaje se menciona la destitución del agente del Ministerio Público Ignacio Muñiz, quien tenía a su cargo la investigación sobre Villarreal Barragán. Muñiz fue reemplazado por Moisés Jiménez Hipólito, de quien se afirmó: “También perdió el control de la investigación, pues varios de sus subalternos han extorsionado a empresarios del ramo automotriz, de venta y renta de casas que presuntamente están relacionados con el narcotraficante Sergio Villarreal Barragán”.
Abundantes menciones

En las ediciones 1699 (24 de mayo de 2009), 1717 (27 de septiembre de 2009), 1729 (20 de diciembre de 2009) y 1730 (27 de diciembre de 2009) este reportero le siguió los pasos a Villarreal Barragán, a quien siempre se le mencionó como principal operador de la célula de los hermanos Beltrán Leyva.
Después de la caída de Arturo Beltrán Leyva en diciembre de 2009 durante un operativo de la Marina, el reportero abordó otros episodios de la historia de Villarreal Barragán en un reportaje titulado Tras la vacante criminal, que se publicó en la edición 1730.
En dicho texto se habla de los personajes que se disputarían la posición del llamado Jefe de Jefes:
“Luego del tiroteo que segó su vida (la de Arturo Beltrán), los nombres de Édgar Valdez Villarreal; Sergio Villarreal Barragán, El Grande, y Héctor Beltrán, El H, se disputan el control de buena parte del Pacífico mexicano, así como la plaza de Morelos, donde se afincó la organización de los hermanos Beltrán Leyva con la protección policiaca y presuntamente de algunos miembros del Ejército.”
En las ediciones 1747 (25 de abril de 2010), 1754 (13 de junio de 2010), 1757 (4 de julio de 2010), 1759 (18 de julio de 2010), 1760 (25 de julio de 2010), 1766 (5 de septiembre de 2010) y 1772 (17 de octubre de 2010) de este semanario, Sergio Villarreal Barragán es mencionado en diversos temas del narco, así como de crímenes y escándalos de corrupción oficial.
Incluso en el número 1754, bajo el título de Narcoamigos en el Senado, la reportera Jesusa Cervantes cuenta la historia del presunto encuentro del entonces presidente electo, Felipe Calderón, con Sergio Villarreal Barragán y el senador Guillermo Anaya Llamas, durante el bautizo de la hija de éste.
En uno de los párrafos de ese texto, la reportera señala: “Entre los invitados, a un lado de la mesa de Calderón, estuvo Sergio Villarreal Barragán, El Grande, uno de los capos más buscados por el gobierno mexicano y recientemente por el estadunidense”.
Villarreal Barragán volvió a ser figura central de un reportaje de Proceso el pasado 21 de noviembre, cuando este reportero tuvo acceso a las declaraciones ministeriales del presunto capo, contenidas en la averiguación previa PGR/SIEDO/UETMIO/0992010/2010.
En dicho testimonio, El Grande habla de su presunto encuentro con Calderón, con quien lo presentó el senador Guillermo Anaya. Ante el presidente, Villarreal le dijo que estaba a sus órdenes para lo que se le ofreciera, a lo que Calderón contestó, según el capo, “igualmente”.
Con base en el testimonio de El Grande, en dicho reportaje se detallan varias historias de muertes y corrupción institucional, pues el presunto capo afirma que él mismo se encargó de la logística para asesinar al agente federal Édgar Millán Gómez y planeó, por órdenes de su jefe Arturo Beltrán, la ejecución de dos funcionarios de la Secretaría de Seguridad Pública, Luis Cárdenas Palomino y Armando Espinoza de Benito. Al primero porque le pagaron una suma y no se reportó con el cártel, y al segundo porque Arturo Beltrán estaba enojado debido a que recibía dinero de Joaquín El Chapo Guzmán.
En esa misma edición, el reportero Arturo Rodríguez cuenta la historia de la demanda que interpuso en su contra el senador Guillermo Anaya después de la información que publicó en la que se habla de la asistencia de El Grande al bautizo de la hija del legislador panista. 
El más reciente reportaje bajo la firma de este reportero se publicó el 28 de noviembre último y se titula Testigos protegidos… creerles a conveniencia.
En el texto se cuentan varias historias de testigos protegidos que se quejan de que en la SIEDO son forzados a enderezar acusaciones contra personas que no conocen, y también señalan que les mutilan las declaraciones cuando señalan a funcionarios del gabinete federal.
Con estos elementos se echa por tierra el testimonio acusador de Villarreal Barragán en el sentido de que pagó a este reportero para no aparecer en reportajes de Proceso. Su historia y sus andanzas, así como sus nexos con políticos del régimen, han sido mencionados en todos los textos referidos.  l

Reacciones de Proceso vs Televisa

Torpe montaje de “El Noticiero”
Revista Proceso # 1779, 5 de diciembre de 2010;En su torpe montaje para tratar de incriminar a Proceso y al reportero Ricardo Ravelo mediante la declaración de un testigo protegido del gobierno calderonista, Televisa cometió un error mayúsculo: refirió que el supuesto testimonio de Sergio Villarreal, El Grande, fue rendido el pasado 4 de noviembre, si bien el presunto narcotraficante alude en él a una portada del semanario publicada 17 días después, el 21 de noviembre. El jueves 2, la televisora “corrigió” la fecha –Carlos Loret de Mola dijo que en realidad el testimonio había sido rendido el 24 de noviembre– e intentó justificarse con el argumento de que se trató de un “error”. Enseguida se transcribe la nota difundida la noche del miércoles 1 en El Noticiero del Canal 2 de Televisa.
Joaquín López Dóriga:
Acusan al semanario Proceso de recibir dinero del narcotráfico para acallar información.
A lo largo de los últimos años el tema del narcotráfico ha sido uno de los predominantes temas del semanario que fundó Julio Scherer García; su principal fuente de información han sido acusaciones e imputaciones de los llamados testigos protegidos, con el riesgo claro que implica dar por verdades consumadas dichos sin comprobar. Hoy las acusaciones se dirigen contra la revista Proceso y provienen de un jefe del crimen organizado, quien asegura que el semanario Proceso recibe dinero de jefes del narcotráfico.
Reportero Mario Torres:
Un reportero de la revista Proceso habría sido comprado por el crimen organizado, a decir de un testigo protegido; éste es un video en el que Sergio Villarreal Barragán, alias El Grande, declara ante un agente del Ministerio Público Federal.
Ricardo Ravelo de la revista Proceso está asignado a la información del narcotráfico y a la PGR. La revista Proceso ha dado seguimiento a los temas vinculados al narcotráfico y ha usado como base de muchos de sus artículos declaraciones de testigos protegidos; hoy uno de sus reporteros, Ricardo Ravelo, y la revista misma, se ven acusados por ese testigo colaborador.
Sergio Villarreal, alias El Grande, fue detenido por elementos de la Secretaría de Marina el 12 de septiembre en el estado de Puebla; era el principal operador de Héctor Beltrán Leyva, alias El H, líder de la organización criminal Beltrán Leyva.
4 de noviembre: Sergio Villarreal, alias El Grande, compareció ante el Ministerio Público Federal y en ese video se escucha a Sergio Villarreal decir que del 2003 a 2006 el reportero Ricardo Ravelo y la revista Proceso publicaron varios reportajes sobre su persona.
Dijo que en una reunión realizada en la Ciudad de México, en una casa de Arturo Beltrán Leyva, en San Ángel Inn, donde ubica como El Tapiz, se abordó el tema de los reportajes de Ricardo Ravelo de la revista Proceso; en esa reunión, además de él participaron José Alberto Pineda Villa, alias El Borrado, y un hombre a quien identifica como el comandante Bereta, y los escoltas de Arturo Beltrán Leyva. Y explicó que el comandante Bereta le dijo que era amigo del reportero Ricardo Ravelo de la revista Proceso y que podía hablar con él… que podía hablar con él para tranquilizar la situación.
En su declaración, Sergio Villarreal, alias El Grande, asegura que días después el comandante Bereta le dijo que ya había hecho contacto con el reportero Ricardo Ravelo… 
Sergio Villarreal: 
Para contarle cómo estuvo, ya Miguel va y habla con Ravelo a ver cuánto quiere, y le dice que quiere 50 mil dólares por dejarme de echar la prensa de la revista... Si va a los archivos de Proceso, va a ver que de perdida cada 15 días sale.
Mario Torres:
Ante el MPF, Sergio Villarreal dijo que aceptó entregar el dinero que pedía el reportero de la revista Proceso. 
Sergio Villarreal:
 Al decirme a mí, en palabras textuales, recuerdo bien que fueron: “Ok, está bien”, se los voy a dar los 50 mil dólares, y mágicamente ya no me vuelve a mencionar.
Mario Torres:
Declaró también que el periodista exigía un pago mensual. 
Sergio Villarreal: 
Quería un pago mensual y dije que no, que no se lo iba a dar.
Mario Torres:
A partir de ahí, según declaró Sergio Villarreal, la revista Proceso dejó de publicar reportajes relacionados con él.
Sergio Villarreal: 
Podíamos mencionar a Arturo, a La Barbie, y así llenaban las páginas, y a mí no… cuando llegaba a salir, salía con una mínima mención.
Mario Torres:
Según este testimonio, la revista Proceso no se volvió a ocupar de El Grande hasta que fue detenido. Así lo declaró: 
Sergio Villarreal: 
No volvió a sacar una nota mía hasta ahora que recientemente salió un reportaje que incluso salí en una portada, siendo el principal en la cual sólo se incluyeron mentiras, pues me relaciona con personas que no conozco, aunque sí sé quiénes son, porque son personas públicas y a otras que sí, pero que no tienen nada que ver con la organización, como el caso del senador.
Mario Torres:
En la misma declaración ministerial también se lee: 
Sergio Villarreal: 
Sé que el periodista tiene comunicación con otros miembros de la organización, como Ismael Correin, alias El Judío. 
Mario Torres:
También dice que varias organizaciones del crimen organizado entregan dinero al reportero Ricardo Ravelo, además de esta persona.
Sergio Villarreal:
 Sé que diversas organizaciones le dan dinero al periodista, quien toma rachas contra alguna organización, y lo que hacemos es que le dan dinero y cesan las publicaciones, como en mi caso, que yo le mandé 50 mil dólares y con eso ya no aparecí en la revista Proceso. 
Mario Torres:
Esta declaración forma parte de la investigación de la PGR en contra de la delincuencia organizada.  

Portada de Proceso

Los lectores, nuestra fuerzaRafael Rodríguez Castañeda
Revista Proceso 5 de diciembre de 2010;
En estos días, como desde hace 34 años, Proceso ejerce su vocación y compromiso: el periodismo político. No es lo nuestro ni la criminología ni la criminalística. Menos aún, la aplicación de la justicia. 
Por convicción, por desmesura o por desatino, desde el primer día de su gobierno Felipe Calderón hizo pasar al narcotráfico del terreno penal al político. En pos de legitimación, le declaró la guerra a los cárteles y, sin consenso, la convirtió en política de Estado. En automático, el narcotráfico y la guerra de Calderón se volvieron tema natural y recurrente de Proceso. 
Este semanario ha cubierto la guerra de Calderón sin reticencias, incluso con riesgo de la integridad física de sus reporteros, enviados, corresponsales y fotógrafos. Y lo ha hecho utilizando las herramientas propias del periodismo de investigación del mundo de hoy. En ese seguimiento, las investigaciones de Proceso han dado cuenta de las fallas, errores, abusos y fracasos de la estrategia contra el narcotráfico, contrariando el discurso presidencial. Aún más: los reportajes de la revista han tocado el presunto tabú de la relación entre los capos del narcotráfico y la política y han llegado hasta el máximo nivel, la casa presidencial. Calderón lo ha intentado, pero no ha podido hacer prevalecer la mentira sobre la verdad.  
El poder público requiere consustancialmente de lo que los politólogos llaman medios disponibles. Ambos, poder y medios adláteres, tienen sus propios intereses pero comparten por lo menos uno: la conservación de sus privilegios. Televisa es un medio disponible para el actual gobierno. No es el único; sí es el más poderoso y servicial.
En cambio, un medio de comunicación independiente acaba convirtiéndose, para un gobierno autoritario, en un enemigo más imaginado que real. Así lo es Proceso para el gobierno que encabeza Calderón. Por ello emprendió un embate desproporcionado contra nuestro semanario a través de su medio disponible preferido y de su conductor estrella, Joaquín López Dóriga. Aún ignoramos si es venganza, revancha o amenazadora advertencia. Olvidan quienes participan en la agresión, gratuitamente o no, que los lectores de los medios impresos independientes no son factores pasivos, sino activos, que con su juicio ponen en evidencia la calidad o la falta de calidad de sus contenidos. Este es uno de los principios que rigen la comunicación en las sociedades modernas. La fuerza imbatible de Proceso está precisamente en ellos, los lectores. 
Hoy es Calderón. Mañana, quizás, Enrique Peña Nieto. Los medios a la disposición del poder público, Televisa por delante, siempre estarán puestos para decir: a sus órdenes, señor. 

La diplomacia vuela bajo/Enrique Krauze

La diplomacia vuela bajo/Enrique Krauze  REFORMA, 4 octubre 2026; Ante el pleno de la ONU, el presidente de los Estados Unidos lanzó a Méxic...