El silencio tras el fuego en Sinaloa...
El habitual sosiego de Cajón Ojo de Agua 2, ese rincón sinaloense conocido por su gente como “El Cerro”, se ha roto. Ayer por la tarde, en los límites de Agua Verde y Chametla, Sinaloa, el cielo y la tierra temblaron. No presenciamos un patrullaje de rutina, sino el zumbido amenazante de los helicópteros y el peso de los convoyes de la Marina respondiendo a una tragedia previa: un ataque con explosivos que, horas antes, le arrebató la vida al Capitán Christian Tello y dejó heridos a dos oficiales más. Su misión en ese momento era tan noble como peligrosa: brindar seguridad a un colectivo de madres buscadoras.
Detrás de este asalto por aire y tierra había un blanco fijo: Óscar Luciano Martínez Larios, alias "El Casco 81". Perfilado por inteligencia como el jefe de plaza de Los Chapitos en Rosario y Concordia, este hombre es una pieza clave en el tablero de violencia regional.
Para entender la magnitud de este fuego cruzado, hay que mirar la herida abierta que es hoy el sur de Sinaloa. Un territorio fracturado por la pugna interna contra las fuerzas leales a Ismael Zambada. La huella de "El Casco 81" en esta geografía serrana está escrita con dolor: desplazamientos forzados, trabajadores mineros desaparecidos y un terror sembrado a punta de drones y explosivos.
El costo de esta operación militar en los márgenes de Agua Verde fue brutal. Los reportes extraoficiales dibujan un saldo trágico y directo: diez personas abatidas, entre ellas dos mujeres. Diez historias cortadas de tajo en la refriega, además de quince detenidos y el aseguramiento de arsenales. Al caer la noche, el caos dio paso a la fría diligencia de los peritos, quienes bajo las sombras procesaron la escena para llevarse los cuerpos hacia Mazatlán.
Hoy es domingo por la mañana y, paradójicamente, el ensordecedor ruido de las ráfagas ha sido reemplazado por un profundo mutismo institucional. A pesar de seis horas de plomo y de la evidente gravedad de los hechos, el Estado no ha emitido una sola palabra oficial que confirme el saldo letal o si lograron capturar a su objetivo.
Mientras los convoyes se retiran, las comunidades de Rosario se quedan habitando la incertidumbre. Quedan atrapadas en una guerra que no pidieron, esperando respuestas en medio de un silencio que, para sus habitantes, resulta tan pesado como los cuerpos que anoche se llevaron0
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Despliegan operativo en Sinaloa para capturar al 'Casco 81'
Nota de Benito Jiménez/ Reforma. 4 julio 2026) .-19:47 hrs
Fuerzas federales desplegaron este sábado un operativo terrestre y aéreo en el sur de Sinaloa para ubicar a Óscar Luciano Martínez Larios, "El Casco 81", identificado como jefe de plaza de Los Chapitos en los municipios de Rosario y Concordia.
Informes de seguridad preliminares indicaron que elementos del Ejército y la Marina realizaron incursiones en la comunidad de Agua Verde, Municipio de Rosario, con apoyo de unidades terrestres y vigilancia aérea para tratar de ubicar al operador criminal.
Reportes locales señalan que durante la movilización habrían sido detenidas al menos 15 personas presuntamente vinculadas con la estructura criminal; sin embargo, hasta esta tarde autoridades federales no habían confirmado el saldo del operativo ni la captura del objetivo prioritario.
"El Casco 81" es considerado uno de los principales operadores de la facción de Los Chapitos en el sur de Sinaloa y forma parte de una estructura que mantiene presencia en Rosario, Concordia y comunidades serranas.
El despliegue se reportó en medio de los operativos federales contra células del Cártel de Sinaloa que operan en esa región, donde en los últimos meses autoridades han asegurado armas largas, vehículos, equipo táctico y artefactos explosivos.
El sur de Sinaloa se convirtió en uno de los puntos de disputa criminal tras la fractura interna del Cártel de Sinaloa entre la facción de Los Chapitos y grupos vinculados a Ismael "El Mayo" Zambada.
En esa zona, fuerzas federales han detectado células armadas que utilizan brechas serranas, vehículos modificados, drones y campamentos improvisados para mantener operaciones y movilidad entre Rosario, Concordia y municipios colindantes.
Originario de Guadalajara, Jalisco, El Casco 81" forma parte del llamado clan de los hermanos Martínez Larios, operadores que ganaron influencia tras la recomposición interna del Cártel de Sinaloa.
De acuerdo con reportes de inteligencia, "El Casco" y sus hermanos Gabriel Nicolás Martínez Larios, "El Gabito"; Eduardo Jonathan Martínez Larios, "El Owen", y José Luis Martínez Larios, "El Monstruo", se incorporaron a la estructura de Los Chapitos y participaron en la disputa por el control del sur de Sinaloa tras la captura de "El Chapo" Guzmán en 2016.
Su grupo ha sido relacionado con enfrentamientos, desplazamientos de comunidades y operaciones armadas contra grupos rivales.
El nombre de Martínez Larios cobró mayor relevancia este año tras la desaparición de trabajadores mineros en Concordia, hecho que derivó en un amplio despliegue federal en la región.
También ha sido mencionado en investigaciones por presunta extorsión a empresas y tras el aseguramiento de arsenales y miles de artefactos explosivos artesanales localizados en esa zona serrana.
Su hermano Gabriel Nicolás Martínez Larios, "El Gabito", también ha sido identificado por autoridades como operador de Los Chapitos y uno de los integrantes de mayor peso dentro del grupo de los hermanos Martínez Larios.
Reportes de seguridad lo ubican como un mando ligado a células armadas del Cártel de Sinaloa dedicadas a la protección de rutas, tráfico de drogas y confrontaciones con grupos rivales en la zona serrana de Sinaloa.
Respecto al operativo en desarrollo, autoridades no han difundido información oficial.
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