De nuevo la soberanía por delante…
Por Fred Alvarez Palafox
@fredalvarez
Bajo el cielo de la capital poblana, el eco de los cañones de 1862 pareció cobrar este mediodía una vigencia inusitada. En el 164 aniversario de la Batalla de Puebla, la presidenta Sheinbaum no solo encabezó un desfile conmemorativo; utilizó el estrado histórico de Loreto y Guadalupe para levantar un muro moral frente a los vientos de presión que hoy soplan gélidos desde el río Potomac.
La conmemoración ocurrió en un tablero de alta tensión. Mientras en Washington la diplomacia de vecindad mutaba en una de supervivencia tras reclasificar al fentanilo como "Arma de Destrucción Masiva", en México la respuesta fue la narrativa de la dignidad. Al invocar el Título 50, Estados Unidos ha decidido mover la ficha de los tribunales al tablero de la Seguridad Nacional, sustituyendo la evidencia legal por la conveniencia estratégica. Es una realidad donde se busca "neutralizar" en lugar de procesar, reduciendo el margen diplomático a casi cero.
Sin embargo, frente a los reportes de operativos de la CIA en Chihuahua y la exigencia de extradiciones inmediatas como la de Rubén Rocha Moya, la Mandataria fue tajante: "Ninguna potencia extranjera nos dirá cómo gobernarnos". Al evocar la relación entre Juárez y Lincoln, Sheinbaum envió un recordatorio preciso: la cooperación es bienvenida, pero la subordinación es inadmisible. Es la paradoja de un vecino que exige una guerra química mientras su propia industria permite el flujo incesante de las armas que empoderan a los grupos que hoy tilda de terroristas.
El discurso tuvo también un destinatario doméstico y lo hizo con severidad litúrgica. En una repetición cadenciosa de siete veces, la Presidenta marcó la raya: 'Quienes piensen que la Presidenta se arrodilla, están destinados a la derrota'. Fue un golpe seco al desdén de quienes asumen que el pueblo no tiene memoria, fustigando a quienes hoy intentan desempolvar la figura de Hernán Cortés para justificar su presente. La advertencia en Loreto fue clara: quien ignora la historia del pueblo, está condenado a perderse en ella.
El evento cerró filas con la fuerza institucional. El general Ricardo Trevilla Trejo recordó que la nación cuenta con una reserva de siete millones de ciudadanos listos para su defensa, mientras el gobernador Alejandro Armenta sintetizaba la jornada en una frase: "Cooperación sí, subordinación no".
Sin embargo, tras el despliegue de fuerza institucional, queda en el aire una pregunta incómoda. En el México de hoy, cabe cuestionarse general Secretario : ¿están esos millones dispuestos a tomar las armas por políticas que, en ocasiones, parecen priorizar la defensa de figuras bajo sospecha por encima de las instituciones?
Mmm.
Ya no hay zacapoaxtlas general secretario; y la mística de 1862 se enfrenta hoy a la crudeza de una guerra tecnológica donde las armas de la palabra podrían no ser suficientes.
Al final, la soberanía se sintió en el aire poblano como un ejercicio diario de justicia. En este 2026 de inteligencia desdibujada, México se atrinchera en la ley, entendiendo que la inteligencia propia es la única vacuna contra la entrega del país a manos extrañas.
¡Para la historia inmediata!
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