Bob y León XIV: la respuesta sigue en el viento
Por Fred Álvarez Palafox
Este miércoles 4 de noviembre, los antiquísimos muros del Palacio Apostólico presenciaron una escena salida de un poema de otra época; un instante donde se cruzaron el tiempo, la fe y la contracultura. El Papa León XIV recibió en audiencia privada a Bob Dylan, ese incombustible trovador de 85 años y Premio Nobel de Literatura.
Fue una charla breve, pero de una densidad simbólica enorme. Imaginen la estampa: la solemnidad vaticana frente a un Dylan envuelto en una informal sudadera negra con capucha. Hubo un intercambio de mundos: el Pontífice le entregó un rosario; el poeta le devolvió el gesto con Crónicas, el primer volumen de sus memorias.
Dylan pisó Roma empujado por su gira de otoño, pero esta visita rebasó la simple cortesía de agenda. Llevaba un eco profundo.
No olvidemos que León XIV, un lector de mirada aguda, acaba de hacer suyos los versos del estadounidense. En el prólogo del libro Desarmada y desarmante, el Papa rescató «Go Away You Bomb», un grito ahogado que Dylan escribió en 1963, bajo la sombra de la Guerra Fría. El Pontífice usó esa estrofa para lanzar un dardo contra la pesadilla nuclear de nuestros días: «Te odio porque el hombre te creó, el hombre te posee y el hombre te manipula».
No es la primera vez que la voz ronca del juglar se cuela en la historia de la Santa Sede.
La memoria nos devuelve a 1997, en Bolonia. Imposible olvidar aquella imagen: frente a 300 mil jóvenes, Dylan se quitó el sombrero de vaquero para acercarse a Juan Pablo II. Aquel día, el Papa polaco tomó prestada la brújula de Blowin' in the Wind para decirle a la multitud que el único camino para el hombre era Jesucristo.
Hoy, ver a la máxima autoridad de la Iglesia católica dialogar en la misma mesa con la voz mayor de la contracultura nos deja una lección urgente. La búsqueda de la paz necesita de todas las trincheras y de todas las voces: desde los pasillos de la alta diplomacia vaticana, hasta las estrofas que estremecieron a toda una generación.
Frente al ruido ensordecedor de la guerra en nuestro tiempo, el Papa y el trovador nos recuerdan hoy que, como cantaba el poeta, 'la respuesta sigue estando en el viento'.
¡Para la historia inmediata!
PD: Hace un año fui a ver Un completo desconocido, una joya cinematográfica de James Mangold que, más que una simple biografía, es una inmersión profunda en la etapa decisiva de Dylan entre 1961 y 1965. Timothée Chalamet ofrece una interpretación formidable, capturando a la perfección el aura de genio huraño y carismático del músico, bien arropado por Monica Barbaro como Joan Baez y un conmovedor Scoot McNairy como Woody Guthrie. La cinta nos lleva por los legendarios escenarios de Nueva York, desde el Cafe Wha? hasta el Hotel Chelsea, para mostrarnos cómo el joven nacido en Minnesota en 1941 pasó de cantar covers de The Clancy Brothers y ser descubierto por John H. Hammond para Columbia Records, a revolucionar la historia del folk con una guitarra eléctrica.
Hoy, Dylan es indiscutiblemente uno de los artistas más importantes de nuestra era y uno de mis favoritos personales; una admiración que quedó sellada de forma imborrable aquella noche memorable en que lo vi en vivo en el Auditorio Nacional, compartiendo la magia de su música junto a mi hijo Fred Alberto.
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