La mafia es primero
Con pelos y señales/Enrique Serna
Milenio, 5 de junio
Según la encuesta de Enkoll que El País publicó la semana pasada, 62 por ciento de los mexicanos creemos que Rocha Moya es culpable. Los resultados del sondeo no sorprendieron a nadie, pues el exgobernador llegó al poder en unas elecciones fraudulentas donde el narco atropelló la voluntad popular y por si fuera poco, el secuestro del Mayo Zambada exhibió su complicidad con una facción del cártel de Sinaloa. El falso video sobre el asesinato de Melesio Cuén difundido por su fiscalía para torcer la investigación al menos debió haberle costado el puesto, pero la 4T no le tocó un pelo, a pesar de que Gertz Manero denunció el montaje. Cuando celebraron machaconamente la condena de García Luna en una corte de Nueva York, López Obrador y Sheinbaum confiaban a ciegas en el Justice Department. Los testimonios de algunos capos bastaron para incriminarlo, pero no por ello los líderes de la 4T dudaron de su culpabilidad. Es el colmo del cinismo que ahora, cuando Rocha Moya, Inzunza y los demás morenistas presuntamente coludidos con los chapitos enfrentan un proceso penal idéntico al de García Luna, la Presidenta invoque la soberanía nacional como argumento para dejarlos impunes. De la soberanía que ya perdimos en todas las provincias bajo control del hampa no dijo una sola palabra en su discurso del domingo.
Ha pasado más de un mes desde la solicitud presentada por el Departamento de Justicia y Sheinbaum sigue jugando vencidas con Donald Trump. La primera represalia económica del energúmeno anaranjado no se hizo esperar: las restricciones a las remesas de los migrantes que decretó el 20 de mayo es un golpe directo a millones de familias que dependen de esos giros para sobrevivir. A los mexicanos residentes en Estados Unidos ya no les bastará con mostrar el ITIN (número de identificación fiscal individual), para abrir cuentas bancarias y realizar transferencias internacionales. A partir de ahora los bancos les pedirán documentos que su condición migratoria les impide tramitar sin exponerse a una deportación. Los redentores del pueblo parecen dispuestos a sacrificar su precaria economía con tal de proteger a una pandilla de vivales cuyo contubernio con el narco ha sido ampliamente documentado por la prensa independiente desde 2021. Hace un año, la marioneta de Palacio Nacional parecía dispuesta a emprender una purga interna en las filas de su partido, pero se quedó en la superficie de la cloaca y ahora las aguas negras le están llegando hasta el cuello.
Cuando el padre de Vicente Guerrero lo visitó en las montañas del sur para pedirle que depusiera las armas y se entregara a la autoridad virreinal, apelando a sus sentimientos filiales, el prócer acuñó la famosa frase “la patria es primero”. La fobia antimexicana de Donald Trump ha dado a la Presidenta y a su ventrílocuo oportunidades de sobra para emular honrosamente a Guerrero: las redadas de indocumentados en el campo, los arrestos de padres a las afueras de las escuelas donde van a recoger a sus hijos, la psicosis creada por los agentes del ICE en los barrios hispanos, la declaración de que los inmigrantes cobrizos “envenenan la sangre de Estados Unidos” y muchos otros agravios evocadores del Tercer Reich ameritaban desde hace tiempo una protesta oficial del gobierno mexicano. Habría sido muy dañina para la economía nacional, pero ante el altar de la patria, Sheinbaum y AMLO se hubieran cubierto de gloria. Prevaleció el pragmatismo político y eludieron la confrontación, pero lo que no hicieron por una causa noble, lo están haciendo ahora en defensa de una mafia podrida que ya empezó a desmoronarse con la entrega de dos colaboradores de Rocha a la justicia de Estados Unidos. No pudieron haber elegido un motivo más execrable para enemistarse con el imperio.
Sabemos de sobra que Donald Trump ordenaría con gusto un operativo militar o varios para llevarse a Rocha Moya y a todos los involucrados en el maxiproceso que apenas comienza. ¿Los guardias nacionales encargados de protegerlos correrán la misma suerte de los 32 escoltas cubanos que dieron la vida por Nicolás Maduro? Tal vez López Obrador esté deseando una tragedia como esa para salir de su rancho proclamándose salvador de la patria, pero si Sheinbaum y el Ejército le siguen haciendo el juego no sólo vamos a mandar soldados al matadero para solapar a una organización delictiva: nos espera también una crisis económica pavorosa. La reciente reforma constitucional que da facultades a los dóciles magistrados del Trife, maiceados por el oficialismo, para anular elecciones por injerencia extranjera, parece indicar que el Jefe Máximo ya decidió aferrarse al poder cuando la voluntad popular lo castigue en las urnas. Bajo la tormenta de drones gritará su nuevo lema de combate. ¿Patria o muerte? No: la mafia es primero.
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