El laberinto de Tlalpan: 18 sombras y ninguna respuesta
El tiempo suele ser el mejor aliado del olvido, pero en la Calzada de Tlalpan, el eco de las balas del 20 de mayo de 2025 aún no se apaga. Ha pasado casi un año desde que Ximena Guzmán y José Muñoz, colaboradores cercanos de Brugada, dejaron de ser rostros para convertirse en carpetas de investigación. Hoy, la narrativa oficial intenta llenar ese vacío con números, pero las ausencias siguen pesando más que las estadísticas.
En conferencia de prensa, las autoridades capitalinas presentaron lo que llaman "avances sólidos".
Mmm.
El tablero es complejo: 18 personas tras las rejas, 10 de ellas ya vinculadas a proceso y una célula criminal que opera entre la Ciudad y el Estado de México bajo la lupa.
Nos hablan de una logística quirúrgica: 20 días de vigilancia, reuniones en predios clandestinos y una "importante inversión" de recursos para silenciar a dos funcionarios. Sin embargo, aquí es donde la crónica se vuelve amarga.
A pesar del despliegue operativo, el corazón del crimen permanece intacto.
¿Quién dio la orden?
¿Qué hilos movían Ximena y José que resultaron tan incómodos?
La Secretaría de Seguridad y la Fiscalía admiten, con una honestidad que inquieta, que el móvil y la autoría intelectual son todavía una incógnita. Se baraja la posibilidad de que el grupo criminal actuara por cuenta propia o que fuera, simplemente, un brazo ejecutor alquilado al mejor postor.
La Jefa de Gobierno pide paciencia y promete justicia, apelando al sigilo necesario. Pero a un año de distancia, el ciudadano se pregunta si detener a los operadores es suficiente cuando la mente detrás del gatillo sigue en las sombras. Una justicia que solo alcanza a los peones, pero no identifica al rey de la jugada, es una justicia a medias.
Mientras el rompecabezas siga incompleto, la memoria de Ximena y José seguirá esperando una verdad que los números, por sí solos, no pueden contar
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Crónica de un respaldo bajo sospecha
Hay fechas que quedan grabadas en la historia no por lo que se celebra, sino por el esfuerzo monumental que hace el poder para sostener una versión. El 10 de agosto de 2024 fue una de esas fechas. Mientras el aire en Culiacán se espesaba con la difusión de una carta explosiva firmada por Ismael “El Mayo” Zambada, el escenario político se preparaba para una coreografía de lealtades.
Zambada no solo hablaba de un secuestro; hablaba de una cita. Una cita donde, según él, estarían Rubén Rocha Moya y Melesio Cuén. Esa carta fue el inicio de lo que hoy llamo "la geometría del blindaje".
Aquel día, el presidente López Obrador y la virtual presidenta electa, Claudia Sheinbaum, no estaban en cualquier lugar; estaban en Sinaloa, al lado del hombre señalado. La respuesta fue unánime y fulminante. AMLO, con esa retórica que no dejaba espacio a la duda, sentenció: “Le tenemos toda la confianza al maestro Rocha... da la cara, más claro ni el agua”.
Pero, ¿estaba realmente claro? Mientras el Presidente felicitaba al gobernador por "dar la cara", la FGR ya empezaba a desmoronar el montaje local sobre el asesinato de Melesio Cuén. Claudia Sheinbaum, por su parte, utilizó un recurso eficaz: envolver al gobernador con el pueblo sinaloense. Dijo que quien quisiera estigmatizar al estado, se quedara con su historia, porque los sinaloenses son gente de trabajo. Fue una jugada magistral: defender al político a través de la dignidad de su gente.
El Análisis: Del "Yo le creo" al "No hay pruebas"
Dos días después, el 12 de agosto, Sheinbaum reforzó el muro: “Nosotros le creemos al gobernador”. No era una cuestión de pruebas en ese momento, sino de fe política. Sin embargo, para octubre de 2024, el lenguaje cambió ligeramente. Ya no era solo una cuestión de "compañerismo", sino de ausencia legal: “No hay ninguna prueba contra el gobernador”.
Aquí es donde la geometría se vuelve compleja. El respaldo pasó de ser un abrazo incondicional en un evento masivo, a un blindaje técnico. Se reconoció que la Fiscalía de Sinaloa mintió —la renuncia de Sara Bruna fue la prueba de ese "error"—, pero se insistió en que el Gobernador fue ajeno a esa mentira. Se separó al hombre de su propia estructura de justicia.
El Basurero de la Historia
Hoy, con la perspectiva que nos da el tiempo, vemos que aquel 10 de agosto se intentó detener una marea con las manos. La narrativa del "compañero del movimiento" chocó de frente con la realidad de los homicidios, las extradiciones solicitadas y el estruendo de un cristal roto: el de la confianza ciudadana.
Al final, como bien sugiere la reflexión del profesor Guillermo Ibarra, cuando un proyecto social es sustituido por la mera supervivencia del poder, lo que queda es un epitafio político. Sinaloa merecía más que una "geometría de lenguaje"; merecía la verdad. Y la verdad, a diferencia de los discursos, siempre termina por encontrar su salida, aunque sea entre los escombros de una gestión que, como hoy sabemos, quedó marcada por el oprobio.
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Las columnas políticas hoy, jueves 14 de mayo de 2026
Templo Mayor/ REFORMA;
¿SE IMAGINAN que Morena volviera a postular a un cargo público a alguno de los 10 sinaloenses acusados de narcotráfico por Estados Unidos? Pues el líder estatal guinda ¡no lo descarta!
CUANDO LE PREGUNTARON a Edgar Barraza Castillo, salió con la novedad de que no descarta que el próximo año puedan participar como candidatos tanto el alcalde de Culiacán con licencia, Juan de Dios Gámez, como el fantasmal senador Enrique Inzunza.
LA POSTURA del líder morenista sorprende, obviamente, porque parecería un reto innecesario ante la exigencia de Washington para que se castigue a los políticos mexicanos presuntamente ligados con el crimen organizado, y por los cuales está pidiendo la extradición.
CLARO, falta saber si la idea de volver a postular a los acusados es una mera ocurrencia de Barraza o si, por el contrario, cuenta con el visto bueno de la dirigencia nacional de Morena, pues Ariadna Montiel dijo que postularían sólo candidatos "intachables".
POR CIERTO, la FGR de pronto se acordó de que existe una investigación pendiente de resolver sobre el asesinato de Héctor Melesio Cuén. Los sabuesos de Ernestina Godoy finalmente se dieron cuenta que el homicidio del ex rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa se dio el mismo día y (aparentemente) en el mismo lugar donde fue secuestrado Ismael "El Mayo" Zambada.
QUIENES SABEN cómo se manejan las cosas dentro de la Fiscalía de la 4T afirman que esta sería una forma, más o menos legal, de evitar que al gobernador con licencia Rubén Rocha Moya se le juzgue por narcotráfico como reclama Estados Unidos. De acuerdo con sus cálculos legales, a Morena le sale más barato políticamente hablando juzgar a su muchacho por el crimen de Melesio Cuén, que entregarlo a EU por narco, pero no está tan fácil separar el asunto pues la muerte de Cuén ocurre en el contexto de una reunión con presuntos criminales donde Rocha habría estado presente.
EL DE AYER fue un mal día, muy malo, para la lucha contra la violencia de género en México, pues las y los ministros de la Suprema Corte decidieron proteger a un agresor... ¡y no a la víctima!
RESULTA QUE el máximo órgano judicial dejó desamparada a María Elena Ríos Ortiz, quien sufrió un ataque con ácido por parte de su pareja, el ex diputado priista Juan Antonio Vera Carrizal, quien se encuentra cómodamente recluido en un hospital en lugar de estar en la cárcel.
LOS MINISTROS que no apoyaron el reclamo de Ríos fueron Lenia Batres, Arístides Guerrero, Giovanni Figueroa, Estela Ríos e Irving Espinosa Betanzo, quienes rechazaron una petición de la FGR que habría cambiado las cosas.
DE NADA SIRVIÓ que la saxofonista María Elena, cuyo caso alcanzó resonancia mundial, les pidiera personalmente a las y los ministros reconsiderar su postura. Fallaron, en los hechos, en favor del agresor.
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El crimen del senador Inzunza
Bajo Reserva/ El Universal
Desde hace dos semanas el senador Enrique Inzunza Cázarez dejó botado su trabajo en el Senado y en la Comisión Permanente, luego de que el Departamento de Justicia de Estados Unidos lo vinculó con el Cártel de Sinaloa. El legislador morenista, exsecretario de Gobierno del hoy gobernador de Sinaloa con licencia Rubén Rocha Moya, se ha dedicado a emitir mensajes filosóficos y fotografías en redes sociales para aparentar que no está preocupado. Y mientras él se oculta, no todos sus compañeros de Morena parecen estar dispuestos a defenderlo a capa y espada y ya comienzan a surgir voces que lo emplazan a separarse de su escaño mientras la Fiscalía General de la República realice sus investigaciones. Pero en tanto se juntan las pruebas de su culpabilidad, o se demuestra su inocencia, don Enrique mantiene su fuero y su dieta, y está cometiendo el crimen de cobrar sin trabajar.
El problema no es la realidad, son los medios
En medio de la seria crisis que enfrenta la autollamada Cuarta Transformación, en Palacio Nacional parecen haber decidido que el problema no es la realidad, sino quién la cuenta. Por eso llamó mucho la atención la postura de Norma Solano, titular de la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones, sobre los llamados “derechos de las audiencias”. Nos dicen que hay muchas banderas rojas que hacen suponer a los expertos que detrás del discurso de “protección” se preparan nuevos lineamientos que abrirían la puerta a un mecanismo de censura disfrazado de regulación: darle al Estado capacidad para definir qué información es “veraz”, intervenir códigos éticos de los medios y convertir la autorregulación en supervisión gubernamental. La vieja tentación autoritaria: cuando el poder pierde el control de la narrativa, intenta controlar el micrófono.
Larga la fila para la SEP
Donde hay más fila que en una tortillería, nos dicen, es en la Secretaría de Educación Pública, pues una media docena de nombres se barajan para ocupar el despacho ante una posible salida de Mario Delgado, quien últimamente ha tenido días difíciles. Esteban Moctezuma, quien ya ocupó la silla de Vasconcelos; Ricardo Villanueva, subsecretario de Educación Superior; Luis Humberto Fernández, quien fue titular de la Autoridad Educativa en la Ciudad de México; la subsecretaria Angélica Noemí Juárez, e incluso Rosaura Ruiz, secretaria de Ciencias y Humanidades, entre otros más, son los nombres que se barajan para llegar a la SEP ante una eventual salida de don Mario.
La mano azul de Julio
La guerra civil que se vive en la Cooperativa Cruz Azul, nos dicen, no se entiende sin el abogado Julio Scherer. Nos aseguran que uno de los principales impulsores para que el actual director, Víctor Velázquez, quedara al frente de la cooperativa fue Scherer, poderoso exconsejero Jurídico de la Presidencia en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador. Scherer, señalan algunos personajes de la cooperativa, fue clave para que le entregaran a Velázquez los tokens de la cementera en agosto de 2020. Nos agregan que el actual mandamás en la cementera no solo fue beneficiado de los contactos de Scherer en el Poder Judicial, sino que fue ayudado desde la Fiscalía General de la República, que encabezaba Alejandro Gertz Manero. Ahora que la bomba estalló, pues hay 50 millones de dólares que se le perdieron a la cementera y el proveedor implicado en el presunto fraude es de Estados Unidos, solo faltaría, nos dicen, que Palacio Nacional pague los costos políticos de los enjuagues de Scherer y Velázquez.
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La guerra no tan secreta de la CIA/ Raymundo Riva Palacio
Estrictamente Personal
El Financiero,
No fue una coincidencia. Los asuntos de seguridad nacional en Estados Unidos no se manejan al azar. Sus filtraciones a los medios son calculadas o reactivas para mandar un mensaje. El martes, lo mandaron a Palacio Nacional: la cadena CNN reveló que en la escalada de la guerra secreta de la CIA contra el crimen organizado en México, sus agentes facilitaron el asesinato de un miembro del Cártel de Sinaloa, enriquecida por The New York Times, que confirmó su intervención, pero aclaró que no estuvieron en persona cuando se ejecutó la acción. La enorme tolvanera por las revelaciones no dejó poner la lupa en la unidad que participó en la acción: la fuerza Ground Branch (rama terrestre), que ejecuta operaciones clandestinas por instrucción del presidente.
Es falso, afirmó ayer la presidenta Claudia Sheinbaum, que agentes de la CIA operan en México por fuera de los canales oficiales de colaboración con Estados Unidos. El secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, rechazó la víspera “cualquier versión” que normalizara, justificara o sugiriera la existencia de operaciones letales, encubiertas o unilaterales de agencias extranjeras. Mucha verborrea, pero ayudó, para las percepciones, que la vocera de la CIA, Liz Lyons –que declinó comentar a la CNN antes de publicar–, calificara de “falso y sensacionalista” el reporte de la cadena, que “no sirve más que como campaña de relaciones públicas para los cárteles y pone en riesgo vidas estadounidenses”.
Esas líneas guiaron la respuesta de Sheinbaum, y permitieron a sus voceros oficiosos colgarse del ambiguo desmentido. La CIA no podía haber hecho otra cosa, por lo explosivo de las revelaciones. El antecedente es el reporte de la Comisión Church (https://short.do/uIFWCe), hace 50 años, que investigó los planes de la CIA para asesinar a líderes en el extranjero como Fidel Castro; Rafael Trujillo, de República Dominicana, o Patrice Lumumba, del Congo, que acabó con medio siglo de asesinatos como un brazo de la política estadounidense. Dejar vivo el reporte de CNN habría abierto la puerta a una nueva investigación en el Senado.
Los trascendidos a CNN y al Times revivieron aquellos tiempos. A finales de marzo, Francisco Beltrán, El Payín, un miembro de medio nivel del Cártel de Sinaloa, murió junto con un acompañante al explotar su auto en la autopista México-Pachuca tras salir del aeropuerto Felipe Ángeles. El auto quedó como si hubiera explotado una bomba colocada en el chasis y murieron inmediatamente. Los trascendidos en Washington –tres de los cuatro autores de la información en CNN cubren seguridad nacional y el Pentágono, mientras que uno de los dos en el Times también está asignado a temas de seguridad nacional– afirmaron, citando fuentes de inteligencia, que la CIA participó en diverso grado –pero no en tierra– en el asesinato selecto de El Payín.
Nada se ha dicho hasta ahora del dato estratégico revelado por CNN: que la acción de la CIA fue encabezada por una unidad de élite secreta –dentro de una institución donde el secreto se da por definición–, para desmantelar las cadenas de los cárteles de las drogas, y como parte de “una campaña de la CIA que se ha expandido y que no se había reportado previamente, dentro de México”. Esto, más que el asesinato de El Payín, es lo más importante, porque su “neutralización”, como le llaman a este tipo de crímenes, sería consecuencia de las operaciones clandestinas que está realizando desde el año pasado.
La presidenta y el secretario de Seguridad dicen la verdad cuando niegan que eso hubiera sucedido, porque fueron hechas a sus espaldas. Por eso se les define como “clandestinas”, al ser ejecutadas de manera encubierta y, no pocas veces, de forma ilegal. En este momento, para el gobierno mexicano, es mejor mantener la posición de la presidenta ayer, que volver a incendiar el discurso con violación a la Ley de Seguridad Nacional y de intervencionismo. Si aprendieron la lección en Chihuahua, es mejor que lo solucionen de manera diplomática y no con arengas mañaneras.
La Ground Branch es definida como una fuerza Tier 1, como llaman extraoficialmente a las unidades militares de élite, que se manejan con autonomía y realizan misiones contra el terrorismo. La Ground Branch agrupa elementos reclutados de las fuerzas especiales del Ejército (las Boinas Verdes y la Fuerza Delta) y de la Marina (los Navy Seal), y es la fuerza paramilitar que tiene la CIA en su Centro de Actividades Especiales, responsable de las operaciones clandestinas en la Dirección de Operaciones de la compañía en Langley.
Su trabajo se especializa en acciones encubiertas, guerra no convencional (como los cárteles y las guerrillas), recolección de inteligencia en zonas de alto riesgo y hostiles, y donde, la parte más importante, la presencia convencional de los Estados Unidos –la cooperación institucional con el gobierno local–, hace imposible compatibilizar sus acciones con el trabajo político y diplomático, por lo cual requiere salidas plausibles para que la embajada en México, o el embajador Ron Johnson, puedan decir, sin mentir, que no tenían conocimiento de la presencia de ese grupo.
El Centro de Actividades Especiales, de donde depende la Ground Branch, se fundó en 1995 y su lema es Tertia Optio, que significa Tercera Opción. Lo que estamos viendo se deslizó en este espacio a finales de abril en la columna “México y la Tercera Opción” (https://short.do/I_PO-i), un concepto operativo dentro del pensamiento estratégico estadounidense utilizado por la CIA en todo el mundo. Es una doctrina informal que fue descrita por Loch Johnson en su libro The Third Option (2022), donde enumeraba los tres grandes instrumentos que guían la política exterior de su país: the treaties power (la diplomacia), the war power (las guerras) y the spy power (la inteligencia).
La “primera opción” fue retomada cuando Sheinbaum llegó a la Presidencia, para restablecer lo destruido por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Se estableció un nuevo mecanismo de cooperación, pero se fue agotando al toparse con la negativa de la presidenta de desmantelar la cadena de complicidades entre criminales y políticos. La “segunda opción”, la militar, sigue vigente, pero inviable bajo toda lógica práctica. Lo que estamos viendo hoy es la aplicación de la “tercera opción”, la última herramienta de la política exterior de Estados Unidos. La pregunta sin respuesta es por qué la CIA decidió hacerla aquí, de manera oficiosa, pública.
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También pasó en Michoacán /Héctor De Mauleón
El Universal,
“Ya llegaron sus jefes, se va a hacer lo que nosotros les digamos, los que están aquí adentro, todos van a tachar por Morena y después se salen sin hacer ningún pinche mitote, el que no esté de acuerdo se lo va a cargar la chingada”.
Así comenzó en Gabriel Zamora la elección del 6 de junio de 2021 que llevó a la gubernatura de Michoacán al morenista Alfredo Ramírez Bedolla.
Las escenas se repitieron en Salvador Escalante, Tzitizimio, Álvaro Obregón, Tarímbaro, Lázaro Cárdenas, Lombardía, Régules, Tepalcatepec, Zitácuaro, Múgica, Maravatío, Nuevo Urecho, La Huacana e Iramuco.
En los Distritos 22 y 24 la diferencia en la votación a favor de Ramírez Bedolla se disparó de manera atípica. El candidato oficialista ganó con 43% de los votos en el primero, y con 35% en el segundo, cuando en otros municipios la diferencia más alta fue de 15% y el promedio estatal de 7.41%.
En todos esos lugares se reportó la imposibilidad de los representantes de los partidos políticos de estar en las casillas, y se denunció la coacción a que fueron sometidos:
“¿Quiénes hijos de la chingada son los representantes del PRD? Se me van a chingar a su madre de aquí… Si valoran su vida se largan”.
Fueron unas elecciones “plagadas de irregularidades y violaciones reiteradas y sistemáticas, que incluso pusieron en peligro la vida de los michoacanos”, según el juicio de inconformidad presentado por los partidos opositores.
Diversos medios de comunicación dejaron constancia de que aquel día comandos del crimen organizado desalojaron de las casillas a los representantes de la alianza opositora –PRI, PAN, PRD–, dejaron solo a los representantes de Morena y marcaron las boletas a favor de este instituto político.
Videos mostraron que en Gabriel Zamora el acceso a las casillas tanto de representantes como de electores fue controlado por hombres armados.
Esto último también se reportó en las casillas 467, 468, 469, 477 y 488 de Múgica.
La oposición exigió que se celebraran elecciones extraordinarias en las que no pudiera competir Ramírez Bedolla. El Tribunal Electoral del Estado de Michoacán y la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación determinaron, sin embargo, que “aunque se acreditaron algunas irregularidades, estas, ni en lo individual ni en su conjunto, son suficientes para declarar la nulidad de la elección de la gubernatura”.
Las autoridades determinaron que en el Distrito 22, por ejemplo, “solo” se habían registrado irregularidades en 129 de las 255 casillas instaladas, “las cuales no serían detonantes para el resultado” de la elección.
“No basta que se acredite la incidencia de personas supuestamente pertenecientes al crimen organizado en algunas secciones y municipios, es necesario que tal circunstancia se presente o tenga un efecto generalizado o trascendente para todo el estado de Michoacán”, asentaron.
La conclusión fue el crimen organizado sí había actuado, pero había actuado poquito.
Con todo, la intervención de grupos criminales, las irregularidades que se presentaron y las violencias cometidas fueron de tal magnitud, que el pleno del Tribunal Electoral del Poder Judicial accedió a anular el resultado de las elecciones en los municipios de Múgica, Gabriel Zamora, La Huacana y Nuevo Urecho.
El magistrado Indalfer Infante arguyó que la anulación solo podía darse “cuando los hechos que se consideran irregulares están plenamente acreditados”.
Nadie se preguntó por qué el crimen organizado había apoyado en todos esos municipios al candidato ganador, como se había probado al menos en los municipios en donde la elección fue anulada. Esa variable no formó parte de la discusión.
Ramírez Bedolla recibió la constancia de mayoría.
Lo que pasó después en Michoacán, la pesadilla que el crimen organizado iba a desatar sobre la población en los cinco años siguientes, eso también ha quedado plenamente comprobado.
Las pruebas están en lo que es la vida de los michoacanos. Y para miles, están también en lo que fue su muerte.
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¿Y Sheinbaum para cuándo, Mr. Trump?/Azucena Uresti
El Universal, | 14/05/2026 |
México siempre ha tenido una relación compleja con Estados Unidos, pero pocas veces tan tensa como ahora. Por momentos, la liga que nos une como vecinos parece estar a punto de reventarse. De cuando en cuando —tanto que ya no nos toma por sorpresa— llega un misil desde Washington: señalamientos sobre narcogobernadores, acusaciones de que México está controlado por el crimen organizado, amenazas de incursiones militares y ultimátums disfrazados de exigencias diplomáticas. Dichos que, aunque llegan con gran peso mediático, son minimizados uno tras otro desde el púlpito de Palacio Nacional. “Cabeza fría” es la respuesta de manual que termina por sepultarlos. Y ahí queda el asunto.
¿Por qué será que las declaraciones de Donald Trump no inmutan a la presidenta Claudia Sheinbaum? ¿Es acaso que la verborrea del republicano —la cual me recuerda a la de aquel que ahora vive en “Muy Muy Lejano”— es un recurso al no poder plantear sus quejas personalmente?
Sucede que, en medio de esa tormenta política, sigue pendiente la fotografía oficial más importante de esta relación bilateral: la de Sheinbaum junto a Trump. Si bien en diciembre platicaron brevemente junto con el primer ministro de Canadá, Mark Carney, durante el sorteo del Mundial, todavía no se concreta una plática en la Oficina Oval, como es la costumbre.
Desde el Porfiriato hasta nuestros días, prácticamente todos los presidentes mexicanos han terminado reuniéndose con sus homólogos estadounidenses. Porfirio Díaz con William Howard Taft; Manuel Ávila Camacho con Franklin D. Roosevelt; Miguel Alemán Valdés con Harry S. Truman; Adolfo Ruiz Cortines con Dwight D. Eisenhower; Adolfo López Mateos con John F. Kennedy; y así sucesivamente hasta Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador.
Hubo tropiezos, desde luego. Peña Nieto se reunió con Trump cuando este aún era candidato en 2016, en una visita ampliamente criticada. Ya con Trump en la Casa Blanca, la relación se tensó por el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), y los mandatarios no volvieron a encontrarse cara a cara. Pero incluso entonces existía interlocución política.
Hoy el contraste es llamativo. Desde su regreso a la presidencia en enero de 2025, Trump se ha reunido con decenas de líderes mundiales: el presidente de China, Xi Jinping; el de Ucrania, Volodímir Zelenski; el de Francia, Emmanuel Macron; el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu; el de Reino Unido, Keir Starmer; el de India, Narendra Modi, entre muchos otros.
También ha recibido a numerosos líderes de América Latina: de Argentina, Javier Milei; de El Salvador, Nayib Bukele; de Ecuador, Daniel Noboa; de Costa Rica, Rodrigo Chaves Robles; de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; de Colombia, Gustavo Petro; y de Paraguay, Santiago Peña, además de otros convocados a reuniones hemisféricas.
Si Trump ha encontrado tiempo para recibir a los jefes de Estado de prácticamente todos los continentes —independientemente de la ideología—, ¿por qué no vemos todavía un encuentro con México?
¿Por qué no Mr. Trump?
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Piñata de todos/Carlos Loret de Mola
El Universal, | 14/05/2026 |
La presidenta de México no parece tener control de nada.
Es cierto que desde el inicio de su gobierno cargó con el estigma de no mandar. Pero esa sensación se ha ido agudizando conforme han ido avanzando los meses. Y cuando ha tratado de dar un manotazo, éste ha quedado rápidamente sofocado. De un par de meses para acá, ya parece que no controla nada: se le rebelan los aliados, Estados Unidos la trae de piñata, hay descontrol hasta en el calendario escolar, el país no está listo para el Mundial, la economía cruje...
Este desempoderamiento de la presidenta de México se ha dado por etapas:
Gestación. El primer episodio sucedió justo al día siguiente de que arrasó en la elección presidencial. Cuando empezaron a caer los mercados y a subir el dólar por la supermayoría de Morena que garantizaba la temida aprobación de la reforma judicial, la presidenta salió a dar un mensaje de calma, dijo que se iba a discutir con tiempo. López Obrador la citó en Palacio Nacional y la presidenta electa salió con otra versión: la reforma iba e iba ya. Encima, López Obrador le nombró a la mitad del gabinete y le dejó como herencia maldita a su hijo en Morena.
Primer intento de manotazo. Cuando se fue López Obrador del poder, los morenistas sintieron que ya podían exhibir la riqueza acumulada. Empezaron los desplantes y la presidenta dio un manotazo. Con una firmeza que era inédita, presentó una carta pública con los lineamientos de austeridad en Morena. Trató de meter a todos en cintura. Fracasó. No le hicieron caso. A las pocas semanas, Adán Augusto, Andy López Beltrán, Mario Delgado, Monreal, Pedro Haces, Noroña pasaron un verano de oro y sus fotos entre lujos y vacaciones constituyeron un franco desafío a la presidenta.
Segundo intento de manotazo. En el 2025, el gobierno federal abrió dos investigaciones letales contra el obradorato: la del huachicol fiscal que salpicaba al secretario de Marina de López Obrador y la de La Barredora que hunde a Adán Augusto López, secretario de Gobernación y hermano de AMLO. Se (mal) interpretó como una señal de que la presidenta decía, finalmente, “ya llegué”. No fue así. La orden de la presidenta fue proteger al almirante Ojeda. Y Adán Augusto dejó de ser coordinador, pero sigue siendo el gran operador del Senado a través de su incondicional Ignacio Mier.
2026, el descontrol total. Febrero. El libro de Julio Scherer. Las acusaciones eran brutales y venían de adentro. Marzo. Sus aliados del PT y el Verde rechazaron por tercera vez su reforma electoral. Una humillación legislativa. Abril. Estados Unidos acusó por narcotráfico al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya. Reventó todo: la decisión de la presidenta de proteger a Rocha ha puesto en riesgo al país y la ha sometido a una disciplinada e incesante metralla de filtraciones y declaraciones diarias provenientes de Estados Unidos que la dejan mal parada siempre. En mayo, todavía asfixiada por el caso Rocha Moya, desató una rebelión de madres y padres de familia por el cambio de última hora en el calendario escolar. Ayer, la calificadora financiera S&P puso en perspectiva negativa a México.
Todo fuera de control.
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CIA, FBI, DEA, todos conspiran contra la 4T/Luis Cárdenas
EL UNIVERSAL
Desde los años sesenta operan agentes de la CIA en nuestro país. Es pública ya, después de décadas de mantenerse en secreto, la forma en que la Agencia mantuvo comunicación y operaciones durante la guerra sucia contra guerrilleros y grupos radicales de izquierda. Al menos tres presidentes de México fueron activos de inteligencia estadounidense: Gustavo Díaz Ordaz, reclutado como LITEMPO-2; Luis Echeverría, como LITEMPO-8; y Adolfo López Mateos, bajo el código LITENSOR. Los tres, al servicio de Winston Scott, jefe de la estación de la CIA en la Ciudad de México entre 1956 y 1969. Un cuarto, José López Portillo, participó en el programa LIENVOY, una operación conjunta de escuchas telefónicas entre ambos países. Vale la pena echar un ojo al libro de Jefferson Morley, Nuestro hombre en México: Winston Scott y la historia oculta de la CIA.
Aunque la presidenta Sheinbaum lo niegue, la CIA ha operado, opera y operará en territorio mexicano. Y por la naturaleza misma de la institución, no habrá evidencias claras de su presencia, a menos, claro, que sea la propia CIA la que busque que se hable de ella.
CNN y The New York Times revelaron esta semana información sobre la operación que el pasado 28 de marzo habría dado muerte a Francisco Efraín Beltrán de la Peña, "El Payín", operador del Cártel de Sinaloa vinculado a la facción de los Zambada, cuando circulaba por la autopista México-Pachuca, en Tecámac, tras aterrizar en el AIFA. De acuerdo con la información oficial, un explosivo detonó "accidentalmente" en su camioneta, matándolo junto con su acompañante, Humberto Rangel Muñoz.
CNN sostiene que la CIA ejecutó la operación a través de su unidad de élite paramilitar, la Ground Branch, como parte de una campaña no reportada previamente contra los cárteles en territorio mexicano. The New York Times matiza: la CIA proporcionó inteligencia y participó en la planificación del ataque, pero sus agentes no estuvieron presentes en el terreno; habrían sido fuerzas mexicanas quienes ejecutaron la operación.
Curiosamente, una camioneta que circulaba frente al vehículo de los narcotraficantes tuvo la providencial fortuna de contar con una cámara trasera que grabó todo el incidente y lo viralizó en redes. En su momento, el gobierno optó por minimizarlo. Una “casualidad” que exploten vehículos en las carreteras de México.
Tres versiones: CNN dice que la CIA ejecutó; The New York Times dice que la CIA asistió; el gobierno federal, a través de la misma Sheinbaum, dice que ambos medios mienten porque quieren hacerle daño a la Cuarta Transformación… ¿Otra conspiración de la Derecha Internacional?
El gobierno de la presidenta está contra las cuerdas en su narrativa. Cooperar con Estados Unidos sería un gran acierto para el beneficio de decenas de miles de familias bajo el yugo del narcotráfico, pero un suicidio político que afectaría el legado de López Obrador y su obsesión por el paso a la historia.
Antier, en el Capitolio, durante la comparecencia ante el Subcomité de Asignaciones del Senado, el administrador de la DEA, Terrance Cole, dijo: altos mandos del gobierno mexicano han estado en la cama con los narcotraficantes durante años.
El propio director del FBI, Kash Patel, lo secundó en la misma audiencia: es una combinación de temor y corrupción, por la cantidad de dinero que hacen del narcotráfico.
Pronto ya no habrá ningún García Luna que los salve en el discurso.
Seguro vendrán consecuencias electorales y, peor aún, tentaciones de fraude, ahora que todo el sistema está bajo control del régimen de la 4T. Entonces llegará la impopularidad, como la que vivió el PRI en sus peores tiempos: cuando ganaba elecciones en las urnas y rabia por las calles: cuando todos sabíamos que se robaban desde el presupuesto hasta los votos.
Ese sería un triste final para la transformación.
De Colofón.- Compró joyitas de Cartier en Cancún como un regalito para sus anfitriones, por cierto, si se entregan los Chapitos ¿que canción irán a cantar?
@LuisCardenasMX
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La soberanía del hambre y el miedo
El lunes pasado, la geografía del miedo en México encontró un nuevo epicentro. No fue en una oficina de seguridad, sino en el rostro de una mujer arrodillada en el polvo de Chilapa, Guerrero. En ese grito desesperado —clamando por helicópteros de Donald Trump, porque la Presidenta no nos hace caso, no nos quiere mandar el apoyo— no hay una postura ideológica ni una traición a la patria; hay algo mucho más primario: el instinto de supervivencia. Cuando el Estado se vuelve invisible, el horizonte de salvación se busca en cualquier parte, incluso en el absurdo.
Lo que ocurrió en Chilapa es el clímax de una agonía que no nació ayer. Más de mil indígenas desplazados, familias que abandonaron sus parcelas y sus animales para huir de las sombras del crimen organizado. Es la "orfandad institucional" en su estado puro. Para estas comunidades, la soberanía nacional no es un concepto abstracto de los libros de texto; es la capacidad del Estado para garantizar que no te maten en tu propia casa. Y hoy, esa capacidad está en entredicho.
¿Qué dice el centro del país ante esto? Seguramente escucharemos las respuestas de manual: que la soberanía es intocable, que se atienden las causas, que la Guardia Nacional tiene presencia. Pero la realidad tiene otros datos: mil personas huyendo a pie no mienten. Mientras en la Ciudad de México se discuten matices políticos, en la montaña de Guerrero se discute la vida. El ruego a una potencia extranjera es la metáfora más dolorosa de un contrato social roto. Es el síntoma de que, para muchos mexicanos, el gobierno es una figura lejana que llega tarde, si es que llega.
El asedio en Chilapa no es solo geográfico; es un cerco a la dignidad. El grito de esa mujer debería retumbar no en Washington, sino en los pasillos de nuestras instituciones. Porque el verdadero desafío de esta administración no es defender la soberanía de los mapas, sino rescatar la soberanía de las personas: esa que les permita vivir sin miedo, en su propia tierra, sin tener que arrodillarse ante nadie para pedir permiso de seguir respirando.
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De rodillas rogaron por ayuda de EU
El asalto a la razón/Carlos Marín
Milenio,
“Donald Trump, ayúdanos, manda los helicópteros para que nos salven, ya estamos rodeados, queremos apoyo del gobierno de Estados Unidos…”, clamaba el lunes, con gritos de desesperación y de rodillas, una mujer en Chilapa en el sexto día de haber abandonado su comunidad junto con más de un millar de indígenas asediados por las bandas criminales.
El martes, la titular de Gobernación, las fuerzas armadas y autoridades estatales mediante “diálogo” (¿con criminales?) lograron el retiro de bloqueos que mantuvieron aislada a la población, que tuvo que desplazarse caminando hasta la cabecera municipal.
La petición a Trump fue “porque la Presidenta no nos hace caso, no nos quiere mandar el apoyo; estamos refugiados los pueblos indígenas, los niños están sufriendo, no comemos…”.
El llamado no fue de la “comentocracia”, la “ultraderecha” ni los “conservadores” que, según el obradorato, quieren la intervención extranjera.
Lo que la mujer expresó fue el cansancio de quienes sobreviven entre balaceras, asesinatos, destrucción de sus viviendas y la incapacidad de las autoridades para proteger sus vidas.
En el contexto de la deteriorada relación entre México y EU, este drama coincide con la versión de CNN de que agentes de la CIA mataron a dos presuntos narcotraficantes chapistas (el 31 de marzo) haciendo explotar la camioneta en que viajaban en la México-Pachuca. Lo que se aventuró fue que llevaban explosivos y se detonaron por accidente, pero la televisora dice que fueron ejecutados en una operación encubierta. La Presidenta, el secretario Omar García Harfuch y la propia CIA negaron de manera categórica esa información, pero la sospecha pinta para nunca ser esclarecida, ya que acciones similares las ha realizado desde siempre en gran parte del mundo el gobierno estadunidense.
Lo grave es que, en la opacidad y la desconfianza mutua, los desmentidos parecen actos de fe: se creen o no, y cuando la relación binacional luce tan destartalada, cualquier hipótesis resulta verosímil.
Mientras el oficialismo se envuelve en la bandera de la soberanía, el país es territorio de disputa criminal.
Ahí están los desplazados de Guerrero, los narcolaboratorios en Chihuahua con presencia de agentes de la CIA, los señalamientos de cortes y agencias gringas de probables vínculos políticos con los criminales y ahí está la doble vara moral del obradorato.
Morena exige juicio político a la gobernadora panista Maru Campos, reduciendo la soberanía nacional a un pleito faccioso, pero ningún intento serio por investigar al exgobernador de Tabasco sobre su secretario de Seguridad y La Barredora, o al de Sinaloa Rubén Rocha Moya, pese a las imputaciones y testimonios en México y EU de sus presuntos nexos con el narco.
Así, la soberanía termina siendo un pretexto elástico para golpear adversarios, pero no para exigir cuentas a los aliados.
Y mientras la 4T administra la indignación patriótica, en Chilapa una mujer pide auxilio a quien sea por haber perdido la confianza en el gobierno mexicano…
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Morena, entre el PRI y la esperanza
Pensándolo bien/ Jorge Zepeda Patterson
Milenio.
El desafío es complicado pero la recompensa podría ser histórica. Tres mujeres aspiran a convertir a Morena en otra cosa que no sea simplemente un nuevo PRI: Claudia Sheinbaum, Ariadna Montiel y Citlalli Hernández. Difícil, porque más allá de la voluntad política y las buenas intenciones, hay una poderosa inercia que llevaría a convertir al partido en una edición renovada, pero en última instancia igualmente podrida, de lo que fue el tricolor en el siglo pasado. Una inercia que se alimenta de, al menos, tres factores. Uno, el hecho de que Morena es una enorme agencia de colocaciones. En ese sentido el partido es víctima de su propio éxito; para cualquier político, independientemente de sus convicciones, o su falta de ellas, el acceso al poder pasa hoy día predominantemente por esta organización. Y como los operadores políticos eficientes lo son al margen de su ideología, todo ambicioso con habilidades termina siendo un cuadro útil para el partido. La consecuencia es obvia; el movimiento queda deslavado de sus ideales.
Dos, la necesidad de triunfos electorales y/o de movilizar base social y mostrar músculo provoca una fuerte adicción a los líderes de corporaciones, sindicatos o barrios. Nadie como ellos para llenar plazas, disponer de operadores con licencia, distraer recursos no supervisados, aumentar militancia de manera exponencial. Basta recordar la absurda meta de Morena de conseguir 10 millones de miembros en tiempo récord (terminaron siendo 12 millones), una exigencia cuantitativa en detrimento de la cualitativa, es decir, pérdida de identidad. El líder del SNTE, prometió de inmediato una inscripción cercana a dos millones de sindicalizados. Personajes como este, como Napito Gómez líder de los mineros o Pedro Haces de la Catem se convierten en “un mal necesario”, pero terminan siendo cada vez más poderosos. Utilizan su fuerza dentro de Morena para obtener posiciones, curules y escaños, que a su vez les ofrecen un blindaje adicional, porque el partido eventualmente necesitará de sus votos en el Congreso.
Tres, la fragmentación territorial del poder político convierte al partido en un gestor laxo de sus propias banderas, porque la presencia regional pasa por la idiosincrasia de personajes con arrastre, poder o carisma local, no necesariamente relacionados con el movimiento. La dirigencia nacional requiere de una enorme capacidad de operación, atención continua y tolerancia a la derrota electoral para aspirar a un mínimo de congruencia ética o ideológica. En la práctica, suele suceder lo contrario; con tal de sumar triunfos, el partido termina siendo rehén de tales figuras.
A todo eso se enfrentarán Ariadna Montiel y Citlalli Hernández, excolaboradoras del gabinete, enviadas por la Presidenta para intentar sanear a Morena y convertirlo en una casa congruente con un movimiento que tiene ambiciosos ideales éticos y sociales.
En otro texto señalé que la elección de las dos figuras no podía ser más atinada. Además de ser cuadros muy cercanos a la presidenta Claudia Sheinbaum, tienen una trayectoria impecable respecto al obradorismo, lo cual les otorga legitimidad entre las bases y autoridad respecto a otros actores de poder dentro del movimiento. Irreprochables tanto para Palacio Nacional como para Palenque. Pero, sobre todo, se trata de dos figuras capaces y probadas en distintas tareas. La nueva presidenta de Morena, Ariadna Montiel, ha sido, como se sabe, la gestora durante casi ocho años de la estructura de operación sobre la cual se levanta el sistema de transferencias sociales del gobierno de la cuarta transformación. Una leal y eficiente administradora, poco dada a la grilla de pasillos, de enorme capacidad organizativa. Comandanta, además, de los llamados Siervos de la Nación, columna operativa y músculo del movimiento.
Por su parte, Citlalli Hernández constituye probablemente el cuadro más lúcido de esta fuerza política. Fusiona, mejor que nadie, convicción ideológica reflexiva y una noción moderna de la democracia, capaces de sobrevivir a las exigencias de la realidad política. Si hay alguien que pueda encontrar una fórmula para equilibrar congruencia ética ideológica y eficacia política y electoral, podría ser ella y su equipo.
La consigna, pues, consiste en depurar al partido, ajustar valores y prácticas con el movimiento y, a la vez, ofrecer resultados electorales. Para ponerlo en términos futboleros, Morena ha sido capaz de ganar consistentemente, en ocasiones de manera atropellada y vergonzante (basta recordar a Cuauhtémoc Blanco en Morelos), ahora se le exige jugar bonito y con buenos resultados. Habría que preguntarse cuál será el grado de tolerancia respecto a la derrota. Las mejores intenciones pueden desbarrancar frente a las recriminaciones que surjan por la pérdida de posiciones hoy en poder del partido.
Milagros no habrá; lo que se consiga será fruto de una larga cruzada, sin garantía de éxito final. Habrá triunfos y derrotas parciales a lo largo de ese trayecto. Por lo pronto, existe una ruta inevitable. Primero, el difícil proceso de selección de candidatos, comenzando con la disputa por las candidaturas a los 17 gobiernos estatales que habrán de definirse en lo que resta del año y, más tarde, miles de posiciones para congresos y ayuntamientos. Sheinbaum y las dos mujeres medirán su fuerza frente a la presión de gobernadores y otras cabezas empeñados en colocar a su gente, al margen de los intereses del movimiento. Un capítulo importante de esta tarea residirá en renegociar, en la práctica, las relaciones de la 4T con PVEM y PT, aliados electorales y legislativos tan incómodos como necesarios. En Palacio Nacional existe la percepción de que Morena ha cedido demasiado en anteriores negociaciones. Para su desgracia, son imprescindibles para gobernar porque las reglas diseñadas dificultan la creación de mayorías decisivas a un solo partido. Otra tarea complicada.
Y luego está la labor de reorganizar estructuras confiables región por región y la formación de cuadros que respondan a una nueva ética congruente con las aspiraciones del movimiento.
Y finalmente habrá que ver cómo resuelven el espinoso tema de los Siervos de la Nación y los operadores del partido. La tentación de trasladar estructuras completas del gobierno a la tarea partidaria será enorme; ojalá la resistan, porque de no hacerlo habrán dado la razón a quienes afirman que terminará siendo un nuevo PRI. Estas tres mujeres intentarán mostrarnos lo contrario.
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El fantasma de la CIA/Jorge Fernandez Menendez
Excelsior
“Un fantasma recorre México, es el fantasma de la CIA”, así podría comenzar, parafraseando a Marx, el nuevo manifestó de la 4T. El gobierno federal comenzó a agitar el fantasma de la intervención cuando coincidieron el operativo en Chihuahua, donde habrían participado en calidad de observadores, dos agentes de la Agencia que murieron en un accidente, con el pedido de detención con fines de extradición del gobernador Rubén Rocha, el senador Enrique Inzunza, el ex secretario de finanzas Enrique Díaz y otros siete funcionarios sinaloenses acusados por el gobierno de Estados Unidos de ser cómplices de los chapitos.
Ambos eventos no son siquiera comparables. Estamos hablando de la participación, en realidad observación, sin autorización federal, de dos agentes de una agencia extranjera, comparado con una estructura criminal que controlaba para un cártel de la droga, las más altas instancias de gobierno, seguridad y justicia de un estado. La gran diferencia se establece en el intento de Morena y el gobierno federal de enjuiciar a la gobernadora Maru Campos por combatir a los cárteles al mismo tiempo que se defiende a capa y espada a diez funcionarios corruptos y aliados del crimen organizado.
Decir que no existen pruebas ni evidencias de la relación de Rocha y su estructura de gobierno con el crimen organizado es simplemente una falsedad. Existen denuncias y pruebas desde la misma elección del 2021, denuncias presentadas en el ámbito judicial y electoral: que el gobierno las haya desechado a pesar de todas las evidencias y testimonios es diferente. En la solicitud de detención con fines de extradición la administración Trump no necesitaba ni necesita entregar las pruebas al gobierno mexicano: esas pruebas pasaron por un gran jurado y un juez expidió las órdenes de aprehensión con base en ellas. La obligación del gobierno mexicano es detenerlos, entregarlos y el juicio en la Unión Americana dirá si son culpables o no.
Pero mientras tanto, sólo con la solicitud, sabemos que la narrativa principal de los hechos deviene del testimonio de notables narcotraficantes que se están acogiendo a un régimen de colaboración con la justicia estadounidense: entre ellos Ismael El mayo Zambada y Ovidio Guzmán López, aunque no son los únicos, el centenar de delincuentes enviados por México a Estados Unidos durante esta administración, están buscando lo mismo, al tiempo que otros desde Iván Archivaldo Guzmán hasta algún gobernador en funciones están tratando de hacer lo mismo.
La línea argumental del gobierno federal enarbolando la soberanía para defender a un grupo de delincuentes está tan condenada al fracaso como la que busca condenar a una gobernadora de la oposición por combatir al narcotráfico. Con un punto adicional que no es menor: esa línea argumental está llevando a la ruptura con el gobierno de Estados Unidos. Lo ocurrido en los últimos días no es casualidad. Primero las declaraciones del presidente Trump, del fiscal Todd Blanche, de Pete Hegseth, el secretario de Guerra y del director de la DEA, Terry Cole, quienes dijeron en un lapso de apenas 48 que si México no combate a los cárteles lo harán ellos, es apenas el comienza de la ofensiva de su gobierno para desarticular las redes de protección política de los grupos que considera narcoterroristas.
Inmediatamente después, la nota de CNN sobre operaciones encubiertas de la CIA en México, fue desmentida por la SSPC de México y un vocero de la Agencia, pero el artículo fue ratificado por el New York Times, que especificaba que en el ataque con bomba contra un narcotraficante, saliendo del aeropuerto Felipe Angeles, la CIA dio la información y fueron agentes mexicanos los que colocaron el explosivo. Todo puede ser, en lo personal, veo mucho más probable que haya sido una venganza entre cárteles que una operación encubierta tan compleja, porque, si se trataba de eliminar a alguien, podría haber sido mucho más sencilla (desgraciadamente comprobamos día con día que matar a alguien en nuestro país es baratísimo en términos judiciales y económicos).
Pero en la información está el mensaje. Es inocultable que hay presencia de la CIA y, legalmente, de otras 13 agencias de Estados Unidos en México, con agentes que van desde el combate a las drogas hasta el lavado de dinero, y participan de una u otra forma en muchos espacios territoriales, políticos y económicos. Esa trama y esos acuerdos son los que pueden comenzar a ser develados, con todas sus implicaciones, porque más allá de la colaboración “sin precedentes” de las que habló entre otros el secretario Hegseth, lo cierto es que, como hemos insistido, si no se desarticulan las redes de protección y complicidad con el crimen organizado éste simplemente se regenera. Y eso es lo que se niega a hacer el gobierno mexicano protegiendo a Rocha y a muchos otros más, y es lo que ha generado la reacción de Washington.
Con un agravante. Como escribió Ciro Gómez Leyva, en Morena tendrían que aprender de su propia experiencia: del intento de desafuero, con bases legales firmes pero políticamente intransitable, de 2005 contra López Obrador, que catapultó su candidatura para el 2006. Tenemos un muy buen capítulo sobre el tema en el libro que hicimos junto con Julio Scherer Ibarra, Ni Venganza Ni Perdón (Planeta 2026) que les podría dar claridad sobre cómo aprovechó el entonces precandidato esa situación. Se llama efecto boomerang.
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'Lord Molécula'
Política zoom/Ricardo Raphael
Milenio.
Don Carlos Pozos, lo vamos a extrañar. Ayer me enteré de que se retira de las conferencias mañaneras. Sepa que el salón Tesorería del Palacio Nacional no volverá a ser lo mismo sin usted.
De ahora en adelante, ¿quién preguntará por las personas desaparecidas, por Segalmex, por el huachicol fiscal, por La Barredora, por la corrupción dentro de Morena?
Usted que ha sido el más asiduo preguntón, el mismo que escribió una tesis de maestría titulada Preguntas cómodas e incómodas, el arte de saber preguntar.
¡Qué momento más memorable aquel cuando le pidió a Andrés Manuel López Obrador que le autografiara el documento!
Solo fue superado por el comunicado emitido por la escuela Carlos Septién cuando esta denunció que la tesis era de chocolate, porque usted no concluyó la mentada maestría.
Pocos conocen su nombre porque fue sepultado por su alias. La traidora prensa “neoliberal” comenzó a llamarle Lord Molécula después de aquella extraña pregunta sobre el punto de ignición de la molécula de gasolina que hizo estallar los ductos de Pemex en Tlahuelilpan.
Bien docto que es usted. Debe ser frustrante la mediocridad de sus compañeros que poco entendieron sobre el discurrir de su palabrería durante tantas conferencias presidenciales. Entre sus sacrificados colegas no hay nadie que haya asistido más veces. Parte con el deber cumplido: no solo asistió más de mil 500 veces; además, cada ocasión que pudo, mostró un extraordinario talento para la genuflexión.
Usted, como el resto del gremio, estamos conscientes de que tan ardua labor fue bien retribuida: sendos depósitos provenientes del generoso contribuyente fueron a dar a sus cuentas personales.
En particular PEMEX fue muy generoso para recompensar su trabajo periodístico, también las cámaras de Senadores y Diputados, entre otras dependencias.
Usted no conoció el conflicto de interés porque, al parecer, lo ejerció en plena inconsciencia. Salvo que esté prevista alguna beca del bienestar por los loables servicios prestados, será a partir de ahora un alivio para las mermadas finanzas públicas el que deje de cobrar por tan exaltadas alabanzas.
Desde luego, lo que más extrañaremos serán su bigote de postín, su corbata chillona de moño y sus sacos estampados con motivos navideños.
Zoom: Nadie como Lord Molécula será capaz de exhibir con tanta ostentación la manera como la conferencia mañanera corrompió en México la relación entre el poder y la prensa.
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Invasión encubierta
JAQUE MATE / Sergio Sarmiento
REFORMA
"La invasión (encubierta) de México ya
tiene al menos un año que empezó". Víctor Hernández, especialista en seguridad
Un reportaje de CNN afirmó el 12 de mayo que la explosión que mató a Francisco Beltrán, El Payín, y a su chofer el 28 de marzo fue "un asesinato selectivo, facilitado por agentes operativos de la CIA". La cadena atribuyó la información a "múltiples fuentes".
Antes de divulgar el trabajo, CNN presentó "detalles" a la CIA, que declinó comentar; pero después de la emisión la portavoz de la agencia, Liz Lyons, descalificó la información. "Este es un reporte falso y salaz que solo sirve como una campaña de relaciones públicas para los cárteles y pone en riesgo vidas estadounidenses". No especificó qué parte era falsa.
También el secretario de Seguridad de México, Omar García Harfuch, replicó en redes: "El gobierno de México rechaza categóricamente cualquier versión que pretenda normalizar, justificar o sugerir la existencia de operaciones letales, encubiertas o unilaterales de agencias extranjeras en territorio nacional". Ayer la presidenta Sheinbaum acusó a CNN de mentir; sin embargo, ni la oficina de la Presidencia ni Relaciones Exteriores ofrecieron comentarios cuando se les pidieron antes de divulgar el reportaje.
El 19 de abril dos agentes de la CIA fallecieron en un accidente durante un operativo en la sierra Tarahumara. La FGR ha confirmado esta participación al lanzar una investigación contra el gobierno panista de Chihuahua por la presunta violación de las leyes mexicanas que impiden la actividad de agentes extranjeros en territorio nacional sin permiso del gobierno federal. Un reportaje de Los Angeles Times reveló que, además de los dos agentes fallecidos, otros dos participaron en el operativo y añadió que esa era por lo menos la tercera ocasión en que agentes de la CIA se habían unido a efectivos de Chihuahua en operaciones en ese estado.
La colaboración de agentes estadounidenses con fuerzas policiales en México ha sido constante, aunque usualmente se ha hecho con permiso o de manera discreta. Estados Unidos, por ejemplo, brindó apoyo de inteligencia en el operativo del 22 de febrero en que murió El Mencho, Nemesio Oseguera. El secretario de Defensa, Ricardo Trevilla, apuntó entonces: "La colaboración con el gobierno de Estados Unidos hace mucho tiempo que se lleva a cabo. En esta administración se ha fortalecido mucho la colaboración con el Comando Norte. Ha habido intercambio de información muy importante. Y así es como llegamos a este caso específico".
Hoy vemos una creciente presión de funcionarios estadounidenses al gobierno de México por el narcotráfico. No es solo el presidente Trump, que en varias ocasiones ha dicho que "los cárteles gobiernan México", sino el titular de la DEA, Terry Cole, quien ha declarado que la orden de detención de Rubén Rocha Moya es "solo el comienzo", o el secretario de Guerra, Pete Hegseth, quien dice que México debe intensificar sus esfuerzos contra el narco "para que nosotros no tengamos que hacerlo".
La gran pregunta es si ya las agencias estadounidenses lo están haciendo. Así lo sugiere el reportaje de la CNN y la presencia de agentes de la CIA en Chihuahua. ¿Y por qué la CIA? Porque al redefinir a los narcotraficantes como terroristas, Washington permitió la participación de esta agencia en operaciones contra el narco.
En nada ayuda que el gobierno mexicano se niegue a detener y extraditar a los 10 de Sinaloa. La presidenta Sheinbaum ha tratado de colaborar con Washington, al grado de entregar a 92 reos mexicanos a Estados Unidos sin juicios de extradición, pero esto no compensa lo que Trump percibe como la protección a los narcopolíticos. Si la invasión no ha empezado, podría comenzar en poco tiempo.
· NEGATIVA
No sorprende que S&P haya bajado la perspectiva de México de estable a negativa. La deuda pública está creciendo en un momento de estancamiento económico. El gobierno gasta mucho, pero además gasta mal.
www.sergiosarmiento.com
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La CIA en México/Carlos A. Pérez Ricart
REFORMA, 14 mayo 2026;
La CIA en México. Así tituló Manuel Buendía su último libro. Publicado en 1983 el volumen reúne varios de los textos que el periodista escribió sobre la agencia estadounidense en su célebre columna Red Privada.
Por entonces, Buendía vio con claridad algo que muchos preferían mirar de lado: que la CIA en México era mucho más que una agencia de espionaje. Era una plataforma de intervención política, propaganda, infiltración y violencia clandestina.
En sus textos, la CIA aparece como una maquinaria de fachadas: empresas, publicistas, periodistas, funcionarios, diplomáticos, exiliados y cientos de operadores anónimos. Buendía hizo una cartografía exquisita de esa red. Y fue más allá: sugirió que esa estructura asesinaba en territorio mexicano. Mataba a sangre fría. Su archivo iba de un mexicano arrojado desde una azotea en 1948 a la explosión de bombas contra objetivos cubanos y soviéticos en la Ciudad de México décadas más tarde.
Ahí está el libro. Para la memoria y la comprensión del presente.
Buendía fue asesinado en 1984, un año después de la publicación del libro. Murió siguiendo una pista que -a juzgar por los acontecimientos de las últimas semanas- todavía no termina de borrarse.
En septiembre de 2025, Reuters publicó una extensa investigación sobre la presencia de la CIA en México bajo el paraguas de la guerra contra las drogas. Los reporteros hablaron con más de sesenta fuentes: exagentes de la CIA, diplomáticos, funcionarios antinarcóticos, militares mexicanos, etcétera.
El reportaje -el más completo de su tipo que conozco- describe una estrecha relación entre la CIA y unidades especiales mexicanas, sobre todo del Ejército y la Marina. Unidades entrenadas, financiadas, equipadas y evaluadas por la agencia. Unidades sometidas a polígrafo y supervisión estadounidense. Unidades que, según Reuters, participaron en algunas de las capturas más importantes de los últimos años, incluida la de Ovidio Guzmán en enero de 2023.
Reuters da cuenta de una arquitectura paralela de seguridad, transversal a sexenios. Antes y después de la 4T. Una estructura sostenida en el lenguaje diplomático de la cooperación bilateral, pero hecha de zonas grises, a menudo inconfesables. Con todo, en el reportaje no aparece una acusación de asesinatos selectivos cometidos por la CIA en México. Esa línea -hasta donde sabíamos- no había sido cruzada en los últimos años.
De ahí la novedad de lo publicado por CNN esta semana. Coloca la discusión en otro terreno, uno de mayor gravedad: la sospecha de que la cooperación secreta haya cruzado del acompañamiento operativo a la acción letal. El lugar exacto donde la zona gris se vuelve roja.
Lo delicado no sería solo el caso de El Payín, Francisco Beltrán, operador del Cártel de Sinaloa. Es lo que ese caso dejaría ver. Si damos crédito a CNN, la línea no se habría cruzado por primera vez en marzo, con su presunto asesinato. Desde antes, mucho antes, una unidad paramilitar de la CIA, la Ground Branch, habría participado durante el último año en operaciones similares dentro de México.
Estaríamos, pues, ante un patrón, una práctica sostenida que alguien, justamente ahora y en este contexto, decidió sacar de la penumbra. ¿Con qué objetivo? ¿Presionar al gobierno mexicano? ¿Preparar a la opinión pública estadounidense para una escalada? ¿Normalizar lo que hasta hace poco habría sido inconfesable?
Manuel Buendía habría reconocido el método: la operación y su filtración, el hecho y su desmentido, la sombra y su utilidad política.
Mucho sabía Buendía de la forma en que la agencia estadounidense administra el silencio. Sabía todavía más de algo menos evidente: el cálculo detrás del momento en que sus huellas debían volverse visibles. Sabía, en suma, que en ese mundo nada aparece por accidente.
Manuel Buendía escribió sobre una CIA que se movía en la penumbra de la Guerra Fría. Hoy esa penumbra tiene otro idioma, pero no ha dejado de ser penumbra.
Ya no dice comunismo. Dice cárteles. Ya no invoca Moscú o La Habana. Invoca el fentanilo y el terrorismo. Cambió la gramática, no la lógica.
Mejor entenderlo pronto. No vaya a ser que, cuando México quiera trazar la línea, descubra que alguien ya la borró primero.
@perezricart
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Castigar el éxito/Jorge Suárez-Vélez
REFORMA, 14 mayo 2026
En todo el mundo la distribución del ingreso se ha polarizado por muchas razones. La debacle inmobiliaria de 2008 provocó la mayor crisis global desde la Gran Depresión. Todos los bancos centrales inyectaron liquidez sin precedente en las economías. Al crecer la oferta de dinero en esa magnitud, su precio -la tasa de interés- cayó hasta ser cercano a cero, llegando incluso a verse tasas de interés negativas.
Esa explosión de liquidez fue a parar a mercados de activos -acciones, inmuebles, obras de arte- cuyos precios se fueron por las nubes. La bolsa de Estados Unidos, por ejemplo, aumentó 240% en la década, la más generosa en su historia. Por ello, quienes eran dueños de activos recibieron un beneficio desproporcionado frente a quienes sólo vivían de su salario. Ahora en esta década, se repite el fenómeno conforme enormes recursos se han invertido en empresas relacionadas con inteligencia artificial, que alcanzan valuaciones astronómicas.
Como consecuencia, en EU el 1% más rico de la población es dueño de 30.9% de la riqueza del país, mientras el 90% más pobre posee apenas 31.6%. Es justo destacar que muchas de las mayores fortunas han sido producto de innovación real. Pueden o no caernos bien Zuckerberg, Musk o Bezos, pero crearon productos con alcance global que no existían. Se atrevieron a emprender y triunfaron, cuando miles fracasaron en el intento. Desde 1920, 86 de entre 26 mil empresas han generado la mitad de la riqueza producida en la bolsa. Sus fundadores son una pequeña minoría.
Merecido o no, el extremo enriquecimiento ha tenido nefastas consecuencias políticas. En México favoreció el surgimiento del populismo de izquierda -Morena- y en EU el del trumpismo en la "derecha". Ambos comparten un rechazo a las élites económicas e intelectuales. Ese rechazo ha mermado seriamente la calidad de los equipos de gobierno en ambos países, produciendo malas decisiones -pésima asignación del gasto público, irresponsabilidad fiscal, debilitamiento institucional, rechazo a la separación de poderes y erosión legislativa- que tomará décadas corregir, en el mejor de los casos.
Considerando el nulo espacio fiscal que comparten ambos países -México con un déficit anual del 5% del PIB y EU con uno del 7%- el riesgo es que se arraiguen políticas fiscales que, con el propósito de que "los ricos paguen más impuestos", incurran en el error de castigar el éxito, desincentivar a los emprendedores y sucumbir ante una motivación peligrosa: la envidia. Entre los pecados capitales, éste es el único que no da siquiera un momento de satisfacción.
El mito es que los ricos no pagan impuestos. En Nueva York, que estrena alcalde socialista, el 1% más rico ya paga 48% de la recaudación total del impuesto sobre la renta. Lo más curioso es que esa misma izquierda que clama igualdad es incapaz de exigirles a los gobiernos que gasten con eficiencia y transparencia los recursos que ya tienen.
En México, lo despilfarrado en las obras mesiánicas de AMLO pudo destinarse a educación, salud pública, transporte público o infraestructura, generando movilidad social y bienestar real. Nueva York, ciudad con más presupuesto que muchos países, con 8 millones de habitantes, no necesita 320 mil trabajadores municipales. Los oficiales de policía no deberían retirarse a los 45 años, ni los maestros a los 55; no debería pagarse el doble en obras públicas que en privadas; no es razonable haber pagado 3 mil millones en horas extra el año pasado, ni que la última línea del Metro haya costado 12 veces más por kilómetro que obras similares en Suecia o Alemania.
Conforme la población en ambos países envejece, será vital enfatizar en gastar mejor, más que en recaudar más. Así como los programas sociales de Morena son insostenibles, muchos en EU también lo son. Cuando en ese país se fijó la edad de retiro en 65 años, la esperanza de vida era de 58; hoy es casi de 80. Entonces había 160 trabajadores activos por cada retirado; hoy hay 2.5.
La aritmética es implacable. La envidia es pésima consejera diseñando política fiscal. Es hora de que imperen la sensatez y la prudencia.
@jorgesuarezv
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Ridículo/Manuel J. Jáuregui
REFORMA, 14 mayo 2026;
Nada tiene que andar haciendo nuestro Gobierno gastando el dinero de TODOS los mexicanos "fabricando" coches eléctricos: sus responsabilidades principales no son empresariales, pues no sólo no sirven para eso, sino que los aparta de sus responsabilidades primarias, que son mantener la paz y el orden, defendernos de amenazas externas, administrar justicia y crear las condiciones sociales necesarias para que nuestra economía pueda ser productiva y eficiente para así competir ventajosamente contra otros países en los mercados globales.
De que como empresarios son pésimos, incompetentes e incapaces lo demuestra la REBAJA de la perspectiva de la calificación de S&P Global Ratings para nuestro País, y ahora para PEMEX y CFE, que llevan casi siete años y medio operando y a los que han empinado al grado de la quiebra, poniendo en riesgo la calificación del País.
En sí, el "Olinia" (hasta el nombre tiene feo) es un remedo de coche, que ni a eso llega: parece un carrito de golf con vidrios. Desde ya les podemos apostar a que nadie lo va a querer y van a acabar obligando a las dependencias gubernamentales y a los servidores públicos a "comprarlos".
Con un precio que andará entre los 90 y 150 mil pesos (y tal vez subsidiado, lo cual es muy posible para encubrir el fracaso) y con una velocidad MÁXIMA de 50 km/h, la caja de zapatos que quieren hacer pasar como coche no podrá jamás competir con los AUTOS CHINOS, que los hay de precios accesibles y que no representarán un PELIGRO rodante tanto para sus ocupantes como para el tráfico citadino, que se los topará como un obstáculo a vuelta de rueda.
Lo absurdo de este "proyecto gubernamental" lo demuestra el hecho de que crearon una norma especial (NOM) para este vehículo, ya que en las que rigen en todo el mundo, no califica como coche; sería, en todo caso, una "cuatrimoto".
También resulta absurdo que haya gente, servidores públicos, que piensen seriamente que fabricar esta cosa de juguete para entrar a un mercado competidísimo, dominado en el bajo costo por los chinos con mejores productos, sea algo en lo que debiera estar involucrado el Gobierno.
Un Gobierno plagado de gravísimos problemas, que requieren no sólo toda su atención, sino la ÓPTIMA aplicación de los recursos públicos, cada vez más comprometidos con las pentontadas que se les han ocurrido y en las que se han metido. Esto, tomando en cuenta que operan ya con DÉFICIT, que han incrementado la deuda pública y que por estas causas S&P bajó la perspectiva de México de "estable" a "NEGATIVA".
La economía no crece, el Gobierno no invierte productivamente, tira el dinero en puras tonterías, en proyectos que jamás rendirán, como el Tren Maya, la "Aerosedena" (Mexicana), el AIFA, los trenecitos nuevos, Dos Bocas y etcétera. Ello en un contexto de violencia, de graves problemas de CORRUPCIÓN, con el huachicoleo por mar y tierra desangrando las finanzas públicas y a punto de que el Presidente Trump haga añicos el T-MEC y nos empine más las perspectivas económicas.
Con una buena parte del territorio controlado por los narcos, concentrando el poder en el Ejecutivo, creando una AUTOCRACIA y pretendiendo simular una democracia, que realmente es generadora de una profunda DESCONFIANZA acompañada de una gran INCERTIDUMBRE, destinar recursos, tiempo y capital humano en un proyecto arriesgadísimo con escasísimas posibilidades de éxito raya en lo demencial.
Este proyecto, como muchos otros en los que se ha embarcado esta Administración que coloca con palillos el "segundo piso" de la transformación -según ellos-, demuestra una vez más que con los cuatroteros la sustancia no importa: lo que les importa son las apariencias.
"Somos tan cuerdas" -piensan los pobres ilusos- "que les vamos a enseñar a los chinos (y a Tesla) cómo fabricar coches eléctricos".
Mientras tanto, nos entretenemos madreando a los gringos con que aquí "no hay pruebas" contra los narcopolíticos y que sus amenazas de ampliar acusaciones contra ellos son un blof; que basta con negar todo y que así las acusaciones desaparecerán como por arte de magia.
Esto, y que al pueblo lo aplacarán, distraerán y harán feliz con un "Olinia" en su garage. ¡Sigan soñando, cuatroteros, aunque el despertar -auguramos- les resultará sumamente traumático!
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