25 jul 2006

Narcos mexicanos en Perú

Comentario en la III emisión de Imagen informativa 90.5 de FM, conduce Jorge Fernández Menéndez (en ausencia Marina Núñez).
Alan García Pérez próximo presidente del Perú afrontará un grave problema por auge del narcotráfico, concretamente por el incremento de carteles mexicanos, que llevan operando por lo menos una decada.

El reciente asesinato a manos de sicarios del magistrado Hernán Saturno Vergara, quien participaba en varios procesos vinculados con el narcotráfico, de entre ellos, el caso del cartel de Tijuana, puso bajo los reflectores lo grave del tema, y provocó que las autoridades entrantes pidan una estrategia andina para luchar contra el flagelo.
El presidente electo anunció que está evaluando que en su próximo gobierno ponga fin a la llegada de extranjeros que integran cárteles de droga -haciendo referencia a los mexicanos-.
E incluso anticipó que su gobierno podría suscribir pactos de extradición con otros países y convocar a una cumbre antidrogas con EE UU, Colombia, Bolivia y Perú.
La prensa peruana alertó a su vez ayer sobre el peso que tiene en la economía el narcotráfico mediante el lavado de dinero y detalla que la justicia tiene hasta 18,000 juicios acumulados contra narcotraficantes. Ese es el número de causas judiciales que debe atender la Procuraduría Antidrogas con los escasos recursos que el Estado le asigna: apenas 36 profesionales y un raquítico presupuesto.
Dice un editorial hoy del periódico El Comercio: "La situación es, pues, grave y reclama un cambio de política urgente. Tampoco el Gobierno puede hacerse de la vista gorda ante la precariedad de la instancia que precisamente debe defender los intereses del Estado frente a un flagelo que carcome día a día las bases mismas de nuestra sociedad. ¿Seguiremos cruzados de brazos mientras los tentáculos criminales penetran en los tribunales de justicia a sabiendas de que estos no se dan abasto para juzgarlos con celeridad? Después de todo, a mayor dilación, mayores posibilidades de que los inculpados queden libres. ¿O es que esperamos a que el problema se desborde, que cárteles de la droga se instalen en el Perú y este se convierta en un 'narcoestado' más?"
Y los recursos oficiales para combatir al narcotráfico palidecen frente a las cantidades de droga: sobre 124 millones de dólares destinados a ese rubro en 2005 sólo 4 millones correspondieron al gobierno peruano, el resto fue suministrado por programas de EE UU (90%) y la Unión Europea.
''Lo nuevo del narcotráfico en el Perú es que la estructura del negocio ha cambiado: ahora hay acopiadores más pequeños, que son contactados por mexicanos y colombianos que vienen (desde el extranjero) por el cargamento y luego se lo llevan'', dijo el ex ministro Rospigliosi.
Otro elemento nuevo es el traslado de la violencia de México a Perú, anotó el ex responsable, quien recordó que los cárteles mexicanos llevan por lo menos una década operando en el país.
La prensa local señala - segun fuentes judiciales-, que el cartel de Tijuana habría pagado 100 mil dólares por el asesinato del Magistrado, el objetivo era frustrar el juicio al cartel de Tijuana, ya que el proceso "se salió del control de los cabecillas", quienes se enfrentan a penas de más de 35 años de prisión.

Empero, Carmen Huidobro, abogada de un grupo de enjuiciados del cartel de Tijuana, indicó que al contrario de otros abogados consultados por el periodico La República, consideró que el asesinato solo perjudica a los procesados en este caso. "Hay varios que estaban aclarando su participación y podían ser absueltos", explicó.
La Primera Sala Penal de Reos en cárcel realizará hoy una audiencia más de este caso en el penal de Lurigancho para dar por quebrado el proceso y anunciar un nuevo juicio.

El agregado de prensa de la embajada de EE UU en Perú, Michael Stanton comenta en una entrevista en La república:
–¿Qué información tiene su país sobre la presencia de los carteles mexicanos en Perú?
–No soy autoridad policial, pero en mis conversaciones tanto con oficiales peruanos y con sus socios norteamericanos, ellos dicen que hay una presencia significativa de narcos mexicanos en el Perú. Hay criminales internacionales que operan acá en el Perú promoviendo la industria del narcotráfico.

Saturno Vergara recibió cuatro disparos en el tórax, abdomen, mentón y el hombro derecho. El crimen fue cometido con una pistola de calibre 7.65 milímetros con silenciador. Los asesinos se fugaron en una motocicleta de color negro.

Para Jesús Blancornelas el asesinato presenta las características propias de las ejecuciones del cartel de Tijuana. Dice el periódico La República en su edición del viernes 21 de julio que hace unos meses, Blancornelas, comentó que cuando los hermanos Arellano Félix empiezan a ser juzgados por sus crímenes en algunas de las zonas donde operan, "suelen matar a un juez para infundir temor. Luego atacan a los periodistas" "Si las autoridades y la sociedad no hacen nada para enfrentar decididamente a los narcotraficantes en ese primer momento, si muestran dudas, después será más difícil llevarlos ante la justicia", señaló Blancornelas.

Según reportes de la policía peruana, el cartel de Tijuana empezó a operar en el Perú desde 1982, en los valles del Huallaga, Monzón, Apurímac y Ene, desde donde trasladaban la droga a la costa para transportarla por barco. El ocho de junio del 2002, la policía incautó en Chimbote un cargamento de 1,760 kilos de cocaína que iba a ser enviado por mar a México. En las semanas siguientes se estableció que detrás de ese embarque se encontraba el cartel de Tijuana.

Por ese hecho fueron detenidas 54 personas, de las cuales hoy 26 están en cárcel, siete afrontan juicio en libertad y los 21 restantes están prófugos.Las investigaciones y el proceso judicial han avanzado lentamente. Los narcotraficantes han buscado obtener su libertad antes de llegar a proceso judicial.

En abril del 2005, el fiscal superior Pablo Livias formuló acusación contra 48 integrantes del cartel de Tijuana en el Perú, entre ellos los presuntos cabecillas Helbert Salinas Suárez, Nelson Paredes Ortiz, Marco Cano González, Libardo Montealegre y Miguel Morales Morales.

Livias solicitó para los principales implicados la pena máxima de 35 años de prisión.

En junio del 2005, estuvieron a punto de lograr su libertad, pero los vocales Carlos Escobar, Saturno Vergara y Aldo Figueroa les impidieron alcanzarla. Los magistrados decidieron que por ser un peligro para la sociedad, la detención preventiva debía ampliarse hasta febrero del 2007. En septiembre del 2005 Figueroa fue reemplazado por Carmen Rojassi Pella, que desde esa fecha dirige el juicio.

La mayoría de los integrantes en el Perú del cartel de Tijuana están recluidos en el penal de Lurigancho, donde se reiniciará el proceso con el reemplazo del vocal Hernán Saturno, Pilar Carbonel.

El día de ayer el presidente electo de Perú, Alan García Pérez, pidió hoy que los miembros del cártel de Tijuana, que se encuentran detenidos en aquel país, sean juzgados en México. Anunció que está evaluando que en su próximo gobierno se ponga coto a la llegada de extranjeros que integran cárteles de droga. Dijo: "Que se lleven a esos extranjeros que vienen a vender droga al Perú. No queremos sicarios que encima se aprovechan de las deficiencias del sistema penitenciario y las debilidades de la justicia peruana", expresó a través de CPN Radio.

24 jul 2006

Las cartas sobre la mesa



El día de hoy hubo un intercambio de misivas entre Andrés Manuel López Obrador y Felipe Calderón.
Esta son las cartas.
La primera es larga de cuatro cuartillas, y fue entregada a las 16:30 horas en la casa de campaña de Felipe Calderón, esta dirigida en su calidad de Candidato a la presidencia de la república y López Obrador tambien la firma como tal.
Los subrayados en negritas son míos.
México, DF a 24 de julio de 2006
C. Lic. Felipe Calderón Hinojosa
Candidato a la Presidencia de la República del Partido Acción Nacional
Presente
Vivimos momentos cruciales para nuestro País. Son tiempos que demandan a todos los actores políticos la lucidez y la integridad que permiten estar a la altura de las circunstancias. De lo que hagamos o dejemos de hacer, dependerá el futuro de nuestro pueblo.
No sólo está en juego la Presidencia de la República sino el derecho de los ciudadanos a elegir libre y democráticamente a sus gobernantes. Esa exigencia histórica nos obliga a dejar a un lado los intereses particulares y a elevar, por sobre todas las cosas, los intereses de la Nación.
Como usted sabe, el proceso electoral estuvo plagado de irregularidades y de actos fraudulentos. Durante la campaña, el Consejo General del IFE actuó de manera facciosa; la publicidad en los medios de comunicación no fue equitativa; en su campaña se gastó dinero a raudales, de procedencia desconocida, y se rebasaron por mucho los topes establecidos por la ley; grupos de intereses creados pusieron en práctica un activismo ilegal; se recurrió a la "guerra sucia", a la mentira y a las campañas del miedo; se usaron los programas sociales del Gobierno federal y otros recursos públicos en apoyo a su candidatura; fue pública y notoria la injerencia del Presidente de la República para golpearnos. Y, por si todo esto no bastara, hubo manipulación en los sistemas de cómputo electoral y se falsificaron resultados en miles de actas de escrutinio.
En pocas palabras: se violaron los principios rectores que deben prevalecer en una elección democrática, establecidos en el artículo 41 constitucional.
Al decir esto, no descalifico a millones de mexicanos que participaron en la elección con su voto y con su esfuerzo. Por el contrario, reconozco el compromiso cívico de la mayoría de quienes cuidaron las casillas y contaron los votos. Si estos ciudadanos no hubiesen actuado con rectitud, defendiendo la democracia, el fraude hubiese sido mayor.
Sin embargo, hubo quienes no se comportaron con honestidad y distorsionaron la voluntad ciudadana expresada en las urnas. Como usted comprenderá, yo nunca podré decir que estas elecciones fueron equitativas, limpias y libres. No obstante, por mi responsabilidad como dirigente de un movimiento democrático, y frente a la demanda de millones de mexicanos de llevar a cabo un recuento voto por voto, casilla por casilla, le propongo lo siguiente: Si usted se pronuncia a favor del recuento de todos los votos, y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación ordena esta diligencia, yo ofrezco el compromiso de aceptar los resultados, si a usted le favorecen, y no convocar a más movilizaciones. De la misma manera, usted tendría que aceptar el fallo emitido por el Tribunal si resulto triunfador en el recuento.
Sé muy bien que, de conformidad con la ley, le corresponde al Tribunal calificar la elección y tomar las decisiones sobre las impugnaciones y el recuento de los votos; pero como es obvio, si usted acepta y hace público su acuerdo con esta propuesta, el Tribunal tendría todos los elementos políticos y legales para resolver la inconformidad generada por esta elección, de la mejor forma posible.
En otras palabras: lo más conveniente para México es que que ambos aceptemos el recuento de los votos y nos comprometamos a respetar el resultado.
En países democráticos hay ejemplos en los que el candidato que resulta ganador por estrecho margen, ha propuesto revisar las irregularidades y contar los votos, despejando así las dudas sobre su triunfo. Ahí está el caso reciente de Óscar Arias, en Costa Rica, quien habiendo obtenido el triunfo por pocos votos, pidió que se revisaran todas las denuncias de su adversario y que se contaran manualmente todas las boletas.
Al final del recuento, se confirmó ganador y su triunfo fue legítimo e inobjetable, lo que fue reconocido por el otro candidato y la sociedad en su conjunto.
En caso de que usted no acepte esta propuesta, asumirá su responsabilidad de cara a los mexicanos. Si el Tribunal no cuenta los sufragios y avala su "triunfo", quedará para siempre la sospecha o la certidumbre de que usted no ganó en las urnas y de que hubo fraude en la elección. De ser así, para millones de mexicanos usted será un Presidente espurio y nuestro País no merece ser gobernado por alguien que no tenga autoridad moral ni política.
Además, le expreso que, en tanto no se resuelva el recuento de los votos y se pretenda imponerle, seguiremos recurriendo a la resistencia civil pacífica que siempre ha sido utilizada en México —por cierto, también por ustedes— y en el mundo, cuando se trata de hacer valer los derechos sociales, civiles y ciudadanos.
Asimismo, quiero señalarle que nuestro movimiento siempre se ha conducido con responsabilidad, de manera pacífica y legal. Nuestras manifestaciones están garantizadas por la Constitución mexicana y, por tanto, son un derecho ciudadano. Sus declaraciones acerca de que "la fuerza de los pacíficos prevalecerá sobre la fuerza de los violentos", con el señalamiento explícito de nosotros "los pacíficos" y ustedes "los violentos", constituyen una calumnia que sólo aumenta la crispación política y social, y en los hechos, se vuelve un llamado al enfrentamiento entre mexicanos.
Por último, le expreso que la demanda de contar "voto por voto, casilla por casilla" surgió del pueblo y yo estoy comprometido con ese clamor ciudadano. Entiendo que así se defiende la democracia y el derecho de los mexicanos a elegir libremente a sus gobernantes.
En este momento histórico en el que se juega el futuro de nuestro País, lo que nosotros proponemos es una salida racional; una solución legal y política.En suma: si usted sostiene que ganó, si usted está convencido de que obtuvo la mayoría de los votos, no tiene por qué negarse a despejar dudas y transparentar la elección.
El que nada debe, nada teme.
Usted tiene la palabra, espero su respuesta.
Atentamente, Andrés Manuel López Obrador
Candidato a la Presidencia de la República de la coalición Por el Bien de Todos

¡Y la respuesta no se hizo esperar!
Cinco horas después Felipe Calderón responde la carta misma que fue entregada a las 21:27 horas por Rogelio Carbajal, secretario particular de Felipe Calderón. Tocó el timbre de la casa de campaña de Andrés Manuel López Obrador y dijo: "Buenas noches, vengo a entregar una carta".

Por cierto, no lo trata ni firma como candidato.

¡Cual debe de ser! y pues con la respuesta Calderón asume su responsabilidad planteada por AMLO como una amenaza.

Y pues las cartas daran de que hablar.

C. Lic. Andrés Manuel López Obrador.

Presente.-

La jornada electoral del pasado 2 de julio fue un esfuerzo cívico de casi cuarenta y dos millones de ciudadanos que votaron en libertad. Cientos de miles de mexicanas y mexicanos colaboraron con el Instituto Federal Electoral para recibir y contar cada voto en presencia de representantes de todos los partidos políticos.
La contienda fue equitativa. Los candidatos recorrimos el país sin límites ni cortapisas. Los medios de comunicación estuvieron abiertos a todas las expresiones políticas y dieron testimonio de la pluralidad en que vivimos los mexicanos. En ese contexto, todos los candidatos fuimos convocados a dos debates presidenciales. Usted, por propia voluntad, decidió participar en un solo debate, y su partido se opuso rotundamente a la celebración de otros más.
En suma, las elecciones federales para renovar el Poder Legislativo de la Unión y la Presidencia de la República fueron limpias, libres y democráticas. Así lo atestiguaron casi un millón de ciudadanos que fueron funcionarios de casilla y más de un millón y medio de representantes de casilla entre ellos cientos de miles representándolo a usted. También así lo atestiguaron los observadores nacionales y extranjeros acreditados y todos los candidatos a la Presidencia de la República lo reconocimos públicamente el 2 de julio, aun antes de conocer los resultados.
La decisión de recontar votos no corresponde a los candidatos ni a los partidos sino al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación que, en ejercicio de sus atribuciones aplicará la ley. Al final del proceso dictará sentencia definitiva a la que todos debemos someternos. La petición que usted ha formulado no depende de lo que los candidatos opinemos sino de lo que la ley dispone. En mi caso respetaré escrupulosamente la resolución que el Tribunal determine respecto a su petición y, desde luego, acataré lo que resuelva respecto de las impugnaciones presentadas.
Los mexicanos ya votamos. La verdadera defensa de la democracia consiste en el respeto a la voluntad popular expresada en las urnas y a las instituciones responsables de organizar y calificar el proceso electoral. Respetar el voto es respetar a México.
Le reitero mi invitación para que dialoguemos sobre el momento tan importante que vive el país. Lo invito con sinceridad a que, por encima de nuestras divergencias, identifiquemos nuestras coincidencias. Lo invito a hacer política genuina que nos permita edificar el proyecto común que es México.
Este es el momento de la unidad nacional, de la concordia y de la paz.
Este es el mandato de los mexicanos.
Atentamente,
Felipe Calderón Hinojosa.

AMLO con Gutiérrez Vivó en Monitor

José Gutiérrez Vivó (JGV) entrevista a AMLO, 21.Jul.2006 9:26 horas; radio"Monitor" ):

Parte de la entrevista:
JGV: Bueno, esta mañana, para ir al grano, esta mañana le comentaba yo al público que, de la suma, que por lo menos yo percibo, de todos los programas de televisión donde usted se ha estado presentando, programas de radio, entrevistas a diarios nacionales, extranjeros, etcétera, más lo que el público nos dice, tanto aquí como lo que nos dice en la calle, hay algo en común: Hay preocupación por lo que Andrés Manuel López Obrador finalmente pueda hacer o no hacer ante esta circunstancia.
Entonces, la pregunta concreta es, y yo sé que usted podrá contestarme políticamente o no, pero bueno, la gente quiere saber si ¿está usted dispuesto, en el caso de que finalmente el tribunal no le dé la Presidencia, de meter al país en un tobogán de violencia?
AMLO: Sí, mire, yo no estoy dispuesto a eso, pero hay circunstancias; para poder contestar la pregunta hay que ver las causas. Mire, yo quisiera que esto se resolviera de la mejor manera, y estamos haciendo una propuesta, voy a empezar por ahí, que considero es la salida al conflicto.

Estamos proponiendo que haya un recuento de los votos. Esto lo puede hacer el tribunal, está facultado el tribunal para hacerlo, y puede ayudar mucho en la decisión final del tribunal, en el sentido de que haya un nuevo recuento, el que el candidato del PAN acepte el recuento. Es decir, que los dos aceptemos el recuento y aceptemos el resultado del recuento. Eso es lo que yo vengo proponiendo.

Esto es lo más conveniente para todos; es conveniente para él, para el candidato del PAN, porque significa legitimidad. Aunque yo tengo mi punto de vista, yo sé que, o creo, respeto el punto de vista de los demás, pero yo creo que la elección no es legítima. Sin embargo, al llevarse a cabo el recuento y él obtener la mayoría adquiere legitimidad, sin duda.
Es conveniente para él. El negarse al recuento significa expresar, manifestar que las cosas no están bien para él y que hubo un fraude; es decir, va a quedar la sospecha, la duda, del fraude.
Se lo dije en el Zócalo de manera respetuosa. La mancha del fraude no se quita, no se borra, ni con todas las aguas de los océanos; entonces, es conveniente para él. Esto pasa en países donde hay elecciones reñidas, competidas, y siempre es el que gana el que lo propone, para tener más legitimidad, porque estamos hablando de medio punto, de diferencia. Aceptando, sin conceder, como dicen los abogados, que ése es el resultado, de todas maneras es una cantidad mínima.
Es bueno para mí. ¿Por qué?, porque yo tengo una responsabilidad con la gente que votó por mí y yo podría, si hay el recuento, decirle a la gente, independientemente de que hubieron otro tipo de irregularidades, de que la elección está viciada de origen, que no hubo equidad, que se metió el Presidente, que utilizaron al gobierno, que hubo una guerra sucia, independientemente de eso, si ya hubo este recuento, y esta demanda surge de los ciudadanos, el voto por voto, casilla por casilla, yo ya no puedo convocar a movilizaciones porque entonces quedaría yo muy mal ante la opinión pública, ante la gente. Dirían bueno, si ya hubo el recuento y no te favoreció, ahora qué alegas. Entonces yo no podría ya convocar a movilizaciones.
Yo no voy a aceptar desde luego la elección, voy a hacer un documento expresando claramente por qué no acepto una elección de Estado, por qué no es conveniente que estas elecciones se lleven a cabo en el país, pero no voy a movilizar. Es decir, yo ya no convocaría a nadie a la movilización.
Y me dedicaría yo a seguir trabajando por lo mismo, a defender el proyecto alternativo de nación, a defender a la gente, pero en lo que corresponde al asunto postelectoral yo no participaría.
Es bueno para mí, porque es para mí también una salida. Y es bueno sobre todo para México y para el pueblo porque se aleja la inestabilidad política, económica, financiera; se contribuye a la paz social. Se aleja, como lo sostuve, la sospecha, esta cultura política de la desconfianza; se eleva el decoro de nuestro país ante el mundo. En fin, son muchas las cosas a favor.
Por eso yo estoy planteando lo del recuento. Si el candidato del PAN no acepta esto y el tribunal resuelve que no va a haber recuento yo, en vez de contestarle a usted le preguntaría a usted, y sobre todo a los que nos están escuchando, ¿qué hacer?, sí, porque siempre la pregunta es de allá para acá, yo soy el dirigente, yo sí sé lo que tengo que hacer, pero sí es una situación delicada.
Entonces, yo quiero comprensión, porque yo no me puedo cruzar de brazos y decir, bueno ya, esto se terminó. Entonces si vulneran los derechos ciudadanos, si hay un retroceso democrático, ¿nos quedamos con los brazos cruzados? Si consideramos que retrocedimos, que se volvió al fraude, que pensamos que ya se había superado ¿nos quedamos así?, ¿aguantamos de que un grupo de privilegiados decida quién debe ser el Presidente al final de cuentas?, porque eso es lo que sucedió, incluyendo al Presidente de la República, que me la sentenció. Tengo pruebas de lo que le estoy diciendo.
Desde hace dos años y medio, y todavía unos días antes de la elección, se reunió con un grupo de empresarios y les dijo "por ningún motivo voy a permitir que entre Andrés Manuel como Presidente". Entonces, ¿aceptamos eso?, o sea ¿ya, ahí le paramos, o qué hacemos?
O sea, no es un asunto sencillo, éste es un asunto complicado. Por eso, más que plantear el problema, yo lo que estoy proponiendo es una salida, es una solución.
Ahora, ¿por qué sostengo que debe hacerse el recuento?, esto es también importante. Si estuviésemos en otro país, yo creo que en cualquier país del mundo, cuando se da una diferencia de medio punto, pues siempre hay discusiones, hay polémica, y encuentran salidas, lleva tiempo.
Incluso, en la elección en Estados Unidos se llevaron tiempo, en Alemania se llevaron tiempo, en otras partes se ha procedido al recuento de los votos; pero aquí estamos en un país donde, desgraciadamente, nuestro país, nuestro gran país, todavía no ha podido consolidar su democracia, y siguen habiendo muchas anomalías, muchas irregularidades.
Yo no quiero tratar a tabla-raza a todos los que participaron en la elección, porque también, están manejando que yo no respeto a los ciudadanos que participaron en las elecciones, que cívicamente contribuyeron y que cuidaron las casillas, contaron los votos y demás. No, la mayoría de la gente se portó bien, la mayor parte de los ciudadanos, no es con ellos el asunto.
Yo les diría que si esa mayoría no se hubiese portado bien nos hubiesen arrasado; o sea, tan bien se portaron de que por eso no pudieron consumar a plenitud el fraude, y por eso quedó en medio punto. Si esos ciudadanos no hubiesen actuado cívicamente defendiendo la democracia, la diferencia hubiese sido mayor.
Pero hubieron ciudadanos que no actuaron con rectitud, y yo tengo una serie de pruebas para sostener que el día de la elección y los días posteriores a la elección hubieron ilegalidades y hubieron fraudes; tengo todos esos elementos.
Insisto, no estoy hablando de antes de la elección, ya dejemos a un lado lo que se gastaron, la falta de equidad, la intervención del gobierno; pensemos en el día de la elección, ¿qué es, por ejemplo, lo que tenemos nosotros?, yo quiero explicarlo para que los que nos estén escuchando tengan todos estos elementos, tengo las pruebas, eh... voy, vamos a ir, poco a poco, subiendo a la página de Internet todos estos elementos, pero para que los que nos están escuchando, y esto también lo pongo a consideración del IFE, para que dé explicación sobre esto.
JGV: Ajá.
AMLO: O sea, para que explique el por qué de cada una de estas cosas. Mire, el 60% de las casillas, alrededor de 70 mil casillas, tienen errores aritméticos, 60 %.
¿Qué son errores aritméticos?, no concuerdan, no embonan, no este... es afín la cifra del número de casillas, perdón, del número de boletas recibidas en una casilla con el total de votos y con boletas inutilizadas; o sea, no coincide...
JGV: ¿Cómo obtiene usted ese dato?
AMLO: Revisando las actas y en el mismo sistema de cómputo del IFE.
JGV: O sea, ustedes.

AMLO: Es oficial.
JGV: Sí, o sea, ¿ustedes revisaron todo esto?
AMLO: Revisamos todo esto y cotejamos con actas.
JGV: Del IFE.
AMLO: Del IFE.
JGV: Y su conclusión, o sea, de usted y de su partido es que el 60 % no coincide aritméticamente la suma. (....)
JGV: A ver, licenciado López Obrador, en aras de, todavía tenemos 25 minutos de tiempo aire, pero, en los casos que tiene aquí sobre la mesa y que nos está explicando al público lo que usted percibe y su equipo es que hay números que no checan en cuanto a boletas los números que fueron enviados al PREP, al IFE, eh, donde a usted le bajan y le suben al PAN, donde el número de la lista nominal se excedió en 200 o 300 votos que no deberían de estar en esa lista porque no estaban en esa lista y que fueron sumados después.

Estoy haciendo un resumen, como siempre sucede, después de que los revisaron todos los representantes, incluyendo el suyo, el que mandó los datos hizo la modificación favoreciendo al PAN y eso fue lo que empezó a recibir el PREP y lo que ocurrió el domingo 2, en aquella noche.
Ahora, déjeme regresar al punto nodal de la pregunta, por que básicamente no es que tenga una pregunta, pero esto es lo central, ¿quiere decir que para que Andrés Manuel López Obrador no, según dicen muchos, no lleve al país a un despeñadero social y nos levante al país, usted lo único que pide es que se cuente voto por voto, que lo acepte el licenciado Calderón, que si el licenciado Calderón después de ese voto por voto, él le gana a usted por un voto o por mil millones de votos, usted acepta, no mueve a la gente, no hace movilizaciones y se retira a dedicarse a lo que dijo que quiere hacer.
AMLO: Ése es otro punto.
JGV: Y usted respeta el resultado a favor de Calderón?
AMLO: Sí.
JGV: ¿Y pediría lo mismo al revés?
AMLO: Sí.
JGV: ¿Si usted, en el conteo voto por voto gana, que entonces el licenciado Calderón diga ganó el licenciado López Obrador, así es y me retiro?

AMLO: Eso es.
JGV: ¿Esa es la condición?
AMLO. Esa es la condición.
JGV: Pero si no le, el tribunal, porque aquí no es, me imagino yo una decisión del propio licenciado Calderón.
AMLO: Sí, pero ayuda mucho.
JGV: ¿Usted ya se lo hizo saber a él directamente?
AMLO: Se lo he venido diciendo desde.
JGV: Pero más allá de los discursos en la calle, o sea, ¿usted ha tomado el teléfono o alguno de sus operadores políticos?
AMLO: No, porque no ha habido voluntad, no he sentido que haya voluntad.
JGV: ¿Y por qué no la propicia?
AMLO. Vamos, este a.
JGV: O sea si le cuelga, pues le colgó.
AMLO: Sí, a lo mejor le voy a mandar una carta, no tiene por qué ser el teléfono, le explico, le mando la propuesta, esto que estoy.
JGV: Y seguramente lo está escuchando.
AMLO: Dando a conocer a todos, eh, a lo mejor le voy a mandar la propuesta por escrito para que él la conozca, lo sabe.
JGV: Pero que la formalice.
AMLO: Pero la voy a formalizar, tiene razón y eso lo voy a hacer ya en estos días para que él conozca, porque ayuda mucho. Desde luego es el tribunal el que va a resolver en el marco de la legalidad imperante, es el tribunal, pero ayudaría mucho el que el candidato del PAN dijera sí, vamos.
Entonces ¿por qué?, porque va a resolver de todas maneras el tribunal, con autonomía, con independencia, lo que considere más conveniente, pero es como cuando uno va al Ministerio Público, que hay una denuncia y llega uno a un arreglo junto a un juez. A final de cuentas es... yo lo denuncié, pero ya llegamos a un arreglo, pues ya el juez, ya actúa ya de otra manera.
JGV: ¿Habla usted de un buen arreglo?
AMLO: Sí, de un buen arreglo.
JGV: Sí, porque luego la palabra en México suena a otra cosa. O sea, la respuesta central, perdón que insista, porque eso es lo que genera un ruido enorme, y usted lo ha de saber mejor que yo, ¿verdad?, en la mente de millones de mexicanos que están muy preocupados.
AMLO: Sí.
JGV: Y usted se ha vuelto el personaje central de todo esto. Entonces, ¿para que usted no continúe con sus marchas, con sus movilizaciones sociales, etcétera, y todo lo que ya sabemos, nada más quiere que Felipe Calderón acepte que haya conteo de votos y que los dos en la misma posición acepten el que gane, ante la nación, el resultado? ¿Si usted pierde, lo diría así abiertamente a la nación?
AMLO: Le aclaro también porque quiero precisar. Yo no voy a aceptar la elección, porque es una elección de Estado.
JGV: Pero aclárame eso, porque ahí me deja entre que ya me llevó y ya me trajo.

AMLO: Te lo voy a aclarar. No, no, no. Yo lo que acepto es no hacer ninguna movilización, o sea no convocar a ninguna movilización en lo que corresponde al proceso postelectoral.
JGV: De aquí al seis.
AMLO: A que tome posición.
JGV: Al 1° de diciembre.
AMLO: Él podría tomar posesión. Yo no acepto desde luego la elección, no la puedo aceptar porque, desde mi particular punto de vista, considero que es una elección de Estado, que hay un fraude de origen. De todas maneras, todo esto lo tengo que expresar, lo expreso, como tampoco acepto conformar el gobierno de coalición y cosa por el estilo.
Yo voy a seguir luchando en el caso de que en el recuento él saliera triunfador, seguir luchando, hago mi protesta, mediante un escrito, una carta, lo expongo a la gente, doy la cara, digo no estoy de acuerdo con esta.
JGV: ¿Ni con el conteo voto por voto?

AMLO: Permítame, pero se hizo el conteo de votos, que fue una demanda de los ciudadanos, y yo tengo que aceptar lo que resulte de ese conteo. Y a cambio, para aceptar eso, yo no hago ninguna movilización. El señor entra como Presidente.
JGV: ¿Se convierte en el Presidente de México y usted ya no alborota a nadie?
AMLO: Yo no hago ninguna movilización para impedirlo. Así, así de claro. Pero sí hago la aclaración que esto no va a significar, que solamente por el recuento, porque no fue nada más el fraude el día de la elección, entonces ya comienzo voy a decir qué barbaridad, qué elecciones tan ejemplares éstas. Pues si yo he sido víctima de una elección de Estado yo no podría nunca aceptar o reconocer que es un modelo de elección.
Pero hecho el recuento, en el caso de que él triunfe, me comprometo, y soy hombre de palabra, a que no convoco movilizaciones y yo le doy explicaciones a la gente, y yo sigo luchando, como voy a luchar toda mi vida por mis principios, pero no impido o no convoco a impedir que él tome posición del cargo de Presidente.
JGV: A ver, tengo que repetir para ver si me quedó claro y si no, esto no significa que esté yo de acuerdo o no, porque luego hay confusión.
AMLO: Sí, no, para precisar.
JGV: Para precisar. Quiere decir que usted, en esta mesa, está reiterando que el licenciado Calderón, a través de una carta que usted dice que le va a enviar, por lo que estamos aquí escuchando, le invita a que se recuenten los votos, con el famoso voto por voto, como se dice, y que si él resulta vencedor en ese conteo usted llama a sus seguidores y les dice en el conteo ganó Calderón y que le vaya bien en su Presidencia.
AMLO: Yo no hago ninguna movilización para impedir que él tome posesión del cargo.
JGV: ¿Hasta ahí llegó el Zócalo y las calles y los distritos?
AMLO: En lo que a mí corresponde.
JGV: En lo que a usted corresponde. Sin que signifique que usted haya aceptado que la elección y el proceso previo, durante y posterior, haya sido limpio de acuerdo a su punto de vista.
AMLO: Así es.
JGV: Pero eso es para usted, eso lo guarda para usted mismo.
AMLO: Y lo digo.
JGV: Y lo dice.
AMLO: Lo expreso.
JGV: Pero no va a seguir haciendo movilizaciones por ese hecho.
AMLO: No.
JGV: Nada más lo expone, no estoy de acuerdo, pero hay muere.
AMLO: Y sigo trabajando por.
JGV: ¿Qué es trabajando? Ya me lo dijo, pero otra vez para que quede claro. Cuando dice usted López Obrador sigue trabajando, ¿sigue trabajando en su oficina, la que sea, en su partido?
AMLO: Sí, yo ya puedo crear una comisión, una fundación para defender el proyecto alternativo nuestro, el proyecto alternativo de nación, para luchar por mis ideales, por mis principios, para defender a la gente humilde. Ya me dedico a eso.
JGV: ¿Pero estorbando al gobierno de Calderón en este caso?
AMLO: Siempre y cuando el gobierno de Calderón, en el supuesto que quisiera por ejemplo privatizar Pemex o privatizar la industria eléctrica.
JGV: O sea que usted, en ese caso, va a volverse una especie, como dijo alguien que vino por aquí ayer, en una especie de "gabinete sombra", como dicen los ingleses. El "gabinete sombra" es la oposición que perdió, en el supuesto, pero que durante el gobierno del que se quedó va a estar constantemente verificando y checándolo y diciendo, esto estás bien, aquí hiciste mal, esto te equivocaste, esto no es posible.
AMLO: Defendiendo el proyecto nuestro, la manera de pensar de nosotros.
JGV: Pero quiero ser específico, entiendo su punto, ¿pero quiere decir que tendríamos a un Andrés Manuel López Obrador seis años, por decir una cifra, que estaría activo, vigilando lo que haga el gobierno de Calderón, si es que los votos lo llevan a Los Pinos?
AMLO: Así es.
(...)
JGV: Pero si usted no es Presidente.

AMLO: ¡Ah!, es que yo gané las elecciones presidencial; entonces, partamos del supuesto.
JGV: Bueno, pero necesita usted que le den el papel, necesita que le den el papel, el tribunal.
AMLO: Por eso, yo no puedo estar pensando en seis años porque yo quiero que se haga el recuento, tengo certeza de que gané la elección presidencial. Por eso quiero el recuento y me llama mucho la atención, lo comentaba yo ayer, decía yo, antes tenía indicios, o sea, tengo muchos indicios, tengo una encuesta que hice el mismo día de la elección, el domingo, una encuesta de 35 o 40 mil cuestionarios, boca de casilla, afuera de la casilla preguntando, siempre estuve todo el día en los cortes de las 10:00, de las 11:00, hasta las 9:00 de la noche, alrededor de tres puntos arriba, una encuesta que nos hizo la doctora Covarrubias de 2.5 o 3 arriba, 35 o 40 mil cuestionarios; o sea, indicios, indicios por todo esto.
JGV: Sí.
AMLO: Indicios, bueno, porque gobernadores del PRI, sí, se sumaron de última hora con el candidato del PAN. Muchos, muchos, muchos indicios. Esta llamada de la maestra Elba Esther al medio día al gobernador de Tamaulipas diciéndole "el PRI chupo faros", palabras más, palabras menos.
Ahora es Calderón y véndele el favor, ¿no?, que iba a hacer un gobernador al medio día de la elección, cómo iba a operar, ni modo que le iba a decir a la gente que ya estaba formada este hay que votar ahora por Calderón, o sea, en Tamaulipas, no podía.
Yo, lo que imagino, o sea supongo, es que ahí entraron las prácticas fraudulentas.
JGV: Que son las que hay que probar en el tribunal.
AMLO: Bueno, yo tenía indicios de esto. Ahora con la cerrazón, esto que no quieren la transparencia, que es la regla de oro de la democracia.
JGV: Sí.
AMLO: Ya tengo la certeza de que gane. Entonces, vamos a esperar que el recuento, yo solicito a los adversarios, en este caso al candidato del PAN, que actúe de manera responsable.
Este llamando a que todo mundo saque su banderita blanca porque ésta la amenaza da la violencia, no, yo represento.
JGV: Es peligroso.
AMLO: La leyenda negra; no, o sea, soy peligroso, soy un peligro para México, viene la violencia. Que deje de estar simulando, que haga a un lado la hipocresía y en vez de pulseritas blancas y banderitas blancas que acepte que en seis días se haga un recuento de los votos, y ésa es la verdadera bandera blanca.
Sacar a un lado la simulación, el doble discurso, la hipocresía y que diga, la bandera blanca es que en seis días vamos a que se recuenten los votos, seis días lleva, ya tenemos hecho el estudio, y son seis años y más de estabilidad política, económica y social.
JGV: ¿Eso es lo que usted ofrece?
AMLO: Eso es lo que yo planteo.
JGV: ¿Qué piensa hacer con su resistencia civil?
AMLO: Vamos a que se respete la democracia, se respete la voluntad popular, que no se pisoteen los derechos ciudadanos. Entonces, esto a lo mejor no afecta de manera directa, pero incomoda a algunos o a muchos. Entonces que entiendan también el por qué lo hacemos, no nos vamos a cruzar de brazos, vamos a defender nuestro derecho ciudadano.
Además, no es un asunto nada más o que tenga que ver conmigo por la Presidencia. Yo no soy un ambicioso vulgar, esto tiene que ver con la democracia, no es nada más la Presidencia.
JGV: Pero sí la ambiciona.
AMLO: No, no, no, no, yo estoy cumpliendo con un papel que pues desde luego que participé para triunfar en la elección presidencial, pero no estoy obcecado. Yo no lucho por cargos, yo lucho por principios, por ideal, siempre yo le he pensado así. Que no estaría yo sabe qué, pero ahora este pues ya no he podido dormir, por la ambición al cargo de presidente, ¿no?
De lo que se trata es de que no se vulneren los derechos del ciudadano y que se defienda la democracia. (...)
JGV: A lo mejor si Gandhi pudiera venir al programa, ahorita diría, sí Andrés Manuel, yo también coincido, pero fíjate que cuando yo protestaba en Sudáfrica cuando era joven y estudiaba abogacía causé una bola de heridos y muertos porque se me salió de control la gente, pero esto es por que la gente está asustada.

AMLO: Sí, pero yo también quiero que pongamos en su sitio cada cosa. A ver yo le pregunto a usted y le pregunto a quienes nos están escuchando, ¿no tiene un valor el luchar por la democracia?
JGV: No, por supuesto, en eso coincido.
AMLO: Por eso, es como cuando se va a hacer una obra, se cierra una calle, porque se va a introducir, se va a reparar el drenaje, pues hay molestia, sí, pero bueno es para hacer una obra.
JGV: Bueno, ésa es una molestia diferente a ahora.
JGV: Licenciado López Obrador, como usted ya se dio cuenta, no es que le esté cantando a nadie nada, tengo esta tendencia a colgarme en los programas con usted y esto porque me parece que es más importante el contenido muchas veces, pero tengo unos minutos más que me permitieron de tiempo, precisamente por la trascendencia de lo que está usted expresando y que es un asunto nacional, la última pregunta en esta ocasión ¿está usted seguro, seguro, seguro que la gente que le apoya, que le sigue, que pertenece a su partido, unos que están y otros que ya no están, no le están tratando de desmantelar todo esto para dejarlo caer y que no tenga usted la base social que tiene?

AMLO: Mire, en una situación política como la que estamos viviendo los adversarios de manera legítima tienen una estrategia para contrarrestar lo que nosotros hacemos. No me preocupa mucho esa estrategia porque no tiene solidez.
Por ejemplo, esto de ir a buscar apoyos al extranjero y felicitaciones de mandatarios, el reunirse el candidato del PAN con el Congreso del Trabajo, el sacar a declarar a un jubilado del Sindicato Mexicano de Electricistas y diciendo que ya estaban los electricistas con el candidato Felipe Calderón, la manipulación en medios, todo ese tipo es parte de una estrategia legítima.
JGV: ¿Pero eso no incluye que adentro le quieran minar su casa?
AMLO: ¡Ah!, bueno, el que estén diciendo de que ya están hablando con gente del PRD.
JGV: Concretamente que Cárdenas está trabajando para descontarlo a usted.
AMLO: Sí, sí, nada de eso, don José.
JGV: ¿Está bien con Cárdenas?
AMLO: Estamos muy bien y le voy a decir una cosa.

JGV: ¿Con Cárdenas?

AMLO: Sí, y no es un asunto nada más de dirigencia. Mi principal apoyo es el pueblo, los ciudadanos. Me apoyan los dirigentes, pero lo principal, lo mero principal es el apoyo de los ciudadanos, es el apoyo de la gente.
Le explico de ¿cómo puedo expresar de que la gente me apoya? La primera asamblea convoqué un jueves, esto no pasó por partidos, por organización, por dirigentes, fue una convocatoria abierta y la gente espontáneamente asistió a los dos días, el Zócalo lleno. Entonces, mi principal apoyo es la gente.
Pero también le quiero decir otra cosa. Si la gente dice ya no, pues yo tomo en cuenta eso, yo voy a llegar hasta donde la gente lo vaya decidiendo; pero también no me importa mucho el asunto cuantitativo, de qué tanto respaldo, porque dice el candidato del PAN, el candidato de la derecha --que aquí entre paréntesis como decía Juárez "el triunfo de la reacción es moralmente imposible", parafraseando a Juárez yo diría "el triunfo de la derecha es moralmente imposible", pero le cierro el paréntesis-- dice está tirando por la borda Andrés Manuel todo su capital político, todo lo que obtuvo. Mire, lo más importante para mí son mis principios y mis ideas, no es un asunto nada más cuantitativo. Me puedo quedar solo, pero si estoy defendiendo mis convicciones voy para adelante, solo.
O sea es mi dignidad, son mis principios, es mi manera de pensar. Este no es un asunto cuantitativo, es un asunto de principios y de convicción.
JGV: Bueno.
AMLO: Don José, muy buena plática como siempre. Muy buena conversación.
JGV: Los años que uno está dedicado a esta cuestión de la información hemos pasado por muchas cosas como país, pero ésta es una situación que no la pretendo agrandar, tiene el tamaño que tiene y todo el mundo sabe el tamaño y, por supuesto, que me parece que estas comunicaciones, porque lo importante es que la gente escuche, escuche y escuche lo que dice usted, y lo que diga Calderón, y lo que diga el tribunal, y se decidan a quien le creen, porque eso ya no lo podemos, ni es mi intención, aparte.
Sí quisiera nada más señalar, porque lo tengo que hacer, que el licenciado Calderón, que ha estado aquí muchas veces, aquí tuvieron ustedes un debate hace muchos años cuando eran presidentes de sus partidos, etcétera, pero él ha tomado la determinación de no estar en medios hasta dentro de un tiempo, pero quiero informar al público también que ha sido invitado.
Claro, lo ideal es que hubieran estado los dos, pero no hemos llegado a ese nivel de democracia en México, y lo digo abiertamente, pero él por el momento no va a dar entrevistas y por eso es que no estuvo, ni ayer, ni hoy, ni mañana, ni pasado, hasta que él decida. Nada más para que quede claro que nosotros como medio le hemos hecho la invitación para que todo sea parejo, que se escuche todo lo que se tenga que escuchar.
Entonces lo señalo porque algunas personas preguntan ¿y por qué a Calderón no lo invita? Está invitado y no se expresó lo que acabo de decir y ya vendrá cuando él decida salir a los medios otra vez. Usted ya tomó la decisión de estar en medios y está en medios.
AMLO: Yo agradezco mucho porque, como dije, esto ayuda. O sea pueden o no estar de acuerdo con nosotros, pero tienen de primera mano nuestra versión.
JGV: Sí, eso es lo que queremos.
AMLO: Porque hay entrevistas muy atropelladas, no es éste el caso, en donde se toma partido y es como debate, entonces no le permiten a uno expresar bien las cosas. Bueno, así es también el periodismo, yo no puedo poner las condiciones, pero esta entrevista en particular me ayuda a mí a que se conozca más cuál es la esencia de nuestra propuesta, cuál es nuestra causa. Decir no somos rebeldes sin causa, estamos en esto porque sentimos que le conviene al país, que le conviene a la gente. Entonces que no es tampoco la cosa esta individual de capricho, de cerrazón.
JGV: Que usted no sabe perder.

AMLO: Que no sé perder, todo ese tipo de cosas; entonces explicar más y que cada quien, como usted dice, tome su conclusión. Esto es la libertad y esto es la democracia.
JGV: Bueno, pues yo creo que se ha expresado usted, que se le han preguntado cosas que son muy importantes de escuchar en este momento, esta conversación que estamos teniendo aquí en vivo en este momento, a las 10:45, ya estamos terminando en un segundo.
La repetiré más adelante en el programa y también en el programa de la noche de televisión, y en su momento pues estaremos también hablando con el señor Calderón, cuando él decida ya estar nuevamente en los medios, para que se oigan todas las voces, y lo digo delante de usted, porque siempre ha sido la política de esta empresa por 32 años.
AMLO: Y yo le digo, para terminar, que voy a enviarle la carta.
JGV: Ojalá, para que.
AMLO: Voy a enviar la carta para expresarle esto que he venido diciendo, pero formalmente.
JGV: Sí, para que Calderón tenga la carta directa y podamos.
AMLO: seguir revisando los números, pero yo creo que para el lunes ya va a tener su carta.
JGV: Muy bien. Gracias licenciado López Obrador.
AMLO: Muchas gracias.
JGV: Y le entrego, porque creo que es de su interés, perdón que le dé.
AMLO: No, no, no.
JGV: Que lea usted todo esto que la gente se molestó, todo lo que la gente se molestó y que quiere que sepa usted. Lo critican y lo alaban.
AMLO: Sí, sí, sí...
JGV: Pero pues usted tiene piel de cocodrilo, así que aguanta.
AMLO: Sí, no, no tengo piel de gallina.
JGV: Gracias, buenos días, que le vaya bien.
Fuente: Especialistas en Medios S.A de C.V; Lupa Ciudadana.

23 jul 2006

Medio Oriente: un peligroso cóctel

Próximo-Medio Oriente/Olivier Roy*
¿Qué relación hay entre las cuatro grandes crisis de Oriente Medio: el conflicto palestino israelí, la nueva guerra del Líbano, Irak y el tema nuclear en Irán?
El problema de los occidentales es que se enfrentan a cada conflicto de manera aislada y lo gestionan al día a día, a la vez que defienden un discurso estéril sobre la “guerra contra el terrorismo”, como si ésta fuera el denominador común de todos estos conflictos. El desajuste entre las realidades estratégicas y la retórica ideológica lleva tanto a la impotencia como a la rigidez.
De una parte, cada conflicto tiene sus causas y su propia lógica, aunque por otra parte, bien es verdad que hoy estamos asistiendo a una articulación de todos estos conflictos en la que el elemento clave es la emergencia de Irán como potencia regional y posiblemente nuclear. Este cambio implica ciertos reajustes, incluso cambios de alianzas bastante complejos.
La crisis entre Hamás e Israel sigue siendo en realidad bilateral. Hamás está sufriendo una mutación difícil al pasar de una lógica militar a una lógica política, combinando un paso adelante (considerar el reconocimiento de Israel) con la provocación militar (secuestro de un soldado), sin que sepamos muy bien a qué se deben las luchas internas, si a un mal cálculo político o a la incoherencia. Sin embargo, la respuesta israelí sigue con la lógica del Estado hebreo respecto a todas las autoridades palestinas: darle únicamente la opción entre una colaboración total con Israel o su desaparición, siempre en provecho de los más radicales.
El momento crucial es el ataque de Hezbolá contra Israel. Aquí no puede haber error de cálculo: vista la reacción israelí en la franja de Gaza, Hezbolá y sus padrinos (Irán y Siria) sabían perfectamente que a este ataque le sucedería una nueva guerra en el Líbano. Era lo que deseaban.
El cálculo de Siria es sencillo. Damasco nunca ha digerido que la expulsaran del Líbano e intenta volver. En el fondo, una vuelta a los años ochenta le viene bien a Damasco: un Gobierno central libanés debilitado, Hezbolá en primera línea contra Israel y Damasco como único árbitro posible. El único riesgo de verdad para Damasco es que los israelíes decidan de una vez por todas atacar a Siria, que es la verdadera base de apoyo de Hezbolá. Pero con el derrocamiento del régimen de Bachar el Asad hay el riesgo de que los Hermanos Musulmanes sirios lleguen al poder. Ahora bien, aunque estos últimos estén hoy más cerca del modelo turco que del Hamás palestino, los israelíes no quieren correr el riesgo de encontrarse rodeados de regímenes islamistas. Paradójicamente, lo que mejor protege a Siria es su propia debilidad. Al sentirse protegido, el régimen de Damasco puede seguir apoyando la guerra en el Líbano, única condición para su posible regreso a este país.
Pero Irán es hoy sin duda la pieza clave del tablero. Irán es el único actor que tiene una estrategia coherente en la que las consideraciones a corto plazo se articulan dentro de una estrategia a largo plazo.
A corto plazo, se trata de impedir cualquier ataque aéreo contra sus instalaciones nucleares. A largo plazo, Irán quiere convertirse en la gran potencia regional. En el primer caso, los adversarios son ante todo los americanos y tal vez los europeos; en el segundo, son sus vecinos árabes. Denunciar a Israel es más un medio que un fin: ello permite cortocircuitar y confundir a los regímenes árabes a la vez que “externaliza” la crisis a los países del Levante.
Cuando en el 2004 los europeos se colocaron en primera línea para bloquear el programa nuclear iraní, sólo actuaron bajo una perspectiva estrechamente bilateral: la comunidad internacional, en contra de Irán. Prepararon un programa gradual de sanciones e incentivos para obligar a los iraníes a ceder, pero sin tener en cuenta la situación regional. Ahora bien, la respuesta iraní consistió a la vez en internacionalizar y acelerar la crisis. Con mucha habilidad, Irán ha priorizado los conflictos “secundarios” (Israel/Palestina/Hezbolá) para evitar todo choque frontal. El régimen iraní promovió deliberadamente la escalada de declaraciones antiisraelíes de Ahmadineyad en otoño del 2005; ha sido él también quien ha escogido el lugar de enfrentamiento aprovechándose de las tensiones entre Israel y Hamás, a la vez que mantiene un perfil bajo en las fronteras próximas (Irak, Afganistán), donde de todas maneras el tiempo juega a su favor.
Nadie en Teherán piensa en serio que el Estado de Israel esté amenazado por un ataque a dos bandas de Hamás y de Hezbolá. La idea consiste más bien en hacer subir las apuestas para que los occidentales sepan lo que les podría costar extender la crisis a Irán (crisis energética, complicaciones en Irak y Afganistán), sin encontrarse ellos mismos en primera línea. Es una forma de convertir el país en intocable.
Por ello, Teherán vuelve a jugar al “frente del rechazo”: el de los países y movimientos árabes que se oponen a todo reconocimiento de Israel, desde Siria hasta Hezbolá, pasando por “la calle árabe”. El discurso oficial es, pues, panislamista y juega la carta del antiimperialismo, del nacionalismo árabe y del antisionismo.
Pero tras esta hábil manipulación de conflictos exteriores, Teherán tiene una estrategia a largo plazo: convertirse en la gran potencia regional en detrimento de sus vecinos árabes. La carta que juega aquí Irán, además por supuesto de la de su capacidad nuclear, es la del arco chií, de Irak a Hezbolá, pasando por el régimen sirio. El chiismo incrementa su poder en contra de la alianza de las dos fuerzas que habían apoyado el Irak de Sadam en la guerra contra Irán (1980-1988): el islamismo suní y el nacionalismo árabe. En el fondo, la generación de los antiguos combatientes iraníes, de los cuales Ahmadineyad es representativo, vuelve a hacer la guerra que perdió. Además, esta alianza de facto entre el islam suní y el nacionalismo árabe constituye el núcleo de la oposición de los iraquíes suníes al incremento de poder de los chiíes. De hecho, hoy en Irak los enemigos de los suníes parece que son cada vez menos los americanos y cada vez más los chiíes; así lo demuestra la evolución de las pérdidas y de los ataques en el país.
Estas dos lógicas (frente de rechazo que apuesta por el nacionalismo árabe y el arco chií antisuní) están llenas de contradicciones y tensiones, pero le hacen el juego a Irán. Los regímenes suníes árabes (Jordania, Arabia Saudí, países del Golfo) están viendo que este arco chií será la amenaza más importante y no dudan en dejar de solidarizarse con la nueva aventura contra Israel. Hamás se encontrará rápidamente de lleno en esta contradicción: o bien participa en la escalada militar y se convierte en la correa de transmisión de los intereses extranjeros chiíes, o bien se reafirma como actor político nacionalista. Pero en este último caso hace falta que Israel acepte negociar con Hamás, cosa poco probable. Igualmente, en el Líbano queda por saber qué lógica se impondrá entre los no chiíes: la de la solidaridad con Hezbolá o, al revés, la de la oposición a una aventura que no tiene ya nada que ver con los intereses nacionales libaneses. Por todas partes, los suníes se verán obligados a escoger, en relación con las fuerzas chiíes que hoy están dirigiendo la partida. Aún hace falta justamente que estos movimientos suníes puedan entrar en una lógica política de negociaciones. Lo que supone que Israel seleccione cuidadosamente sus objetivos en el Líbano y deje la puerta abierta al brazo político de Hamás. Pero también que los regímenes suníes acaben con la retórica estéril que les lleva a apoyar verbalmente a movimientos cuya derrota desean.
Más que nunca se debe imponer la vía política: esta vía no es forzosamente la de la diplomacia, sino la del reajuste de la fuerza militar a unas finalidades políticas.
*Politólogo francés, director de investigación del Centro Nacional de Investigación Científica de París; autor, entre otros libros, de El islam mundializado (Bellaterra). Traducción de Martí Sampons Publicado en El País, 23/0706
Un cóctel muy peligroso/Por Pascal Boniface
Hace justo un año, la perspectiva de la retirada israelí de Gaza permitió entrever un camino hacia la paz en Oriente Medio.
Hoy, la nueva guerra del Líbano - ¿cómo llamarla de otro modo?- hace temer un estallido generalizado en la región. Hezbollah ha aprovechado la ocasión dada por los bombardeos israelíes sobre Gaza para proclamar su solidaridad con los palestinos y presentarse como el más eficaz enemigo de Israel. Esperaba con ello ampliar su popularidad más allá de los círculos chiíes, entre las poblaciones árabes encolerizadas con la ausencia de reacción de los gobiernos árabes y europeos a esas operaciones militares, donde los civiles palestinos son las principales víctimas.
Hezbollah tenía también en mente dos hechos coyunturales. Decidió secuestrar a dos soldados israelíes en el momento en que el G-8 iba a tomar decisiones sobre el programa nuclear iraní y cuando se estaba planteando con mayor intensidad la cuestión del mantenimiento de su milicia armada. Las llamadas al desarme de Hezbollah se hacían más apremiantes tanto en el interior de Líbano como en el plano internacional. Así que Hezbollah ha aceptado a sabiendas el riesgo de desencadenar una nueva guerra, en la cual se ve sumido ahora en contra de su voluntad Líbano entero en el preciso momento en que el país de disponía a vivir un apacible verano con cierto aire de prosperidad recobrada. Y así Líbano está otra vez hundido en el infierno, justo cuando empezaba una temporada turística que se anunciaba prometedora.
Aunque la responsabilidad de Hezbollah parece clara, aunque es probable que Siria e Irán vean todo esto con satisfacción, no es menos cierto que la reacción israelí es totalmente desproporcionada. No cabe duda de que Israel tiene el derecho de responder al secuestro de sus soldados, como cualquier país. No cabe duda de que tiene derecho a la legítima defensa. Ahora bien, bombardear un país, sus infraestructuras, sus puertos, su aeropuerto, a su población civil; someter al bloqueo a un país, todas esas cosas constituyen actos de guerra de una gravedad excepcional. La acción militar israelí sólo puede ir acompañada de la muerte de numerosos civiles, sobre todo porque los bombardeos no se realizan únicamente en la zona de influencia de Hezbollah, sino en todo Líbano. Y es todo Líbano el que se ataca para hacer presión sobre Hezbollah.
Si los israelíes se indignan con la réplica de Hezbollah sobre Haifa y la muerte de civiles israelíes, harían bien en reflexionar sobre el modo en que pueden ser percibidas sus propias acciones. Es verdad que numerosos libaneses reprochan a Hezbollah haber tomado la iniciativa del enfrentamiento, pero son las acciones israelíes las que provocan los daños materiales y humanos que padece el país. Es la violencia de la reacción militar masiva israelí la que crea víctimas civiles. Asimismo, no deja de parecer como mínimo paradójico que Israel afirme querer con su acción militar aplicar la resolución 1559 que prevé el desarme de Hezbollah.
No estamos acostumbrados a ver que Israel tenga tanta prisa en relación con el respeto de las resoluciones de las Naciones Unidas.
El ejército israelí considera que la fuerza está a su favor y que es el único idioma que comprenden sus adversarios. Esta filosofía ha conducido en el pasado a numerosos desengaños. Sin embargo, Israel se beneficia, si no del apoyo, al menos del silencio cómplice de la comunidad internacional. Rara vez ha parecido tan grande la impotencia de los dirigentes del G-8, supuestamente considerados un directorio mundial. Éstos se han contentado por ahora con declaraciones verbales absolutamente platónicas y sin ningún efecto práctico. Es difícil imaginar a las grandes potencias exhibiendo la misma actitud negligente en el caso de que Israel sufriera los bombardeos de que es víctima Líbano.
Todo esto seguirá alimentando el reproche del doble rasero tantas veces subrayado en Oriente Medio, y no sin razón. Está claro que Estados Unidos, pero también los europeos, no vería con desagrado que Israel lograra sus fines y acabara definitivamente con Hezbollah.
La cuestión es saber si este objetivo es realizable a corto plazo y qué precio van a pagar Líbano y la región en su conjunto por esta nueva guerra. No hay que olvidar que la aparición de Hezbollah se remonta a la primera guerra de Líbano, a principios de la década de 1980. ¿Qué podrá resultar de ésta?
Fueron muchas las esperanzas suscitadas por la llegada al Ministerio de Defensa del laborista Amir Peretz, dirigente sindicalista. Por una vez no ocupaba ese cargo un antiguo general. Por desgracia, no parece tener control político sobre la acción militar, da la impresión de que no dirige el ministerio y que el ejército decide por su cuenta.
El lenguaje de la fuerza no conduce a nada, salvo a acrecentar el odio y alimentar razones para futuros enfrentamientos. La provocación de Hezbollah, la reacción desproporcionada israelí y la impotencia voluntaria de las grandes potencias forman un cóctel extremadamente peligroso.
**director del Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicas de París. Traducción: Juan Gabriel López Guix
Publicado en La Vanguardia, 23/07/06

Por la reconciliación, la concordia y la paz: CEM

Comunicado de la CEM
México, D.F., 20 de julio de 2006

Todos unidos por la reconciliación, la concordia y la paz
Después de que México celebró la jornada electoral más reñida de su historia democrática, todos los mexicanos hubiéramos querido una culminación del proceso sin mayores complicaciones; sin embargo, lo cerrado de los resultados -de manera particular en lo que se refiere a la elección para la Presidencia de la República- ha dado lugar a impugnaciones y cuestionamientos que han golpeado fuertemente a instituciones consideradas por todos, como el soporte y la garantía de nuestra naciente democracia. (léase el IFE).

Ha concluido el conteo de votos, pero falta la calificación legal del proceso; sólo entonces tendremos un Presidente electo. Estas tareas corresponden al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, que deberá tomar sus decisiones con base en la ley. Para fortuna de la sociedad, este organismo goza de una merecida reputación de imparcialidad y autonomía, que nos permite esperar su veredicto con confianza.
México es un país cada vez más plural en el que debemos alcanzar una convivencia pacífica y respetuosa, puesto que todos buscamos el progreso, la justicia, el respeto a los derechos humanos y el bien de la Patria. Más allá de las diferencias ideológicas, compartimos una historia, unos valores, un destino que ahora está en juego en este proceso. Si bien, en una familia caben legítimamente las diferencias y divergencias, no es concebible el odio, y mucho menos la violencia que siempre es condenable y estéril.
Vivimos en un país con instituciones en el que debemos tener cabida todos los mexicanos. La contienda electoral nos ha hecho más sensibles a la necesidad de trabajar para erradicar la corrupción, la ignorancia y las profundas desigualdades sociales. Estas son las tareas que nos quedan pendientes y que todos los actores políticos reconocen. Nos corresponde encontrar los caminos que nos ayuden a superar los lamentables niveles de pobreza, porque si no hay esperanza para los pobres, no la habrá para nadie, ni siquiera para los así llamados ricos. Necesitamos fortalecer la convivencia pacífica en nuestro país, porque cuando ésta se destruye se causan enormes sufrimientos a todos, pero principalmente a los que menos tienen.
La Iglesia Católica pide a todas las mujeres y hombres de buena voluntad, respetar la ley y trabajar por la reconciliación, el diálogo y el entendimiento; hace un apremiante llamado a la serenidad, a la tolerancia y a la moderación. Exige a las autoridades actuar con verdad y justicia, y pide a las fuerzas políticas comportarse con madurez, generosidad y honestidad.

Por tal motivo, los Obispos de México convocamos del 31 de julio al 6 de agosto, a celebrar una intensa Jornada de Oración por la Reconciliación, la Concordia y la Paz, e invocamos la protección del Sagrado Corazón de Jesús, a quien hemos consagrado nuestra Patria, y la intercesión de Santa María de Guadalupe, Reina de México, para que se mantenga la unidad de nuestro país.
Por los obispos de México
+ Norberto Cardenal Rivera Carrera, Arzobispo Primado de México
+ Juan Cardenal Sandoval Íñiguez, Arzobispo de Guadalajara
+ José Guadalupe Martín Rábago, Obispo de LeónPresidente de la CEM
+ Carlos Aguiar RetesObispo de Texcoco, Secretario General de la CEM
Ese mismo día, Benedicto XVI convocó a través de un comunicado emitido por la Santa Sede una Jornada de oración y penitencia por la paz en Oriente Medio, que contó con la adhesión de líderes de otras denominaciones religiosas del Mundo.
El obispo de Roma aprovechó su encuentro este domingo 23 de julio con los peregrinos para reafirmar la posición en este conflicto que defiende "el derecho de los libaneses a la integridad y a la soberanía de su país, el derecho de los israelíes a vivir en paz en su Estado, y el derecho de los palestinos a tener una Patria libre y soberana".
Benedicto XVI hizo un llamamiento al alto el fuego inmediato en Medio Oriente, el llamado se hizo en todas las diocesis del Mundo.
Antes de rezar la oración del Ángelus, el Papa se dirigió a "las partes en conflicto" para que exigirles que "adopten inmediatamente el alto el fuego y permitan el envío de ayudas humanitarias, y para que, con el apoyo de la comunidad internacional, se busquen caminos para comenzar las negociaciones".
Benedicto XVI aseguró que se siente "particularmente cerca de las inermes poblaciones civiles, injustamente golpeadas en un conflicto en el que no son más que víctimas: tanto de las de Galilea, obligadas a vivir en los refugios; como de la gran multitud de los libaneses, que una vez más, ven destruido su país y han tenido que dejarlo todo y tratar de salvarse en otro lugar".

La diplomacia vuela bajo/Enrique Krauze

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