19 sept 2009

El miedo a amar

El terrible miedo al compromiso/XAVIER GUIX
Publicado en El País Semanal, 20/09/2009;
Queremos estar enamorados y luego nos entra el pánico. Es básico conocer nuestro estilo afectivo para ser capaces de vivir acorde con él con integridad y sin hacer daño a los demás. Por Xavier Guix. Fotografía de Alberto Vázquez
Si corren malos tiempos para la pareja, aún anda peor la capacidad de emparejarnos. Vivimos una especie de epidemia que consiste en desear de una manera loca estar enamorados para después sufrir como una condena ese lazo por el que tanto suspiramos. El compromiso afectivo da un miedo terrible.
Debe de ser verdad que, a pesar de lo mucho que hoy sabemos de la vida, seguimos cometiendo el error de vivir entre la felicidad y el sufrimiento. Un ejemplo lo podemos observar en los emparejamientos actuales. Nadie quiere renunciar a la pasión abrasadora del enamoramiento, pero a la vez se quieren evitar los quehaceres del compromiso. Ya ni tan siquiera sirve aquello de “ni contigo ni sin ti”. Ahora sólo funciona el “contigo, pero sin ti”.
El ascenso de eso que venimos llamando miedo al compromiso afectivo está alcanzando tal magnitud, que cabe pensar si realmente es un problema sólo de miedo o si estamos ante un cambio de modelo afectivo que también está en pleno proceso de transformación. Incluso hay quien se cuestiona si no habremos sobrevalorado la pareja como forma de transitar por este mundo.
Cuestión de estilos afectivos
Puede uno amar sin ser feliz; puede uno ser feliz sin amar; pero amar y ser feliz es algo prodigioso (Honoré de Balzac)
Cuando dos personas se gustan e inician ese periodo de cortejo, que hoy dura lo que dura un telediario, se ponen en juego dos estilos afectivos. Es decir, dos maneras de amar. Nadie ama igual, aunque la psicología reconoce algunos estilos en los que todos podemos más o menos identificarnos.
El estilo afectivo tiene mucho que ver con cómo hemos sido amados en nuestra más temprana infancia y en cuál ha sido nuestra respuesta, es decir, con cómo hemos gestionado el apego. De eso se ocuparon hace ya unos años el psicólogo John Bowlby, además de Harry Harlow y posteriormente Mary Ainsworth. Dicha teoría del apego enfatiza la importancia del vínculo emocional que desarrolla el niño con sus padres o sus cuidadores de referencia.
Distinguieron tres tipos de apego: el seguro, el inseguro y el ambivalente. Eso lo observaron al realizar una serie de actividades, que voy a simplificar, en las que las madres dejaban al niño solo, jugando, para volver más tarde, o bien la madre permanecía en compañía de otra persona adulta.
Al irse mamá, todos los niños solían llorar para luego entretenerse en sus juegos. Lo interesante llegaba al volver la madre. Los niños de apego seguro se alegraban de su vuelta y se echaban a sus brazos. Los niños de apego inseguro, en cambio, se hacían los remolones, ignorando el contacto con la madre. Como una especie de “me has hecho sufrir, pues ahora paso de ti” (¿les suena eso aún hoy como adultos?). Los ambivalentes eran los más ansiosos, reaccionando ahora de una manera, ahora de otra. Esa huella la mantenemos casi de por vida.
El apego hoy
Nunca amamos a nadie: amamos sólo la idea que tenemos de alguien.
Lo que amamos es un concepto nuestro, es decir, a nosotros mismos (Fernando Pessoa)
Estudios más recientes han actualizado esta teoría y han adecuado los estilos de tal manera que llega a entenderse por qué tanta gente teme el compromiso. Así se puede hablar de cuatro estilos en los que todos andamos más o menos metidos: el seguro, el preocupado, el huidizo y el temeroso.
A grandes rasgos, y para no andar con demasiados tecnicismos psicológicos, el estilo seguro se reconoce porque mantiene un adecuado equilibrio entre las necesidades afectivas y la autonomía personal. Suelen ser personas que tienen un modelo mental positivo tanto de sí mismas como de los demás, es decir, que confían en sí mismas, con una elevada autoestima y comodidad en las relaciones interpersonales y en la intimidad.
El estilo preocupado se caracteriza por un modelo mental negativo de sí mismo y positivo de los demás, con una elevada necesidad de apego. Son personas con baja autoestima, conductas de dependencia, con una necesidad constante de aprobación y una preocupación excesiva por las relaciones. En los casos extremos puede caer en conductas hostiles, como los malditos celos.
El miedo a amar
La señal de que no amamos a alguien es que no le damos todo lo mejor que hay en nosotros (Paul Claudel)
Al estilo huidizo se le puede añadir la coletilla “alejado”, puesto que viven las relaciones en un estado continuo de acercamiento-alejamiento. Son los que más dicen quererse enamorar para después sentirse con la soga al cuello. Por eso huyen. Suelen ser personas con una elevada autosuficiencia emocional, una baja activación de los deseos de apego, muy orientados al logro de sus objetivos y una elevada incomodidad con la intimidad. Por desgracia, los que sufren este tipo de apego confunden su necesidad de alejamiento con la falta de amor y por eso rompen relaciones una detrás de otra. Son los más proclives a huir del compromiso, y cuando lo logran hay que procurar no atarlos en corto.
Finalmente está el estilo temeroso, con un modelo mental que podríamos caricaturizar como “yo estoy mal, pero tú estás peor”. Se caracterizan por sentirse incómodos en situaciones de intimidad, por una elevada necesidad de aprobación, por considerar las relaciones como algo secundario y por una baja confianza en sí mismos y en los demás. El estilo temeroso tiene necesidades de apego frustradas, puesto que, al mismo tiempo que necesitan el contacto social y la intimidad, el temor al rechazo que les caracteriza les hace evitar activamente situaciones sociales y relaciones íntimas.
A todo ello hay que sumar las experiencias vividas que modelan sin duda nuestros estilos afectivos. Aunque podríamos discutir qué fue primero, si el huevo o la gallina, o el nido, es cierto que el miedo a amar también se reconoce ante los sufrimientos causados por amores mal entendidos. Por engaños y autoengaños. Por corazones rotos y desgarrados por el dolor del desamor. Nadie quiere volver a sufrir así. No es necesario. Por eso podemos aprender a amar desde la plenitud. Y eso empieza por aprender a amarse a uno mismo.
Amar con conciencia
Amar no es mirarse el uno al otro; es mirar juntos en la misma dirección (Antoine de Saint-Exupéry)
Conocer el estilo afectivo propio es fundamental. Primero para poder identificar las dificultades que tenemos en el marco de las relaciones y que no dependen sólo de con quién nos juntamos, para tomar responsabilidad sobre ello. Pero también significa aprender a vivir de acuerdo con el estilo afectivo que queramos desarrollar en la vida. No todo el mundo tiene que pasar por la vicaría, ni tiene que tener una familia, ni es un discapacitado emocional por no convivir en pareja. Lo importante es responsabilizarse de las elecciones que hacemos en cada momento, con integridad y sin dañar a los demás.
Arrastramos aún la necesidad de crear marcos en los que encajar nuestra existencia. Son útiles, ya que así sabemos cómo actuar y dónde están los límites. Pero también nos quitan flexibilidad, no nos permiten, como la vida misma, fluir con el presente y con los acontecimientos, sino que nos etiquetan, normativizan y crean expectativas y obligaciones que nos quitan autenticidad. Eso es lo que ocurre con el amor a veces. Se dan por hecho tantas cosas que es inevitable vivir en el autoengaño. Por eso, cuando Cupido se quita la venda de los ojos, no nos podemos creer en lo que nos hemos convertido.
Prefiero pensar que hoy disponemos de una conciencia diferente, la cual nos permita elaborar las relaciones día a día, sabiendo que andamos continuamente sobre la fina cuerda de la incertidumbre y que todo se debe ir resolviendo si hay capacidad de amarse. Y eso empieza por asumir cómo amamos y cómo queremos ser amados.
Aprender a querer
Libros
‘Los estilos afectivos en la población española: un cuestionario de evaluación del apego adulto’, de Remedios Melero y María José Cantero. Revista ‘Clínica y Salud’, volumen 19, número 1. 2008.
‘El arte de amar’, de Erich Froom. Editorial Paidós.
‘El verdadero amor’, de Thich Nhat Hanh. Ediciones Oniro.
Música
Todo Mozart.

Irving Kristol

Irving Kristol, padrino del neoconservadurismo
DAVID ALANDETE
Publiccado en El País, 20/09/2009;
Irving Kristol, el llamado "padrino del neoconservadurismo", el hombre que ayudó a popularizar las bajadas de impuestos y dotó de ideas fiscales y políticas a la llamada revolución conservadora de los años ochenta en Estados Unidos, falleció el viernes 18 de septiembre, en la zona metropolitana de Washington, a los 89 años y a causa de un cáncer de pulmón.
Irving Kristol, el llamado "padrino del neoconservadurismo", el hombre que ayudó a popularizar las bajadas de impuestos y dotó de ideas fiscales y políticas a la llamada revolución conservadora de los años ochenta en Estados Unidos, falleció el viernes 18 de septiembre, en la zona metropolitana de Washington, a los 89 años y a causa de un cáncer de pulmón. Kristol fue ensayista y profesor de universidad; una voz de indudable influencia ideológica en presidentes como Ronald Reagan y George W. Bush; el hombre al que se le atribuye la modernización de la derecha estadounidense en los últimos 30 años.
En una ocasión, Kristol, nacido en Nueva York en 1920, definió a los neoconservadores como "progresistas que han sido golpeados por la realidad". Fue a finales de los setenta cuando se comenzó a utilizar aquel término, que vivió una vigorosa primavera durante la presidencia de Reagan y un decidido apogeo en los años del segundo Bush. Kristol y otros prohombres de la política norteamericana, como el sociólogo Nathan Glazer o el senador Daniel Patrick Moynihan, se criaron en Nueva York y se formaron en el marco del radicalismo izquierdista universitario de los sesenta. Crecieron como progresistas y maduraron como sólidos conservadores.
Valores tradicionales
En su consolidación en la intelligentsia política del país, estos neocon se vieron defendiendo los valores tradicionales y las instituciones preexistentes, alineándose con los intereses de la empresa y enfrentándose a cualquier ampliación de poder gubernamental. El neoconservadurismo nació en la prensa, en diversas revistas que defendían sus ideas y ejercían una decidida influencia en Washington. William F. Buckley sirvió a ese interés desde su National Review, que había fundado en 1955. Kristol, junto con Glazer, fundó The Public Interest 10 años después. Posteriormente crearía la revista Encounter, lograría una plaza de profesor en la Universidad de Nueva York y difundiría su opinión desde una tribuna mensual en el Wall Street Journal.
En 1968 publicó un verdadero ideario neocon en el diario The New York Times, titulado 'Memorias de un luchador de la guerra fría'. "Creo en la libertad individual y la democracia representativa; prefiero una versión modificada del capitalismo a cualquier otro sistema económico propuesto; creo que Castro no es un buen modelo para el progreso económico en Latinoamérica; considero el maoísmo tan detestable como el fascismo y no distinguible de éste; no creo que los países subdesarrollados del Tercer Mundo representen ningún tipo de futuro y Che Guevara no es mi idea de Robin Hood".
El punto de inflexión que le hizo abandonar las posiciones de izquierda fue la gestión de la guerra de Vietnam por parte del presidente demócrata Lyndon B. Johnson. Kristol se convirtió en un sólido apoyo del entonces candidato republicano Richard Nixon, y le asesoró en numerosas ocasiones a su paso por la Casa Blanca. Pero su verdadera influencia en el Partido Republicano la ejerció sobre el congresista Jack Kemp y sobre Ronald Reagan, los líderes conservadores que protagonizaron la revolución fiscal de los años ochenta y popularizaron las bajadas de impuestos como método para dinamizar la economía.
Durante el mandato del segundo Bush, el neoconservadurismo experimentó un rejuvenecimiento inesperado, mientras muchos medios escribían sus obituarios. En 2002, Bush le concedió a Kristol la medalla de la Libertad, la más alta distinción civil del país, por "labrar el campo intelectual para el renacimiento de las ideas conservadoras en la segunda mitad del siglo XX", según dijo. En el ya anciano profesor, Bush tenía un apoyo intelectual constante a su "guerra contra el terrorismo".
En una columna en la revista The Weekly Standard, publicada en diciembre del año pasado, Kristol le pedía al ex presidente que explicara con más pasión "a los americanos cómo sus políticas de detención, interrogatorios, vigilancia y otras medidas antiterroristas han mantenido al país a salvo". Además, le recomendaba perdonar de forma preventiva a todos aquellos agentes de la CIA y soldados del Ejército que hubieran cometido excesos con sospechosos de terrorismo por "servir de buena fe en la guerra contra el terrorismo". Fue demasiado tarde. Un mes después, Barack Obama tomó posesión de su cargo y desestimó aquella última voluntad neocon.

19 de septiembre

El presidente Calderón en el Día Nacional de Protección Civil
Sábado, 19 de Septiembre de 2009 Discurso en El Palacio Nacional
Muy buenos días, señoras y señores.
Muy estimados colaboradores del Gabinete del Poder Ejecutivo.
General Guillermo Galván Galván, Secretario de la Defensa Nacional.
Almirante Mariano Francisco Saynez Mendonza, Secretario de Marina.
Licenciado Fernando Gómez Mont, Secretario de Gobernación.
Licenciada Laura Gurza, Directora del Sistema de Protección Civil.
Muy estimados amigos galardonados.
Muy estimados grupos de la sociedad civil, de Rescate Alpino, de los cuerpos de rescate del país, de Topos, de Protección Civil de distintas entidades.
Estimados ganadores del Premio Nacional de Protección Civil.
Señor Director del Instituto Politécnico Nacional, doctor Enrique Villa.
Señores representantes de la academia.
Señoras y señores:
Hoy, a 24 años de los sismos de 1985, rendimos homenaje a los miles de mexicanas y mexicanos que perdieron la vida en una de las mayores tragedias de la vida nacional.
Los terremotos del 19, principalmente, y también del 20 de septiembre de aquel año, dejaron una profunda huella de dolor que sacudió la conciencia nacional. Sin embargo, la memoria de este acontecimiento no es sólo de tristeza, es también una memoria de valentía, de dignidad ciudadana y de orgullo.
Porque frente a la magnitud del desastre, al caos inicial y al desorden, el pueblo se organizó, se organizó de manera voluntaria, valiente, espontánea, para rescatar a muchos damnificados.
En medio de la emergencia surgieron innumerables muestras de afecto, de generosidad y de entrega de los mexicanos. Y de ahí surgió este Día Nacional de Protección Civil, donde recordamos la heroica respuesta de vecinos, voluntarios, médicos, enfermeras, bomberos, policías, rescatistas, soldados, marinos, en torno a los cuales se ha integrado una sólida columna vertebral que ha permitido superar la Protección Civil día con día en nuestro país.
Ha sido ya casi un cuarto de siglo de aprendizaje, casi un cuarto de siglo en el que una y otra vez México se esfuerza para enfrentar, y cada día más, para prevenir los desastres naturales que acompañan a cualquier sociedad.
En los sismos de 1985 despertó un México especial, el México de la solidaridad, de la fraternidad, del humanismo; el México de la unidad y el trabajo colectivo para superar los retos que nos toca vivir; el México que no se arredra ante la adversidad y que siempre encuentra el camino para salir adelante.
Más allá de ese despertar ciudadano, la mayor lección que dejó a los mexicanos esta tragedia fue, quizá, la importancia de contar con un eficaz Sistema Nacional de Protección Civil. Desde entonces nuestro país se viene preparando para proteger mejor a la población ante cualquier emergencia o desastre.
México se ha preparado con la elaboración de un Atlas Nacional de Riesgos, con la instalación de una Red Sísmica Nacional, con el monitoreo permanente de volcanes en activo, con la puesta en marcha de sistemas de alerta de huracanes y tormentas tropicales, con planes de acción ante enfermedades con potencial pandémico, con el Plan de Emergencia DN-III del Ejército Mexicano y las Fuerzas Armadas. En especial se ha preparado con programas para evitar, disminuir o mitigar los efectos destructivos de las contingencias y los desastres, así como la consolidación de una nueva cultura de la prevención y de la autoprotección.
Como parte de este esfuerzo, me alegra mucho hoy el que hayamos entregado a nombre de los mexicanos el Premio Nacional de Protección Civil 2009, a compatriotas que se han destacado por sus contribuciones al fortalecimiento de una cultura preventiva y por sus acciones sobresalientes en auxilio a la población civil.
Felicito muy sinceramente al doctor Roberto Arroyo Matus por haber ganado este reconocimiento en la modalidad de Prevención, porque sus investigaciones han permitido mejorar la seguridad estructural de las edificaciones. Sus actividades de divulgación a través de historietas, por ejemplo, han hecho posible que muchos niños y jóvenes ahora sepan qué hacer antes, durante y después de un sismo.
Además, el doctor Roberto Arroyo ha tenido la valiosa virtud de jugársela por la ciencia y la tecnología en México. A pesar de haber recibido propuestas laborales de prestigiosas universidades extranjeras, ha preferido continuar sus investigaciones en la Universidad de Guerrero, su alma máter, y seguir aplicando sus conocimientos en beneficio de los guerrerenses y de los mexicanos.
Por todo ello, ha sido un honor entregar al doctor Arroyo tan merecido reconocimiento.
Asimismo, felicito sinceramente a los integrantes de la Brigada de Rescate del Socorro Alpino de México, en especial a su Presidente, Jesús Domínguez Navarro, por haber ganado este Premio en la modalidad de Ayuda, porque desde hace más de seis décadas este equipo ha destacado por localizar, salvar la vida o rescatar a montañistas perdidos o accidentados en las zonas más agrestes y de difícil acceso del país.
Reconozco el desempeño profesional, el altruismo y la vocación de servicio de los miembros de esta organización y de todos aquellos que se han avocado, precisamente, al rescate de víctimas en condiciones agrestes de la naturaleza, sea en las montañas, en las grutas o en cualquier sitio donde poner la propia vida en riesgo es indispensable para rescatar la de otros.
La distinción que hoy reciben se suma a las medallas de agradecimiento pero, sobre todo, a la admiración y el respeto de quienes han auxiliado y de todos los mexicanos.
Sé que mientras existan personas como ustedes, dispuestas a ayudar a la gente cuando más lo necesita, podremos confiar en el futuro promisorio del país.
Aprovecho esta ocasión, señoras y señores, para reafirmar el compromiso del Gobierno Federal con la protección y la seguridad de los mexicanos. Para nosotros, la integridad de las personas es el asunto prioritario. Por eso, seguiremos actuando con responsabilidad, trabajando en equipo y con visión de futuro en materia de prevención civil, porque sólo así evitaremos que las tragedias nos rebasen.
En esta temporada de lluvias y huracanes, por ejemplo, el Sistema Nacional de Protección Civil está en alerta para proteger la vida y el patrimonio de los mexicanos; en particular, las dependencias federales participantes están listas para alertar, organizar y en su caso evacuar a la población en peligro y auxiliarla, a la población civil, como ha hecho y lo seguirá haciendo ejemplarmente el Plan DN-III del Ejército Mexicano y el Plan Marina.
Pese a los avances obtenidos, existen aún muchos espacios para la mejora, en especial debemos fortalecer la coordinación entre los distintos órdenes de Gobierno en el marco de nuestro esquema de Protección Civil y responder de manera más eficaz a las emergencias que se presenten, como una muy reciente, sea, por ejemplo, en el paso del huracán, recientemente en la Península de Baja California, o bien muy cerca de la Ciudad de México, en la zona de Tlalnepantla y de Atizapán.
Señoras y señores:
Frente a las contingencias y desastres, los mexicanos siempre hemos salido adelante gracias a la unidad, la solidaridad, la fraternidad y la generosidad. Con la fuerza de nuestros valores y de nuestros ideales; con la fuerza de lo mucho que nos une, estoy seguro de que seguiremos enfrentando y superando estos y otros desafíos de nuestro tiempo.
Convoco a los mexicanos a seguir fortaleciendo nuestra capacidad de respuesta ante cualquier emergencia y a avanzar juntos en la construcción de un México distinto y mejor para todos.
Muchísimas felicidades y muchísimas gracias.
***
SECRETARIO FERNANDO GÓMEZ MONT
Señor don Felipe Calderón Hinojosa, Presidente Constitucional de los Estados Unidos; señor General Guillermo Galván Galván, Secretario de la Defensa; Almirante Francisco Saynez, Secretario de la Marina.
Señores premiados, señoras y señores.
Hoy hace 24 años una tragedia cimbró a la Ciudad de México. De esa adversidad obtuvimos diversas lecciones. En un momento en que el sistema político empezaba a dar signos de agotamiento por las insuficiencias a las que se había sometido por condiciones internas y externas de su economía, y por el carácter rígido de su legitimidad política, surgió una sociedad sensible y responsable, que ocupó los espacios de la compasión y de la solidaridad ante las insuficiencias que en ese momento mostraba el Gobierno.
Azoradas las instituciones burocráticas, sin tener la preparación suficiente, buscando liderazgos y procedimientos para responder a una sociedad en paz, reaccionó e hizo épica de la tragedias y dio un paso significativo en la consolidación de una cultura democrática en México.
Una cultura democrática que se construyó y se construye a partir de la responsabilidad, a partir de la empatía, a partir de la honradez y de la honestidad de cada uno de nosotros.
En donde, quienes contamos con el privilegio, directa o indirectamente; directamente, cuando son electos, indirectamente cuando los electos convocan a la responsabilidad en el equipo, para servir y proteger a la ciudadanía.
Cuando esa ciudadanía trabaja y comparte el valor de su trabajo, aporta en la construcción de los recursos públicos a mecanismos para fortalecer las capacidades de defensa, promoción y protección a que está obligado el Gobierno frente a su comunidad.
El Sistema Nacional de Protección Civil, que surge y se consolida a partir de esa tragedia, es una política profundamente democrática y en ello radica buena parte de su belleza.
En ella el Gobierno asume la responsabilidad de ejercer el liderazgo con honradez, con honestidad y con diligencia. En ella la sociedad multiplica las acciones a realizar de manera organizada, ordenada, confiable y visible.
El Sistema Nacional de Protección Civil, Gobierno y comunidad reaccionan frente a una tragedia que les viene impuesta por la naturaleza.
Este año, señor Presidente, ha sido un año difícil. Ha sido un año difícil en el que con su liderazgo, con un liderazgo humano, sereno, responsable, honesto, honrado. Usted ha dirigido a la sociedad para superar adversidades que no han sido provocadas, ni por el Gobierno ni por la sociedad.
Una crisis mundial, en el cual se cayó la demanda que alimentaba buena parte de nuestra economía, una crisis sanitaria, una reacción frente al embate de las organizaciones criminales.
Señor Presidente:
Su liderazgo ha podido sumar las fortalezas de la sociedad al Gobierno. Porque la gente le cree, porque ha sabido traducir honradez en ese ejercicio.
Y ese es un atributo que México
exige y requiere de sus líderes, porque el liderazgo es responsabilidad, no es ni privilegio ni pedestal. Es responsabilidad.
Y, en ese sentido, es que hoy tenemos que celebrar nuestra capacidad sociedad y Gobierno de seguir construyendo fortalezas para superar las adversidades.
Estamos en un momento decisivo de nuestra historia, señoras y señores. Estamos iniciando los festejos del Bicentenario y que es un ciclo de retrospección, de reflexión para reconocer nuestras fortalezas, las que se han esculpido de nuestro dolor, de nuestras tragedias; pero también de nuestras victorias, de nuestros aciertos.
Estamos en un tiempo en donde el Presidente de la República nos ha convocado a hacer de esta reflexión espacio fecundo para construir futuro; donde estamos obligados a modificar nuestras maneras de pensar, donde estamos obligados a reconocer nuestras fortalezas para hacerlas herramienta de presente y de futuro, donde estamos convocados a trascender nuestros errores.
Porque México es un país fuerte y muchas veces los mexicanos nos maltratamos demasiado y no sabemos reconocer serenamente todas las fortalezas que nos ha dado la vida y que hemos construido con nuestro destino.
Hoy son tiempos de aprendizaje y de consolidación institucional. Son tiempos en donde podemos y debemos superar prejuicios que nos han atado a no superar rezagos todavía pendientes. Son tiempos de construir puentes de solidaridad, de compasión, de multiplicación de libertades y oportunidades. Tiempo de madurar más y mejor como país.
En nuestros premiados hoy, señor Presidente, se reconocen dos virtudes que son fundamentales en estos tiempos. El doctor Arroyo Matus, a partir de la tragedia generó innovación y tecnología para construir o realizar construcciones más resistentes a los terremotos, que nuestra vulnerabilidad hizo fuerza, hizo resistencia, hizo aprendizaje.
La Brigada Alpina, en su amor por las alturas, supo construir de ese amor, solidaridad, compasión y sin renunciar a las alturas, generó solidaridad, tradición y esfuerzo.
Hoy en México estamos urgidos de innovación, de tradición y de mira de alturas. Sea esta la ocasión para refrendar nuestro compromiso con nosotros mismos y con México, para asumir nuestras responsabilidades, asumirlas en la alegría, en el conocimiento de que siempre perseveramos, que siempre podemos hacer las cosas mejor, que las puertas de México a su futuro están abiertas y que a nosotros nos toca ensancharlas, a nosotros nos toca transitarlas.
Señor Presidente:
Usted y yo somos de una generación que, desde jóvenes, tuvo el privilegio de contribuir con eficacia al quehacer patrio, y que hoy miramos con absoluta seriedad poderles garantizar ese privilegio a nuestros jóvenes, y pasar la estafeta a nuevas generaciones que, con más brío y mejor tino que la nuestra, sigan construyendo este país.
Que este Día de la Protección Civil sea un día de fortaleza cívica, de amor al país, de construcción de futuro, de compromiso con el presente.
Gracias, señor.

Los Beatles

Nadie después de los Beatles/
IÑIGO LÓPEZ PALACIOS
El País, 20/09/2009;
"Esa hipócrita beatlemanía ha mordido el polvo", cantaban The Clash en London calling, un tema de 1979. No podían estar más equivocados: ni antes ni después ha habido una banda tan grande. Nadie ha conseguido igualar su importancia en ningún aspecto ¿Son una cumbre creativa o un producto de marketing tan logrado que resulta imbatible? Desaparecidos los de Liverpool, ¿no hay nada que merezca la pena?
"Hay gente que ha hecho discos mejores que ellos, pero en conjunto, ponderando todos los elementos, musicales y sociológicos, creo que es el grupo que mejor ha definido lo que hoy por hoy entendemos como pop: la popularización absoluta de un producto combinada con un continuo misterio acerca de su éxito; como JFK, el Fairy o Danone. El buen pop siempre tiene algo de juguete religioso", aventura el escritor Agustín Fernández Mayo.
En 2009, The Beatles está a punto de convertirse en la banda más vendedora de esta década. En Estados Unidos, el único lugar del mundo donde se contabilizan realmente las copias vendidas, manda Eminem, con 32 millones. Pero le siguen los Beatles, con más de 28. Y suyo es el disco más exitoso de esta década, 1, antología que lleva casi doce millones sólo en ese país. Si sumamos los cuatro millones de copias fabricadas, 52.000 de ellas para España, de los remasters (complementado por el marketing del videojuego The Beatles: Rock band), "los británicos habrán superado al rapero de Detroit antes de que acabe 2009", aseguraba en estas páginas recientemente el crítico musical Diego A. Manrique.
Es otra de esas cifras impresionantes vinculadas a los de Liverpool. La banda de los "mil millones de discos" vendidos "hasta ayer" según su compañía. "Ayer" es el 9 de septiembre de 2009, día en que se lanzó la anunciada y, según muchos, esperadísima edición remasterizada de sus álbumes. "Es increíble", dice un veterano disquero que prefiere no dar su identidad. "¿Versión remasterizada? Mira, yo me dedico a esto y ni sé muy bien qué es. Y si pregunto en mi oficina, dudo que alguien sea capaz de darme una definición correcta. Así que el público mucho menos". Esto por no hablar de que resulta dudoso que la generación que escucha la música en MP3 y móviles tenga mucho interés en la calidad de sonido.
Tampoco hay que tomarse los números al pie de la letra. Los mil millones esconden que en realidad hace tiempo que se perdió la cuenta. Lo que sí es cierto es que 15 de los nuevos lanzamientos -todos menos Yellow submarine-, están hoy entre los cien más vendidos en España. Hay ya 6.107 unidades despachadas. The Beatles stereo box set ocupa el tercer puesto de la clasificación, con 1.430 ejemplares, 900 menos que el número uno, Aviones, de Pereza. La diferencia es que la caja de los de Liverpool cuesta alrededor de 240 euros. Entre las reediciones de los álbumes originales, Abbey Road es el que más ha vendido. Está en el puesto 13 con 695 copias.
Cifras escuálidas. Y son siempre así. Por eso es una gran semana para la muy dañada multinacional EMI. Más teniendo en cuenta que los discos de los Beatles se siguen vendiendo como si fueran una novedad, a 16 euros los sencillos y 24 los dobles, algo que no es ni mucho menos habitual. "Actualmente el núcleo duro de los compradores de discos está compuesto por mayores de 40 años. Y la marca Beatles es muy atractiva para ese sector. Los grandes fenómenos de ventas se explican bien dentro de ese contexto. No es tan distinto a lo que ha pasado con Miguel Bosé en España. ¿A quién va dirigido Papito, hasta en el título, si no es a ese tramo? Es un público que no descarga, ni usa Internet para la música", razona Ricardo Urias, director de estrategia e innovación de la consultora Havas Media.
"Y a esto hay que unir otra cuestión, los Beatles como marca son producto de una época. Nacen en los sesenta, la era en la que se crean las grandes marcas, Coca-Cola, Marlboro, McDonald's... En aquel momento reinaban los mass media, unos pocos se dirigían a todo el mundo. Con una campaña en una cadena de televisión, dos periódicos y cuatro emisoras de radio estabas en condiciones de crear una marca. Eso ahora es imposible. Es el momento de los social media, muchos se dirigen a muchos. La paradoja es que ahora, si usas los mass media, lejos de crear una marca, lo más seguro es que pongas al producto bajo sospecha de ser algo prefabricado", concluye.
Daniel Hunt miembro del grupo de pop electrónico Ladytron y productor (su último trabajo ha sido grabar tres canciones para el que será el nuevo disco de Cristina Aguilera) insiste en esta idea. "Yo no pertenezco a esa generación, pero he nacido y me he criado en Liverpool y allí se considera a los Beatles más en términos religiosos que musicales. Pero si me preguntas porque esto no volverá a pasar, la explicación natural es que los medios de comunicación están mucho más fragmentados. Incluso en comparación con hace 20 años, es difícil tener ese tipo de impacto. Creo que ya es imposible, al menos que algún cataclismo inesperado sacuda a los medios".
Un ejemplo: la noche en que dio comienzo la beatlemanía en Estados Unidos, el 9 de febrero de 1964, con la aparición del cuarteto en el programa de Ed Sullivan, un 75% de los americanos que veían la televisión sintonizaban aquella cadena. Ahora, el gran momento televisivo del año en ese país es la retransmisión de la Superbowl, que en su última edición consiguió una audiencia del 42,5%. "Y eso que las grandes marcas actuales son básicamente las deportivas. Digamos que gracias a las competiciones, -la Champions, los mundiales de atletismo-, es fácil saber quién es el mejor. En música no hay un Gran slam, como en tenis", explica Urias.
Es un mundo nuevo, distinto a aquel que conocieron generaciones anteriores y que sigue en movimiento. "Los grandes festivales de música tienen problemas para conseguir llenar sus escenarios principales. Cada vez es más difícil encontrar músicos capaces de atraer 50.000 personas. Y, al mismo tiempo, sus carpas menores, aquellas pensadas para 6.000 0 7.000, se les quedan pequeñas. Es uno de los debates más importantes que se están produciendo hoy en día en este negocio. Quizás el modelo del cabeza de cartel y los grupos para completar sea obsoleto y haya que tender a certámenes más horizontales", cuenta Christian Hald Buhl, director de estrategia del festival danés Spot.
Es la teoría de la clase media. En el pop, mientras las multinacionales imponían sus criterios con ayuda de la publicidad era más cómodo y rentable fijar los recursos en unos pocos músicos y convertirlos en estrellas, en aristocracia, condenando al resto a la semiindigencia, al proletariado pop. Pero con la aparición de Internet como herramienta fundamental para la distribución de la música, los pequeños ya no lo son tanto y los grandes lo son menos. "La democratización de la música vía internet y la eclosión de los medios de comunicación alternativos, de los blogs a las webs nicho, han provocado dos cosas: que la gente tenga una oferta ilimitada donde elegir y que uno mismo acaba convirtiéndose en su propio prescriptor", dice Borja Prieto, de la web MySpace. "Los medios tradicionales tienen una audiencia más dispersa y la gente atiende cada vez más a recomendaciones de amigos y a focos de información nicho. Ya nadie te dice qué escuchar y eso afecta directamente a las superestrellas. Hay menos superestrellas con un superéxito y muchas pequeñas con un éxito más medido. Desde luego es mucho más apasionante".
En la actualidad, salvo contadas excepciones motivadas por una avalancha informativa, como la muerte de Michael Jackson, los grandes fenómenos de ventas se reducen a los discos para adolescentes, casi niños, como Jonas Brothers o Hanna Montana. Y en este caso se trata de productos globales fundamentados en series de televisión, películas o merchadising. "Pero, si te fijas, tampoco es tan distinto a lo que hacían entonces The Beatles. Fueron un fenómeno de fans para jovencitas. Lo que pasa es que fueron evolucionando como hicieron pocos. Yo creo que a nivel comercial los productos de la factoría Disney son los que están más cerca de reproducirlo", dice Javier Liñan, director de la discográfica El Volcán.
Todo lo cual no quita un ápice de importancia a The Beatles en ningún plano. "Estos tíos lo inventaron todo. Y además todo lo que inventaron era muy bonito", dice Javier Pintor, jefe de marketing de EMI y encargado de este lanzamiento en España. Una explicación, la de su calidad muy superior a todo lo que hubo antes y todo lo que ha habido después, en la que muchos creen. La música no es en realidad más que matemáticas intuitivas. Todo sería reducible a formulas numéricas. El oyente no tiene que conocerlas pero están ahí. Si nos fiamos de los científicos beatlemaniacos (francamente, sus explicaciones técnicas resultan demasiado complicadas como para incluirlas aquí) las ecuaciones de las canciones de los Beatles son muy especiales.
Pero de esta explicación se desprende un problema. Si todo es reducible a una fórmula, debería ser imitable. Visto entonces que, de momento, ni humanos ni androides han conseguido igualar a los de Liverpool, quizás haya que buscar la respuesta en lo sentimental. En fans como Guillermo Sánchez Vega, periodista canario de 36 años. Con 14, llegó a la final de un concurso televisivo. Su tema, los Beatles. "Perdí, vale, pero al menos me di el gusto de discutir con el rancio del presentador en antena". Su pasión no ha disminuido con el tiempo. "Me emociono cada vez que veo el documental Anthology, la cara b de Abbey Road me parece la cúspide artística del ser humano y preferiría mil veces irme de cañas con Paul McCartney antes que con Megan Fox", dice. Tiene previsto hacerse en cuanto pueda con todos los discos, y si se le pregunta la razón de su amor, se explaya. "Ya se sabe, el primer amor es el primer amor. Sí, te casarás con otra persona y tendrás hijos con ella, pero nunca olvidarás a aquella por quien tanto sufriste. Los Beatles no sólo fueron el primer amor de muchos, sino de casi toda la industria musical. Son aquel instante irrepetible de absoluta felicidad que ha quedado idealizado: los Beatles, la vez que perdiste la virginidad, aquella gran borrachera con los amigos, los Tours de Induráin, el gol de Iniesta ante el Chelsea o el de Zidane ante el Bayer o, la boda de Rocío Jurado y Ortega Cano... Bueno quizás eso ya sería exagerar".

El Ministerio de la Verdad

Rusia y el Ministerio de la Verdad/Monika Zgustova, escritora
Publicado en EL PAÍS, 18/09/09;
“Los actuales intentos, asquerosos e hipócritas, de los europeos para dar otro sentido a la II Guerra Mundial, para rebajar el papel heroico de nuestra nación en la destrucción del nazismo, y la monstruosa mentira de los europeos a la hora de comparar Alemania y la Unión Soviética en su responsabilidad por la guerra demuestran que a los europeos el nazismo les resulta más próximo que el comunismo”. Con estas palabras, llenas de intención aunque algo faltas de lógica, concluyó el moderador Viktor Kozhemyako, redactor de Pravda, el coloquio de historiadores sobre el papel de Stalin y el Partido Comunista de la URSS en las vísperas de la II Guerra Mundial.
Según Pravda, el objetivo del coloquio fue responder “a los falsificadores de la historia: tanto extranjeros como rusos”. Y es que, según el periódico ruso, “últimamente existe en Europa una tendencia a igualar a Stalin con Hitler, el comunismo y el nazismo, y a intentar quitarnos a los rusos el derecho de enorgullecernos de nuestra incomparable Victoria de la Patria Soviética en la Gran Guerra Patriótica”. (Las mayúsculas son de Pravda).
El coloquio de historiadores, convocado por Pravda, se celebró en las vísperas de la conmemoración, en la ciudad polaca de Gdansk, de los 70 años del comienzo de la II Guerra Mundial. El 1 de septiembre de 1939, la Alemania nazi encendió la guerra al invadir Polonia, sólo unos días después de que su ministro de Asuntos Exteriores, Joachim von Ribbentropp, firmara un pacto de no agresión mutua con su colega ruso, Viacheslav Molotov. De acuerdo con su pacto con Hitler para dividir Europa, dos semanas más tarde las tropas soviéticas también invadieron Polonia.
Mientras los dirigentes alemanes han pedido perdón reiteradamente por los crímenes del nazismo, ningún mandatario ruso se ha atrevido a condenar los crímenes soviéticos durante la II Guerra Mundial. Los polacos, por ejemplo, esperaban que Putin pidiera disculpas por la masacre de los bosques de Katyn, donde en 1940 más de 20.000 oficiales polacos, prisioneros de guerra, fueron ejecutados por la KGB. Sin embargo, Putin no ha admitido ninguna culpa de su país; al contrario, ha disculpado a Stalin. En cuanto a la masacre, se ha limitado a afirmar que el pueblo ruso “comprende bien la sensibilidad de los polacos sobre lo ocurrido en Katyn”.
Siguiendo la actual tendencia oficial rusa, Putin rechaza cualquier responsabilidad de la Unión Soviética en la II Guerra Mundial, enfatizando el papel de los soviéticos como víctimas del conflicto bélico y echando la culpa de la invasión soviética de Polonia al Reino Unido.
¿Cuál es esa tendencia oficial de acuerdo con la cual actúa Putin? Es la que establece una comisión, fundada y liderada por el actual presidente ruso Dmitri Medvedev y su gabinete, y llamada Comisión para prevenir la falsificación de la historia en detrimento de los intereses de Rusia. El enunciado lo dice todo: la comisión quiere velar por los “intereses” de Rusia, no está destinada a esclarecer los hechos. La comisión se dedica, pues, a fijar “la verdad histórica” de acuerdo con esos “intereses” y a procesar a todos aquellos que intentan “reescribir la historia”. La propuesta de la ley, que ha presentado el Gobierno ruso, pretende que la “falsificación de la historia” se considere una ofensa criminal y que se pueda penalizar con entre 3 y 5 años de cárcel, aplicables indiscriminadamente a rusos y extranjeros. La oposición rusa ha apuntado que el intento de monopolizar la verdad histórica por parte de dicha comisión se parece al comportamiento
de las instituciones soviéticas que monopolizaban la verdad ideológica y la situaban por encima de la científica y la académica.
Según esta ley, podría llegar a ser condenada cualquier persona que cuestione el hecho de que en 1945, tras los acuerdos de Yalta, los Aliados entregaron a Rusia dos millones de “víctimas de Yalta”, básicamente prisioneros de guerra y exiliados, que a su llegada a Rusia fueron ejecutados o enviados al gulag. O cualquiera que critique los libros de texto vigentes en Rusia que describen a Stalin como un “gestor eficaz” y retratan las represiones masivas en los años treinta, cuarenta y cincuenta como la única manera que tuvo Stalin para salir de las grandes dificultades económicas y de seguridad. O, sin ir tan lejos en el pasado, a cualquiera que desapruebe la afirmación de Putin según la cual el colapso de la Unión Soviética fue “la mayor catástrofe geopolítica del siglo XX”.
Los críticos echan en cara a Moscú que quiera ocultar el impulso que Stalin, junto a Hitler, dio a la II Guerra Mundial y que, en vez de admitir haber ayudado, a través del pacto Ribbentropp-Molotov, a perpetrar la destrucción de Europa, siga con la retórica estalinista de considerarse víctima y posterior vencedor.
Rusia sigue valorando su historia en función de su propia grandeza y no de los valores compartidos con el resto de las naciones. Es por ello que, mientras el mundo condena el estalinismo como un régimen abyecto, Rusia lo ensalza como el sistema que la consagró como una de las dos grandes potencias.

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