Ego sum qui sum; analista político, un soñador enamorado de la vida y aficionado a la poesía.
22 jun 2010
Monsiváis y la Biblia
Homenaje a Monsiváis/ Leo Zuckerman
Excélsior, 22 de junio de 2010
Quiero destacar tres cualidades que siempre me fascinaron. Atributos dignos de admirarse, en el entendido de que tenía muchos más.
Me encuentro frente a una página en blanco y no sé qué escribir. Tengo claro el tema: Carlos Monsiváis. Pero, ¿qué decir que no se haya dicho ya con tanta elocuencia? ¿Qué agregar a un mar de opiniones de sus amigos, lectores y admiradores?
La prensa de hoy lunes está llena de artículos sobre este personaje profundamente chilango. Hay reflexiones sobre su vasta obra y loas acerca de sus posturas políticas. Hay quienes recuerdan, y con ello presumen, encuentros con él. Hay caricaturas fantásticas.
De todo lo que he visto y leído, me quedo, quizá, con la caricatura del gran Magú en La Jornada. Preciosa. Magnífica. Está titulada: "A seguir trabajando". Aparece Monsi, como popularmente era conocido, en un cielo estrellado donde llega con un paquete de libros y un gato a sus espaldas. Sobre una nube lo recibe un viejo que parece Dios, o uno de sus representantes, quien le ofrece una Biblia y le dice: "Los estábamos esperando don Carlos: ¿nos podría hacer el prólogo?" ¿Qué más se puede agregar? De verdad que los caricaturistas suelen ser los mejores editorialistas de un periódico.
Aquí debería parar la columna y expresar mi pesar por la muerte de un gran personaje. Decir, como todos, que lo vamos a extrañar. Pero no quisiera terminar sin destacar tres cualidades de Carlos Monsiváis que siempre me fascinaron. Tres atributos dignos de admirarse, en el entendido que tenía muchos más.
Quiero reconocer, primero, su memoria. Era increíble. Podía citar diálogos enteros de películas, poemas o citas literarias. Recordaba viejos libros como si los hubiera leído en la mañana de ese día. Tenía una capacidad sobrehumana para almacenar y recuperar información. Era un prodigio de neuronas.
En segundo lugar, siempre me impresionó su inmensa capacidad de producir todo: libros, editoriales, crónicas, conferencias, prólogos y entrevistas. Estos días he visto varias fotos de Monsiváis en su estudio rodeado de un torrente de libros, revistas, discos y periódicos. Un verdadero caos: la peor pesadilla para alguien obsesionado con el orden. Y, sin embargo, ahí trabajaba un hombre con una productividad portentosa.
¿A qué hora leía todo lo que leía? ¿A qué hora escribía todo lo que escribía? ¿A qué hora veía todas las películas que veía? ¿O la música que escuchaba? ¿Cuándo dormía? Aparte de todo, Monsiváis era conocido por pasear por los barrios de la ciudad. ¿Acaso sus días tenían más de 24 horas? Es cierto: no tenía una familia propia que atender. Pero, con todo y esto, sinceramente no entiendo cómo le hacía Monsi para ser tan productivo. Alguna vez vi una caricatura del New Yorker que me hizo pensar en él: Una jefa le dice a uno de sus empleados que viene mal vestido: "Has hecho tanto trabajo el día de hoy que hasta voy a ignorar tu traje".
Finalmente, en tercer lugar, siempre admiré el sentido del humor de Monsiváis. Sus ocurrencias eran fantásticas. En este aspecto, parecía más británico que mexicano. Quizás el concepto más adecuado para describirlo sea el de witty en inglés, palabra que denota una persona que combina la inteligencia con la diversión, gracia, humor, agudeza, y una capacidad de reaccionar rápidamente, de responder genialidades a bote pronto.
Descanse en paz Carlos Monsiváis. Estoy seguro de que ya está escribiendo el prólogo a La Biblia que tanto habían esperado en el cielo.
Crisis de abusos sexuales en la Iglesia
Malentendidos sobre Benedicto XVI y la crisis de los abusos sexuales
Lo que ha hecho Ratzinger ante las denuncias
ROMA, domingo, 13 de junio de 2010 (ZENIT.org).-Las revelaciones actuales de abusos sexuales por parte de sacerdotes en la Iglesia católica están atrayendo una atención sin precedentes sobre el papel del Vaticano y, sobre todo, sobre las acciones de Benedicto XVI. En medio de la cascada de reportajes, existe, sin embargo, el peligro de que los hechos puedan quedar oscurecidos por la intensidad de las opiniones expresadas.
Un ejemplo reciente es la noticia de portada de la revista Time del 7 de junio. Sobre una foto del Papa con la cabeza vuelta se leía el titular: "Por qué ser Papa significa nunca decir perdón". Un vistazo rápido a la sección de la página web del Vaticano dedicada a los abusos sexuales revela, por el contrario, que en repetidas ocasiones Benedicto XVI ha expresado su remordimiento por los abusos de niños y adolescentes. De hecho, el link superior es un vídeo con una lectura del párrafo 6 de la carta del Papa a los católicos de Irlanda del 19 de marzo en la que dice: "Habéis sufrido intensamente y eso me apesadumbra en verdad".
Para ayudar a aclarar estos temas, Gregory Erlandson y Matthew Bunson acaban de publicar el libro titulado: "Pope Benedict XVI and the Sexual Abuse Crisis" (El Papa Benedicto XVI y la Crisis de los Abusos Sexuales) (Our Sunday Visitor). Los autores saben bastante sobre el tema. Erlandson es el presidente y editor de Our Sunday Visitor Publishing Company, mientras que Bunson es el redactor jefe del Catholic Almanac y también de la revista Catholic Answers.
Comienzan por señalar que una de las lecciones de los escándalos de abuso sexual es no tener miedo a la verdad. "Hay que enfrentarse a los hechos, pero también deben examinarse con equilibrio y honestidad", observa el prólogo.
Las cuestiones sobre el modo de actuar de Benedicto XVI surgieron con la publicación de reportajes sobre cómo trató a un sacerdote cuando el futuro Papa era arzobispo de Munich. Siguieron otras acusaciones, sobre las decisiones que tomó cuando era prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe sobre los casos de abusos en Estados Unidos. Los medios acusaron al Pontífice de negligencia, encubrimiento, y falta de preocupación por las víctimas de abusos.
Benedicto XVI difamado
Los autores del libro rechazan estas afirmaciones como falsas, pero admiten que a la mayor parte del público le habrá resultado difícil llegar hasta puntos de vista que les condujeran a una comprensión más correcta de la situación. El resultado es que se ha difamado a Benedicto XVI, y también se ha pasado por alto la actuación de la Iglesia católica en Estados Unidos. Durante los últimos años la adopción de nuevas normas y procedimientos ha llevado a cambios drásticos en el área de los abusos sexuales, precisa el libro. Aún así, la mayor parte de la cobertura de los medios presenta la situación como si estos cambios nunca hubieran ocurrido.
En relación al papel del Pontífice cuando presidía la Congregación para la Doctrina de la Fe, los autores presentan dos puntos importantes. Primero; antes de 2001, la responsabilidad de tratar los casos de abusos sexuales estaba dividida entre varias oficinas vaticanas, y no fue hasta la publicación de la carta apostólica del 18 de mayo de aquel año que todos aquellos sacerdotes acusados de abusos fueron asignados a la Congregación para la Doctrina de la Fe. Segundo, cuando el entonces cardenal Joseph Ratzinger asumió el control de estos casos, experimentó un cambio de actitud y se dio cuenta más claramente de la gravedad de la situación y de la necesidad de una actuación mucho más decidida.
Esto le llevó a las palabras que escribió para las meditaciones de las Estaciones del Vía Crucis, el Viernes Santo de 2005, poco antes de la muerte de Juan Pablo II. En la Novena Estación clamaba: "¡Cuánta suciedad en la Iglesia y entre los que, por su sacerdocio, deberían estar completamente entregados a él!".
Una vez que la Congregación para la Doctrina de la Fe se encargó de tratar los casos de sacerdotes que habían cometido abusos sexuales actuó rápidamente para resolverlos. Esto se explicaba en una entrevista concedida por monseñor Charles J. Scicluna al periódico católico italiano Avvenire en febrero de este año. Cerca del 60% de los casos no llegaron a juicio debido a la avanzada edad de los acusados, pero fueron sometidos a una actuación disciplinaria y alejados de cualquier ministerio público. En general, en un gran número de casos se permitió a los obispos locales que tomaran medidas disciplinarias inmediatas, de manera que no se retrasaran la puesta en marcha de estas medidas antes de que tuvieran lugar los juicios.
Algunos de los reportajes de los medios han criticado la lentitud o la falta de actuación de Roma al tratar a los sacerdotes culpables de abusos. Pero los autores del libro citan varias fuentes que demuestran que los retrasos fueron mucho más responsabilidad de los obispos locales norteamericanos que de cualquier negligencia del cardenal Ratzinger o de los encargados en su oficina de tratar estos asuntos.
De hecho, los autores del libro señalan que uno de los factores que agravaron los problemas de abusos sexuales fue la falta de aplicación, por parte de los obispos, de las leyes y normas de la Iglesia sobre cómo deberían tratarse estos casos. No obstante, no se trató sólo de un fallo de los obispos. Cuando muchos de estos abusos tuvieron lugar, en ocasiones hace varias décadas, los psiquiatras y otros miembros de la sociedad de aquella época no comprendieron la intensidad del mal que estaba detrás de tales actos.
Aunque se han hecho muchos progresos, Erlandson y Bunson también plantean algunas sugerencias sobre medidas adicionales que puede adoptar la Iglesia. Primero, es necesario que continúe el tono claro de asunción de responsabilidades que ha establecido Benedicto XVI, y los infractores deben responder de sus actos. Segundo, el Vaticano debería considerar la publicación de algunas normas mundiales, tanto para asegurar que se informa a las autoridades civiles de los casos de abuso sexual como también que existe una consistencia al tratar con los casos de abusos. Tercero, debe seguir adelante la renovación espiritual del sacerdocio y la vida religiosa.
Papel decisivo
Erlandson y Bunsen concluyen su estudio afirmando que la crisis de los abusos sexuales del clero muy probablemente defina el pontificado de Benedicto XVI. Esto no se deberá tanto a la cantidad de los escándalos revelados, sino al papel de liderazgo que ha tomado.
Antes de llegar a ser Papa, llevó a cabo actuaciones decisivas para que la Congregación para la Doctrina de la Fe tratara a los sacerdotes abusadores. Una vez elegido Papa, se ha encontrado con numerosas víctimas, ha reprendido a los sacerdotes culpables y ha desafiado a los obispos. También ha estado en la vanguardia de las reformas de procedimientos que han dado como resultado que la Iglesia sea capaz de responder más rápidamente cuando se trata de casos de abusos sexuales. El libro cita al cardenal Sean O'Malley de Boston que afirmó que, durante una década, el aliado más fuerte que tenían los obispos norteamericanos en Roma al tratar los casos de abusos sexuales fue el entonces cardenal Ratzinger.
Una vez elegido, Benedicto XVI escogió como sucesor en la Congregación para la Doctrina de la Fe a un norteamericano, el cardenal William J. Levada, alguien que era muy consciente del alcance de los escándalos. En sus mensajes sobre los abusos sexuales, el Pontífice ha hablado con claridad y con fuerza. También es consciente de la necesidad de una renovación espiritual, que expresó claramente en su carta a los católicos irlandeses, observa el libro.
Los autores admiten que, como muchos de su generación, el actual Papa fue al principio lento a la hora de darse cuenta de la gravedad, pero cambió hasta el punto "de convertirse en el defensor histórico de la reforma y la renovación de la Iglesia, y comprende el significado del problema".
En otras palabras, Benedicto XVI no es un obstáculo para afrontar con eficacia el problema de los abusos sexuales, sino una parte vital de la solución.
Por el padre John Flynn, L. C., traducción de Justo Amado
Nuveo Jefe de la Legíon de Cristo
El jefe de las finanzas vaticanas dirigirá a los Legionarios
Fuentes de la Iglesia dan por seguro que el nuevo superior será el italiano Velasio de Paolis
MIGUEL MORA - Roma - 22/06/2010
El Papa ha elegido a un experto en finanzas de confianza, muy cercano al secretario de Estado, cardenal Tarcisio Bertone, y al propio Benedicto XVI, como nuevo superior general de los Legionarios de Cristo. El nombramiento no es todavía oficial, pero fuentes vaticanas de toda solvencia han dado esta noche por seguro que el nuevo responsable de la Legión será Velasio de Paolis, de 74 años, un arzobispo italiano que es prefecto para Asuntos Económicos del Vaticano desde 2008.Especialista en derecho canónico y profesor en la Universidad Gregoriana de Roma, De Paolis es también miembro del Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica, equivalente a un Tribunal Supremo de la Santa Sede.
El nuevo superior general tendrá a su cargo una ingente labor: gestionar y sanear la Legión de Cristo, refundar el carisma de la organización, ordenar su enorme patrimonio económico y comandar el equipo que escribirá los nuevos estatutos. De Paolis sustituirá al actual director general de los Legionarios, el padre mexicano Álvaro Corcuera, pero fuentes vaticanas consideran "muy probable" que otros altos directivos de la Legión sean también apartados de forma inmediata de la gestión, pues la inspección realizada en los meses pasados habría probado su complicidad con el fundador Macial Maciel.
La gran incógnita estriba en saber qué pasará con el vicario general, el sacerdote Luis Garza, mexicano de 53 años, jefe de la Legión en Italia y máximo ejecutivo del Grupo Integer, la caja fuerte del Regnum Christi, que paga nóminas a 22.000 personas y maneja un patrimonio estimado en 25.000 millones de euros.
Según el vaticanista Andrea Tornielli, el delegado designado por Benedicto XVI contará con "dos vicedelegados, uno para el área de lengua española y otro para el área de habla inglesa".
El 1 de mayo pasado, el Papa anunció la refundación de la Legión y de su ala laica, el Regnum Christi, y censuró sin ambages la vida y el carisma del padre Marcial Maciel Degollado (México, 1920-Estados Unidos, 2008) por sus "sus gravísimos delitos" y "su vida carente de escrúpulos y sentimiento religioso". La Legión cuenta hoy con unos 850 sacerdotes, y tiene en total 80.000 afiliados en 38 países y cuatro continentes.¨
***
El jueves 17 de junio Benedicto XVI ha recibido en audiencia privada al padre Álvaro Corcuera, L.C., director general de los Legionarios de Cristo y del movimiento de apostolado Regnum Christi, tras la conclusión de la Visita Apostólica a la congregación religiosa (Cf. Comunicado de la Santa Sede sobre los Legionarios de Cristo, ZENIT 1 de mayo de 2010).
Como suele ser costumbre en estas audiencias, la Oficina de Información de la Santa Sede ha informado sobre el encuentro sin revelar detalles de los argumentos tratados.
Según informa un comunicado emitido por los Leginarios de Cristo, en el contexto de esta audiencia, el padre Corcuera "quiso agradecer personalmente al Santo Padre su solicitud paternal y renovarle la adhesión incondicional de los miembros de la Congregación y del Movimiento".
"El Santo Padre ha asegurado al padre Álvaro Corcuera que sigue acompañando de cerca con sus oraciones a la Legión de Cristo y al Regnum Christi y transmitió a todos sus miembros un saludo y con mucho afecto su bendición apostólica", añade el comunicado de los Legionarios de Cristo.
21 jun 2010
La política le ganpo a la justicia
La política le ganó a la justicia
Jorge Carrasco Araizaga
Revista Proceso, 20 de junio de 2010;
En el que pudo ser un histórico debate, de un lado estaban el secretario de Comunicaciones y Transportes, Juan Molinar Horcasitas; el director general del IMSS, Daniel Karam, y el exgobernador de Sonora, Eduardo Bours, señalados como responsables en la tragedia de la guardería ABC. Del otro, las familias de los niños que hallaron una terrible muerte y de los que padecen las secuelas de aquel incendio. Fácil decisión en términos de poder: el gobierno federal y el grupo mayoritario en la Suprema Corte se volcaron en favor de los políticos.
El cabildeo y las presiones funcionaron: la Suprema Corte de Justicia de la Nación renunció, una vez más, a salirse de la interpretación estrecha de la ley y la tragedia de la guardería infantil, la más grave de su tipo en el país, quedó sin responsables.
Un bloque de seis ministros “letristas”, encabezado por el presidente de la Corte y máximo representante del Poder Judicial, Guillermo Ortiz Mayagoitia, abogó por los principales señalados en el incendio de la guardería ABC, en Hermosillo, Sonora, que el 5 de junio de 2009 dejó 49 niños muertos y 104 heridos.
Con el apoyo parcial de otros dos ministros se formó en el máximo tribunal una cómoda mayoría que terminó por favorecer al exdirector del IMSS y ahora secretario de Comunicaciones y Transportes, Juan Francisco Molinar Horcasitas; al actual director del instituto, Daniel Karam Toumeh, y al exgobernador de Sonora, Eduardo Bours Castelo.
El grupo mayoritario estuvo conformado por los ministros Ortiz Mayagoitia, Sergio Salvador Aguirre Anguiano, Margarita Luna Ramos, José Fernando Franco González Salas, Sergio Armando Valls Hernández y Luis María Aguilar Morales, a los que se sumaron parcialmente José Ramón Cossío Díaz y José de Jesús Gudiño Pelayo.
No importó que dos ministros, Franco y Valls, como funcionarios federales, hubieran estado involucrados en decisiones tomadas por el IMSS en relación con las guarderías subrogadas. Valls fue director jurídico del IMSS, y Franco formó parte del Consejo Técnico encargado de aprobar los contratos de las guarderías, además de que una de sus hermanas trabaja en la Coordinación de Guarderías del instituto.
Ese sólido bloque de ministros fue el mejor equipo de abogados que pudieron tener los señalados inicialmente como responsables, quienes junto con el secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, hicieron un intenso cabildeo en la Corte desde que el 3 de junio pasado el ministro Arturo Zaldívar Lelo de Larrea dio a conocer el dictamen en su contra.
Al tiempo que asociaciones médicas hacían una fuerte campaña mediática contra el dictamen, con el argumento de que se atacaba al IMSS –del que se hizo eco Ortiz Mayagoitia–, el cabildeo del gobierno federal en la Corte fue intenso. Horcasitas, Karam y Gómez Mont estuvieron en las prioridades de la agenda de los ministros. Lo mismo Bours. Todavía la mañana del martes 15, en plena discusión del caso, el secretario de Gobernación estuvo en la oficina del presidente de la Corte.
El jueves 17, liberados de toda responsabilidad los colaboradores del presidente Felipe Calderón, Gómez Mont declaró ante la Asamblea General del Colegio de Abogados que la Corte “actuó con libertad y sin cortapisas” y deliberó de manera “puntual, pulcra y difícil” para acabar con el “clima de linchamiento”.
El lunes 14 comenzó el debate en el pleno de la Corte, que generó una amplia cobertura periodística. Ese día, el IMSS decidió cerrar su guardería número 48 de la Ciudad de México, destinada desde hace 20 años a las madres periodistas. Adujo razones de seguridad para la cancelación del servicio, que beneficiaba a 80 niños.
El grupo compacto de ministros, que osciló entre seis y ocho, fue más que suficiente para bloquear la pretensión de Zaldívar de darle sentido a la facultad de investigación de la Suprema Corte y limitar “el ejercicio abusivo del poder” en el caso de las violaciones graves a los derechos humanos cometidas por las autoridades.
Con abrumadoras votaciones, el bloque de ministros avasalló a Zaldívar, quien lanzó una propuesta que de antemano generó el rechazo de sus colegas: cambiar los criterios fijados por la Corte en agosto de 2007 para pronunciarse en esos casos.
En esa ocasión, Valls, Aguirre y el ahora ministro en retiro Mariano Azuela Güitrón elaboraron las reglas para el ejercicio de la facultad de investigación de la Corte, establecida en el artículo 97 de la Constitución y a la que ha recurrido en cuatro ocasiones en los últimos cinco años.
Esos lineamientos se definieron en respuesta al informe presentado en junio de 2007 por Juan Silva Meza, quien tras señalar la existencia de un “grave problema” de pederastia y pornografía infantil en México, pidió al pleno de ministros responsabilizar al gobernador de Puebla, Mario Marín, por la violación de los derechos humanos de la periodista Lydia Cacho.
El informe se detuvo y el pleno decidió elaborar las reglas. Con ellas, los ministros se ataron de manos. La número 21 dice que “no podrán adjudicarse responsabilidades, sino únicamente identificar a las personas que hubieren participado en los hechos calificados como graves violaciones a las garantías individuales”.
Además del caso Puebla, esas reglas se han aplicado para los conflictos de Oaxaca y San Salvador Atenco, Estado de México, ambos registrados en 2006. En el primer caso, sin embargo, los ministros sí hablaron de “responsabilidad lisa y llana” del gobernador Ulises Ruiz en las violaciones graves a los derechos humanos durante el conflicto gubernamental con la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), pero desvincularon, entre otros, al expresidente Vicente Fox y a su secretario de Seguridad Pública, Eduardo Medina Mora, ahora embajador de México en Gran Bretaña.
En Atenco desligaron al gobernador mexiquense, Enrique Peña Nieto, y al entonces titular de la Agencia de Seguridad Estatal, Wilfrido Robledo, actual encargado de la Policía Federal Ministerial de la Procuraduría General de la República.
“No somos autoridad moral”...
En el caso ABC, Zaldívar buscaba que la Corte hiciera una nueva interpretación de su facultad investigadora para obligar a responder legalmente a los funcionarios públicos implicados en violaciones a derechos fundamentales de los gobernados. Propuso que se estableciera “responsabilidad ética y política” de 14 funcionarios por el incendio, empezando por Molinar, Karam, Bours y el expresidente municipal de Hermosillo, Ernesto Gándara Camou.
Incorporado como ministro en diciembre pasado, en reemplazo de Genaro Góngora Pimentel, Zaldívar sólo tuvo el respaldo, en casi todo su proyecto, de los ministros Olga Sánchez Cordero y Juan Silva Meza.
“No basta con el lamento y el pésame a los padres de los pequeños… Es necesario determinar (a) los servidores públicos responsables… Sería irresponsable no señalar responsables… Si la muerte de 49 niños no es suficiente para señalar a los responsables, ¿qué tiene que pasar en este país para que actuemos con energía?... Servidores públicos irresponsables constituyen un Estado irresponsable”, dijo Zaldívar.
La respuesta de sus opositores en el pleno fue contundente: “No creo que seamos el ombudsman supremo, con autoridad política y moral”, le dijo el presidente de la Corte. “No somos tribunal de conciencia”, aseguró Valls, quien busca presidir el máximo tribunal y el Consejo de la Judicatura Federal para convertirse así en el máximo representante del Poder Judicial de México.
Aguirre Anguiano consideró que establecer responsabilidades morales y éticas no sólo es “reprobable”, sino “fundamentalismo puro”. Y calificó el proyecto de Zaldívar: “Es una declaración jurídico-política que excede los límites de la facultad de investigación”, ante la cual, “de asunto en asunto, hemos dado tumbos y no hemos encontrado el sentido”.
Luis María Aguilar, quien en diciembre sucedió a Azuela, acusó a Zaldívar de querer darle a la Corte “un carácter de autoridad moral, ética y política, y una superioridad jerárquica que es inadecuada”.
La Corte no está para determinar cómo deben comportarse las autoridades, le dijo Margarita Luna Ramos; a su vez, Franco Guzmán le señaló que pretendía “desnaturalizar” la función del tribunal constitucional.
Ante esos cuestionamientos, a los que se sumaron Cossío y Gudiño, Zaldívar dijo que si la atribución constitucional de investigación le impide a la Corte establecer responsabilidad, “mejor no ejerzamos la facultad”. Propuso entonces sustituir la frase “responsabilidad política y moral” por “responsabilidad constitucional” y explicar en qué contexto se usaría.
Pero una mayoría de ocho a tres volvió a cerrarle el paso: el alcance de la facultad de investigación se discutió suficientemente en la Corte antes de que él llegara como ministro, y las reglas se habían aplicado no sólo en Oaxaca, sino también en Atenco, le resumió Gudiño.
Contenida la nueva interpretación que buscaba Zaldívar, siete ministros –a los que se sumó Sánchez Cordero– avalaron la legalidad del sistema de guarderías subrogadas, a pesar de que varios señalaron que el Congreso debe legislar la prestación del servicio de guarderías del Seguro Social para evitar que el esquema de subrogación deje de operar a partir de favoritismos o amiguismos, como ocurrió con el establecimiento ABC.
Lo que siguió en el pleno fue desechar lo aseverado por el informe de los magistrados y el dictamen de Zaldívar: que existe un vínculo entre la tragedia y “el desorden generalizado” en las guarderías subrogadas del IMSS. Así, el grupo compacto de ministros exculpó al IMSS y abrió el camino para liberar de las acusaciones a Molinar y a Karam.
Ortiz Mayagoitia, quien ha sido renuente a que la Corte ejerza su facultad de investigación, hizo fuerza con el principal crítico de esa atribución, el exregidor del PAN por Guadalajara, Aguirre Anguiano.
El bloque mayoritario lo integraron también dos ministros que tuvieron que ver con decisiones tomadas por el IMSS en relación con las guarderías: Fernando Franco y Sergio Valls. Previsiblemente, los seis integrantes de este bloque aseguraron que no estaban impedidos de participar en el pronunciamiento de la Corte.
Durante el gobierno de Fox, entre diciembre de 2000 y diciembre de 2004, Franco fue representante de la Secretaría del Trabajo en el Consejo Técnico del IMSS, la instancia encargada de autorizar los contratos de guarderías subrogadas. Además, una de sus hermanas trabaja desde hace años en la Coordinación de Guarderías del IMSS. Esa doble condición le impidió hacerse cargo del dictamen, pero no participar en el debate.
Ministro con intereses y vínculos tanto políticos como familiares en el PRI, el PAN y el PRD (Proceso 1725), Valls Hernández también actuó bajo sospecha. Entre abril de 1993 y mediados de 1999 fue subdirector y director jurídico del IMSS, la instancia encargada de la legalidad del sistema de subrogación del servicio de guarderías.
Con el argumento de que la subrogación en el llamado “esquema vecinal comunitario único” se echó a andar después de que salió del Seguro Social –aunque se aprobó en mayo de 1999–, Valls pudo participar en las discusiones para echar abajo el dictamen y convertirse, junto con Aguirre Anguiano, en el principal defensor de Molinar, Karam y Bours. El pleno de ministros convalidó el argumento de Valls a pesar de que en la discusión quedó demostrado que el ministro, como funcionario del IMSS, estuvo involucrado en el diseño del esquema.
Cossío Díaz describió cómo se desarrolló el sistema de subrogación. Precisó que el 4 de septiembre de 1995 –durante la gestión de Valls en el jurídico del IMSS–, la Comisión Ejecutiva para la Organización Administrativa del instituto “aprobó el esquema de guardería vecinal comunitario, del cual no se da noticia sino hasta mayo de 1999 en el documento denominado Bases para la subrogación de servicios de guardería del esquema vecinal comunitario emitido por la Coordinación de Guarderías”.
El sistema de subrogación se expandió a partir de ese año, indicó Cossío, quien es mencionado como uno de los probables sucesores de Ortiz a partir de enero de 2011.
Cabildeo exitoso
El informe de la investigación del incendio, realizado por los magistrados María del Rosario Mota Cienfuegos y Carlos Ronzón Sevilla, determinó que “desde 1983 empezaron a instalarse las guarderías que operan conforme a un contrato de prestación de servicios”. El antecedente cobra más importancia porque, de acuerdo con el reporte elaborado por los magistrados, desde esa fecha y hasta el día de la tragedia, el 5 de junio de 2009, operaron mil 480 guarderías con ese esquema.
Tras revisar la operación de esas guarderías, mediante una muestra estadística elaborada por el Instituto de Investigaciones Matemáticas Aplicadas y en Sistemas de la UNAM, los magistrados encargados de la investigación determinaron que había un “desorden generalizado” en el otorgamiento de los contratos, operación y vigilancia o supervisión de las guarderías.
Ese desorden fue comprobado también por la Auditoría Superior de la Federación, organismo dependiente de la Cámara de Diputados, en la revisión de la Cuenta Pública de 2008. Zaldívar lo avaló en su dictamen, pero el bloque de seis echó abajo esa consideración.
El informe de la comisión investigadora, que se dio a conocer el 1 de marzo, indicaba que de las mil 480 guarderías que operan mediante un contrato de prestación de servicios, sólo 0.3% cumple cabalmente con los requisitos, como son los de protección civil y contar con instalaciones adecuadas. Aguirre Anguiano descalificó las cifras.
Pero el defensor más explícito del Seguro Social fue Ortiz Mayagoitia: “En el caso del sistema de guarderías del Seguro Social no hay... ningún desorden; ninguna prueba demuestra que alguna de las guarderías preste un mal servicio, ni que los usuarios hayan protestado por esa causa... He recibido comentarios en otro sentido: el sistema de guarderías es por regla general satisfactorio para los usuarios”.
Previamente había justificado: si el Seguro Social no subroga el servicio, tendría que incorporar 70 mil empleados a los 400 mil que ya tiene. Además, necesitaría por lo menos 10 mil millones de pesos para construir mil guarderías. Si el Seguro diera este servicio de manera directa, añadió, “generamos seguramente mala atención o hasta desatención de los derechohabientes”.
Y reveló que la Suprema Corte de Justicia de la Nación gastará 60 millones de pesos para construir una guardería “con todos los avances en materia de protección civil”.
En una clara expresión de la efectividad que tuvieron las presiones de las asociaciones médicas, Ortiz expresó: “Hablar de la fragilidad del sistema de salud en los tres niveles de gobierno se me hace sumamente delicado, hemos tenido reacciones de agrupaciones de médicos que ven con profunda preocupación ésta y otras expresiones dentro del proyecto”.
Con las negativas a establecer responsabilidades de funcionarios y a reconocer un desorden generalizado en la subrogación de guarderías, lo que liberó de todo cargo a los funcionarios y al IMSS, el bloque mayoritario ya había desechado el proyecto de Zaldívar.
Lo demás fue trámite: Primero declararon la existencia de violación grave de garantías y luego precisaron que ésta afectó los derechos del niño, a la protección de la vida, a la integridad física, a la seguridad social y a la salud.
Como implicados directos mencionaron, en el caso del IMSS, a Arturo Leyva Lizárraga, delegado en Sonora de 2006 a 2009, y a Noemí López Sánchez, titular del Departamento Delegacional de Guarderías de 2001 a 2009.
Del gobierno de Bours, identificaron a Wilebaldo Alatriste Candiani, quien fue titular de la Unidad Estatal de Protección Civil; a Fausto Salazar Gómez, exdirector general de Recaudación de la Secretaría de Hacienda de Sonora, y a Jorge Luis Melchor Islas, exsubdirector de Control Vehicular de la Secretaría de Hacienda.
En el caso del municipio señalaron a Jesús Davis Osuna, exdirector de Inspección y Vigilancia, y a Roberto Copado Gutiérrez, exdirector de la Unidad de Protección Civil. Sólo sobre estos siete exfuncionarios podría recaer alguna responsabilidad legal si la Procuraduría General de la República investiga y consigna, y si los jueces sentencian en su contra.
Al final de tres días de sesiones, Ortiz Mayagoitia dijo que los ministros hicieron lo que pudieron, ya que “el fallo tiene los límites estructurales” establecidos en la Constitución.
“Nuestra declaración no exculpa ni exonera a nadie. Lo que hace es determinar la existencia de violaciones graves… Las responsabilidades política, penal y administrativa les corresponden a las autoridades constitucionalmente encargadas”, dijo.
"El olvido que seremos..."
Letras Libres, OCTUBRE DE 2009
Sobre "Borges inédito"
por Harold Alvarado Tenorio y Héctor Abad Faciolince
Cartas sobre la mesa vuelve a ser, a partir de este mes, una sección fija de la revista. Queremos así alentar su participación, abrir un foro más del que se alimenten la redacción y los colaboradores y, sobre todo, establecer un diálogo fluido con quienes, mes a mes, dan sentido a lo que hacemos. Pueden escribirnos a rgonzalez@letraslibres.es. ~
Sr. director:
De la manera más cordial escribo a Ud., para solicitar una rectificación respecto de las publicaciones que ha hecho en su revista, el joven Héctor Joaquín Abab Facio Lince, en las cuales se hace mención de mi nombre y se me involucra en unas aventuras editoriales que vienen perjudicando muy seriamente mi honra y mi fortuna.
Sin ánimo de incomodarle, permítame primero decir que soy Doctor en Letras de la Universidad Complutense de Madrid, donde recibí el título luego de haber escrito una tesis de grado sobre la obra de Jorge Luis Borges, tutelada por don Alonso Zamora Vicente, quien dirigiera, en esos mismos años, la de don Mario Vargas Llosa sobre la obra de Gabriel García Marquez, Historia de un deicidio. Luego he recibido otras distinciones entre las que se cuentan la de Profesor Titular de la Cátedra de las Literaturas de América Latina de la Universidad Nacional de Colombia, el Premio Simón Bolívar y el Premio Internacional Arcipreste de Hita. Hoy soy director de la revista de poesía Arquitrave [www.arquitrave.com] en sus ediciones virtual e impresa, desde hace ocho años.
Como admirador de Jorge Luis Borges he escrito algunas páginas tratando de imitar sus fabulaciones con el sólo y exclusivo propósito de divertirme, como él mismo hacía y sin pensar en lucrar con ello. De esa manera confeccioné hace años un prólogo para uno de mis libros, que nunca se puso en él, y que los editores, para entretenerse, dijeron era de JLB. Con tanto éxito, que el día de su presentación, se vendieron en un suelto, setenta prólogos y apenas doce libros. Un par de ancianos procuraron esa tarde ser Borges y su madre, lo cual despertó las sospechas de algunos periodistas, que escribieron a Tomás Eloy Martínez, entonces director de la popular revista Panorama de Buenos Aires, solicitando inquiriera a Borges sobre el asunto, cosa que hizo el periodista Jorge Di Paola en la edición del 26 de septiembre de 1972, donde Borges, luego de ser preguntado firmó una declaración que dejaba en el aire si había hecho o no tal advertencia. Desde entonces soy el único poeta colombiano que prologó Jorge Luis Borges.
Cuatro fueron las ocasiones que tuve la fortuna de conversar con el genio. No voy a recordarlas aquí. Pero diré que poco antes de su muerte y como advirtiera que con La Cifra era evidente que nada nuevo tenía por decir, aventuré a confeccionar, para mi solaz, unos cuantos de esos sonetos, por ver, además, si era yo capaz de hacer algo que se pareciera a su obra, o al menos, a lo más débil de ella. De tal manera que compuse unos versos ingleses que mostré a poco de su muerte a Jorge Valderrama Restrepo, quien entre picardías y su espléndido humor sugirió hiciéramos circular como inéditos del argentino. Fue así como enviamos por correo, desde las oficinas de Rodolfo González, entonces director de Vanguardia liberal, unas cincuenta copias de los poemas, que luego fueron apareciendo en diversos sitios sin que nadie dijera esta boca es mía.
Pasado el tiempo, se me ocurrió, una noche en Beijing, trazar una historia para los sonetos y gracias a los teletipos de China hoy la hice llegar a cientos de periódicos, donde, a pesar de su extensión la divulgaron. Que yo sepa, fue publicado en La Jornada de México, Ya de Madrid, El Diario de Caracas, Folha de São Paulo y una revista colombiana que temiendo a mis invenciones omitió en su edición virtual, hasta hoy, publicarla, pues temblaban de terror al rumiar que los herederos de Borges fueran a cobrarles el divertimiento.
En unas dos ocasiones tuve oportunidad de hablar, la primera en Catambuco, con el Doctor Abad Gómez, creo que en compañía de Antonio García Nossa y Carlos Gaviria Diaz y la otra, en casa de Jorge Child Vélez, a finales de 1986, cuando una mañana de sábado, que Jorge recibía a sus amigos, llegó el doctor Abad en compañía de un furibundo troskista, León Zuleta, quien comenzó a increparme, en presencia de Alfonso Hanssen y un moreno de pro apodado Pichita, por mis adicciones borgeanas, a lo cual Child respondió diciendo que tan buen alumno era yo de Borges que hasta había compuesto sus últimos poemas, cosa que interesó al doctor Abad, quien me pidió le regalara copia de ellos y como no los tenía a mano, Child facilitó la que yo le había regalado.
Luego ha surgido toda esa historia de la orfandad de su hijo, quien no encontrando originalidad en los sonetos de Borges y temiendo fuesen a demandarle por algunos derechos de autor, ha gastado una fortuna escudriñando una verdad insostenible, pagando detectives para que examinen la vida de María Panero en New York y sus vínculos con mi persona; sobre la existencia de Antonio Caballero, Sara Rosemberg, Carlos Jiménez Moreno, Gabriel Jimenez Emán (a quien confunde con Jiménez Moreno), Regas Kappatos, Juan Madrid, JM González Martell, Roberto Piccioto, Rosario Santos, a los institutos de meteorología de la costa oeste norteamericana para ver si el día que vino Borges a mi casa del 170E 82th en Manhattan venteaba o no, viajes a París, Alejandría, Kiruna y Buenos Aires para hablar con algunos de los cientos de ocasionales visitantes de Maipu, etc, etc., redactando, al menos, cinco artículos en los cuales denigra de mi persona y de mis actos, dos de ellos en la revista Semana [13 de enero y 18 de agosto de 2007], otros en Cromos y El Tiempo [enero 2007] y ahora los tres de El Espectador y este de Letras Libres, donde dice que me llamo Tenorio y soy víctima de los vaivenes de la luna, es decir que mi madre es una tal por cual y yo estoy loco.
Es por eso, Señor Director, que ruego a Ud., publicar con igual despliegue e ilustraciones las notas que le adjunto donde doy cuenta de cómo llegaron a mis manos los sonetos borgianos que tanto discute Abab Facio Lince. Creo apenas de justicia que eso se haga, luego de casi tres años de mancillar mis confecciones literarias.
Los artículos que le adjunto son:. copia en pdf de la publicación original de los poemas en Bogotá; cinco poemas inéditos de Jorge Luis Borges por Harold Alvarado Tenorio; “De cómo redacté un prólogo apócrifo de Jorge Luis Borges” y “Un impostor llamado Harold Alvarado Tenorio”.
Atentamente,
– Harold Alvarado Tenorio
****
Sr. director:
El señor Alvarado Tenorio (usando el aburrido artificio del copy-paste) ha fumigado varios medios con esta misma carta: El Espectador de Colombia, Clarín de Argentina, ahora Letras Libres de México. Hasta ahora no había querido contestarle porque en su carta no hay ningún argumento serio. Los títulos académicos del señor Tenorio no están en discusión; tampoco está en discusión si yo soy un buen padre o un buen hijo. Lo que se discute es si él escribió cinco sonetos que publicó por primera vez en 1993, o si los escribió Borges.
Mi obsesión por esta historia proviene del hecho de que uno de estos poemas estaba en el bolsillo de mi padre asesinado el 25 de agosto de 1987. Yo no sabía entonces, y vine a saberlo hace apenas un par de años, que había otras publicaciones del poema (y de los otros cuatro sonetos) en medios argentinos, españoles y mexicanos. Todas estas publicaciones son de finales del año 86 y principios del 87. También hay una publicación francesa en la que se citan estos poemas y allí se cuenta cómo llegaron a las manos del traductor francés, el poeta Jean-Dominique Rey, en el año 1985. Tanto Rey como un conocido pintor argentino y su esposa sostienen que los sonetos les fueron entregados en sus propias manos por el mismo Borges. Por ese mismo camino los sonetos llegaron a Mendoza y fueron publicados por primera vez en un cuadernillo hecho en edición artesanal por un grupo de estudiantes mendicinos, entre ellos el director del diario Uno de Mendoza, Jaime Correas. De esta publicación vienen todas las otras.
Sostengo que el señor Tenorio conoció los sonetos a partir de alguna de las publicaciones anteriores. Luego los copió mal (con graves errores de rima y de métrica, por cambiar algunas palabras) y los publicó en 1993 envueltos en una confusa historia fraguada por él. Luego hizo saber, y así los publicó en otros sitios, que los poemas eran una parodia borgesiana urdida por él mismo. Muchos le creyeron, incluso varios expertos en la obra de Borges. Al verse desenmascarado por mi investigación, montó en cólera y ahora dispara improperios y delirios bombardeando periódicos de todo el continente con sus afirmaciones delirantes.
Sus más recientes inventos son que él mismo le entregó a mi padre el poema un año antes de su muerte (delante de testigos que están también muertos), o que el mismo sicario que le disparó a mi padre fue quien metió el poema en el bolsillo, siguiendo instrucciones de los paramilitares colombianos. Luego ha inventado un libro que sobre mí habría escrito Jaime Correas y que se titularía “El huérfano ilustre”. No se puede negar que Tenorio tiene inventiva e incluso humor, pero se entenderá si yo no celebro este humor manchado con la sangre de mi padre. Las graciosas infamias de Tenorio me parecen, por decir lo menos, de dudoso gusto.
Los lectores y los expertos sabrán decidir a quién creerle, si al señor Alvarado Tenorio, con sus viejas y repetitivas credenciales de farsante, o al poeta francés Jean-Dominique Rey, al pintor argentino Guillermo Roux con su esposa Franca Beer, y al periodista Jaime Correas. Todos ellos respaldan la versión que di en esta revista de los hechos. Naturalmente, si el señor Tenorio, en vez de infamias y farsas, tuviera algún argumento que esgrimir para validar su afirmación de que es él el autor de los sonetos, tendré mucho gusto en leerlo y en compararlo con los argumentos que he publicado. ~
– Héctor Abad Faciolince
***
http://www.letraslibres.com/index.php?art=13974
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
La diplomacia vuela bajo/Enrique Krauze
La diplomacia vuela bajo/Enrique Krauze REFORMA, 4 octubre 2026; Ante el pleno de la ONU, el presidente de los Estados Unidos lanzó a Méxic...
-
Socorro Romero Sánchez: "La Señorita, u na empresaria mexicana impulsada por su fe". Socorrito vive en el corazón de Tehuacán, viv...
-
Carta de pésame/ Guadalupe Loaeza Reforma, 20 septiembre 2011 Querida Antonieta: Esta es la segunda vez que te escribo; la primera fu...
