16 jun 2026

Rocha se queda, dice Sheinbaum; ¿cuál será el costo?

 Rocha se queda, dice Sheinbaum; ¿cuál será el costo?

Por Fred Álvarez Palafox

¿Es acaso una oficina del Departamento de Justicia la que intenta mover las piezas del tablero mexicano? La negativa del Gobierno de México ante las solicitudes de detención urgente contra el gobernador con licencia, Rubén Rocha Moya, y otros funcionarios sinaloenses, trasciende la frialdad de los pasillos diplomáticos. Es, en esencia, un punto de quiebre que redefine la arquitectura de una relación bilateral históricamente compleja, donde la soberanía ya no es una palabra al viento, sino un eje de acción.

Con voz firme, Claudia Sheinbaum dejó de nuevo ver claro desde la mañanera  que la soberanía jurídica no es una moneda de cambio. Al rechazar la detención urgente ante la ausencia de pruebas que sostengan el peso de la acusación, la mandataria no solo cierra la puerta a una petición externa, sino que invoca —con una seriedad casi solemne— el respeto estricto al debido proceso. Es un movimiento audaz que retumba en los salones de Palacio; aunque, claro, no faltan las voces escépticas que advierten sobre la plasticidad del rigor procesal, una vara que parece estirarse o encogerse según el momento histórico: el traslado masivo de casi un centenar de internos, realizado sin las formas que hoy se invocan con tanta elocuencia, asoma como una incómoda dualidad.

Para el Ejecutivo, lo que está en juego es la reciprocidad. Con la meticulosidad de quien no olvida, el Gobierno señala que el estándar probatorio debe ser un camino de dos vías. La narrativa es tajante: en los pasillos del poder, la sospecha -dice Sheinbaum-, no basta; se requieren expedientes, papeles y certezas. Si el Departamento de Justicia estadounidense ha cerrado su puerta a México alegando insuficiencia documental en otros casos, ¿por qué habría de esperarse un trato distinto hacia ellos?

Sin embargo, la diplomacia es un animal tozudo. Apenas ayer, el embajador estadounidense, Ronald Johnson, parecía marcar territorio al recordar que, durante la era Trump, se han facilitado más de 300 traslados de criminales hacia México —fuera de la extradición formal—. La cifra no es menor: es un mensaje cifrado que contrapone la "cooperación" a la "soberanía".

Este juego de espejos alcanzó un punto álgido este lunes. Al ser cuestionada sobre las declaraciones de la zarina antidrogas Sara Carter —quien deslizó que la cooperación mexicana nace del miedo a que Trump cumpla sus advertencias—, la Presidenta optó por la contención, pero sin retroceder un milímetro. "No pretendo entrar en una discusión con ella", sentenció, subrayando que su línea es inamovible: colaboración, sí, pero sin rastro de subordinación. Incluso al hablar de la captura del “Mencho”, Sheinbaum cerró el círculo con un matiz crucial: la inteligencia fue compartida, pero el músculo operativo, en un ejercicio pleno de capacidades, fue mexicano.

¿Qué pasó en Palacio Nacional?

Durante la conferencia matutina, el intercambio fue revelador. Ante la pregunta sobre si existía un plazo fatal para la entrega de pruebas, Sheinbaum fue enfática: "No hay plazo, no hay plazo" (lo dijo dos veces). Explicó que la solicitud enviada por aquella oficina  (Sic) del Departamento de Justicia era específica: detención urgente con fines de extradición, un mecanismo distinto a un juicio formal.

La mecánica es clara, comentó que la Cancillería revisa, la Fiscalía (la FGR) analiza, y si las pruebas no sostienen el peso del edificio legal, la respuesta es un "no" rotundo. "Si no hay pruebas, el gobierno dice no", reiteró la presidenta, dejando claro que Estados Unidos siempre tiene la opción de iniciar el camino largo: el juicio de extradición formal, donde las reglas del juego obligan, inevitablemente, a exhibir las cartas sobre la mesa.

Ante la insistencia de los medios sobre si el destino de Rocha Moya podría ser similar al de otros casos donde la extradición se ha negado tras una investigación, la Presidenta devolvió la pelota al terreno de la legalidad: es competencia de la Fiscalía indagar a fondo. Recordó, casi como un recordatorio para quienes olvidan la historia reciente, el caso del exgobernador de Tamaulipas y una decena más de solicitudes donde México ha recibido un "no" por respuesta ante la falta de elementos probatorios.

El escenario está planteado. El gobierno mexicano ha trazado una línea en el suelo de Palacio. Ahora, el Departamento de Justicia debe decidir si se limita a la urgencia de la petición o si se prepara para el rigor de un litigio donde, finalmente, la verdad se mide con expedientes, no con sospechas.

Textual…

Qué  pasó en la mañanera?

Gaspar Vela, de Grupo Milenio, le recordó a la presidenta que en unos días más- el 27 de junio- se vence el plazo de 60 días para que Estados Unidos entregue la documentación de esta solicitud de detención provisional con fines de extradición de Rubén Rocha.

¿Hay alguna novedad en este caso y si se sabe, se ha comentado algo, de la entrega del expediente?

La presidenta respondió que "No hay plazo, no hay plazo (lo dijo dos veces). Habría plazo si fuera un juicio formal de extradición, preciso y agrego "recuerden que en este caso lo que pidió una oficina (Sic) del Departamento de Justicia de Estados Unidos fue la detención urgente con fines de extradición.

Nosotros hemos dicho que no hay pruebas para la detención urgente y no se han entregado ningunas pruebas.

En caso de que se rechazara esta solicitud, todavía Estados Unidos tendría —o el Departamento de Justicia, esta oficina— tendría la posibilidad de establecer un juicio formal.

En este caso fue la solicitud de detención urgente con fines de extradición.

Más adelante, Francisco Montaño, del periódico El Debate de Sinaloa, preguntó: -"Presidenta, en la exposición de hace unos… hace un mes, quizás, cuando vino el secretario de Relaciones Exteriores y hablaron también del caso del gobernador con licencia, Rubén Rocha, hablaban de las circunstancias y de las solicitudes que habían hecho el Gobierno de México y que no había recibido ninguna de las solicitudes de extradición que habían pedido.

Y en contraparte, hablaban de que había circunstancias semejantes para el caso de México: que se analizaba y que en muchos casos no se concedía la extradición dada, después de una investigación.

Yo le pregunto, Presidenta, ¿el caso de Rocha Moya puede ser este el caso? Es decir, ¿puede ser que, una vez que haya una investigación de parte de la Fiscalía /e México), puede determinar el Gobierno de México que no hay manera de aceptar?

-Le corresponde a la Fiscalía., respondió Sheunbaum

y agregó "A ver, lo que pidió Estados Unidos, eso es muy importante… Y, además, no es Estados Unidos. Perdón que lo haya dicho de esa manera.

Lo que pidió una oficina del Departamento de Justicia de Estados Unidos —porque esto es muy relevante— a partir de un juicio que se desarrolla a personas de la delincuencia organizada, pide la detención urgente con fines de extradición, eso es muy importante. Porque hay otra cosa, que es el juicio de extradición. No, aquí es la detención urgente con fines de extradición.

¿Qué es lo que hace Relaciones Exteriores?

Primero, revisa el documento.

Dice: “no hay pruebas suficientes”.

Le pregunta a la Fiscalía para que la Fiscalía revise si, en efecto, hay pruebas o no hay pruebas suficientes.

La Fiscalía le dice a Relaciones Exteriores: “no hay pruebas suficientes”.

De todas maneras, la Fiscalía, al recibir este documento, abre sus propias carpetas de investigación.

Y estamos en ese momento.

¿Qué fue lo que se dijo aquí? No es la primera vez que ocurre algo así. Pero, además, cuando México pide la detención urgente con fines de extradición para varios casos en Estados Unidos, lo que han dicho ellos es: “preséntame pruebas”.

Entonces, es, digamos, es un mecanismo que ocurre. Tan ha ocurrido, que Estados Unidos ha negado la detención urgente porque supuestamente México no entrega las pruebas suficientes.

Entonces, es parte del procedimiento que se soliciten las pruebas. Si Estados Unidos no entrega las pruebas, puede rechazarse esa solicitud de detención urgente, independientemente de la investigación que lleve a cabo la Fiscalía.

Y Estados Unidos tiene otra opción, que es solicitar ya formalmente, dentro del juicio, el juicio de extradición, que también llevaría todo un procedimiento, en donde también tendrían que entregar las pruebas suficientes.

-Perdón que le insista, Presidenta, pero entonces ¿puede ser que ocurra ese escenario, que el gobierno diga: “no”, y que entonces…?

CLAUDIA SHEINBAUM: Sí, totalmente. Si no hay pruebas, el gobierno dice: “no”. Estados Unidos puede iniciar un juicio, si es que así lo considera pertinente. Y, además, está la investigación que realiza la Fiscalía.

PREGUNTA: Quisiera preguntarle también: ¿lo que nos presentan hoy es a…?

CLAUDIA SHEINBAUM  Miren, un caso, por ejemplo: el exgobernador de Tamaulipas, que se ha solicitado la detención urgente con fines de extradición, y se ha dicho: “no hay suficientes pruebas por parte del Departamento de Justicia, de Relación… o del Departamento de Estado de Estados Unidos”.

Y como ese, hay otros 10, 15 casos. Algunos de ellos fueron presentados aquí.

PREGUNTA: Muchas gracias, Presidenta.


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