La sombra de EU sobre Sinaloa: entre la presión y el derecho..
Horas después de la reunión bilateral celebrada en la embajada de Estados Unidos en México —la cuarta del Grupo de Implementación de Seguridad (GIS), bautizada ya como el inicio de una "nueva era" de cooperación—, el tono de la relación se vuelve más nítido. Sara Carter, la influyente "zarina antidrogas", rompió el silencio en una reveladora entrevista con Jan Jekielek, conductor del programa American Thought Leaders de The Epoch Times.
Sus palabras no dejan lugar a dudas: Washington ha puesto la mira sobre aquellos funcionarios que, desde el corazón del Estado, han brindado protección al Cártel de Sinaloa.
Carter fue contundente: el llamado "clan Culiacán" es ahora un objetivo central para la Casa Blanca. No se trata de declaraciones al aire; hay una estrategia que se mueve con precisión de relojero. La reciente nominación de Jay Clayton para encabezar la Inteligencia Nacional confirma el giro: los expedientes de Sinaloa han dejado de ser un asunto judicial para convertirse en una prioridad de seguridad nacional del más alto nivel. La presión, parece, apenas comienza.
Mientras Carter celebra la cooperación tras aquel operativo de febrero que terminó con la vida de "El Mencho", en Palacio Nacional la postura es otra. La presidenta Sheinbaum mantiene una línea divisoria clara: la colaboración es necesaria, pero la soberanía no está en juego. La exigencia mexicana es técnica: si Washington busca extradiciones, debe presentar pruebas que resistan el rigor del tratado de 1980.
Nos encontramos ante un escenario de claroscuros. Por un lado, una presión estadounidense que no conoce pausas y, por el otro, un gobierno mexicano que intenta blindar sus procesos internos frente a la mirada severa del vecino del norte. En este tablero, donde los nombres de funcionarios sinaloenses ya están bajo el escrutinio de Nueva York, la gran pregunta no es solo si habrá extradiciones, sino si la relación bilateral podrá soportar el peso de esta tormenta sin fracturarse. Al final, el tiempo y las pruebas dictarán la última palabra.. Percibo que México cambiará de opinión…; no pasa de junio.
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