11 feb 2009

¡Esto fue lo que dijo Carlos Slim!

Versión estenográfica del foro México ante la crisis: ¿Qué hacer para crecer?
Palacio de San Lázaro lunes 9 de febrero de 2009;
Ponencia del ngeniero Carlos Slim Helú, presidente del Consejo de Administración, de Impulsora del Desarrollo y el Empleo en América Latina, conocido como IDEAL.
Carlos Slim Helú: Gracias, buenas tardes. Me da muchísimo gusto y me honra estar con ustedes en este foro tan importante, no había un antecedente, creo, desde 1931, cuando la Gran Depresión en la que hubo esa unidad entre el bloque revolucionario del Congreso con las Cámaras de Comercio e Industria.
Esa fue una reunión, una alianza importante que se formó y que permitió, con las políticas públicas que en ese momento se adoptaron, crecer 6.2 por ciento de 1932 a 1982. Ese crecimiento sostenido durante tantos años ha sido espectacular, era el famoso milagro mexicano, fue una transformación enorme que el país logró gracias a esos esfuerzos y a esas políticas públicas, en las que se hicieron políticas de Estado que permanecieron por tantos años.
Apena que desde 82, después de la gran crisis de la deuda externa, hayamos crecido cero en términos de per cápita, no es mediocre, es cero, es peor que mediocre, sobre todo si tomamos en cuenta la población que se ha expulsado, es cero por ciento, incluyendo a los mexicanos que han tenido que irse por no encontrar posibilidades de trabajo en este país.
Ese 82, esa gran crisis de deuda externa tuvo varias razones, una fue quizás los Cetes públicos importantes, otro sin duda fue la disponibilidad de petro-dólares, de disponibilidad de financiamiento, de crédito que permitió endeudarse en forma excesiva, pero la puntilla y la causa fue externa, fue la tasa de interés al 21 por ciento. Comprenderán que una economía o en una empresa o en una persona normal a la que le sube cuatro veces el costo financiero, tiene que entrar en problema.
De ahí, de esa deuda externa con varios fines, entre ellos cobrar, vino el plan y el modelo del Consenso de Washington, modelo que tiene varias virtudes, pero cuyos defectos hemos sufrido durante tantos años y que por supuesto los países en desarrollo no lo contemplan, no les hacen caso.
Hemos visto en estos abusos, que ha habido Fondo Monetario, los tecnócratas, los académicos, los dogmáticos, ideólogos brillaron por su ausencia, en ningún momento dado llamaron la atención. Lo más cercano fue la exuberancia irracional de los mercados de diciembre de 96, de Greenspan, cuando el índice era 6 mil 500, luego se fue a 13 mil.
Esa es una situación realmente clara, hay que tener una visión de largo plazo hacia delante, pero hay que saber lo que ha pasado en el pasado. No hay soluciones simplistas al desarrollo sostenido, el país pasó de ser una ciudad agrícola y rural a una sociedad urbana e industrial, ahora hay que pasar a ser una sociedad terciaria, de servicios, tecnológica, de conocimiento, tener contemplado qué es lo que esta sociedad y sus nuevos paradigmas reclaman, para irnos en esa dirección.
Me dio mucho gusto, en la inauguración del foro, no sólo el foro mismo, sino las palabras del presidente del Congreso, el diputado César Duarte, que dice: "Hay que hacer una revisión estructural del modelo y rediseño del sistema financiero". Es lo que hace falta.
También el presidente del Senado habló de propuestas y compromisos, también habló de cambios estructurales para mejorar productividad y competencia, lo cual es indiscutible que son dos argumentos fundamentales en toda esta situación que estamos viviendo.
Esta crisis que se inicia en los noventa, que trata de frenar (Alan) Greenspan, con su exuberancia irracional; en el 2000, 2001 hay un susto por la destrucción de riqueza de esa época. Después vienen una serie de políticas excesivas, agresivas, laxas, monetaria y fiscal que hicieron que esa crisis que se estaba corrigiendo en 2001, que empezó a corregirse en el 2000, 2001, 2002 se saliera de toda proporción y nos llevara a lo que estamos viviendo hoy.
Hoy, el epicentro es la gran crisis de las instituciones financieras, por los excesos, los grandes excesos que tuvieron en sus políticas liberales, neoliberales con falta de todo sentido de cuidado, tanto ¿yo diría? principalmente el gobierno de Estados Unidos. Y, obviamente, las consecuencias vienen en las decisiones de la falta de regulación y supervisión de las instituciones financieras internacionales, creando nuevos instrumentos y derivados, en que su factor principal es lo que llaman "apalancamiento", la posibilidad de hacer con 1 peso, 20 o 30 o 50.
Por ejemplo, para comprar commodity había que dar 5 por ciento de garantía. Para comprar derivados no se daba garantía. Entonces se multiplicaba por cientos los riesgos y, bueno, pues esto es lo que estamos sufriendo.
Fue una especulación con el petróleo, la especulación con los alimentos, que afortunadamente se vino abajo, los commodity en general, porque no había que dar nada y se creó una serie de jugadores, apostadores, neófitos, muchachos que llegaban creyendo que todo iba a ser para arriba y para siempre, y apostaban y apostaban. Y bueno, esto es lo que estamos pagando.
Pero lo grave es que, aunque el epicentro es Estados Unidos, las grandes consecuencias o más consecuencias se están teniendo fuera. Por ejemplo, Japón; mientras Estados Unidos cayó 3.8 el producto interno bruto en Japón cayó 8. En Alemania 8, creo que en Japón por ahí o 9, el último trimestre.
Estamos en el momento, yo diría, ya pasó el 29, estamos viviendo el 30; hay que evitar el 31, 32 y 33. Hay que evitar que ese mercado financiero que no se ha logrado estabilizar y no se ve que se esté estabilizando, y que, por supuesto a través del crédito contamina la economía real, no colapse el mundo económico como lo hizo en aquella ocasión y como se ve que lo está haciendo, en muchos sentidos, en este momento.
Está desmedido el crecimiento del desempleo, se habla de dos dígitos, España ya está también en dos dígitos y altos. Japón, Alemania, todo el mundo decreciendo mucho. Nuestros países tienen la fuerza, nuestros países hablo de Latinoamérica tienen la fuerza de la mejor en los términos de intercambio en estos últimos años; nosotros el petróleo, otros países el sorgo, otros el trigo, etcétera, y tenemos los minerales.
Tenemos una fortaleza económica, éstos, nuestros países, que tenemos que cuidar y aplicar con mucho cuidado para evitar estos colapsos físicos.
No cabe duda que el producto interno bruto mexicano se va a desplomar, se va a caer, va a ser negativo, ya desde el último trimestre del año pasado, no sabemos cuánto dure, pero va a ser muy fuerte el efecto.
Ahí es donde yo digo: el producto interno bruto va a ser negativo, va a ser sustancialmente negativo por la caída del petróleo y de la exportación, entre otras cosas, y las consecuencias también internas.
Pero hay que cuidar el empleo. No hay que preocuparnos si es menos 2 o menos 1 o 0. Hay que cuidarnos cuál es la masa salarial, cuál es el empleo, y hay que establecer como el acuerdo nacional que encabezó el presidente de la república, buscar medidas que protejan el empleo y el ingreso familiar. Eso es lo fundamental que hay que hacer en este momento.
A mí me da gusto que en ese acuerdo se retomó lo que todos estos modelos y esas ideologías y esos dogmatismos y doctrinas que estuvimos viviendo tantos años, desde 83, pero sobre todo cuando el consenso de Washington empieza a aplicarse con más firmeza en nuestros países, nos ha mantenido con crecimientos cero.
Yo creo que la gran bondad que estamos teniendo, al igual que ocurrió en esa reunión con el bloque revolucionario del Congreso es que nos estamos volcando a la economía interna, ya nos estamos dando cuenta que no todo es pensar afuera.
Pensamos que la inversión extranjera es maravillosa, parece que fuera donativo. La inversión extranjera no es un donativo. La inversión extranjera viene porque estamos ofreciendo buenas utilidades. Las empresas modernas son los viejos ejércitos. Los ejércitos conquistaban territorios y cobraban tributos. Las empresas conquistan mercados y cobran dividendos, regalías, royalty, transferencias de equis y de ye y de zeta.
Hay que volcarse a la economía interna. Obviamente necesitamos inversión extranjera y adoptar tecnología y tal. Pero tenemos que volcarnos en la economía interna, cuidar mucho nuestra economía interna, impulsar las Pymes, la pequeña y mediana, bajar la mortalidad empresarial, impulsar que en México ¿y no lo digo por nosotros? existan empresas fuertes que compitan internacionalmente.
No hay países fuertes sin empresas fuertes. Si los países no tienen empresas fuertes están volviéndose neocolonias, de alguna forma, necesitan tener la fuerza; no internamente, sino hacia fuera, de poderse proyectar.
Por eso vemos países que han impulsado mucho las empresas fuertes, su transnacionalización, inclusive con impulsos fiscales como es España que les da deducible el 75 al 90 por ciento de la inversión. Brasil que apoya con el Banco de Desarrollo, etcétera.
Y como lo ha hecho Estados Unidos desde la doctrina Monroe, desde Poinsett a la Colonia, ayudando a la independencia para controlar las economías y los mercados nuestros, hasta la fecha.
Creo que es muy importante atender la economía interna. Qué bueno que nos volcamos de nuevo a la banca de desarrollo; la teníamos olvidada. La banca de desarrollo es fundamental para el crecimiento de nuestro país. Tenemos que volver también a hacer infraestructura, a mejorar nuestra capital humano; tenemos un gran presupuesto en él, ahí va la calidad; es baja calidad. Necesitamos modernizarlo, mejorar la calidad y pasar ya a la cultura digital, ya no a alfabetizar, sino alfabetizar digitalmente a la población.
Necesitamos ser competitivos en esta civilización del conocimiento, de la información, etcétera, y necesitamos competencia, estoy de acuerdo con la competencia. Es muy importante, es como si fuéramos un atleta que no compite con nadie, no va a progresar nunca. Necesitamos usar en la competencia referencias internacionales. Qué tiempo hizo éste, cómo salta el otro, cómo juega el beisbolista o el futbolista; qué técnico es el mejor.
Sin duda tenemos que estar abiertos a la competencia y a la globalización. No es una alternativa; es una necesidad. Es un paradigma esta nueva civilización, aunque en este momento se está retrayendo porque el colapso económico, la falta de empleo, la falta de consumo, la caída de la economía americana y de las economías desarrolladas, obviamente, a los países que exportan les van a bajar sus importaciones. Van a bajar los precios de los primarios, como ya bajaron, etcétera; entonces va a haber una caída importante del comercio internacional.
Pero, aparte del concepto el comercio internacional se va a caer el empleo, va a haber mucho desempleo, va a subir el desempleo como no teníamos noticia en nuestra vida personal sólo historia de los 30; van a quebrar las empresas, muchas chicas, medianas y grandes; van a cerrar los comercios, va a haber locales cerrados por todos lados, van a haber inmuebles vacíos. Es una situación que va a ser delicada. No quiero ser catastrofista, pero hay que prepararse para prever y no estar viendo las consecuencias después y estar llorando.
Yo creo que como hicimos el 31, hay que retomar nuestras decisiones, hay que ver qué modelo necesitamos tener, cómo debe operar, cómo vamos a salir de esta crisis. Tenemos que salir más fuertes de esta crisis. ¿Cómo? Creando capital humano y físico. Si tenemos un buen capital físico, el capital humano va a ser muy importante.
Se impulsa mucho el empleo a través de las Pymes, todos sabemos eso. Pero también hay que atender nuestro sector agropecuario que puede estar un poco descuidado y, por supuesto, la infraestructura. Y lo más rápido, más efectivo y que genera mayor empleo que la infraestructura y que la construcción misma de la infraestructura que es fundamental? es el mantenimiento de la infraestructura. Para eso no hay que esperar el plan, el proyecto, la ingeniería, ni el derecho de vía, ni tal ni tal. Ése se hace de un día a otro.
Las escuelas, hay 30 mil escuelas en mal estado. Hay que arreglarlas, hay que modernizarlas, hay que llevar ventanas, baños, techos, pinturas, que están realmente en deplorables condiciones;, igual hacerlo en los hospitales, en los centros de salud, en las oficinas de gobierno, en las zonas arqueológicas, cuidando la biodiversidad, el ambiente, etcétera.
Creo que hay una capacidad brutal en México de dar empleo intensivo, con muy poco dinero, y por supuesto, hay que buscar la combinación del capital público y privado para impulsar aquellos proyectos que lo justifiquen de esa forma. Creo que tenemos que buscar salir, como decía, más fuertes de esto.
A mí me llama la atención que todavía sigan los dogmas, después de 26 años de fracaso, todavía encuentran nuevas fórmulas y nuevos culpables para justificar que no es, aunque los que han sido más importantes lo han reconocido, como Williamson; yo creo que además, en esta situación de estos últimos años, hemos hecho chica a la clase media, la hemos afectado mucho.
Buena parte de lo que señalaba el presidente de la Comisión de Competencia, de que es el 30 o 40 por ciento de los ingresos, porque no tienen ingreso, la gente no tiene ingreso. La tercera parte de los estudiantes de la UNAM viven con un ingreso familiar de cuatro salarios mínimos, que hoy son 400 dólares..., eso no es ingreso. Necesitamos mejorar el empleo y el ingreso de la gente.
Se discute muchas veces entre riqueza e ingreso. No que la riqueza sea privada, colectiva, pública; tiene que manejarse con eficacia para crear más riqueza, y su fruto, que es el ingreso; tiene que tener una mejor distribución del ingreso.
Y vemos cómo se puede, sin duda, una de las formas de mejorar la distribución del ingreso es con educación, es con empleo, y buen empleo. La educación no solamente tiene la ventaja de formar capital humano, sino que es mejor oferta. El que tiene buena educación tiene mayores alternativas de trabajo.
Todavía me faltan varias cosas, pero básicamente insistir en el empleo en México. Creo que ya se me está yendo el tiempo. Yo creo que hay que buscar, sin duda, los capitales nacionales fuertes y competitivos, que al tú a tú con las trasnacionales, crear más riqueza pública y que no se usen.
Cuando falla una iniciativa fiscal en el Congreso, que no se usen los monopolios del Estado para sustituir la recaudación fiscal. Que no se suba la energía como se ha estado haciendo para recaudar fiscalmente. Que no se use la gasolina para recaudación fiscal. Ese acuerdo debe estar aparte. Deben ser empresas que se manejen con autonomía y fuera del presupuesto, para evitar que cuando se autoriza un ingreso no se sube un punto en la red o tal o tal y se le suben los precios y se tiene esa recaudación.
Por último, les quiero decir aquí, como hay varias cosas que han tenido que ver. Lo que dicen los Estados Unidos dicen: vaya a América. Compra en América. El ministro Sebastián, de la industria española dice: "ya hay algo que nuestros senadores pueden hacer por su país, que es apostar por España, por nuestros productos, nuestra industria y nuestros servicios". Apostar por nosotros mismos. Está empezando a haber un nacionalismo económico para el consumo de Estados Unidos. Ojalá y para nosotros no sea "sell-México", "vendamos México".
Le estoy dejando, por favor, al Legislativo, información sobre lo que es la competencia a la que se refería el presidente de la Comisión. Aquí señala que las razones principales más problemáticas, factores de México, es ineficiencia de la burocracia gubernamental, primero, 18 por ciento; corrupción; inadecuada infraestructura, regulaciones restrictivas, regulaciones de impuestos, acceso al financiamiento, tax raise, crime, crimen y robo, inadecuada educación de la fuerza de tarea.
Les dejo esto que es del foro. Nos tiene en lugar 60. No es tampoco la ley de Dios, pues porque en primer lugar está Estados Unidos, ya sabemos que no es el más competitivo del mundo, pues nos están llenando de productos por todos lados.
Les dejo, por favor, la información esta, y les agradezco mucho su atención, el tiempo y la invitación.
¡Despues vinieron las reacciones!

Respuesta a Slim

Respuesta a Carlos Slim
Dos días desúes que el empresario más rico de México dibujara un panorama desalentador del empleo, el Presidente reclamó el apoyo de todos a México, especialmente, dijo, de quienes más han recibido de la Nación.
Ante representantes de los Sectores Productivo y Laboral, así como de los Poderes Ejecutivo y Legislativo para presentar el Programa para la Preservación del Empleo, dijo:
Lo importante, amigas y amigos, no es ver quien genera el pronóstico más grave, o quien es capaz de infundir el mayor temor entre los mexicanos, sino qué es lo que cada quien, desde su trinchera y desde su responsabilidad, qué es lo que cada quien, desde su capacidad de acción, puede hacer por México para enfrentarla.
Alguna vez el Presidente Kennedy dijo a sus connacionales: No pregunten qué puede hacer el país por ustedes, pregúntense qué pueden ustedes hacer por su país.
Y me parece que eso hoy mismo debemos preguntarnos: Qué es lo que podemos hacer por México.
Yo creo que cada quien tiene algo o mucho que hacer por el país y particularmente en estos momentos. Y, desde luego, el Gobierno tiene la mayor responsabilidad, así no sólo lo hemos reconocido, sino lo hemos asumido con gusto, porque así debe asumirse, en mi opinión, el honor que significa servir a México desde una responsabilidad pública."
Todos estamos obligados a apoyar a México...": Presidente Felipe Calderón
El Presidente Calderón en la Presentación del Programa para la Preservación del Empleo
Miércoles, 11 de Febrero de 2009 Discurso
Muy buenas tardes, amigas y amigos, bienvenidos a esta casa de todos los mexicanos.
Señor licenciado Enrique Aguilar Borrego, Presidente del Congreso del Trabajo.
Señor licenciado don Joaquín Gamboa Pascoe, Secretario General de la Confederación de Trabajadores de México.
Señor licenciado Armando Paredes Arroyo, Presidente del Consejo Coordinador Empresarial.
Señor Diputado Tomás del Toro del Villar, Presidente de la Comisión de Trabajo y Previsión Social de la Cámara de Diputados.
Señora Diputada Adriana Rodríguez Vizcarra, Presidenta de la Comisión de Economía de la Cámara de Diputados.
Señor ingeniero Ismael Plascencia Núñez, Presidente de la Confederación de Cámaras Industriales de los Estados Unidos Mexicanos.
Señor licenciado Miguel Marón Manzur, Presidente de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación.
Señor ingeniero César Castro Rodríguez, Presidente del Consejo Nacional de la Industria Manufacturera y Maquiladora de Exportación.
Señoras y señores Legisladores.
Señoras y señores dirigentes sindicales, dirigentes empresariales.
Distinguidos miembros del presídium.
Amigas y amigos:
México enfrenta hoy grandes retos en materia económica, que demandan redoblar los esfuerzos de todos los sectores de la economía nacional.
Como todos sabemos, el mundo entero atraviesa por una de las coyunturas económicas más graves de las últimas décadas, generada en gran medida por la profunda crisis del sistema financiero en los Estados Unidos.
Este fenómeno de magnitud inédita está afectando a todos los países, sin distingo, y México no es la excepción.
Para superar esta crisis, para mejorar las condiciones de vida de todos los mexicanos, el Gobierno Federal, los gobiernos de las entidades federativas, las Mesas Directivas de las Cámaras del Congreso de la Unión, los representantes de los sectores empresarial, laboral y social, suscribimos el Acuerdo en Favor de la Economía Familiar y el Empleo.
En este Acuerdo se establecieron diversos compromisos para proteger el empleo, para apoyar el ingreso de las familias y para garantizar la estabilidad económica del país.
Uno de esos compromisos es, precisamente, el Programa que hoy está en marcha y que anunciamos, que es el Programa para la Preservación del Empleo.
Este Programa, como su nombre lo indica, tiene el propósito de resguardar las fuentes de trabajo en aquellas empresas más vulnerables al entorno internacional adverso.
Por eso me da mucho gusto que estemos hoy reunidos representantes de los sectores productivo y laboral, así como de los Poderes Ejecutivo y Legislativo para poner en marcha y de manera conjunta el Programa para la Preservación del Empleo.
El objetivo de este Programa es cuidar los empleos de miles de mexicanos y con ello, el ingreso y el bienestar de las familias de los trabajadores.
Y para ello, se prevé apoyar a sectores productivos que son muy importantes fuentes generadoras de trabajo y que, especialmente por su fuerte orientación al comercio exterior, están siendo afectados en mayor medida por la desaceleración económica mundial.
Así, los trabajadores de industrias altamente sensibles a la actual coyuntura económica, como son las empresas pertenecientes a los sectores automotriz y de autopartes, de maquinaria y equipo electrónico y muchas otras, en los cuales se llegue a un acuerdo de reducción temporal de jornadas laborales, es decir, que se declaren en paro técnico, serán apoyados con recursos del Gobierno Federal.
Con ello, buscamos impedir pérdidas mayores de la fuente de trabajo, que es el sustento de decenas de miles de familias mexicanas.
Y por ello el Programa para la Preservación del Empleo contempla la participación corresponsable de los empresarios, los trabajadores y el Gobierno Federal.
Yo debo reconocer aquí el enorme esfuerzo que estos actores de la producción están realizando para enfrentar con dignidad, con eficacia, con responsabilidad la actual crisis económica; en especial, la actitud responsable de los trabajadores de México y de sus dirigencias que, puesta en una clara prioridad el interés superior de la Nación, contribuyen con su esfuerzo a evitar que en México ocurran daños al aparato productivo y, en consecuencia, la fuente de trabajo, que el país ha sufrido ya en otras ocasiones.
El Programa para la Preservación del Empleo, de acuerdo con las reglas que ya han sido publicadas, prevé que los trabajadores puedan recibir, ellos directamente, este apoyo del Gobierno Federal. Pero para que esto ocurra, las empresas, por su parte, donde laboren, deben comprometerse a preservar las fuentes de trabajo.
Por lo que toca al Gobierno Federal, el Gobierno absorberá parte de la nómina de las empresas con el objetivo de proteger el empleo. Para ello, destinará un apoyo económico a los trabajadores en función de diferentes factores: del número de trabajadores permanentes en la empresa, de la retención de personal por parte de las empresas y de la variación en las ventas de la empresa.
Cómo va a operar el Programa. Déjenme poner un ejemplo.
Tomemos el caso de una empresa cuyos trabajadores permanentes tengan un salario de 300 pesos diarios, varias veces el salario mínimo, que acuerdan realizar un paro técnico, digamos, de 30 días, desde luego puede ser más; periodo durante el cual se les va a pagar, de acuerdo con el Programa, dos terceras partes de su salario total, es decir, 200 pesos diarios a los trabajadores, y por otra parte, se establece la garantía de que no se cierren estas fuentes de trabajo.
En este caso, el Gobierno Federal aportaría cien pesos a los trabajadores permanentes retenidos, la empresa aportaría los otros cien pesos del sueldo del trabajador durante los días de paro efectivo, y de esta forma, el costo laboral será absorbido en partes iguales por la empresa, por los trabajadores y por el Gobierno Federal. Esto permitirá mantener la fuente de trabajo, a fin de evitar que cierren las empresas en donde laboran.
Estoy convencido, amigas y amigos, que es precisamente a través del entendimiento, del diálogo y de nuestra capacidad de ponernos de acuerdo como vamos a poder hacer frente a esta circunstancia económica mundial.
A través del Programa para la Preservación del Empleo, el Gobierno Federal destinará hasta dos mil millones de pesos para proteger las fuentes de trabajo de alrededor, estimamos, medio millón de trabajadores mexicanos.
Sabemos que esta circunstancia es, por su propia naturaleza, una circunstancia temporal; que así como no hay bonanzas económicas para siempre, tampoco hay crisis económicas permanentes, porque la economía actúa en ciclos, y hoy estamos enfrentando, precisamente, uno muy agudo.
Pero, precisamente, por la naturaleza temporal necesitamos tomar medidas también temporales, y así es el carácter del Programa de Preservación del Empleo, un programa temporal para evitar que una circunstancia crítica, como la que estamos enfrentando, se traduzca en un daño permanente o para la empresa y, desde luego, para la fuente de ingresos de la familia del trabajador.
Esta medida representa un gran esfuerzo y sacrificio de todos, particularmente de quienes sostendremos el Programa, que son: los trabajadores, en primer lugar; las empresas inscritas en el mismo y el Gobierno Federal.
Pero también son una respuesta oportuna a una crisis económica que está provocando el cierre de muchos puestos de trabajo en todo el mundo.
Yo exhorto a todos los presentes, así como a todos los integrantes de los sectores productivos del país, tanto de capital como del trabajo, a que se acerquen al Gobierno Federal y que utilicen este Programa, que desde este mes de febrero ya está operando y tramitando solicitudes a través de la Secretaría de Economía y sus delegaciones establecidas en todo el país.
Estamos decididos, amigas y amigos, a que el Gobierno Federal sea un protector y un promotor del empleo en México. Con acciones como éstas refrendamos el compromiso por hacer todo lo que esté en nuestras manos para defender el trabajo de los mexicanos.
Sin duda, 2009 será un año de grandes retos para México en materia económica, debido a la profunda crisis financiera internacional.
México ha pasado y, finalmente, superado momentos económicos muy difíciles en su historia reciente. Sin irnos muy lejos, baste recordar que la crisis sufrida en el año de 1995 provocó una caída de casi siete por ciento de nuestra economía y destruyó más del 10 por ciento del empleo formal del país.
Muchos de los representantes de los trabajadores, aquí presentes, recuerdan que en aquella época, adicional a la caída de las fuentes de trabajo, el poder adquisitivo del salario se perdió en más de un 40 por ciento; sin embargo, a pesar de que la actual crisis no ha sido originada en nuestro país, ni será tan grave como otras vividas anteriormente, incluyendo la que he descrito, sabemos, y no lo ocultamos, que tendrá repercusiones en la economía mexicana.
Al respecto hemos sido claros y hemos ido informando a los mexicanos, paso a paso, sobre la evolución de la economía nacional; lo hemos hecho, incluso, de acuerdo a los constantes cambios en la propia situación económica y en las perspectivas económicas, tanto nacional, como internacional que se han generado en los últimos meses.
Lo relevante, amigas y amigos, sin embargo, no es ver cuál de las crisis económicas ha sido la peor en el país, que por muchas hemos pasado, sino qué es lo que podemos hacer para enfrentarla y para superarla.
Eso es lo que tiene bien claro el Gobierno Federal, que en esta ocasión estamos enfrentando con programas inéditos, como el Programa de la Preservación del Empleo o los Programas de Empleo Temporal, o el Programa de Infraestructura, estamos poniendo en marcha acciones que no fueron puestas en marcha en otras circunstancias económicas similares o aún más graves vividas en el pasado.
Lo importante, amigas y amigos, no es ver quien genera el pronóstico más grave, o quien es capaz de infundir el mayor temor entre los mexicanos, sino qué es lo que cada quien, desde su trinchera y desde su responsabilidad, qué es lo que cada quien, desde su capacidad de acción, puede hacer por México para enfrentarla.
Alguna vez el Presidente Kennedy dijo a sus connacionales: No pregunten qué puede hacer el país por ustedes, pregúntense qué pueden ustedes hacer por su país.
Y me parece que eso hoy mismo debemos preguntarnos: Qué es lo que podemos hacer por México.
Yo creo que cada quien tiene algo o mucho que hacer por el país y particularmente en estos momentos. Y, desde luego, el Gobierno tiene la mayor responsabilidad, así no sólo lo hemos reconocido, sino lo hemos asumido con gusto, porque así debe asumirse, en mi opinión, el honor que significa servir a México desde una responsabilidad pública.
Pero ésta, amigas y amigos, es una responsabilidad compartida por los mexicanos, así sea en diferente medida. De manera tal que es una responsabilidad compartida por todos, que desde el ámbito académico, cultural, empresarial, de comunicación o muchos otros, todos, todos tenemos mucho que aportar a nuestro querido México.
Pienso que todos estamos obligados a apoyar a México, particularmente, en estos momentos de dificultad y en especial quienes más hemos recibido de esta gran Nación.
Por otra parte, es necesario reiterar una vez más que a diferencia de otras crisis en el pasado, ahora el sistema financiero se encuentra en mucho mejores condiciones, con un nivel de capitalización bancaria entre los más altos del mundo, con niveles inéditos de reservas internacionales.
Reiterar que las finanzas públicas están sanas y ello nos permite, precisamente, poner en marcha políticas contracíclicas. Que tenemos un bajo nivel de endeudamiento público y que la inflación está lejos de ser aquella que destruyó el poder adquisitivo de los trabajadores mexicanos.
Eso ha permitido, entre otras cosas, que el propio Banco de México reduzca sus tasas de interés y contribuya desde la política monetaria a enfrentar esta situación.
Como ya lo he mencionado antes, tendremos problemas, sí; pero estamos no sólo mejor preparados, sino decididos, absolutamente decididos a enfrentar y a superar esos problemas.
Así que yo reitero mi llamado
a que estemos juntos y a que actuemos anteponiendo el interés nacional por encima de los intereses parciales.
Si bien México ha atravesado por peores circunstancias económicas en tiempos recientes, la situación actual es difícil y exige que todos, absolutamente todos los actores económicos, sociales y políticos actuemos de manera unida y coordinada para sacar adelante al país.
Por eso, Gobierno y sociedad debemos trabajar juntos. El éxito que tengamos como Nación al superar esta difícil coyuntura internacional, dependerá del esfuerzo y del compromiso de todos.
Todos debemos coincidir en aportar nuestro tiempo, nuestro esfuerzo, nuestros recursos para construir las soluciones que nos permitan salir adelante.
Y yo agradezco la responsabilidad del sector productivo nacional y, especialmente, del movimiento obrero mexicano; agradezco, precisamente, a quienes están esforzándose día con día por afrontar la situación en la empresa y en el puesto de trabajo.
Y convoco a todos para que sigamos actuando con dedicación y empeño, a fin de elevar la competitividad del país y lograr que nuestro México supere esta adversidad como lo ha hecho en otros momentos de nuestra historia.
La pérdida de puestos de trabajo tiene un costo humano muy alto para las familias que lo sufren, eso nos obliga a hacer uso de toda nuestra creatividad y de toda nuestra capacidad de diálogo y acuerdo para buscar soluciones efectivas que puedan minimizar este costo.
Y por eso es que el Gobierno Federal está poniendo en marcha acciones, como este Programa para la Preservación del Empleo, pero también reforzando el Programa de Empleo Temporal, ampliando la cobertura del Seguro Social para aquellos trabajadores que pierden su trabajo, como ha dicho aquí Enrique Aguilar, trabajando fuertemente para impulsar mejores condiciones que posibiliten la viabilidad de las empresas en un periodo crítico, como es, precisamente, la figura del paro técnico.
Estoy convencido, por ejemplo, que con el Programa de Preservación del Empleo y el Programa de Empleo Temporal podemos cuidar el trabajo de más de 700 mil familias.
Asimismo, para apoyar a quienes lamentablemente puedan perder su empleo, se ha fortalecido el Sistema Nacional de Empleo.
También enviamos una iniciativa al Congreso de la Unión el día de ayer, para que los trabajadores puedan disponer de una cantidad mayor de fondos de sus cuentas individuales de retiro y de esa forma cuenten con más recursos para enfrentar una situación adversa.
Estas reformas implican, por ejemplo, las enviadas el día de ayer al Congreso de la Unión, que los trabajadores y sus familias cuenten con fondos por casi 15 mil millones de pesos que no hubiesen tenido de otra forma en la eventualidad de quedar sin trabajo.
Yo quiero destacar, amigas y amigos, que estas acciones, así como las diversas medidas contracíclicas que hemos impulsado en el gasto público, señaladamente en el Programa de Infraestructura, se hacen manteniendo un manejo responsable de las finanzas públicas y sin comprometer de manera alguna el futuro del país y de las próximas generaciones.
Señoras y señores dirigentes sindicales y empresariales, señoras y señores Legisladores, amigas y amigos:
Todos ustedes sepan que cuentan con el apoyo del Gobierno Federal y con el compromiso irrenunciable del Presidente de la República de trabajar con vocación, con entrega para defender las fuentes de ingreso y mantener nuestra economía en marcha. Sé que saldremos adelante.
Yo los invito a que trabajemos juntos, sin fisuras, para superar los desafíos que se nos presentan, y no sólo para ello, sino también para construir hacia el largo plazo el México justo y próspero que anhelamos; que sigamos en esta tarea de edificar la Nación equitativa, próspera que queremos para nuestros hijos y para todas las generaciones del mañana.
Muchísimas gracias.

Comunicado de la CEM

México, D.F., 10 de febrero del 2009
Comunicado de Prensa
Los Obispos de América Latina hemos señalado que la sociedad actual experimenta un Cambio de Época, producto de un proceso de globalización que afecta prácticamente todos los ámbitos de desarrollo del ser humano: cultural, político, social, educativo, económico, religioso y tecnológico. Nuestra Patria no queda ajena a este proceso que se agudiza cada vez más en la realidad socioeconómica.
La crisis económica mundial que afecta a México debe conducir a todas las instancias de gobierno a encontrar las prontas soluciones y no permitir que se agrave la ya de por sí situación de pobreza, desempleo, encarecimiento de los productos y servicios, deserción escolar y desaliento social que viven la mayoría de las familias de México.
Gobiernos, empresarios, políticos y la misma sociedad en general, tenemos que mostrar mayor sensibilidad ante este hecho, y mostrar además la madurez necesaria para afrontar todos juntos el problema financiero del país. Se extiende entre la población la percepción de que son cada vez mayores las dificultades, que cada día es más complicado salir adelante, pese a los signos de buena voluntad que manifiestan nuestras autoridades. Es necesario redoblar esfuerzos, de parte de todos los sectores para detener la violencia, el avance del narcotráfico, la corrupción, la desigualdad, el derroche económico y la trasgresión de los valores éticos, sociales y familiares.
Todos somos responsables de aportar soluciones y comprometernos para mostrar con hechos que queremos hacer verdaderamente un México mejor a favor de todos, donde las nuevas generaciones y las familias gocen de la protección eficaz y responsable del Estado, donde el concepto que se persiga no solo sea el de ganar unos pocos, sino de ganar todos para enriquecer al país.
Ahora que se inicia un nuevo proceso electoral, contrasta con la crisis económica, el presupuesto excesivo en las campañas y el despilfarro que se pueda hacer de él, sólo generará desconfianza entre los ciudadanos. Los candidatos deberán evitar promesas al electorado que no se pueden cumplir; así mismo, evitar ofensas y agresiones entre ellos y partidos. Deben privilegiar el bien del país por encima de la lucha por el poder.
Hacemos un llamado a todas las comunidades a participar activa y responsablemente en este proceso democrático, a interesarse en conocer y profundizar las propuestas políticas de cada partido, a sumarse con esperanza en este ejercicio democrático.
En estos momentos manifestamos nuestra fe y confianza en Jesucristo, Él es el centro de lo que proclamamos y hacemos, por eso Él mismo nos llama a llevar una vida según Su Vida y Obra. La fidelidad de los bautizados es una condición primordial para el anuncio del Evangelio y para la misión de la Iglesia en el mundo. Para manifestar ante los hombres su fuerza de verdad y de irradiación, el mensaje de la salvación debe ser autentificado por el testimonio de vida de los cristianos. El mismo testimonio de la vida cristiana y las obras buenas realizadas con espíritu sobrenatural son eficaces para atraer a los hombres a la fe y a Dios.
Invitamos a todos los fieles a prepararse para la renovación que haremos los Obispos de México, de la consagración del País al Espíritu Santo, el lunes 20 de abril. Que Santa María de Guadalupe que nos acompaña con fidelidad maternal nos dé su intercesión en este grave momento que vivimos.
Por los Obispos de México.
+Carlos Aguiar Retes
Arzobispo electo de Tlalnepantla
Presidente de la CEM
+José Leopoldo González González
Obispo Auxiliar de Guadalajara
Secretario General de la CEM

Reformas a la Ley de Armas de Fuego y Explosivos

Este martes 10 de febrero el Pleno la Cámara de Diputados aprobó el dictamen con proyecto de decreto que reforma el artículo 61 de la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos.
Fue aprobado en lo general y en lo particular por 365 votos; pasa al Senado para sus efectos constitucionales.
Proyecto de decreto por el que se reforma el artículo 61 de la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos
Artículo Único. Se reforma el artículo 61 de la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos, para quedar como sigue:
"Artículo 61. La transportación que se derive de permisos concedidos por la Secretaría de la Defensa Nacional a personas o negociaciones, para realizar alguna o algunas de las actividades señaladas en este Titulo, deberá ajustarse a las medidas de seguridad que se precisen en los permisos, así como, las que establezcan las Leyes, Reglamentos y Normas aplicables en materia de transporte de materiales peligrosos y explosivos.
Si por el incumplimiento de las medidas de seguridad que establece esta Ley y los ordenamientos aplicables a la transportación de materiales peligrosos y explosivos se causare un siniestro que produzca lesiones, muertes o destrucción de inmuebles, será suspendido o cancelado el permiso de manera inmediata al Titular de éste, sin ser limitativo para la aplicación de otras Leyes u ordenamientos respectivos".

¿Choque de trenes?

Columna Razones/Jorge Fernández Menéndez
Publicada en Excélsior, 11 de febrero de 2009;
Slim, Lozano, choque de trenes, zona de confort
Las cartas han quedado muy claramente sobre la mesa. En pocas ocasiones en este sexenio el gobierno federal ha decidido salir a enfrentar a los verdaderos factores de poder desde su perspectiva, desde su visión de las cosas, se comparta o no la misma. En el argot futbolístico se hubiera dicho que había aflojado demasiado la marca y quizá que estaba jugando simplemente a no perder y, así, casi nunca se gana. La reforma electoral era un ajuste de cuentas de un grupo de legisladores con los medios y la ciudadanía, sin saber a ciencia cierta por qué, pero la reforma salió y fue aceptada por el gobierno como un compromiso para que se aprobaran, a su vez, la reforma fiscal y la energética. Éstas también salieron adelante pero terminaron en reformas, ahora que está de moda el término, fallidas, incompletas, sin capacidad real para transformar el sector: no fue, en ninguno de los casos, lo que realmente se necesitaba. De la reforma del Estado no hemos vuelto a saber nada. Algo similar ocurrió después con las relativas al sistema de seguridad y justicia. Todo ha quedado incompleto, con un compendio de buenas o malas intenciones, pero de todas formas casi imposible de transformar en algo operativo, eficiente, con el fin de recaudar y de generar inversiones en el sector energético, con el objetivo de tener un Estado más eficaz y brindar verdadera seguridad y justicia a la población.
Ahora el tema es la reforma laboral. En el foro sobre la crisis (¿para qué sirve un foro con miras a debatir acerca de una crisis?, ¿cuándo se comprenderá que los foros parecen, como ocurrió en el caso de la reforma energética, sólo un mecanismo tendiente a dilatar los procesos políticos y legislativos urgentes y no tomar decisiones?), el empresario Carlos Slim auguró graves complicaciones como consecuencia de la crisis, desde una ola de desempleo y desinversión hasta una situación que él mismo dijo que no quería que pareciera “catastrofista”, pero podía tener ese tipo de consecuencias. La declaración no gustó en el gobierno, primero porque choca con la visión sobre la necesidad de ponderar en forma equilibrada la situación del país y, segundo, porque de una forma u otra termina abonando la tesis, tan rechazada por las autoridades, de que existe el peligro de que México se convierta en un Estado fallido.
No creo que esta última haya sido la intención de Slim, pero lo cierto es que así fue leída. A eso se suma la evidente disputa que mantiene el empresario más poderoso del país con respecto a temas de telecomunicaciones y tenemos algo así como la tormenta declarativa perfecta.
Tampoco sé si la respuesta tuvo la forma más indicada, pero el secretario del Trabajo, Javier Lozano, que estaba en el mismo foro que Slim y ya había mostrado su desacuerdo con lo dicho por el empresario, ayer ofreció una conferencia de prensa en la que refrendó una inédita salida del gobierno federal a defender, con dureza incluso, sus posiciones. “El segundo hombre más rico del mundo, el empresario más importante de México dijo Lozano que se ha hecho rico, por cierto, gracias a las condiciones de nuestra economía y del mercado interno, en un país de tantas desigualdades e inequidades, precisamente por esa circunstancia, debería ser más cauteloso al emitir sus pronósticos y proyecciones”. Más bien, agregó, como para que no cupiera duda de la posición del gobierno federal, “debería decirnos cómo él y las empresas de su grupo van a enfrentar la crisis y retomar la senda del crecimiento; que se comprometa con todos nosotros a no despedir a ni una persona, que se comprometa a mantener el poder adquisitivo de sus trabajadores, que se comprometa a seguir invirtiendo en México”.
Creo que Slim tiene más méritos de los que le adjudica el secretario del Trabajo. Creo también que las condiciones del país no necesariamente deberían llevar a un escenario tan dramático como el planteado por el empresario. Y nadie puede negar que, detrás de todo ello, existe una suerte de choque
de trenes entre el gobierno y Slim que no es nuevo, viene de tiempo atrás (desde la precampaña electoral) y ahora ha hecho eclosión política, económica y mediática. Las posiciones son encontradas e involucran a buena parte de la estructura de poder, de los partidos y de las principales empresas privadas. Incluso los recientes conflictos en la SCT son consecuencia del mismo y van mucho más allá de las opiniones sobre la generación de empleos en México.
Es una lucha de principios, pero también de intereses encontrados, en donde el gobierno federal no puede quedar neutral. Como dijo el presidente Calderón, en la entrevista con Excélsior, hablando de la campaña electoral pero probablemente mucho más de estos conflictos que trascienden y engloban a la elección de julio, “no seré contendiente, pero sí puedo opinar”. Y hoy lo hizo por el gobierno federal Javier Lozano, uno de los pocos funcionarios del gabinete que, con aciertos y errores y sabiendo que con ello asume costos personales, suele salir de la zona de confort y adentrarse en el debate y la lucha política. Se podrá o no estar de acuerdo con él o con la posición del gobierno, pero ya iba siendo hora de que el régimen comenzara a dejar en claro qué piensa de los diferentes capítulos de la vida del país y que trabaje en su agenda, que no tiene por qué ser la misma ni confluir con la de otros actores políticos o empresariales. Sólo así podrá ir a una elección tan plebiscitaria como será la de julio, con cartas en la mano.
Y, hablando de elecciones, algo debe ocurrir porque las mismas provocan alucinaciones. Alguien vio comer a Diódoro Carrasco con José Murat (desde hace años que eso no ocurre) el mismo día y a la misma hora que Carrasco estaba comiendo, lejos de allí, con Miguel Ángel Yunes. Lo dicho, las alucinaciones que provocan los juegos del poder

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